domingo, 19 de julio de 2020

EL CAMPO DE NUESTRA VIDA


Actividad: Parabola del trigo y la cizaña | Lecciones de la ...
Mt 13,24-43
Digamos que el mundo es el campo que con mi vida y mi trabajo tengo que sembrar de buenas obras. Sin embargo, no puedo perder de vista que ese campo, donde transcurre mi vida, está lleno de peligros y la tentación se hace presente y se adueña de la situación para inducirnos al pecado. 

Nuestra alma se siente amenazada por el pecado y el príncipe del mundo - demonio - se encarga de que nuestro campo esté minado para que explote dentro de nuestro corazón la tentación que nos haga pecar. En esa confusión y duda surge la tentación de la infidelidad y, en consecuencia, el alejamiento de Dios. Y sin Él caemos en las manos del demonio.

Tenemos que estar vigilantes, porque, aprovechando la oscuridad, el demonio actúa en intoxica nuestra vida con malas hierbas que amenazan enfermar mi alma con el pecado. Mi camino me exige que la siembra y el cultivo de mi corazón lo tenga siempre abierto y disponible a la Voluntad de Dios. Él es mi Sembrador y en Él están puestas todas mis esperanzas para lograr que mi cosecha sea buena y mis frutos abundantes. 

Por todo ello, Señor, abro el huerto de mi corazón a tu Palabra, para que, regando con tu Gracia, mi tierra quede limpia de las malas hierbas - cizaña -  sembradas por el demonio y dé los buenos frutos que tú, mi Señor, esperas.

sábado, 18 de julio de 2020

UN MESÍAS PACÍFICO, MANSO Y MISERICORDIOSO

EVANGELIO - SAN MATEO 12,14-21 | Evangelio san mateo, Evangelio ...

Posiblemente, tanto a los apóstoles como también a nosotros, esa forma de conducirse Jesús nos sorprende en gran manera. Esperábamos un Mesías fuerte, poderoso y capaz de doblegar a todos aquellos que de alguna manera se enfrentaran a su anuncio de Buena Noticia. Pero, no fue así ni era de esa forma como quiso presentarse Jesús. Su Padre, quien lo envía, tiene otros planes que pasan por la humildad, la mansedumbre y la misericordia.

Y eso, muchos no lo entendieron. Incluso algunos muy cerca de Él, tal es el caso de Judas, se decepcionaron porque esperaban otro mesías y con otra carta de presentación. Quizás, también a nosotros nos puede ocurrir algo parecido. ¿Nuestro Mesías es el Mesías del Amor? ¿O, por el contrario es el mesías del poder y la fuerza?

Hoy Jesús nos habla en el Evangelio y nos invita a huir de las confrontaciones y la violencia. No es esa su misión ni su apuesta. Él viene a anunciar la Buena Noticia que, apoyada en la mansedumbre y la misericordia, ofrece eludir todo tipo de venganza o de sentido de revancha. Por eso huye de las confrontaciones y de aquellos que le buscan para matarle. No es una huida sino su modo de ser y actuar. Él continúa sanando a todos los enfermos que se cruzan en su camino y anunciando la Buena Noticia de salvación.

Sobre todo a los más débiles y pobres y a todos aquellos que humildemente abren sus corazones a su Palabra y a su acción salvífica. El Mesías, lleno de Espíritu, manso y discreto - no alardea de sus éxitos -, que pacientemente se inclina sobre el débil - la caña cascada -  intenta reanimar al mortecino - al pabilo vacilante - y así despierta siempre la esperanza. (Del Evangelio Diario de la Compañía de Jesús).

viernes, 17 de julio de 2020

PRIMERO, LA PERSONA HUMANA, LUEGO EL PRECEPTO O LEY


Mt 12,1-8
Cuando se hacen las cosas, nadie duda que se hacen pensando en las personas humanas, pero, también sabemos que con el tiempo, y por naturaleza humana, los intereses materiales se van anteponiendo al derecho natural del valor de la persona humana. Y eso se ha repetido a lo largo de la historia humana. Ocurrió ayer, y ocurre hoy. Se olvidan los deberes y solo quedan los derechos.

