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miércoles, 10 de junio de 2026

EL ESPÍRITU DE LA LEY

Mt 5, 17-19

Hay corrientes que consideran verdadero aquello que aprueban las mayorías o aquello a lo que los parlamentos dan luz verde 

Y, en consecuencia, se legislan leyes que normalizan la ilegalidad o autorizan la muerte.

En muchos lugares se presentan como derechos prácticas que atentan contra la vida humana, y los gobiernos las legitiman. Esa, al parecer, es la ley, pero no es lo correcto ni la verdad.

No son las reglas las que rigen la vida de los hombres, sino el espíritu de esas leyes que se sostienen en Dios.

Todos quedaron consternados y confusos. No sabían qué decir; mas no llegaban a entender la ley y la verdad.

Había quedado claro que la aprobación de una mayoría no convierte automáticamente una ley en verdadera ni en justa.

El sentido pleno de la ley no está en seguirla al pie de la letra, sino en comprender el espíritu que la anima y la orienta hacia el bien. 

La legitimidad de una ley no depende únicamente de su aprobación formal, sino de su conformidad con la verdad, la justicia y la dignidad humana. 

miércoles, 16 de octubre de 2024

EL AMOR ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY

Es evidente que un pueblo sin ley va hacia la deriva. La ley regula la convivencia y pone el derecho y la justicia en su justo lugar. Es obvio considerar que la ley hace falta y es necesario cumplirla, pues, sin ella, no hay paz ni buena convivencia.

Sin embargo, por encima de ley está el amor. O dicho de otra forma: «Una ley sin amor tiende a transformarse en tiranía». Porque, cuando no hay amor, la ley se endurece para los débiles, y se elude para los fuertes. Son los poderosos los que mandan, disipando la ley para ellos, según conveniencias, y aplicándola para los débiles y pobres de forma radical.

Y esto es de todos los tiempos. Sucede en estos momentos en muchos lugares e instituciones de toda clase y tipo. El fuerte descarga su peso que carga en las espaldas de los más pobres, indefensos y débiles. Todo termina en las espaldas del pueblo al que le cae el peso de la hipocresía de los poderosos.

Y esta realidad no dejó de señalarla el Señor: (Lc 11,42-46): En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir …

miércoles, 12 de junio de 2024

UN CAMINO DE PERFECCIÓN

De mayor, conoces y sabes, que eres imperfecto, pero cuando naces la imperfección está meridianamente clara. Un bebé abandonado tiene muy poco tiempo de vida. De pequeño somos totalmente dependiente y sin una familia, unos padres, nuestra vida tendría pocas posibilidades de desarrollarse y subsistir.

Sin embargo, de mayores también experimentamos nuestra impotencia y la necesidad de ayuda. Somos seres creados para relacionarnos y asistirnos unos a otros. Mirado de una forma potencial y en futuro, nuestro camino es un camino de perfección. En la medida que crecemos, nos formamos y desarrollamos, nuestra dependencia de nosotros mismos va también creciendo. Y nuestro futuro será alcanzar la perfección como nuestro Padre y Creador es Perfecto.

Digamos que esa es nuestra verdadera misión aunque muchos la ignoren y miren para otro lado. Nuestro camino es un camino de perfección que no lo podremos conseguir sin la asistencia y auxilio del Espíritu Santo. Necesitamos mirarnos diariamente en la Palabra de Dios y, meditándola, tratar de llevarla a nuestra vida y cumplirla.

Infringir esos mandatos revelados por nuestro Señor Jesús e impresos en nuestro corazón, nos hace hijos de poca importancia en el Reino de nuestro Padre. En cambio, cuando los cumplimos y lo hacemos centro de nuestro diario vivir, nos hace grande en el Reino de nuestro Padre.

