sábado, 18 de diciembre de 2021

DIOS INTERVIENE, TIENE PENSADO SU PLAN DE SALVACIÓN

Mt 1,18-24

Dios, desde el principio ha contado con cada uno de nosotros. Nos ha incluido en su Plan de salvación y espera de nosotros nuestra colaboración. Eso sí, siempre de forma libre, sin exigirnos ni presionarnos. Simplemente, nos ilumina, nos abre los ojos si se lo pedimos para que podamos ver mejor el camino que nos conviene seguir. El Espíritu Santo, recibido en la hora de nuestro bautismo, nos asiste, nos auxilia y nos ayuda a discernir libremente, siempre que estemos abiertos y le dejemos actuar. Porque, lo que siempre respetará nuestro Padre Dios es nuestra voluntad.

Dios nos ha creado libres y libres nos deja para que decidamos acoger la Palabra del Hijo enviado – nuestro Señor Jesús – según nuestra voluntad. Supongo que, José, ante las dudas y sospechas que le indicaban repudiar a María, decidió no hacerlo asistido e iluminado por el Ángel del Señor que le mostraba que esto era el Plan  que Dios había pensado para que su Hijo – el Mesías prometido – viniese al mundo. Su decisión fue dura, difícil y confiada en la Palabra de Dios. La fe fue su elección y por la fe de José y María, hoy estamos también nosotros en el camino de Belén.

Es evidente, contemplad desde esta perspectiva, la decisión de, tanto José como María, tiene un gran valor y mérito al fiarse de la Palabra de Dios. Sobre todo, advirtiendo el riesgo que comportaba aceptarla y hacer su Voluntad. Así y todo, confiados en la Palabra del Señor deciden seguir adelante y el Dios, encarnado en el vientre de María, realiza el Plan de Salvación Eterna que tiene pensado desde el principio y muestra su Infinito Amor Misericordioso en el Hijo a todos los hombres.

viernes, 17 de diciembre de 2021

LOS ORÍGENES DE JESÚS

Mt 1,1-17

Jesús no aparece de repente. Tiene su familia y sus orígenes humanos. En muchos ambientes y tradiciones se suele identificar a la gente según su procedencia. Sobre todo cuando hay muchos nombres comunes y frecuentes. Así, diríamos, José el de la casa de los Rodríguez – por ejemplo; o José el de los Pérez y…ect. Pues bien, Jesús es el de la Casa de David, porque su padre, José viene de esa casa.

Y sus orígenes son muy humanos y con gente de toda condición, santos y pecadores. En la historia genealógica de Jesús hay todo tipo de personajes y todo tipo de pecados – homicidios (David), idolatría (Salomón) o prostitución (Rahab) y momentos donde la fidelidad y gracia a Dios se hacen notables y presentes, hasta llegar a José y María, la madre y padre adoptivo de Jesús.

Lo notorio e importante es que, todos aquellos que han tenido un encuentro serio e importante con Jesús han experimentado un cambio radical en sus vidas y una forma de verla diferente. Un cambio donde el Amor es el centro de su actuar y obrar. Impresiona la Figura y Persona de Jesús, su preocupación, servicio y obra a favor de los más necesitados y su trayectoria, que podemos resumir diciendo. Toda su vida pasó haciendo el bien.

Él da verdadero sentido a la vida, la llena de esperanza de salvación eterna. Porque, Él es signo de salvación y triunfo venciendo a la muerte. Y lo refleja ya en su día a día con sus curaciones y resurrecciones que van proclamando que realmente es el Mesías esperado.

jueves, 16 de diciembre de 2021

¿QUÉ SALIMOS A VER EN EL DESIERTO?

 

¿Qué buscamos, a un rey, a un líder, a alguien que nos solucione la vida? ¿Qué salimos a ver y a oír en el desierto, a un poderoso? Esa es la pregunta que nos debemos hacer cada día. El Mesías que Juan anunciaba y que nos invitaba a preparar su venida no iba por el camino del poder ni del confort. Eran otras las propuestas que nos hacía.

A este respecto, Jesús nos dice: Lc 7,24-30 «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que… Y, ¿cómo están nuestros oídos? ¿Abiertos, disponibles y en actitud de escuchar y acoger esa preparación de bautismo de conversión?

En muchos momentos y circunstancias nuestros oídos se cierran y no quieren ni dejan entrar nada. Sobre todo, aquellos que se sienten y creen fuerte y poderosos. Aquellos que están en el poder o instalados en las riquezas y se sienten que van a perder sus estatus quo. Nos damos cuenta entonces lo difícil que supone para una persona instalada en el poder, riqueza u otro estatus salir de sí mismo y aceptar un bautismo de conversión. Se necesita vaciar nuestro corazón de tantas cosas, a fin de cuentas que no sirven para mucho, son finitas y caducas, y llenarlo de la plenitud y gozo de felicidad eterna.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

¿A QUIÉN BUSCAS Y DÓNDE BUSCAS?

 

En el camino de mi vida se hace necesario, pararme, hacer silencio y buscar respuesta a esas preguntas que conviene plantearme y responder. Porque, están dentro de nuestro corazón e inquietan y claman por una respuesta. De no hacerlo, corremos el grave y gran peligro de quedarnos instalado en la mediocridad y perder la hermosa e infinita posibilidad de alcanzar esa plenitud gozosa que, inevitablemente, todos buscamos.

Es evidente que todos, y yo, por supuesto, entre ellos, buscamos la felicidad. Sin embargo, la experiencia de la felicidad que conocemos es muy limitada, no alcanza a satisfacernos plenamente y es finita con tiempo de caducidad. Aparece y desaparece sin apenas darnos tiempo para saborearla. Aspiramos, por tanto, a una felicidad, no solo plena sino eterna. Y, según vamos experimentando, en este mundo no parece encontrarse.

El problema y el gran error es equivocar la manera de buscarla. Si realmente buscamos una felicidad apropiada a nuestra manera de pensar y de vivir – mundo – nos encontraremos con una felicidad ya conocida, la que hemos experimentando en algunos momentos de nuestra vida. Pero, si queremos encontrar y, por tanto, buscar, una felicidad plena y que sea eterna, tendremos que salir de este mundo y buscarla en ese otro mundo al que Jesús, el Hijo de Dios, nos invita.

Y, salir de este mundo nos lleva a olvidarnos de nosotros para pensar en los demás. Es decir, nos invita a amar al estilo del que Jesús, el Hijo de Dios, nos invita y le responde a la pregunta que Juan busca de Él: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los… Por tanto, busquemos donde realmente podemos encontrar ese Camino, esa Verdad y esa Vida Eterna. Él, el Señor, nos lo está mostrando.