domingo, 23 de febrero de 2025

UN FORMA DIFERENTE DE AMAR Y COMPORTARSE

Diríamos que hay muchas personas buenas, y posiblemente tendrán su premio. Sólo Dios, juez universal, sabrá dar a cada cual su recompensa. Y de forma gratuita, porque todo nos viene de regalo por amor. Sin embargo, un cristiano tiene, o mejor, debe de terne un actitud y forma de comportarse muy singular y diferente a todas las demás.

Un cristiano no puede quedarse en ayudar al amigo, al necesitado, sino también al enemigo y al que le rechaza o le odia. Un verdadero cristiano se distingue y se nota cuando es capaz de perdonar al que le hace mal, y a pesar de sus ofensas está siempre abierto al perdón. Y no por masoquismo ni nada parecido, simplemente porque así le ama su Padre Dios.

Cada uno de nosotros, hijos de Dios, somos perdonados – sin merecerlos – por nuestro Padre Dios. Perdonados a pesar de nuestras indiferencias, rechazos e insistencias en seguir erre que erre. Y si Dios, mi Padre, perdona así, ¿cómo no yo voy a perdonar al que me ofende y re rechaza? Precisamente, nos dice el Señor: "Misericordia quiero, y no sacrificios" - Mt 12, 1-8 -. El cristianos se diferencia en eso, en que perdona al enemigo. Y lo puede hacer, no por su propia capacidad, sino por la Gracia de Dios, pues, nuestra humanidad no nos permite hacerlo. Eso nos descubre la necesidad que tenemos de estar unidos al Señor.

sábado, 22 de febrero de 2025

UNA FE APOYADA EN JESÚS

Sin darnos cuenta corremos el peligro de que nuestra fe se apoye en personas, ideas, sentencias o circunstancias. Buscamos apoyo en tradiciones, santuarios, apariciones de Nuestra Madre la Virgen o santos. Y todo eso es bueno y nos ayuda a fortalecer nuestra fe, pero Pedro, en quien Jesús fundó su Iglesia, fue roca fuerte porque se apoyó y creyó en Jesús.

El fundamento de nuestra fe es Jesús. Sólo en Él podemos resistir los embates de las dudas, las tempestades, las desilusiones, las mentiras y los pecados. Se puede venir el mundo abajo, pero Jesús, el Señor, se mantendrá siempre firme en la Cruz, y a pesar de su muerte, vencerá con su Resurrección.

Por eso, desde ahí, la Cruz es signo de victoria, de fortaleza, de esperanza, y, sobre todo, de fe. Pedro, pecador que negó tres veces a Jesús, y se escondió en esos momentos cruciales de su crucifixión, perseveró, se mantuvo firme y entregó su vida por Jesús porque creyó en Él.

También nosotros seremos perseverantes si nuestra fe está y se mantiene apoyada en Jesús. Él es el garante de nuestra resistencia y fortaleza. En Él seremos fuertes y perseverantes, porque, Él nunca pasa, siempre está. Es pasado, presente y futuro. Nunca desilusiona, ni nos abandona. Es el Señor de la vida y la muerte. En Él nos apoyamos firmemente y con toda confianza.

viernes, 21 de febrero de 2025

LA VIDA SE JUEGA EN LA DISYUNTIVA: AMAR O NEGAR EL AMOR.

Ganarás tu vida si la pierdes. Una contradicción que esconde el triunfo, la felicidad y la vida en plenitud eterna. Los mismo aparece en dar al que tiene, y quitarle al que no tiene. Son contradicciones que nos descubren con claridad meridiana que el único y verdadero éxito en la vida es morir a tus egoísmos para darte al bien de los demás.

Todo está centrado en el amor. La vida fluye por amor y por amor, sin nada a cambio, la vida se regala, se da, se protege, se acompaña, se enriquece y se entrega. Y eso a pesar de muchas cruces por las que hay que pasar. Pero, se da con amor, con ilusión, con esperanza, con fe, gozo y alegría.

No hablamos hipotéticamente, sino a la claridad de la realidad. La familia es la imagen y realidad de lo que decimos. Nace por amor, se multiplica por amor, se da mutuamente por amor, enseña a amar y extiende el amor entre los pueblos. Evidentemente, es la célula de la sociedad de donde nacen los pueblos y el amor. Sin familias no sería posible el mundo en el que vivimos. Jesús, precisamente, se encarna en naturaleza humana y nace en una familia. Una familia modelo para las familias.

Y es esas familias donde el hombre aprende a amar y a ser amado, y a luchar contra el desamor – el pecado – para centrarse en esa disyuntiva de elegir el amor y el amar a la otra opción que te ofrece el pecado, la de rechazar el amor y vivir en el egoísmo.

jueves, 20 de febrero de 2025

UNA VIDA QUE NACE DE LA MUERTE

Sabido es que para nacer hay que morir. Quizás no lo hayamos pensado pero, primero tiene que unirse el gameto masculino en su unión con el femenino para que den esa célula resultante que con el tiempo de gestación dará como resultado un ser humano. De alguna manera dejarán de existir – mueren – para que nazca otro.

