martes, 24 de noviembre de 2020

EL PRINCIPIO TIENE FINAL

Lc 21,5-11

A nadie se le esconde que el mundo tendrá también un final, pues sabemos que todo lo que ha tenido un comienzo también tendrá un final. El mundo fue creado como morada temporal del ser humano y, acabada ésta, pasará a otro lugar - otro mundo - desconocido para nosotros. Esa es la Revelación que Jesús - el Mesías - nos ha anunciado y revelado - y la que verdaderamente experimentamos y sentimos en lo más profundo de nuestros corazones.

Es de sentido común pensar que si Dios nos ha creado no es para un rato y después desaparecer con la muerte, sino para vivir eternamente. Porque, ese sentimiento es el que vive en nuestro corazón y al que todos aspiramos y esperamos. Ahora, nos corresponde responder, porque, si gozamos de libertad tendremos en consecuencia responsabilidad de responder con nuestra vida y con nuestros actos. Es decir, Dios ha dejado en nuestras manos la libertad de elegir el gozo o el martirio de la Vida Eterna.

Y, posiblemente, llegarán señales que nos indique la cercanía del final, pero a nosotros no debe preocuparnos eso, sin la responsabilidad de permanecer y perseverar preparados en el cumplimiento de nuestro compromiso bautismal. Tal es el de anunciar el Reino de Dios amando sin límites a todos los hombre. La muerte, sabemos que no es el final sino la puerta para pasar al lugar definitivo y eterno.

Y está en nuestras manos, Dios así lo ha querido y nos lo ha  dado, la posibilidad de abrir esa puerta. Solo tenemos que ponernos en Manos del Espíritu Santo y, colaborando con Él, poniendo todo nuestro esfuerzo, hacer su Voluntad.

lunes, 23 de noviembre de 2020

EN LA ACTITUD DE DARSE

Lc 21, 1-4


El camino d kmel amor empieza en el darse y termina en la entrega plena. Nunca será amor lo que se queda en la mediocridad, porque, decir amar significa entrega total. Y sucede que, de no ser así, el amor quedá  adulterado.

Y es que la referencia de quién te pide amar lo ha dado todo y sigue dándotelo cada día y se pone como verdadera medida. Por tanto, tu amor tiene que seguir sus pasos. Él te ha dicho que es el Camino, la Verdad y la Vida para que no te despiste ni te desorientes y sigas sus pasos.

Hoy, en el Evangelio, nos pone el ejemplo de aquella viuda pobre que lo da todo. Y, aunque es poco su valor, tiene mayor valor que el que da más, porque, mientras ella da de todo lo que tiene, los otros dan de lo que les sobra. Y es que de eso se trata

Nos preguntamos: ¿Pongo yo todos mis talentos recibidos al servicio de los que más lo necesitan? Esa es la cuestión y el nucle de nuestra de nuestro ser y sentir.

domingo, 22 de noviembre de 2020

CADA DÍA ESTAMOS JUGÁNDONOS LA VIDA ETERNA

Mt 25, 31-46

Si miramos que cada día tenemos una nueva oportunidad para atesorar puntos - por expresarlo de alguna manera - para hacer que mi Vida Eterna, a la que estoy destinado, sea gozosa y plena de felicidad, descubrimos que nuestros días tienen un valor extraordinario y valen su peso en oro. Tomar conciencia de lo que nos estamos jugando es lo más grandioso que podamos hacer. Resulta, igual no te enteras, que cada día te juegas el vivir feliz y gozoso eternamente. ¿Te das cuenta? ¿Lo has pensado alguna vez?

Pues, te doy un consejo. Debes pensarlo y, al menos, escuchar a quien te lo dice, conocerlo y saber que ha anunciado y cómo lo ha anunciado. Igual no le conoces por ti mismo, sino por lo que te han contado otros, y eso puede engañarte o no ser lo correcto. Es mejor conocerlo personalmente, de buena tinta y, después sacar tus conclusiones. 

¿Por qué te digo esto? Porque, conózcalo o no, al final tú serás responsable de lo que hagas y, también, de que no hayas querido conocerlo o te hayas dejado llevar por los que te lo han presentado engañosamente. Así, que mejor hacerlo por decisión propia y responsablemente. Porque, si te acercas seriamente y abierto a escucharle, seguramente te gustará, porque lo que dice es la verdad y coincide con la que tú quieres y llevas impresa en tu corazón. Quizás no la vivas, pero sabes que es lo que debes vivir. Quizás quieras justificarte que no tienes voluntad o te es muy costoso, pero, si se lo dices y planteas así, Él te ayudará y el esfuerzo será más llevadero.