 La razón es que caminamos en esa intención y esfuerzo: guardar y cumplir los mandatos – la Ley – que nuestro Señor Jesús nos ha revelado y enseñado a cumplir con su Palabra y su Vida. Y seremos menos o más importantes en la medida que los cumplamos. El objetivo es ese, irnos perfeccionando en el cumplimiento de la Ley que Jesús, el Señor, nos ha mostrado y testimoniado.

miércoles, 6 de marzo de 2024

EN LA VOLUNTAD DE DIOS Y EN SINTONÍA CON LA LEY

Hablar de Dios es hablar de la Ley. Dios y la Ley van en sintonía porque la Ley del Espíritu, ese Espíritu Santo que recibimos en el instante de nuestro bautismo, nos lleva al discernimiento continuo para hacer la Voluntad de Dios. Así experimentamos a cada instante deseos de hacer el bien, de hablar en verdad y justicia y eso es lo que realmente decimos cuando se nos mira, pregunta o señala con el dedo. En una palabra, todas deseamos, al menos lo queremos aparentar, ser buenas personas.

La  Ley pone palabras a la Voluntad de Dios para su pueblo, y desde el instante de nuestro bautismo somo pueblo de Dios. La Ley nos habla de su Voluntad y en ella descubrimos el Camino, la Verdad y la Vida. No cumplirla o faltar a ella sería una desconsideración a la Voluntad de Dios porque la Ley protege la vida de todas sus criaturas.

Y es el Espíritu quien nos asesora, nos mueve y nos lleva al discernimiento de la verdad, justicia y misericordia respecto a los demás. El Espíritu que va con nosotros en cada momento de nuestra vida, nos interpela, nos exige y nos compromete a la lucha de conversión, de crecimiento cada día de nuestra vida.

¿Y qué sentimos? Quizás miedo, inseguridad y dudas. Experimentamos la tentación de volver al Egipto de la seguridad, a pesar de la esclavitud. Nos da miedo la travesía por el desierto propio de nuestra vida y experimentamos la tentación de volver a lo seguro, al inmovilismo que no nos exige ni nos compromete, Nos agarramos a la ley del cumplimiento y ahí nos quedamos: no mato, no robo, cumplo … mientras muchos sufren, padecen y son explotados. Al parecer la ley, nuestra ley, no les alcanza a ellos.

Por esa razón, a la Ley no se la puede ningunear o falsificar por causas injustificables. Sería  propiamente un desconsideración a Dios que con su Ley, protege la vida de quienes quiere.

miércoles, 17 de enero de 2024

UNAS LEYES CON DIFRACES DE MENTIRAS

No se trata simplemente de la ley del sábado sino de lo que realmente esconde tras de sí. Una ley que se extiende en el tiempo disfrazada de verdad y oculta en la mentira. Y que a pesar de la distancia entre unas épocas y otras, la ley del sábado sigue vigente en el código de los corazones endurecidos y contagiados de la maldad del pecado.

¿Acaso hoy no se trasgrede la ley mintiendo, fingiendo y disfrazando la injusticia y mentira de verdad? ¿Qué es entonces lo que está sucediendo en nuestro país? ¿Acaso muchas de las leyes de ahora no están construida desde la mentira? Porque, requisito importante para la flexibilidad de la ley y para su condonación en los casos oportunos es que haya un sincero y real arrepentimiento y dolor de corazón. Sin propósito de la enmienda no puede haber condonación y menos perdón. Y sin embargo se discute, se defiende y se trata de aplicar por muchos. Digamos que siguen presente los fariseos y partidarios de los muchos Herodes que siguen en el mundo.

Jesús no podía, ni puede, aceptar esta actitud, ni en su tiempo ni ahora. Se sigue trasgrediendo la ley del sábado que lejos de ser algo acaecido en el tiempo sigue vigente y actuando entre los hombres. Y posiblemente lo que suceda es que ya hace mucho tiempo de que muchos en nuestras sociedades viven de espaldas a Dios. Mejor, sin Dios. Y son principalmente los que ocupan posiciones influyentes y de poder.