De la misma manera, todo ser viviente, según nace llegará un día en que muere. Sin embargo, el ser humano morirá, mejor dejará este mundo, para transformarse a una vida nueva y eterna. Su destino así está escrito. Sólo que este nacimiento será dichoso y glorioso dependiendo de ese amor misericordioso que sea capaz de dar durante su tiempo de vida. Dicho en otras palabras, nuestra dicha eterna está en amar con misericordia.

¿Por qué?, podemos preguntarnos. Pues, muy sencillo, porque así nos ama nuestro Padre Dios. Así nos ha amado su Hijo, encarnado en Naturaleza Humana, y con ese fin viene a nosotros el Espíritu Santo en la hora de nuestro bautismo. Estamos diciendo lo que todo sabemos y Jesús nos dijo: Seguirle es un camino de cruz. Él es el ejemplo claro, y nosotros, sus discípulos, no podemos ser menos.

En otras palabras, seguir a Jesús nos exigirá salir de nosotros mismo; renunciar a nuestros proyectos humanos; dejar a un lado nuestros objetivos, deseos, afanes, codicias, … hasta la vida. Y darnos a los demás en la medida de nuestros talentos recibidos. Se trata de ir descubriendo donde puedes servir y ayudar a construir un mundo mejor. Y ese objetivo exige amor y misericordia.

Pero, para conseguirlo hay que injertarse en Xto. Jesús. Eso nos exige conocerlo, saber quien es y alimentarnos de su Cuerpo y Sangre. Sólo en Él podemos cumplir y realizar nuestro camino, pues sólo Él es Camino, Verdad y Vida.

miércoles, 19 de febrero de 2025

UN PADRE AL SERVICIO DE SU FAMILIA

Hay una oración que rezo todas las noches, desde hace ya tiempo. Y me parece que muestra y detalla las características de San José. Un padre bueno, responsable hasta el punto de que podemos suponer que para Jesús fue un reflejo del Padre del Cielo. La oración, por cierto del Papa León XIII, dice así:

A vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación,
y después de invocar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y, por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la
escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzaren el Cielo la eterna felicidad.

Amén.

VER CON LA CLARIVIDENCIA DEL EVANGELIO

No se trata simplemente de ver, sino de ver con la claridad de la pura realidad. Es decir, ver realmente las cosas desde la óptica del Evangelio. Porque, todo lo que se mira desde el punto de vista humano está sujeto al error. Mientras lo que se mira desde la óptica de la Palabra de Dios es Camino, Verdad y Vida.

Todo lleva su tiempo, y las cosas no se pueden ver claramente de un segundo para otro. Igual que la fruta necesita tiempo para madurar, también nosotros necesitamos tiempo para ver y dejar que nuestro corazón madure en la Verdad de la Palabra de Dios. Todo lleva su tiempo, y sólo la Voluntad de Dios rompe esa temporalidad.

Nuestra mirada está esclavizada por el pecado y eso emborrona nuestra vista hasta el punto de cegarnos e impedirnos ver la realidad que nos rodea. Jesús viene a abrirnos los ojos para que veamos desde la óptica de su Palabra esa realidad en la que nos movemos y vivimos. Una realidad que debe, con nuestra aportación, a inclinarse a la fraternidad, al amor y la misericordia en un mundo mejor según la Voluntad de Dios.

Y eso, también para nosotros, lleva su tiempo. Un tiempo que pasa por poner disponible nuestro corazón en manos del Señor en la esperanza y confianza de madurar para ver el mundo de una manera nueva  desde la claridad del Evangelio.

martes, 18 de febrero de 2025

CUMPLO, ¿HE HECHO MÉRITOS PARA GANAR EL FAVOR DE DIOS?

Posiblemente ese sea nuestro pecado, pensar que Dios necesita que hagamos buenas obras para darnos su bendición y salvación. ¿Acaso no nos hemos dado cuenta todavía de que nuestro Padre Dios no necesita nada de nosotros? Y por consiguiente, ¿no necesita que hagamos méritos?

Hagamos lo que hagamos nada tiene suficiente valor delante de nuestro Padre Dios para que merezcamos la gloria y su amor. Su amor, ¡pidamos luz para darnos cuenta, es Gratuito!, y por tanto incondicional a nuestros méritos. Es decir, nos salvamos porque Dios quiere y porque así lo ha decidido Él. Su Amor es Infinito, y su Misericordia también. Por tanto, descansemos, ¡estamos salvados!

Ahora, ¡mucho cuidado!, eso no quita que tengamos que esforzarnos, cargar con nuestras cruces y empeñarnos en darnos en servicio y amor. Porque, sólo dándonos cuenta de que simplemente somos hijos en actitud de obediencia a nuestro Padre, podemos confiar y esperar su Infinita Bondad. Porque, todo es Gracia de nuestro Padre Dios, y nada mérito nuestro.

Por tanto, portarnos bien, hemos sido creados a su imagen y semejanza, como réplicas de su Hijo, pero, en nuestro caso heridos por el pecado, es nuestra meta. Un pecado que sólo podemos vencer unidos al Hijo, que encarnado en Naturaleza Humana ha venido a liberarnos del mismo y señalarnos el Camino, la Verdad y la Vida. Todo nuestros esfuerzos, porque para eso hemos sido creados, deben ir encauzados a hacer un mundo mejor, más fraterno y justo.