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sábado, 30 de marzo de 2024

UN SÁBADO QUE NO TERMINA

Decir que no termina es lo mismo que abrirse a la esperanza. Y el sábado santo, a pesar de ser un día triste y muerto a la esperanza, no es terminante, y menos muerte. Es un día lleno de esperanza y expectante en la espera. María, la Madre, lo intuye, lo cree y se mantiene en espera. Y otros, todavía incrédulos pero confundidos, no entienden nada.

Mientras, otra María se dirige al sepulcro a las primeras horas del domingo. Resignada y dolorida lleva flores con la intención de perfumar el sepulcro. ¡Su espanto es inimaginable, encuentra el sepulcro abierto y vacío! ¿Qué ha sucedido?

Evidentemente, sucede lo que tiene que suceder. Jesús lo había dicho y su Palabra siempre tiene cumplimiento. Nosotros hoy, por el don de la fe, sabemos lo que sucedió, pero, ellos, apóstoles y las mujeres que acompañaban a Jesús no lo podían ni imaginar. Y precisamente, es María Magdalena la primera discípula que anuncia la Buena Noticia: ¡Jesús ha Resucitado!

Ella y ellos, los apóstoles lo han comprobado y lo irán comprendiendo en los próximos cincuenta días hasta Pentecostés. En ese momento vendrá la luz a sus mentes y todo se verá más claro. Mientras, Jesús se les aparecerá y les irá fortaleciendo y preparando hasta la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés.

Y ahora es nuestro tiempo. Celebramos ese acontecimiento que se hace presente a cada instante en nuestra vida y se renueva en la Eucaristía en cada celebración. Vivamos pues, abierto a esa esperanza de Vida Eterna que el Señor nos ha prometido y que se cumple con su Resurrección. Amén.

miércoles, 17 de enero de 2024

UNAS LEYES CON DIFRACES DE MENTIRAS

No se trata simplemente de la ley del sábado sino de lo que realmente esconde tras de sí. Una ley que se extiende en el tiempo disfrazada de verdad y oculta en la mentira. Y que a pesar de la distancia entre unas épocas y otras, la ley del sábado sigue vigente en el código de los corazones endurecidos y contagiados de la maldad del pecado.

¿Acaso hoy no se trasgrede la ley mintiendo, fingiendo y disfrazando la injusticia y mentira de verdad? ¿Qué es entonces lo que está sucediendo en nuestro país? ¿Acaso muchas de las leyes de ahora no están construida desde la mentira? Porque, requisito importante para la flexibilidad de la ley y para su condonación en los casos oportunos es que haya un sincero y real arrepentimiento y dolor de corazón. Sin propósito de la enmienda no puede haber condonación y menos perdón. Y sin embargo se discute, se defiende y se trata de aplicar por muchos. Digamos que siguen presente los fariseos y partidarios de los muchos Herodes que siguen en el mundo.

Jesús no podía, ni puede, aceptar esta actitud, ni en su tiempo ni ahora. Se sigue trasgrediendo la ley del sábado que lejos de ser algo acaecido en el tiempo sigue vigente y actuando entre los hombres. Y posiblemente lo que suceda es que ya hace mucho tiempo de que muchos en nuestras sociedades viven de espaldas a Dios. Mejor, sin Dios. Y son principalmente los que ocupan posiciones influyentes y de poder.

Y eso es lo que debemos plantearnos desde la óptica cristiana: ¿Puedo yo hacer algo e ir cambiando mi círculo ambiental donde me muevo con mi testimonio, mis actuaciones y, sobre todo, desde la fe en la acción del Espíritu Santo en mí? ¡Preguntémoslo!

martes, 16 de enero de 2024

SIEMPRE DIOS Y SU MISERICORDIA INFINITA ANTES QUE LA LEY

Esa es la propuesta: Un Padre Dios de Infinita Misericordia. Y es que cuando se tiene un Padre así no te puedes agarrar a la ley y aplicarla sin más. Si Dios perdona tus faltas misericordiosamente, tú también debes en correspondencia perdonar a los que te ofenden. Y esa actitud de correspondencia abre la puerta del perdón, de la oportunidad de arrepentimiento y de corrección. Por tanto, la ley queda sometida a la misericordia y a la oportunidad del dolor de contrición.

