sábado, 28 de octubre de 2023

DISCÍPULOS ANONIMOS

Estarás de acuerdo en que hay mucha gente buena. Pero, no solo buenas sino creyente. Eso es un paso más y muy importante. Porque, la bondad tiene límites, pero la fe y el amor por Jesús te exige romper esas limitaciones que impone tu corazón endurecido y ser bondadoso sin límites ni mirar para quien.

No trato ni me toca a mí juzgar. ¡Dios me libre de esa tentación!, solo planteo que la bondad si no está enraizada con la fe en Jesús está limitada y sometida al pecado que vive en el corazón del hombre. Solo en y por la Misericordia de Dios podrá librarse de esa esclavitud y expandir su bondad universalmente y sin condiciones.

Ahondando en el anonimato podemos decir y comprobar que hay muchos discípulos que siguen a Jesús desde el anonimato. Solo podemos acercarnos a una iglesia para comprobar la cantidad de personas que a diario la visitan y tiene un encuentro y diálogo con Jesús. Cada cual a su manera y de acuerdo con su fe e inquietudes. Eso solo le compete al Señor que sabe y conoce perfectamente a cada una de sus criaturas.

De cualquier manera, es de sentido común y la experiencia nos lo descubre que hay muchos santos anónimos. Personas creyentes, tal y como nos cita el Evangelio de hoy – Simón, llamado el Zelote y Judas el de Santiago, discípulos ambos de Jesús que están más en el anonimato que en ser conocidos. De la misma manera hay también muchas personas buenas que pasan desapercibidas pero que, día a día, viven en el esfuerzo de actuar en la Voluntad de Dios.

Personas cercanas a Jesús que tratan de seguirle tratando de imitarle en sus vidas en silencio, sin ruidos y sí con deseos de hacer el bien. Un bien como nos enseña y muestra Jesús en cada instante de su Vida. Un Jesús cercano que se deja tocar, que sana y está presente en medio de su pueblo.

viernes, 27 de octubre de 2023

SENTIDO COMÚN, ¿NO SABES LO QUE ESTÁ BIEN O MAL?

El Evangelio de hoy nos habla del sentido común. ¿Acaso puedes negar que no sabes distinguir sobre lo que está bien o mal? Te atreves, y así sucede, discernir y suponer que va a llover cuando ves que el día está nublado o hará calor cuando los vientos soplan del sur, tal y como nos dice Jesús hoy en el Evangelio, ¿y miras para otro lado cuando se trata de discernir que está bien o mal?

Es de sentido común pensar, reflexionar y ver que está sucediendo en nuestro interior. Analizamos lo que sentimos y, por experiencia y sabiduría de nuestros mayores vamos aprendiendo a distinguir lo que está bien o no. Dentro de nosotros se va edificando un código de conducta que nos facilita ver lo que está bien o no tan bien. Sin embargo, en muchos momentos de nuestra vida cerramos los ojos de nuestro corazón para ver bien lo que está mal.

Hacemos que lo normal sean actos injustos y por mucho que queramos la verdad siempre será verdad y la mentira siempre será mala. Ejemplos hay muchos, más ahora en la época que vivimos. ¿Es un derecho el aborto? Una mentira e injustica – asesinato – que se quiere ver como derecho y verdad. Podríamos seguir enumerando muchas más cosas pero creo que con solo un ejemplo vale para darnos cuenta de lo que queremos decir.

Cada cual sabe por donde camina y cual es el veredicto de sus actos. Otra cosa es que nos reconozcamos débiles, pecadores y propensos al error o a la caída y desfallecimiento. La Misericordia de nuestro Padre es Infinita, y nos la da gratuitamente. Por nuestra parte solo tenemos que esforzarnos, asistidos también por su Gracia, creer en su Palabra y dejarnos asesorar por el Espíritu Santo, que para eso ha venido en la hora de nuestro bautizo. Todo lo demás se irá añadiendo por la Gracia de nuestro Padre Dios.

jueves, 26 de octubre de 2023

¿SE TE PLANTEAN TUS CONFLICTOS DESDE TU COMPROMISO BAUTISMAL O SON DERIVADOS DE TUS PROPIAS RELACIONES?

La cuestión está en plantearse que sucede en y con mi vida: ¿Nacen mis preocupaciones y conflictos como consecuencia y planteamientos de mi compromiso bautismal, o, por el contrario, derivan de mis relaciones fraternas con los que me rodean? Es decir, ¿mis conflictos derivan de mi compromiso con el Reino de Dios o vienen planteados en mis relaciones con los hombres?