Y eso es lo que debemos plantearnos desde la óptica cristiana: ¿Puedo yo hacer algo e ir cambiando mi círculo ambiental donde me muevo con mi testimonio, mis actuaciones y, sobre todo, desde la fe en la acción del Espíritu Santo en mí? ¡Preguntémoslo!

martes, 16 de enero de 2024

SIEMPRE DIOS Y SU MISERICORDIA INFINITA ANTES QUE LA LEY

Esa es la propuesta: Un Padre Dios de Infinita Misericordia. Y es que cuando se tiene un Padre así no te puedes agarrar a la ley y aplicarla sin más. Si Dios perdona tus faltas misericordiosamente, tú también debes en correspondencia perdonar a los que te ofenden. Y esa actitud de correspondencia abre la puerta del perdón, de la oportunidad de arrepentimiento y de corrección. Por tanto, la ley queda sometida a la misericordia y a la oportunidad del dolor de contrición.

Es indudable que sin dolor de contrición ni arrepentimiento no hay perdón y, en consecuencia, la ley debe cumplir su diagnóstico. Es de sentido común que para que haya perdón haya propósito de la enmienda y dolor de corazón con la buena y sana intención de no volver a cometer tales delitos.

En el Evangelio de hoy, Jesús es interpelado por los fariseos cuando atravesaba un sembrado y sus discípulos iban arrancando espigas, y sucedió esto: (Mc 2,23-28): Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David …

El Amor de nuestro Padre Dios y su Infinita Misericordia están por encima de toda ley y de todo aquello que impida la verdad y el bien del hombre. No está la ley para ser servida por el hombre sino al revés. Es el hombre al que tiene la ley que servirle. Para eso se legisla, para buscar el bien del hombre. Jesús lo concreta y resume en esta frase: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado».

jueves, 19 de octubre de 2023

UN CAMINO DE CONFLICTOS

Se van unos y vienen otros. Me refiero a los conflictos y enfrentamientos. Se hace la paz pero, pronto llega de nuevo la guerra. La experiencia de nuestra vida, aunque corta, nos descubre esa realidad: «pasamos más tiempo en guerras y enfrentamientos que en espacios de paz» Y está claro, nuestra soberbia y egoísmo enciende la llama del odio, la venganza, el ser más fuerte y, en consecuencia, la guerra.

En estos momentos estamos en guerra. Y digo en guerra porque cuando hay una pelea todos sufrimos y todos padecemos ese dolor aún en la distancia. Nos une, sobre todo la oración, y todo aquello que podamos hacer. Es verdad que desde la lejanía nos sentimos impotentes y como fuera del combate, pero queremos estar presente sobre todo espiritualmente y de manera concreta y especial en la oración.

La Ley nunca puede encorsetar la vida del hombre. Está puesta para ayudarle, para dirigirle y encauzarle por el camino de la verdad y justicia, pero nunca para esclavizarle y ser protagonista de su cumplimiento. La Ley deja de ser ley cuando deja de amar y buscar la verdad. Porque solo la verdad puede liberar y darle verdadera libertad al hombre.

Por tanto, nunca se puede poner límites a la verdad, a la buena intención de hacer el bien que está por encima de la ley. Porque, si estamos salvados por el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, ¿cómo nos podemos nosotros atrever a no ser misericordiosos ante la Ley? No está hecha la Ley para someter al hombre sino para servirle y liberarle de la pereza fortaleciéndole su voluntad y dándoles posibilidades de enmendarse y levantarse. Porque, está para servir y en función del bien del hombre. Nunca para someterle ni para esclavizarle.

lunes, 11 de septiembre de 2023

CIEGOS POR LA LEY Y EL PODER

Es evidente que el poder nos ciega. Cuando te ves más fuerte que otros y con poder para ordenar que se cumplan tus pensamientos e ideas, impones tu ley. No atiendes a razones porque eso descubre tus errores y exiges el cumplimiento incluso a expensas de que otros queden perjudicados.