Pero, de esos derechos, prevalecen los de los ricos y poderosos sobre los de los pobres. Y eso porque la demagogia, el poder y el soborno le dan la vuelta y someten a los pequeños, a los esclavos y, por supuesto, a los pobres. No hay otra historia. Esa es la esencia y la verdad de lo que ocurrió ayer y también está ocurriendo ahora. En este mismo momento y en muchas partes del mundo, por no decir en casi todas partes.

Todo precepto está, no es que debe estar, sino que está supeditado al amor misericordioso, y, el hombre, lo entiende, lo sabe y lo experimenta así. Otra cosa es que, siendo libre no lo acepte y se incline al gusto de sus propias pasiones materiales. Entonces se rebela contra Dios, porque, no olvidemos que Dios es Amor, y, herido e inclinado al pecado, el hombre, quebranta la ley natural y los derechos que nos descubre y que nos hace a todos hermanos uniéndonos en el amor.

Hoy sigue imperando la ley del sábado, se somete al hombre y la mujer a los intereses de los lobby de turno que buscan poder bajo la apariencia de la verdad democrática, pero que en realidad no es sino un revestimiento falso del poder sobre el otro que piensa de otra manera y que quiere ejercer sus derechos apoyados en las verdades naturales que guardan y defienden al hombre como valor primero y supremo creado por Dios a su imagen y semejanza.

jueves, 16 de julio de 2020

AFORTUNADAMENTE, GRACIAS, SEÑOR, POR EXPERIMENTARNOS PEQUEÑOS.

MATEO 11, 28-30 | Descansar en dios, Deja que dios, Mateo 11 28
Mt 11,28-30
Muchas veces maldecimos las circunstancias por las que hemos pasado cuando experimentamos algo desagradable o violento que nos deprime, nos angustia y nos entristece. Pero, sin embargo, pronto descubrimos que, gracias a esos acontecimientos circunstanciales, vamos aprendiendo a superarnos, a ser pacientes y a crecer madurando positivamente en el amor de Dios.

Incluso, llegamos a preguntarnos si, esos acontecimientos, que Dios ha respetado en base a nuestra libertad, han servido para producir un bien en nosotros. Un bien que empieza por acerncarnos más a Dios. Porque, por desgracia, no nos acercamos a Dios sino en esos momentos de desgracia y cuando verdaderamente experimentamos necesidades. Es, entonces, cuando Él ocupa el centro de nuestra vida y descubrimos que todo lo que nos ha sucedido, quizás por nuestra culpa, lo ha utilizado nuestr Padre Dios para despertarnos y ayudarnos a acercarnos más a Él. 

Luego, eso, que aparentemente nos entristece, nos deprime y nos hace sufrir, viene a convertirse en un bien superior para nosotros, porque, `por medio de él experimentamos un encuentro con Jesús; descubrimos su cercanía, su compromiso y, sobre todo, su Amor. Cuántas veces hemos dado gracias a Dios por aquello que, en principio nos quitaba la vida, y luego ha sido una bendición. Y que gracias a suceder así ha servido para centrar más nuestra vida y nuestra verdadera salvación.

Y no nos perdamos en cosas abstractas, pues tienen su nombre: a veces cansancio vital; otras veces, agobio por tantos problemas nuevos o viejos; aquel hijo disminuido con el que se nos hundio el mundo; nuestros propios errores, incoherencias, pecados y agrega tu muchos más... En esos momentos no pierdas de vista esto que hoy te dice Jesús: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

miércoles, 15 de julio de 2020

¿DÓNDE TIENES PUESTA TU SEGURIDAD Y ESPERANZA?

Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 11, 25-27 | Ateus, Ser ...
Mt 11,25-27
Si ahora mismo te preguntan sobre donde tienes puesta tu seguridad y tu confianza, ¿qué responderías? Posiblemente, todos estamos pensando en tener asegurada la casa en la que vivimos; posiblemente, nos preocupa nuestro salario o pensión; posiblemente, nuestra esperanza está puesta en nuestra riqueza y en nuestra salud que, cuanto más poder y riqueza, pensamos que está más segura. Y esas seguridades no nos permiten ver el Amor de nuestro Padre Dios.

¿Por qué?, podemos preguntarnos. Pues, porque nuestra confianza y fortaleza está puesta en nosotros y en nuestra capacidad de generar riqueza y poder. Y eso descarta la ayuda de Dios, al que, precisamente, en estos momentos no necesitamos. Necesitaremos que nos venga una crisis económica o de salud para que, experimentándonos pequeños, desprotegidos y necesitados, abramos nuestro corazón al Amor de nuestro Padre Dios, a su Poder y Misericordia.