Quieras o no, tarde o temprano te encontrarás con Él, y, a partir de ese momento ya no habrá marcha atrás ni ninguna posibilidad de enmendar ni arrepentirte de nada. Todo se ha consumado y gastado. Dejas de ser libre y recibirás la vida que has querido elegir y has vivido. El Evangelio de hoy domingo te lo dice muy claro. Te aconsejo que te tomes un tiempo y lo leas tranquilamente. Y no te asuste, pues Jesús te avisa y se brinda a ayudarte. No quiere que estés en la izquierda. Le gustaría que estés en la derecha.

sábado, 21 de noviembre de 2020

DIOS DE VIVOS, PORQUE HEMOS NACIDOS PARA LA VIDA ETERNA


Imaginar que la vida eterna en el cielo tiene algún paralelismo con la que vivimos aquí en la tierra es de ignorancia y demuestra que nuestra imaginación no puede abarcar ni imaginar - valga la redundancia - lo que sucederá en la otra vida. La vida que Dios Padre nos tiene preparada. Porque, Él, Creador de todo lo visible e invisible no ha creado al hombre y la mujer, semejantes a Él, para luego abandonarlo a la muerte.

Es de sentido común y muy razonable que, Dios Padre nos ha creado para que vivamos la Vida Eternamente junto a Él y en plenitud de gozo y felicidad. Por tanto, Dios es un Dios de vivos y no de muertos. Quiere para nosotros la Vida Eterna, pero nos ha dejado libres para que lo decidamos por nuestra cuenta. Y, para eso, ha enviado a su Hijo, nuestro Señor Jesús, para anunciarnos esa Buena Noticia de Salvación.

Por tanto, dependerá de nosotros que le escuchemos y le sigamos haciendo esa Voluntad que el Padre nos manda a anunciar por y con su Hijo. Él nos da testimonio con su Vida y sus Obras para que le creamos y hagamos la Voluntad del Padre. Sin embargo, muchos se empeñan en discutirle sus enseñanzas y pensar con sus razonamientos limitados y envueltos en tinieblas. Los saduceos negaban la resurrección y ponen un ejemplo - el de la mujer con siete maridos - planteando con quien vivirá en la otra vida.

¿Acaso somos tan necios que pensamos que la otra vida es como esta? ¿Cómo podemos pensar así? ¿No nos damos cuenta de nuestras limitaciones y de que no podemos comprender lo que nuestro Padre Dios piensa y nos prepara? ¿No hemos visto y experimentado todo lo que ha hecho con sus obras en los demás? La respuesta de Jesús queda muy clara en el Evangelio: (Lc 20, 27-40) «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son...

viernes, 20 de noviembre de 2020

EL NEGOCIO DEL TEMPLO

Lc 19,45-48

Jesús molesta, y hoy, decimos lo mismo, "sigue molestando".  Por eso fue perseguido hasta ser crucificado en el Gólgota, y, también hoy sigue siendo perseguido en los que le siguen y creen en Él. Es decir, la Iglesia ha estado siempre perseguida y hoy sigue igual. Es verdad que los medios se callan, posiblemente porque ellos también persiguen a la Iglesia, y los pueblos - salvo los que sufren la persecución cruenta - no se enteran. Y no se enteran porque los perseguidores tratan de esconder su persecución e incluso disfrazarla con apariencia justificación ideológica o de legalidad.

La realidad es que todo eso viene a demostrar que Jesús Vive, porque, es de sentido común que a un muerto no se le persigue, y menos a los que dicen seguirle. Pues, muerto el rey se acabó todo. Ya lo dijo Gamaliel al Sanedrín -Hch 5, 38-39 -. Y molesta porque sus enseñanzas descubren la verdad, viven en la verdad, afloran en la verdad y, por tanto, afloran la fraternidad y el amor. Así, los egoístas, mal intencionados, aprovechadores, usureros,  avariciosos quedan al descubierto. Y eso no les gustaba a los sumos sacerdotes, escribas y notables, porque eran ellos los que se aprovechaban de todo ese negocio montado y establecido al derredor del templo.

Sin embargo, la cuestión es plantearnos si eso continúa ocurriendo hoy en pleno siglo XXI. Porque, no se nos debe esconder que en algunos lugares o santuarios se huele a fiestas folclóricas, negocios y consumo. Y aunque no lo hacemos de una manera cruenta, si lo hacemos de una manera indiferente pensando más en lo festivo, en lo económico o social. Pensemos en nuestras propias celebraciones litúrgicas, Navidad y otras, donde el dinero, el comercio y consumo priman y ocupan un lugar relevante que de alguna manera arrinconan al Señor.