Es indudable que sin dolor de contrición ni arrepentimiento no hay perdón y, en consecuencia, la ley debe cumplir su diagnóstico. Es de sentido común que para que haya perdón haya propósito de la enmienda y dolor de corazón con la buena y sana intención de no volver a cometer tales delitos.

En el Evangelio de hoy, Jesús es interpelado por los fariseos cuando atravesaba un sembrado y sus discípulos iban arrancando espigas, y sucedió esto: (Mc 2,23-28): Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David …

El Amor de nuestro Padre Dios y su Infinita Misericordia están por encima de toda ley y de todo aquello que impida la verdad y el bien del hombre. No está la ley para ser servida por el hombre sino al revés. Es el hombre al que tiene la ley que servirle. Para eso se legisla, para buscar el bien del hombre. Jesús lo concreta y resume en esta frase: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado».

martes, 19 de enero de 2021

LA PERSONA EN PRIMER LUGAR

 

Se habla mucho de derechos y de libertades, pero, ¿quién fue el primero y único que defendió y defiende los derechos y libertades de la persona? Desde tiempos muy antiguos - y también modernos - ha habido esclavos, leyes esclavizantes que oprimen y privan las libertades de unos frentes a otros. Fue Jesús de Nazaret quien hablo del derecho de la persona - sin distinción de raza y lugar -  ante la justicia y la igualdad. Fue Jesús de Nazaret quien defendió al humilde, a oprimido y al sin dignidad ante los que si se consideraban con derecho y dignidad. 

Y, después de veintiún siglos, algunos se atribuyen el derecho de ser ellos lo que enarbolaron la bandera de la igualdad y dignidad. Gracias a Jesús - el Señor - la persona goza del derecho a ser digno, respetado y libre. Ayer y hoy, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, ha defendido a la persona siempre. El Evangelio de hoy nos narra el acontecimiento de un hecho realizado en sábado: (Mc 2,23-28): Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: « ¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él...?

Todo está en función de la persona, porque, el mundo ha sido creado para disfrute y provecho de la persona. Y, por consiguiente, las leyes y toda norma tienen que legislarse para provecho y bien de la persona. Hacerlo de otra manera es postergar a la persona ante las leyes y someterla a la ley. Así termina Jesús diciendo: 
«El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».

viernes, 17 de julio de 2020

PRIMERO, LA PERSONA HUMANA, LUEGO EL PRECEPTO O LEY


Mt 12,1-8
Cuando se hacen las cosas, nadie duda que se hacen pensando en las personas humanas, pero, también sabemos que con el tiempo, y por naturaleza humana, los intereses materiales se van anteponiendo al derecho natural del valor de la persona humana. Y eso se ha repetido a lo largo de la historia humana. Ocurrió ayer, y ocurre hoy. Se olvidan los deberes y solo quedan los derechos.

Pero, de esos derechos, prevalecen los de los ricos y poderosos sobre los de los pobres. Y eso porque la demagogia, el poder y el soborno le dan la vuelta y someten a los pequeños, a los esclavos y, por supuesto, a los pobres. No hay otra historia. Esa es la esencia y la verdad de lo que ocurrió ayer y también está ocurriendo ahora. En este mismo momento y en muchas partes del mundo, por no decir en casi todas partes.

Todo precepto está, no es que debe estar, sino que está supeditado al amor misericordioso, y, el hombre, lo entiende, lo sabe y lo experimenta así. Otra cosa es que, siendo libre no lo acepte y se incline al gusto de sus propias pasiones materiales. Entonces se rebela contra Dios, porque, no olvidemos que Dios es Amor, y, herido e inclinado al pecado, el hombre, quebranta la ley natural y los derechos que nos descubre y que nos hace a todos hermanos uniéndonos en el amor.