Es el caso que hoy descubre el Evangelio. Jesús no permanece al margen de esa ley errónea que impide el bien de ese hombre que tiene su mano derecha paralizada. Eso descubre su fuerte dependencia, pues sabemos que todos nuestras accione de la vida cotidianas las hacemos con la mano derecha. No poder hacerlo dificulta mucho tu desenvolvimiento de tu vida diaria. Urge, por tanto, solucionarle ese problema y no esperar.

La ley no puede interrumpir el bien, lo urgente y necesario que necesita el hombre en cada instante de su vida. Es absurdo poner leyes que van contra el propio bien del hombre. Y Jesús se enfrenta a esa ceguera necia de los que se creen sabios y superiores.

Hoy suceden muchas cosas que también atenta contra la verdad, justicia y bien del hombre. No hace falta indagar muchos para, mirando a nuestro derredor, descubrir muchas mentiras, injusticias y atentados contra el bien del hombre y de los pueblos. Se hacen leyes que no son buenas para todos y si para los que quieren sostenerse en el poder. Experimentamos que el Evangelio es actual, de hoy, y nos corresponde ponerlo en práctica y anunciarlo.

La verdad no se puede adulterar, ni introducirla falseada en la ley como algo normal. La ley está hecha para el bien del hombre y todo lo que no encaja en ese bien está fuera de la ley. No está el hombre supeditado y sometido a la ley sino al revés. La ley para servir al hombre. Es evidente que la cosa está muy clara y quien no quiere verla es porque está y quiere mentir.

sábado, 26 de agosto de 2023

UTILIZAN LA LEY EN SU PROPIO PROVECHO

Cuando leemos el Evangelio pensamos, quizás irremediablemente, que leemos cosas del pasado y situaciones que fueron de un tiempo pero que ahora no se corresponden con los nuestros. ¡Qué equivocados estamos si pensamos así! ¿No nos damos cuenta de que lo que vivimos hoy es idénticamente parecido a lo de ayer? Nuestro políticos de hoy hacen lo mismo que aquellos escribas y fariseos. Utilizan la ley – hoy la Constitución – para beneficio propio. Cambian las leyes según les convengan.

Y Jesús denuncia todas esas mentiras y trampas. Una buena y sincera meditación de este evangelio del sábado nos compromete a nosotros hacer lo mismo, denunciar todo lo que se está haciendo a espaldas de la ley.

Hipócritas que viven de la demagogia y las apariencias. Se presentan como defensores de los pobres y viven como reyes en suntuosas casas – casi palacios – y a todo tren. Se pasean con fastuosos coches, aviones, vestidos y joyas y se banquetean incluso hasta saltándose la ley. Y luego cargan sobre los hombros de los demás unos fardos que ellos mismos no están dispuestos a mover.

Son vivos retratos de aquellos que también vivieron en la época de Jesús. Y nosotros no podemos permanecer callados. Debemos denunciarlo y darlo a conocer al pueblo con todas nuestras fuerzas y proponer la fraternidad, la igualdad en dignidad y derechos, la verdad y el amor. Precisamente, el Reino de Dios. Un Reino que debe estar siempre en constante revisión porque la lucha es diaria y, al menor descuido, podemos bajar los brazos y dejarnos seducir por esas prebendas, lujos, tentaciones y poder que otros nos ofrecen con el propósito de que miremos para otro lado, cerremos nuestra boca y hagamos silencio en nuestro corazón apagando su fuego. Nunca olvidemos que camina y está con nosotros el Espíritu Santo.

miércoles, 14 de junio de 2023

DETRÁS DE LA LETRA SE ENCUENTRA EL ESPÍRITU

Sabemos por experiencia que la ley no alcanza con plenitud todos los actos del hombre, porque todos no tienen la misma medida. Mientras unos llegan a ser concretos y pueden medirse, otros escapan a esa realidad y son inmedibles. Hablamos de los actos llamados objetivos y subjetivos, unos medibles, visibles, palpables y concretos y otros sujetos al espíritu y a la intención escondida que subyace en lo más profundo del corazón.

