jueves, 2 de enero de 2014

EN JUAN SE SIENTE LA PRESENCIA DEL SEÑOR

(Jn 1,19-28)


Juan deja claro quien es y quien ha de venir a cumplir la promesa de la llegada del Mesías: «Yo no soy el Cristo». Y descubre su misión e identidad: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías». 

Hoy la Palabra del Señor nos pone en situación de reflexionar sobre nuestro apostolado y sobre nuestras vivencias de fe. ¿Dejamos transparentar al Señor en nuestro vivir diario? ¿Somos espejos de su presencia?, ¿o, por el contrario emborronamos, oscurecemos y ocultamos su venida con nuestros apegos y pecados?

Este año que empezamos a caminar puede ser comienzo de un nuevo y bien intencionado propósito para esforzarnos en superar nuestro testimonio. Juan Bautista puede servirnos de ejemplo y de tesón.

Pidamos al Señor perdón por las muchas veces que le ocultamos a los ojos de los demás con nuestros pecados, y fuerzas para ser fieles testimonios de su venida y presencia.

miércoles, 1 de enero de 2014

SON LOS PASTORES LOS QUE RECIBEN LA NOTICIA


(Lc 2,16-21)

No se les anuncia a los notables ni poderosos. Tampoco a los influyentes y famosos. Dios envía a su Hijo de forma silenciosa, sin hacer ruido ni algarabía. No hay música ni anuncios luminosos, simplemente todo ocurre en el silencio de la noche para unos pastores que están en vela cuidando sus rebaños, y para unos magos que indagan y buscan venidos de oriente.

Nadie más se entera. Dios escoge a los más pobres, desacreditados, marginados (los pastores), y a unos magos forasteros y sorprendidos que intuyen que algo grande va a suceder. Se cantan alabanzas de adoración, pero el mundo no advierte nada. Jesús nace inadvertido y pobre, porque el amor se hace verdadero amor cuando no hay nada que invita a amar.

Se desea lo bueno, lo valioso, lo importante, lo que interesa y da beneficios, y se desprecia todo aquello que supone carga, peso, dificultades, perdida... Lo primero es un amor egoísta, falso e hipócrita. El segundo es el verdadero amor. Así se nos presenta el Hijo de Dios, pobre e indefenso, y necesitado de huir para salvar la vida.

El amor salva porque rompe la lógica humana y se asemeja a la de Dios. Somos salvados porque Dios nos ama con esa clase de amor que parece locura, ilógico y incomprensible para nuestra mente. Pronto empezamos a comprender que sólo esa clase de amor es la que nos salva, porque al hacerlo nos parecemos a Él.

Pidamos un corazón que ame de esa forma en este nuevo año 2014 que empieza en este momento. Por amor somos salvados.
FELICIDADES

martes, 31 de diciembre de 2013

LA VIDA ESTÁ EN LA PALABRA

(Jn 1,1-18)


Y la vida es de Dios. Pero la ignorancia de los hombres se adueña de la vida y la mata, porque todo lo que los hombres hagan de espaldas a Dios se corrompe y se vuelve maligno, pues están sujetos al pecado y corrompidos por la lujuria y la carne.

Y eso les empuja a autoengañarse, a justificarse para cambiar la realidad al espejismo. Todo lo que el hombre construye es aparente felicidad, apoyada en muerte y desolación. La ceguera es terrible, pues pretende construir un mundo mejor y feliz sobre la muerte de ingente inocentes que viven y nacen en el seno de sus madres.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Pero los hombres, soberbios y autosuficientes, no le creyeron y determinaron ser sus propios dioses. Dioses que matan y que someten; dioses que apoyan su divinidad en el poder y la fuerza; dioses egoístas de carne, de madera, de materia...

La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Y vive dentro de nosotros, sólo necesitamos escarbar un poco para darnos cuenta de que Él mora en nuestros corazones, pues lo buscamos y lo necesitamos aunque no nos demos cuenta.

lunes, 30 de diciembre de 2013

LA VIGILIA DE ANA

(Lc 2,36-40)


José lleva a su familia a cumplir con todo lo que marca la ley. No hay privilegios sino obediencia según la ley dispone. Y en este cumplimiento, Ana, una mujer mayor, viuda, que en un momento de su vida cambia y toma la decisión de dedicar toda su vida al Señor con ayunos y oración, encuentra la dicha de presenciar este acontecimiento único de la presentación del primogénito en el templo.

El Señor la sorprende vigilante, despierta, atenta y en constante oración. Y se abre la puerta y encuentra al Mesías prometido en ese Niño Dios nacido en Belén. Y lo proclama a todos aquellos que le esperan, alabando a Dios y presentando al Niño a todos los esperanzados en la redención de Jerusalén.

¿Vivimos nosotros esa misma esperanza de redención? ¿Significa para nosotros la Navidad el recuerdo y la celebración de esa esperanza de sentirnos redimidos y salvados en el Niño nacido en Belén?