Hoy sigue imperando la ley del sábado, se somete al hombre y la mujer a los intereses de los lobby de turno que buscan poder bajo la apariencia de la verdad democrática, pero que en realidad no es sino un revestimiento falso del poder sobre el otro que piensa de otra manera y que quiere ejercer sus derechos apoyados en las verdades naturales que guardan y defienden al hombre como valor primero y supremo creado por Dios a su imagen y semejanza.

viernes, 3 de noviembre de 2017

EMBADURNADOS DE HIPOCRESÍA

Lc 14,1-6
Huele mal este olor a engaño,  a apariencia, a falsedad que corrompe y miente. Un perfume que desprende un olor, en principio, que atrae y gusta, pero que pronto se envenena y apesta de hipocresía y mentira. Y que en nada se parece al perfume de la verdad, de la sinceridad, de la buena intención y la pureza del corazón bien intencionado.

La mentira se esconde dentro de la mala intención. Una intención sepultada en el egoísmo de servirme y de tomar para mí lo que me satisface y me gusta por encima de los demás. Una hipocresía que me hace mentir para excluir y ponerme yo en el lugar del otro. Una hipocresía donde lo primero son mis intereses y luego los de los demás, y de los que no me importa sus problemas, sufrimientos y penalidades.

Es más fácil cumplir que vivir en el espíritu del cumplimiento. Adaptarse al cumplimiento de la Ley y vivirla con estricto cumplimiento, a pesar de su dureza, no representa gran dificultad. Sobre todo para aquellos que la dominan y la promulgan, y la contemplan desde su propia vivencia y para sometimiento de los demás.

 En casa del herrero, cuchara de palo. Este adagio, basado en la experiencia, se cumplía ayer y se cumple hoy. Los judíos, para y con quienes Dios había hecho una Alianza, la rechazan y se aferran a sus propias leyes y tradiciones. Y hacen de la Ley su propio dios, dejando al margen el espíritu de la Ley y el amor al prójimo. Leyes, como la del sábado, que quedan en ridículo ante los hechos y las Palabras de Jesús:  «¿Es lícito curar en sábado, o no?».

¿Qué respondemos nosotros? Porque lo que importa ahora es nuestra respuesta. Ellos, los de aquel tiempo, contemporáneos del Señor, se quedaron en silencio. No supieron que responder. Pero, ¿y tú y yo ahora, qué respondemos? Quizás tengamos que mirar si nosotros respetamos y vivimos en el espíritu de la Ley o la aplicamos como aquellos fariseos.

lunes, 26 de octubre de 2015

LA VIDA POR ENCIMA DE LA LEY

(Lc 13,10-17)


Ocurre con mucha frecuencia, anteponemos nuestros intereses a la vida misma, incluso, la propia. Y la ley a la vida. Estamos mediados por nuestras leyes y pensamos que cumpliéndolas, todo está solucionado. Una salvación en base y de acuerdo con leyes y cumplimientos.

¿Estamos ciegos? Parece que es lo más lógico pensar así. No solamente ciegos, sino envueltos en una oscuridad absoluta que nos impide ver algo de luz. ¿Acaso no nos vemos a nosotros mismos? Si en eso consistiera nuestra salvación, ¿quién la alcanzaría? Porque, ¿quién no trasgrede las leyes en su vida? ¿Hay alguien que no las haya incumplido? Y no sólo incumplirla, sino que las trasgredimos muchas veces en nuestra vida, por no decir, a cada momento.

¿Es posible que la ceguera nos impida pensar y reflexionar, hasta el punto que si nos sorprende un dolor de muelas, cabeza u otro síntoma, el sábado, a medio día, tendremos que esperar al lunes? ¿Se puede pensar así? Pues en aquel tiempo muchos pensaban así, entre ellos el jefe de la sinagoga, que no podría ser un ignorante, ni un idiota, y muchos más de su altura intelectual.

No era fácil cambiar esa forma de pensar, y más de personas que se tenían por doctores de la ley y por personajes importantes dentro del pueblo. Los comportamientos de Jesús les importunaban y les contradecía. Quizás, su mayor pecado era el no escucharle, la soberbia y la falta de humildad. Son los condicionantes que necesita la ceguera y el pecado para apoderarse de tu corazón y pervertirlo.

Vemos la paja en el ojo ajeno, pero no vemos la viga en el nuestro. Quizás nuestra ceguera nos impide ver nuestros encorvamientos, nuestras cegueras espirituales, nuestro mundo oscuro, incapaces de abrirnos a la Luz que nos descubra sucios, impuros, pervertidos y deshumanizados.