La bondad de muchos actos humanos no se puede apreciar. Hay acciones objetivas con resultados malos que buscaban una buena intención y no pretendía terminar en esa maldad. Ocurren ajenas a la voluntad de la persona que lo ha cometido. Es cuando hablamos del espíritu, de que tal persona no tenía esa intención. Y es precisamente esa intención del espíritu lo que da bondad o maldad a los actos humanos.

Por tanto, la ley debe regirse y contemplar esa otra dimensión del espíritu que llega hasta el arrepentimiento y dolor del acto cometido por las consecuencias que arrastra. Y es ahí donde se produce el choque y el dilema con los juristas de la ley del pueblo de Israel. Y también con los de nuestro tiempo. La ley se queda corta, no llega a la profundidad de la intención y queda estancada en el cumplimiento y la objetividad.

La misericordia avanza más y llega a la profundidad de la intención que bulle en el corazón del hombre. Y es ahí donde llega Jesús y donde cualquier precepto por insignificante y pequeño que parezca cobra una gran importancia como el más grande. Es el caso, por ejemplo, de aquellos dos reales depositados en la bandeja por aquella pobre viuda pobre (Lc 21, 1-4). Porque lo que determina la bondad o maldad del acto no es la importancia o la grandeza sino la intención, que se esconde en el espíritu.

lunes, 5 de septiembre de 2022

¿HACEMOS DE LA LEY NUESTRO DIOS?

Lc 6,6-11

Quizás sin darnos cuenta nos endiosamos en y con la ley. Damos prioridad a la ley priorizando nuestros intereses y conveniencia. Escogemos y cumplimos de ella lo que está a nuestro favor según nuestros intereses y, aquello que no nos favorece, tratamos de esconderlo demagógicamente y darle el sentido que nos conviene. Sin embargo, a los demás lo sometemos a la ley, a ese ley que nos favorece y sostiene nuestra posición y estado.

Un ejemplo lo descubrimos en la ley del sábado. Jesús la denunció y, por ello, fue señalado como enemigo y persona non grata. No estaban de acuerdo con lo que Jesús defendía porque eso les fastidiaba su poder y estatus. Querían ser ellos los jefes, los que mandan y los que imponían las cargas a los demás cuidándose ellos de no cargarlas sobre ellos. Y quienes molestaran – en este caso Jesús – se le quitaba del medio. Y así lo pensaban y así lo hicieron.

 

—¿Y no crees, Pedro, que hoy está sucediendo lo mismo? —puntualizó Manuel.

—Sí, de acuerdo. Y no solo ahora sino siempre. Los que tienen poder para legislar hacen las leyes pensando en su propio beneficio.

—Y tratan de cargar sobre los otros, pero cuando se trata de ellos procuran suavizarlas o pasarlas por debajo de la mesa —añadió Manuel.

—Si, pasa lo de siempre y quitan del medio a quienes estorban.

 

Esa es la historia, la verdad contra la mentira. Una mentira que prevalece incluso por encima de la verdad. Y quienes defienden la verdad, tal es el caso de Jesús, nuestro Señor, que no solo se trata de la verdad, sino de la Verdad Absoluta, porque es el Hijo de Dios, molestan y, como sucedió con nuestro Señor, lo condenan a muerte. Un muerte voluntariamente aceptada para remisión de todos nuestros pecados. Unámonos a ese sacrificio, con y por Jesús, aceptando nuestra propia cruz.

viernes, 15 de julio de 2022

MÁS QUE EL TEMPLO

Mt 12,1-8

Es evidente que la Ley está para cumplirla, y será siempre bueno cumplirla. Sin embargo, otra cosa es anteponerla a la Voluntad de Dios. Porque, lo que viene de los hombres, viene manchado por el pecado, y lo que viene de Dios es lo bueno, lo que es perfecto y lo que verdaderamente nos conviene. Por tanto, primero, escuchar a Dios y luego, en sintonía con la Voluntad de Dios, amar misericordiosamente a los hombres.