Pidámosle al Señor que nos dé la luz y la sabiduría de entenderlo así, entonces nuestra esperanza será grande y gozosa.

domingo, 29 de diciembre de 2013

LA VIDA Y LA LIBERTAD

(Mt 2,13-15.19-23)

Los pueblos se forman cuando varias familias se establecen en un lugar. El hecho de vivir próximos unos a otros genera vida y servicios, y esos servicios es la levadura que formará el pueblo. Un pueblo que en la medida que viva necesitará un orden, una dirección y un respeto y derechos. Nacen así las ciudades y las naciones. El embrión es el hombre, pero la incubadora es la familia.

Así está establecido por Dios, y Él mismo, encarnado en su Hijo Jesús, nació en el seno de una Familia: José y María, cuyo Hijo, el Mesías y Salvador del mundo, creció al amparo de esa familia. Una familia que, como muchas otras familias, tuvo que emigrar, sufrió peligros y dificultades hasta que se estableció en Nazaret.

La familia es la célula de la sociedad, y el hombre sin la familia queda desprotegido y desorientado. Los pueblos sin rumbo y los derechos sometidos al imperio del más fuerte. Se hace necesario el seno familiar para que los hombres sean educados en el respeto y la libertad. Libertad cuya esencia es buscar y defender el bien común. Sólo así, los pueblos pueden convivir en paz y justicia.

Hoy, vemos que la familia se está derrumbando, y que hay muchos poderes que trabajan en ese sentido. El mundo camina hacia la perdición y la muerte, y la vida se encuentra amenazada por intereses económicos y egoístas. Los pueblos que matan tienden a desaparecer, y nuestro mundo parece que quiere elegir ese camino.

Recemos a la Sagrada Familia, y mirémonos en ella, para que nuestro mundo sea iluminado y transformado según el Amor.

sábado, 28 de diciembre de 2013

EMIGRANTES


(Mt 2,13-18)

Hay muchas maneras y formas de emigrar. Los hay que gustan de conocer otras culturas y formas de vida. Otros sienten deseos y curiosidad por experimentar nuevos lugares, climas y relieves. Y otros por el simple hecho del gozo de viajar, moverse y visitar otras tierras. Pero los hay, y son muchos que se ven forzados a buscar otros horizontes de paz, bienestar y libertad. 

Son extremos difíciles y arriesgados donde muchos en el intento pierden la vida. José y María la arriesgaron, pues camino de Egipto tuvieron que sufrir peligros y dificultades, y no por circunstancias de encontrar una vida mejor, sino huyendo de la amenaza de muerte por Herodes. Hoy, aunque de diferentes formas, esa amenaza se mantiene en pie, sobre todo para los niños inocentes.

Y el peligro se esconde en diferentes lugares, vayas donde vayas: aborto (vientre de sus propias madres), pederastas, explotaciones, militarización...etc. Son otros Herodes que sienten amenazados su poder, su erotismo, su economía, su avaricia... y matan por mantener su egoísmo y dar satisfacción a su propio ego.

Pidamos al Señor que encontremos la paciencia y el lugar en nuestro corazón de mantenernos esperanzados y en paz.

viernes, 27 de diciembre de 2013

VIERON Y CREYERON


(Jn 20,2-8)

¿Y nosotros? No vemos que su Cuerpo no está en el sepulcro, entre otras cosas porque no estábamos allí, pero tenemos la palabra de Pedro, de Juan, de María Magdalena, de... Y experimentamos su presencia, 

porque cuando amamos a su estilo se enciende un gozo y extiende una paz por nuestro corazón que nos descubre y nos hace sentir la presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Pedro advierte que el sudario no está junto, ni tirado, a las vendas. Todo parece indicar que el sudario fue quitado y cuidadosamente colocado aparte. No hay rastros de violencia ni de prisas ni de esfuerzos. Ni tampoco se entiende que alguien estuviese interesado en desaparecer el Cuerpo de Jesús. Los apóstoles son los primeros sorprendidos y avisados. Precisamente por mujeres, cuyas palabras no tienen valor ni son tomadas en cuenta.

De nuevo nuestro Padre Dios toma lo inútil, lo pequeño, lo excluido: "Las mujeres", para señalar y descubrir su Resurrección. No hace alardes de poder ni prodigios para que todos se enteren. Igual que ha venido al mundo, pobre, sencillo y humilde, Resucita y se va sin hacer ruido ni anunciarlo con bombos y platillos. Son solo sus apóstoles y discípulos a los que se le van a anunciar y aparecer Resucitado y Triunfante.

Para que ellos sean ahora los anunciantes y proclamadores del Reino de Dios. Ellos serán la puerta por la que hay que entrar en la fe; a ellos habrá que creer porque son testigos directos de su Resurrección, y a ellos creemos todos los católicos, que hemos sido bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Creemos que el Señor, el Hijo de Dios vivo ha Resucitado, y a Él le pedimos que fortalezca y aumenta nuestra fe.