Será cuestión de, apartados de tanto ruido, reflexionar sobre nuestra vida, quizás también encorvada, hipócrita, y acercarnos a la Luz que nos ayude a vernos y a enderezarnos.

lunes, 7 de septiembre de 2015

ES ABSURDO DEJAR DE HACER EL BIEN POR LEY

(Lc 6,6-11)


No puede haber nada prioritario antes que la propia vida. No se puede dejar sufrir o morir a alguien porque esté dentro de un lugar prohibido y en el que no se pueda entrar. Habrá que hacer una omisión, porque esa prohibición va contra el bien del hombre. Nada puede ir contra el bien y la felicidad del hombre.

Bien, es cierto, que hay caminos torcidos para regresar a los rectos. Queremos significar que para lograr un bien hay circunstancias en la que hay que sacrificarse y hasta sufrir, pero tras ese esfuerzo se busca el bien del hombre. Lo que es absurdo es dejar empeorar, hasta el punto de enfermar gravemente, al hombre por motivos de leyes, prohibiciones o preceptos.

Y es eso lo que defienden los fariseos. Posiblemente ellos no cumplirían esas leyes si las circunstancias se dieran en ellos. Los gobernantes ponen leyes, pero son ellos los primeros en incumplirlas. Las leyes son para los demás. Porque si las leyes fuesen cumplidas por los que las imponen, sus leyes serían más de sentido común y misericordiosas. Se verían reflejados y afectados, y se cuidarían de no promulgar normas que les pudiese condicionar y afectar también a ellos.

Jesús trata de dejarlo claro y les interpela para que disciernan sobre qué es lo verdaderamente importante: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla».  Supongo que su mirada va llena de ternura, amor y misericordia .Quiere que reflexionen, que se encuentren con la verdad y el fin de lo que debe perseguir la ley, pero ellos siguen obstinados y empecinados en su soberbia.

Puede ocurrirnos que a nosotros nos suceda lo mismo. Queremos suavizar la ley cuando nos afecta, pero la mantenemos cuando nos favorece y defiende. Se ausenta nuestra misericordia cuando se trata de defender nuestro egoísmo y bienestar, pero, aparece cuando nos afecta a nuestra persona o intereses. ¿Qué leyes defendemos y para quienes las promulgamos?  Son leyes de hombres y sujetas al error.

Busquemos la ley de Dios que defiende el bien del hombre, pues se ha hecho Hombre en su Hijo Jesucristo para salvarnos y danos el gozo eterno.

sábado, 5 de septiembre de 2015

EL HOMBRE, CRIATURA DE DIOS

(Lc 6,1-5)


El hombre es la criatura de Dios, la criatura a la que sometió toda la Creación. Todo fue creado en función del bien del hombre, y para que, el mismo hombre, lo admistrara para gloria de Dios. Las leyes no están para someter al hombre, sino para bien de él. De modo que deben adaptarse para beneficio y provecho del hombre.

El Evangelio de hoy nos cuenta como David, contraviniendo la ley, da de comer a sus compañeros los panes del templo, que solo pueden comer los sacerdotes. Igual hacen los discípulos en sábado con las espigas que toman del campo por donde pasan cuando iban con Jesús.

Primero las necesidades vitales del hombre, como es el hambre, que la ley no puede someter a su rigor y disciplina. El sábado está para servir al hombre, y no lo contrario. Y sucede que hoy no es el sábado, sino pero todavía, la economía. Se somete la vida del hombre en función del consumo. Todo gira en orden al interés económico.

Ya no es solamente el sábado, sino también el domingo, día del Señor, donde el hombre queda esclavizado por los intereses egoístas de la economía y el poder de unos cuantos que someten a los pueblos. Interés económico que destruye a la familia y la convivencia fraterna. Podríamos decir que la nueva ideología marxista no es el comunismo, sino que ahora recibe otro nombre: el interés económico, o mejor, el consumo y la economía.