Esa es la misión de la Iglesia, de Templo espiritual que es la Iglesia como continuadora de la misión de Cristo, nuestro Señor. Porque, el verdadero Templo es el Señor que demanda, no sacrificios sino Misericordia. Amar es el fundamento de la Ley, porque, una Ley que se olvida de servir en la justicia y vivir en la misericordia es una ley opresiva e inquisidora. El hombre siempre está primero y, se es justo cuando se busca el bien del hombre. Nunca anteponer la justicia al bien del hombre. Por una sencilla y simple razón: Eres justo y vives en la verdad cuando tus actos van dirigidos al bien del hombre. Un bien fundamentado en la justicia y en el amor.

―¿Has observado ―preguntó Manuel― como regañan los padres a sus hijos cuando hacen algo que no les conviene y les perjudica?

―Y creo que hacen bien ―respondió Pedro. Buscan el bien de los hijos aunque, para ello, tengan que hacerlo enfadados y con gestos aparentemente agresivos.

―Además ―siguió Manuel― si lo hacen desde el amor en Cristo Jesús, es decir, en su presencia, y buscando el bien, se notará siempre un halito de paz y amor.

―Creo que ahí está la diferencia, cuando se corrige desde el amor todo es diferente, hasta la forma de reprender. Y eso solo se consigue estando en la presencia del Señor.

―Efectivamente, cuando actuamos desde Dios y con Dios, al menos en esa buena intención, las cosas cambian y son diferentes. Porque, solo de Dios viene lo bueno, lo que nos conviene y busca nuestro bien:  La Salvación Eterna.

 

La ley – que viene de los hombres – nunca puede obligar ni enfrentarnos al amor misericordioso que viene de nuestro Padre Dios. La parábola del buen samaritano nos lo deja bien claro. Sería contradictorio dejar de hacer algo bueno y necesario para el hombre porque la ley lo prohíba. El sábado siempre estará al servicio del hombre, y nunca al revés.

lunes, 17 de enero de 2022

EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS

 

La diferencia y el cambio que existe entre el Antiguo Testamento y el Nuevo están en la venida de Jesús, el Hijo de Dios. El Mesías prometido. Con Él se inaugura el Reino de Dios; con Él ha llegado el Reino de Dios que, desde ese momento, está entre nosotros. Porque, Jesús es el Reino de Dios, es el Mesías, enviado por el Padre a restaurar el Reino de Dios en este mundo.

Esa cambio trae la novedad del significado del ayuno, que deja de ser meritorio e impuesto – por los judíos – para pedir la llegada del Reino de Dios, porque ya está entre nosotros. Ya no tiene sentido, está con Jesús entre nosotros, vive entre nosotros y nos anuncia esa Buena Noticia del Amor Misericordioso de Dios Padre.

Y es lógico y de sentido común: Mientras está el Mesías, el Salvador, el Esposo con sus amigos, ¿cómo van a ayunar los amigos? Ahora, otra cosa será el día que falte y no esté con sus amigos, será, entonces, necesario hacer ayuno. Y así lo manda la Iglesia en algunos días concreto – Miércoles de ceniza y Viernes santo – pero no para mover a Dios en su favor, pues, Dios, ya en el Hijo, nos anuncia que nos ama con locura, y le envía para rescatarnos del pecado y liberarnos de la esclavitud a la que nos somete, dándonos la Gracia y Fortaleza de corresponder a ese Amor Infinito y Misericordioso que Dios, nuestro Padre, nos ofrece gratuitamente.