Por eso, Jesús nos habla de la necesidad de abajarnos y presentarnos humildes para poder ser capaces de acoger su Palabra y su Amor: (Mt 11,25-27): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Y el sentido común nos dice que son los primeros los enfermos, los necesitados y los más pobres. En realidad, ¿no hacemos, al menos lo decimos también nosotros, eso mismo? Dios vendrá primero a quienes le muestran necesidad y, por tanto deseos, de dejarse ayudar, de abrirse a su Ayuda y Palabra y de presentarse ante Él con verdadera humildad. Y eso, en los que se creen y consideran sabios, fuertes y capaces por sí mismo, se le hace difícil.

martes, 14 de julio de 2020

LA EXPERIENCIA DEL FRACASO

Mateo 11, 20-24 | Evangelio del dia, Evangelio, Partes de la misa
Es verdad que cuando experimentamos que nuestra siembra no tiene la recompensa de los frutos, el buen agricultor experimenta que su labor y trabajo ha fracasado. De la misma forma, cuando la proclamación de la Palabra no tiene eco en el corazón del que la escucha experimentamos un vacío interior de repulsa y de lástima.

Hoy leemos en el Evangelio que a Jesús le ocurrió algo parecido cuando, después de hacer la mayor parte de sus milagros, recriminó a aquellas ciudades donde los había realizados porque no habían respondido a su Buena Noticia.: En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: « ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido.

Queda meridianamente claro que la intención de Jesús es advertir del error a los habitantes de esas ciudades de darle la espalda a la proclamación de su mensaje o Buena Noticia de salvación. La misma frustración percibimos nosotros cuando experimentamos que la labor de nuestras catequesis no tienen los resultados que esperamos y que nuestras palabras se las lleva el viento. Quizás, también percibimos que nuestra vida no está a la altura del ejemplo que debe dar y, por lo tanto, la acogida de nuestra palabra no se produce.

Pero, sí podemos decir, con toda seguridad, que la de Jesús, el Hijo de Dios, si es verdadera Palabra y verdadero testimonio. Y no entendemos cómo puede pasar por nuestra vida sin respuesta. Sin embargo, ¿somos nosotros mejores? ¿Respondemos nosotros a la Palabra de Dios? Es hora, si nos lo tomamos en serio, de cuestionarnos y mirar para nuestro interior.

lunes, 13 de julio de 2020

IDENTIFICADOS CON JESÚS

11 mejores imágenes de religio | Dibujos fano, Catequesis ...
Mt 10,34--11,1
Cuando haces algo por alguien, sobre todo si es algo que busca el bien de esa persona, estás haciendo lo que entendemos como una buena obra, que si la haces en nombre y por Xto. Jesús tendrá su recompensa. Y decimos esto porque, antes, mucho antes que nosotros lo dijo Jesús: «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».

Jesús es lo primero y eso significa que sus enseñanzas, su referencia y su seguimiento deben marcar siempre la primera iniciativa de la actuación de nuestra vida. Ayer nos advertía y enseñaba las actitudes para que el cultivo de nuestro corazón diese los frutos esperados. Frutos buenos como resultado de una tierra bien abonada y regada que corresponde principalmente a nuestra propia actuación. Porque, la semilla - Palabra de Dios - es plantada en nuestros corazones y dependerá mucho de nosotros, porque así Dios lo ha querido, el recoger una buena cosecha.

Y esa cosecha nos traerá en muchos momentos de nuestra vida problemas, enfrentamientos y luchas. Incluso dentro de nuestras propias familias, con nuestros propios padres, hijos/as, hermanos/as y otros. Y nos exigirá cargar con nuestras cruces y, aceptándolas, seguirle. Quienes no están dispuestos a eso se quedarán en el camino, bien, como ayer nos decía en la parábola del sembrador, aplastado por los caminantes y comido por los pájaros o seducidos por las ambiciones y afanes de este mundo.

Tengamos la confianza de confiar en Jesús y en saber firmemente que su Palabra tiene siempre cumplimiento, pues, su última promesa se ha cumplido, la Resurrección. También resucitaremos nosotros para ser felices a su lado, si en Él creemos porque Él así nos lo ha prometido.