Ese es ahora el sábado de nuestro tiempo. El hombre queda maniatado a merced del depredador económico que sólo pide y exige dinero y beneficio, y con el dinero, alcanzar poder. Son los nuevos fariseos de nuestro tiempo.

Pero la pregunta no es senciilla, y también nos afecta a nosotros. ¿Vivimos también nosotros de acuerdo con esas leyes? ¿Vivimos nosotros sometidos al interés económico? ¿Somos nosotros esos fariseos que descubrimos en pleno siglo XXI?

Pidamos al Señor la Gracia de liberarnos de tal esclavitud, y vivir como prioridad de nuestro camino y vida el Amor a Dios y al prójimo.

martes, 20 de enero de 2015

LA NECESIDAD DEL HOMBRE SUBORDINA A LA LEY

(Mc 2,23-28)

No está la ley para adorarla ni para cumplirla por encima de las necesidades del hombre. El hombre es el bien supremos de la creación, y todo debe estar sometido a su bien. Así lo ha querido Dios y así también se desprende de la lógica humana. Es de sentido común que la ley está hecha para servir al hombre y no al revés.

Esta forma de pensar de los fariseos deja al descubierto lo equivocado de sus criterios y pensamientos. Y pone de manifiesto sus malas intenciones egoístas. Manejan la ley para sus intereses y la cumplen según les convengan, pero someten a los demás a un riguroso cumplimiento. Pero, ¿no ocurre hoy lo mismo? 

Vemos que los mismos problemas que se le presentaron a Jesús siguen presentándose hoy. Y las respuestas de Jesús son validas también para la sociedad y el hombre de hoy. Todos los problemas planteados tienen respuestas y soluciones concretas a realizar, sólo que hace falta que el hombre se plante que la ley está al servicio de todos los hombres, sobre todo los más necesitados.

No se puede pensar en educación si antes no está el estomago de todos los pueblos lleno. Ni tampoco se puede llenar el estomago si antes no hay salud. Es entonces cuando se puede educar. Y esas deben ser las primeras medidas que deben elaborar los hombres y plasmarlas en leyes que las protejan. Detrás puede venir todas las demás necesidades que complementan a las primeras.

Y todo esto debe realizarce en un clima de libertad, justicia y convivencia fraterna, que nos exige desprendimiento, renuncias y caridad. Es ahí donde radica el problema. Imaginan un mundo  que se proponga vivir en esta verdad. ¿Realmente, pocos serían los problemas? 


viernes, 31 de octubre de 2014

AUNQUE NO LO PERCIBAS, TE ESTÁN OBSERVANDO

(Lc 14,1-6)
 
Piensas que pasas desapercibido, pero tus actos son seguidos por muchos, y según actúes se harán una idea de tu personalidad y forma de pensar y actuar. Así que dependerá mucho de que actúes en verdad y no en mentira e hipocresía. Sobre todo si reparan que eres creyente y piadoso.

Jesús era observado en todo su actuar, y buscaban la manera de comprometerlo y de cogerlo en algún fallo o trampa. Jesús se sabía observado, y por eso se adelanta y pone la cuestión a la luz de todos ante la presencia de un hombre hidrópico que se encontraba allí. « ¿Es lícito curar en sábado, o no?». Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: « ¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?». Y no pudieron replicar a esto.

La verdad sólo tiene una respuesta, la justicia. Porque lo que es verdad, lo es porque es justo. Si tratándose de un hijo o un animal de tu propiedad lo salvas al momento, ¿cómo no se va a permitir que otros hagan lo mismo con una persona? Su pregunta, su argumento y su actuación no dan lugar a ninguna clase de respuesta porque no la tiene. La verdad es tan nítida, clara y evidente que no da lugar a duda.

Igual nos puede pasar a nosotros. Quizás nuestro mensaje no llega claro porque no actuamos en verdad, o porque nos quedamos a medias tintas, o porque dudamos de la asistencia del Espíritu Santo y no nos abandonamos en la confianza total del Señor. Hagamos el esfuerzo de creer que lo que el Señor nos ha dicho y prometido lo va a cumplir.