Ahora, nuestra relación con Dios pasa por Jesús. Él es nuestro camino y llegamos a Dios por Jesús. Es el Salvador que por los méritos de su Pasión y Muerte nos libera del pecado y gana – por sus Méritos – la Misericordia de Dios y nuestra dignidad de hijos. Se rompen las antiguas tradiciones expresadas en las metáforas  paños viejos y nuevos u odres nuevos y viejos. Jesús el Dios encarnado y hecho hombre viene para perfeccionar la Ley y mostrarnos el verdadero y único Camino, Verdad y Vida que nos lleva a la salvación eterna

domingo, 14 de febrero de 2021

PONIÉNDOSE EN EL LUGAR DEL ENFERMO - LEPROSO -

Mc 1,40-45

La ley del aquel tiempo decía que el leproso debe mantenerse fuera del pueblo y de toda relación con los demás. Es considerado impuro y tiene que proclamarlo para evitar contagiar a los sanos. Son tiempos donde no hay otras soluciones y como tal se procedía. Sin embargo, en esta ocasión, tanto el leproso como Jesús se saltan esa ley y el uno y el mismo Jesús se tocan. El resultado es que el leproso queda limpio.

Aquel enfermo de lepra creía que Jesús - si quería - podía limpiarlo. Y, decidido, se acerca a Jesús. Contraviene la ley, pero su deseo de ser curado le impulsa a acercarse. Y Jesús, viendo su fe y, por tanto, su atrevimiento que prueba su fe, le concede su deseo: «Quiero; queda limpio».

Desde ese momento, Jesús queda fuera y no puede entrar en el pueblo. Todos le buscan y quieren acercarse a Él para ser sanados de sus dolencias y enfermedades. El leproso sanado no pudo callarse y pregonó por todo el pueblo lo que Jesús había hecho con él. Es paradójico, ahora es Jesús quien tiene que alejarse de la gente y el leproso - ya curado -  está dentro del pueblo.

Queremos significar simbólicamente que Jesús se pone en nuestro lugar, toma nuestros sufrimientos, enfermedades y dolores para aliviar nuestra carga y nuestro camino. Su objetivo y misión le lleva al compromiso de entregar su Vida en la Cruz para salvarnos definitivamente de la muerte del pecado y darnos la Vida Eterna. Es ese testimonio de vida el que debemos nosotros tomar y, a pesar de nuestras limitaciones, debilidades y pecados esforzarnos en parecernos a Él entregando nuestra vida por los demás

viernes, 17 de julio de 2020

PRIMERO, LA PERSONA HUMANA, LUEGO EL PRECEPTO O LEY


Mt 12,1-8
Cuando se hacen las cosas, nadie duda que se hacen pensando en las personas humanas, pero, también sabemos que con el tiempo, y por naturaleza humana, los intereses materiales se van anteponiendo al derecho natural del valor de la persona humana. Y eso se ha repetido a lo largo de la historia humana. Ocurrió ayer, y ocurre hoy. Se olvidan los deberes y solo quedan los derechos.

Pero, de esos derechos, prevalecen los de los ricos y poderosos sobre los de los pobres. Y eso porque la demagogia, el poder y el soborno le dan la vuelta y someten a los pequeños, a los esclavos y, por supuesto, a los pobres. No hay otra historia. Esa es la esencia y la verdad de lo que ocurrió ayer y también está ocurriendo ahora. En este mismo momento y en muchas partes del mundo, por no decir en casi todas partes.

Todo precepto está, no es que debe estar, sino que está supeditado al amor misericordioso, y, el hombre, lo entiende, lo sabe y lo experimenta así. Otra cosa es que, siendo libre no lo acepte y se incline al gusto de sus propias pasiones materiales. Entonces se rebela contra Dios, porque, no olvidemos que Dios es Amor, y, herido e inclinado al pecado, el hombre, quebranta la ley natural y los derechos que nos descubre y que nos hace a todos hermanos uniéndonos en el amor.

Hoy sigue imperando la ley del sábado, se somete al hombre y la mujer a los intereses de los lobby de turno que buscan poder bajo la apariencia de la verdad democrática, pero que en realidad no es sino un revestimiento falso del poder sobre el otro que piensa de otra manera y que quiere ejercer sus derechos apoyados en las verdades naturales que guardan y defienden al hombre como valor primero y supremo creado por Dios a su imagen y semejanza.

martes, 21 de enero de 2020

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY

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Mc 2,23-28
Ser libre es inherente a la dignidad de la persona. Nadie puede coartar la libertad de la persona porque, ella, esta por encima de la ley. Y ser libre implica estar siempre disponible a buscar la justicia, la verdad y el bien de toda persona. Y esa capacidad de libertad nunca puede quedar sujeta a y por la Ley. Digamos que la Ley Natural lleva consigo el derecho a ser libre de la persona.