Porque, en el primer caso es lo natural. El Reino de Dios trae problemas. Y en ese sentido Jesús trae fuego para que el mundo arda. No podemos quedarnos con un mundo acomodado a sus intereses, a sus egoísmos y al dominio de los más fuertes y poderosos sobre los débiles, marginados y pobres. Tenemos que hacerle frente con la Palabra del anuncio del Reino de Dios y, sobre todo, con la vivencia del amor misericordioso como Jesús nos lo da y nos lo ha enseñado con su Vida y Obras. Y eso, no hace falta explicarlo, trae conflictos y problemas.

Ahora, también se plantean otra clase de conflictos que nacen y palpitan dentro de mí nacidos de mis propias egoísmos y pecados. Y esos me corresponden a mí y tendré que aplacarlos yo. ¡Claro, siempre contando con la Gracia de Dios, porque yo solo no podré combatirlos!

Debemos discernir entre los problemas que nacen porque contradicen la Palabra y el Reino de Dios y los problemas que me plantea mis propios pecados. Unos son los propios que trae la proclamación de la Buena Noticia, mientras que otros nacen de mi propia lucha interior entre el bien y el mal. Ambos son conflictos pero, mientras unos son consecuencia del seguimiento a la Palabra de Jesús, nuestro Señor, otros están dentro de mí y responden a mi propia lucha personal por vencer la cizaña nacida en mi corazón.

miércoles, 25 de octubre de 2023

¿Y TÚ, ADMINISTRAS SEGÚN LA VOLUNTAD DE TU PADRE DIOS TODO LO QUE HAS RECIBIDO?

Porque esa es nuestra misión, poner todos nuestros talentos, cualidades y bienes recibidos en función y para el bien de los demás. Y eso exige estar preparados, vigilantes y atentos a todos esos peligros seductores que nos acechan y amenazan con desviarnos de darnos en amor misericordioso. Las tentaciones son muchas y el peligro es inminente.

Confiar en el Señor y, a pesar de toda la oscuridad que nos ensombrece, esperar su venida con firmeza y vigilancia esperanzada, esforzados en cumplir su Voluntad es el gozo y la felicidad más grande que podamos vivir. Nada dará más fuerza y sentido a nuestra vida que la fe en las Palabras del Señor. Y nada será más congratulo que la experiencia esperanzada en la segunda venida del Señor.

Desde esa experiencia, la muerte es el instante más grandioso y esperanzado de nuestra pobre existencia. Marca la hora y es la señal de la gran cita con el Señor. Descubre el insigne momento de la Verdad, de dar sentido y conocimiento a todo el misterio de la creación y satisfacer nuestras ansías de felicidad eterna.

Cada día, cada momento de mi vida entiendo menos a aquellos que se juegan su felicidad eterna por un mísero potaje de lentejas. Seducidos por el mundo, demonio y carne se dejan engañar por espejismos de falsa felicidad que no llegan a dar la plenitud deseada ni a satisfacer plenamente. Y ponen la gran oferta de felicidad eterna que tienen ofrecida por su Padre Dios en gran peligro.

No perdamos nunca la gran oportunidad de reconocernos hijos pródigos y, levantándonos con verdadera humildad, regresar a la Casa del Padre. No vendamos nuestra felicidad esperando recompensas ni premios porque nuestra gran premio es permanecer en la Casa del Padre y estar a su lado. Él nos lo da todo y lo comparte con nosotros de manera gratuita y por Amor.

martes, 24 de octubre de 2023

EN LA ESPERA DE ENCONTRARNOS GOZOSAMENTE CON ÉL

La vida, la verdadera vida no tiene otro fundamento ni otra importancia sino la de esperar el encuentro con el Señor. Un encuentro que está programado con y en la hora de nuestra muerte. Ese es el paso, la llave y la puerta que todos hemos de pasar y, por eso, el momento más glorioso e importante de nuestra vida.

Desde esa perspectiva diríamos que la vida es una preparación para la muerte. Una muerte que representa y significa el encuentro con nuestro Creador, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es, la vida, un adviento, en el que pronto vamos a entrar, constante y permanente. Es un estado de vigilancia y de tener siempre y en cada momento la alcuza de nuestro aceite preparada y llena para la hora de la llegada del Novio.

¿Qué otra cosa puede importar en nuestra vida? ¿No queremos ser felices eternamente? Pues ese es el camino, un camino alegre y gozoso, a pesar de nuestros despojos y desprendimientos tantos intelectuales como materiales. Disponibles a entregar todo tal y como el Espíritu nos lo vaya revelando y señalando, experimentando que cada instante de entrega y de darnos en bien a los demás es un instante de verdadero gozo y felicidad. Un gozo y felicidad que no se va sino que permanece de manera memorial en nuestros corazones significando que nuestro cielo eterno ya ha empezado aquí.