Pensemos que el Espíritu Santo, en nombre del Padre y del Hijo, nos dará todo aquello que le pidamos y necesitemos, no para nuestro disfrute y egoísmo, sino para nuestra salvación y la de nuestros prójimos.

lunes, 27 de octubre de 2014

¿ES EL SÁBADO PRIMERO QUE EL HOMBRE?

(Lc 13,10-17)

No es una pregunta de otros tiempos, ni vieja, ni pasada, sino una pregunta actual. Porque hoy podíamos decirnos: ¿Es el domingo para el trabajo y para comprar, o es para dedicárselo a Dios? O planteado en otros términos: ¿No es el domingo día de descanso para que la familia unida y reunida pueda tener un tiempo para darle adoración y gracias a Dios por todo lo recibido?

Como podemos observar la pregunta se hace hoy actualidad en nuestro tiempo y toca profundamente la realidad de nuestras vidas. Anteponemos el trabajo y el interés económico a la prioridad de un encuentro familiar con el Señor en un espacio tranquilo y sereno de descanso como es el domingo. Antes era la ley y el descanso, y hoy es el trabajo antes que el descanso.

Si observamos, todo menos Dios. En la antigüedad era el descanso antes que las necesidades del hombre, y ahora, en nuestro tiempo es el trabajo y la economía antes que el descanso. En medio de todo eso está Dios. Dios que proclama el bien del hombre y le pide un poco de atención y escucha porque sabe que sin Él no vamos a ninguna parte. Y así ocurre tanto antes como ahora, en la medida que nos alejamos de Dios nos confundimos perdemos el sentido de nuestra vida.

Pidamos al Señor que nos dé la sabiduría de dejarnos conducir por el Espíritu Santo enviado para poner al hombre en el centro de la creación de Dios. Amén.

martes, 21 de enero de 2014

LA LEY PARA EL HOMBRE

(Mc 2,23-28)

Cada época ha marcado una etapa y un camino de evolución. Las leyes se han tenido que adaptar en función del hombre y para el bien del hombre. Pero no siempre ha sido así porque los legisladores han visto la oportunidad de hacerse los dueños de los hombres y dominarlos. Así las leyes han quedado estancadas y sometiendo a los hombres.

Una de estas leyes era la del sábado. No se podía hacer trabajos el sábado ni siquiera curar o satisfacer una necesidad urgente y necesaria. El hombre quedaba sometido al sábado por unos sacerdotes retrógrados e instalados en el poder. Jesús rompe con esas leyes y tradiciones que someten en lugar de liberar. Así rompe las normas sabáticas y se enfrenta a los sacerdotes y fariseos de su tiempo proclamándose Señor del sábado y liberando al hombre a su sometimiento.

Todo ha sido creado y establecido al servicio del hombre, porque es el hombre por quien el Padre ha entregado su Hijo y enviado para salvarlo.

lunes, 29 de octubre de 2012

BAJO EL PESO DE LA LEY...

 Evangelio según San Lucas 13, 10-17

vivimos y crecemos, sin embargo muchas veces esa ley no contiene todo lo que atañe al hombre, hay situaciones que se le escapan porque no es el hombre para ley sino la ley en función del hombre. Por eso, cuando queremos meter las aspiraciones e ideales del hombre bajo el peso de la ley nos encontramos con muchas situaciones que no responden a sus deseos.

Es cierto que cuando hablamos en esta clave de deseos y aspiraciones nos referimos a los deseos puros y buenos, a los deseos de buscar el bien y la verdad, porque otros no son dignos del hombre ni tampoco verdad sino mentiras, falsedad e hipocresía. Y eso nadie los busca sino cuando miente y engaña.

La ley debe alumbrar y buscar la verdad, y la verdad no está en hacer mis intereses sino buscar el interés de todos en beneficio de todos. Porque en todos se encuentra el bien, pues la justicia es dar a todos y compartir con todos. Y todos significa no excluir a nadie. Eso garantiza que se hace justicia y lo que es justo es verdadero. 

Y eso no tiene tiempo ni día, sea sábado o lo contemple una ley limitada e interesada. La ley necesita ponerse en favor de los hombres y para el bien de los hombres. Y desde ahí conviene revisarla para actualizarla, desde el Espíritu, en favor de los hombres, sobre todo de los más desfavorecidos y marginados.