No se trata de rasgarnos las vestiduras sino de reflexionar, ver y esforzarnos en `poner a Jesús en el centro de nuestra vida, supeditando todo lo demás a un segundo plano, que, quizás lo necesitamos, pero de forma equilibrada y sensata. Dios es nuestro Padre y solo Él es el centro de nuestra adoración y alabanza. Y todo lo demás en función de lo único y verdaderamente importante: Adorar y Alabar a nuestro Padre Dios en Espíritu y Verdad.

jueves, 19 de noviembre de 2020

UN CAMINO SIN JESÚS ES UN CAMINO DE TINIEBLAS

Lc 19,41-44

Es posible que también nosotros nos compadezcamos de Jerusalén al leer que Jesús lloró por ella - su ciudad santa - y por sus habitantes al no reconocerles como el Mesías enviado para traerles la paz y la salvación. Sin lugar a duda, conocer que Jesús lloró es conmovedor y, hasta cierto punto, incomprensible para nosotros. 

Él, que es Camino, Verdad y Vida se emociona y compadece por su ciudad. No le han escuchado ni le han reconocido. Y sin Jesús no hay camino, no hay verdad y no hay vida.

Pero, será un grave problema para nosotros situarnos delante de Jerusalén como un simple espectador más. Porque, nosotros también somos ese Jerusalén que, quizás no le escuchamos, ni le reconocemos. Porque, ¿seguimos nosotros el mismo camino que nos señala Jesús? ¿O, por el contrario, trazamos nosotros el nuestro propio? ¿Salimos de nosotros mismos para ser otros hombres nuevos nacidos del agua y del Espíritu de Dios? ¿O permanecemos anclados, quizás como se ancló Jerusalén en el pasado, en nuestras propias convicciones e ideas?

Supongo y creo que debemos abrir los ojos y, saliendo de nosotros mismos, abrir nuestros ojos para, escuchándole, vivir en el esfuerzo de reconocerle como el Mesías enviado a salvarnos. No es cuestión de quedarnos pasivos, quietos y conmovidos, sino actuar y ponernos en marcha tras los pasos de Jesús.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Y YO, ESTOY DISPUESTO A NEGOCIAR MIS TALENTOS

 

Mi actitud puede ser la de contemplar esa parábola que cuenta Jesús como un espectador y emitir mi juicio al respecto, o la de plantearme que yo soy uno de esos siervos que he recibido unos talentos de los que tengo que dar cuenta. Uno de los grandes peligros es creerme que yo no estoy en ese papel, o que yo no he recibido nada y de nada tengo que responder. Y esa es la realidad, la mayoría de nosotros no tomamos conciencia que hemos de dar cuenta de lo que hemos recibido.

Pero, ¿qué hemos recibido? La vida, nuestra inteligencia, cualidades, fortaleza, habilidades...etc. Y, también, la herencia que nos hayan dejado nuestros padres, que aunque nos venga de ellos, realmente todo nos viene de Dios. Incluso, momentos de zozobra o de tempestades que la vida no depara y que, si nuestro Padre Dios permite es porque de esos difíciles momentos podemos sacar buenas conclusiones y fortaleza para erguirnos firmes y seguros en el camino del Señor.

Precisamente, esta parábola la dice cuando se dispone a subir a Jerusalén donde le espera su Pasión y muerte en la cruz. ¿Acaso, nos podemos preguntar, Dios Padre quería que su Hijo sufriera de esa manera? ¿O es que era necesario que pasara por entregar su Vida para rescatarnos de la esclavitud del pecado? También nosotros tenemos que arriesgar con nuestra vida y poner todos los dones recibidos a rendir para obtener frutos, sin preocuparnos de recogerlos, porque, en realidad son para Gloria del Señor y Él los recogerá.

Sin miedo y con confianza nos ponemos en el camino del Señor y en actitud de disponibilidad para dar todo lo que pueda según mis talentos. Esa es la cuestión que se nos plantea hoy: ¿Estamos dispuestos a recoger esa onza de oro y a ponerla en juego paro obtener beneficiós? O dicho de otra manera, ¿me doy cuenta que mi gran negocio está en invertir mis talentos en los pobres - los verdaderos bancos - para que realmente den pingües beneficios?