Esa espera a que llegue y llame – contenida en la hora e instante de nuestra muerte – es el motor que nos sostiene activos, alegres, gozosos y en esperanza para seguir en el camino. Dichosos y alegres somos cuando caminamos y vivimos en esa actitud de espera vigilantes y activos en darnos gratuitamente, en servicio por y para el bien sosteniendo siempre nuestra lámpara encendida. Dichosos y bienaventurados que vivimos en continua alegría y esperanza por encontrarnos cara a cara con el Señor. Dichosos cuando entendemos y aceptamos la cruz de nuestro camino y la ofrecemos en servicio por amor y en espera gozosa de encontrarnos con el Señor. La muerte pasa inadvertida y apenas nos inquieta ni nos importa. Estamos gozosos de vernos con el Señor, de que nos reciba en su Casa y nos llene de gozo y felicidad eterna. Y la muerte es la puerta que nos abre a ese encuentro con Él.

lunes, 23 de octubre de 2023

¿TE HAS PREGUNTADO POR EL FIN DE LAS COSAS QUE POSEES?

Tener y poseer bienes y talentos valen de poco cuando tus intenciones están en poseerla egoístamente y enterrarlas en tu corazón. Las advertencias de Jesús en – Mateo 6, 25-34 o Lucas 14, 28-33 – nos dejan bien claro como piensa Jesús al respecto y cual deben ser nuestras intenciones.

Todo lo que no sea compartir y poner a disposición del bien de los demás, sobre todo de los más necesitados, es perder el tiempo. Porque nada vale la eternidad sino aquello que por amor se pone gratuitamente en favor de los que lo necesitan. Por tanto, todo lo que tienes, ya sean talentos, conocimientos o bienes materiales debes saber que te ha sido dado para que lo compartas sensatamente en bien de aquellos que realmente lo necesitan.

Todo lo que tienes se hace oro y tiene valor en la medida que lo dedicas a mejorar y beneficiar las carencias de otros que lo necesitan. Eso es realmente amar, y amar con misericordia, a pesar de que no creamos que muchos lo merecen. ¿Acaso lo merecemos nosotros?

Pensemos que todo nos ha sido dado gratuitamente y sin ningún merecimiento por nuestra lado. Por mucho que nos esforcemos nunca seremos dignos de merecer nada. Menos aún la salvación eterna. Nunca nuestras obras tendrán dignidad y valor para merecer el perdón y la Misericordia Infinita de nuestro Padre Dios. Nos la da gratis porque su Amor Misericordioso es Infinito. Nunca lo podremos entender ni tampoco merecer por muchas obras buenas y hermosas que hagamos. Todo es Gracia, gratuidad y Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios.

domingo, 22 de octubre de 2023

A CADA CUAL LO SUYO

Es evidente que debemos colaborar con el débito de los impuestos. En conciencia es nuestra aportación solidaria a la sociedad de la cual obtenemos también beneficios. Otra cosa es el abuso de aquellos que lo imponen y reciben, y de su relativa administración. De cualquier manera debemos cumplir con nuestra obligación de contribuir con nuestros impuestos al bien de la sociedad y de los pueblos.

Sin embargo, los fariseos persiguen otra finalidad. Buscan enfrentar a Jesús con el Cesar y tener motivos para acusarle y matarle. En esas malas intenciones le pregunta de manera capciosa sobre la licitud de pagar impuestos al Cesar. Tratan de buscar motivos que le desacrediten y que le enfrenten al poder dominante que ostentan ahora los romanos.

 ¿Y nosotros, qué buscamos? Porque esa es la pregunta que nos toca responder. No se trata de buscar si debo pagar o no pagar. Se trata de creer o no en la Palabra de Jesús. Y si lo que busco es rechazarla porque no la acepta mi corazón soberbio y egoísta, busco situaciones que justifiquen mi razonamiento y mi decisión de rechazo.

 Ahí está la cuestión, dar al Cesar lo que le pertenece y a Dios lo que es de Dios. ¿Y qué es lo que es de Dios? ¿A quién pertenece mi vida y todo lo que en ella he conseguido y tengo? Porque, si concibo que soy criatura de Dios y a Él debo todo mi ser, mi vida y lo que realmente soy, ¿qué y cómo debo comportarme y relacionarme con Él?

Dentro de nosotros mismos, en lo más profundo de nuestros corazones está sembrada la semilla del Amor. Un Amor que nos viene dado gratuito por nuestro Padre Dios, Creador de todo lo visible e invisible. A Él pertenecemos y a Él, solo a Él cada uno de nosotros debe su propia existencia y su propia vida.