Repetimos que la dignidad de la persona humana está por encima de la ley y de toda norma y precepto humano. No se ha hecho el sábado para someter al hombre, sino que tanto el sábado como la ley están al servicio del hombre. Todo está puesto para servir al hombre y ayudarle a ser libre, es decir, a buscar la verdad, la justicia y la paz fraterna entre todos los hombres.

Precisamente, Jesús nos propone eso y señala al hombre como prioridad antes que la ley y, por supuesto, antes que el sábado. Ser libres nos exige una gran responsabilidad y toma de decisiones, porque, somos libres para decidir el bien o el mal. Y esas decisiones tendrán gran repercusión sobre el convivir de los hombres en justicia, verdad y paz. Nunca se puede pisotear al hombre buscando mis intereses y mis ambiciones personales porque eso está mal. Basta solo con ponerse en su lugar. A  nadie le gustará ser pisoteado, denigrado y avasallado.

La Buena Noticia de Jesús es la proclamación de la libertad, una libertad que nos libera del miedo a las seguridades, del deseo a ser más fuerte, a estar por encima de los otros, a la ambición de poseer, a las propias culpas y egos. Miedos a las presiones de los otros y a las expectativas de los demás sobre nosotros mismos que nos coartan y nos dejan prisioneros en la imagen o el prestigio. No hacemos o no disponemos de libertad por miedo al que dirán o al parecer u opinión del otro.

viernes, 3 de enero de 2020

JESÚS DA LOS PASOS SEGÚN LA LEY

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Lc 2,21-24

Los padres de Jesús cumplen todos los requisitos que la ley exige y ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción. Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor". También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. 

¿Nos preguntamos nosotros qué hacemos con respecto a ese Niño Dios encarnado en Naturaleza Humana? Porque, seguirle exige un cambio en nuestra forma de pensar y de actuar. Un cambio que el mundo no entiende y que muchos rechazan. Un cambio que nos exige poner en la mentira, la verdad; en la injusticia, la justicia; en la soberbia, la humildad y donde hay desamor, amor. Un estilo de vida diferente y opuesto al que nos enseña el mundo.

Jesús, el Mesías enviado, no nace Niño para que nuestra vida siga desarrollándose de la misma forma, sino para, igual que Él, que a lo largo de sus treinta años de vida oculta se fue formando y preparando, también nosotros, siguiéndole y bebiendo de su Palabra cada día, vayamos cambiando nuestra forma de pensar y de ver las cosas de este mundo. Un cambio que, solos no podemos realizar, pero abiertos al Espíritu Santo, tal como Él lo recibió, y nosotros en nuestro bautismo, podemos transformar nuestros corazones e irnos pareciendo a Él. Es hora y cuestión de proponérselo.

sábado, 7 de septiembre de 2019

RITOS SIN SENTIDOS

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Lc 6,1-5
Hay muchas costumbres y ritos que nacen de una falsa idea o de una forma de ver la ley anteponiéndola a los mandatos de Dios. Así, los judíos habían conformados muchas normas y leyes que sometían al hombre a la ley sin mirar a lo que Dios proponía desde el Amor al hombre. Con sus maneras de interpretar la ley justificaban su autotraición y distorsionaban los mandatos de Dios.

El sentido común se confundía con formas de pensar hasta cierto punto incomprensibles, pues, creer que por tocar alguna imagen obtenían el favor de a quien representaba esa imagen era algo que estaba fuera del sentido común. Esa forma de pensar llevaba a confundir la santidad con algo mágico que, según sus formas de pedir o tocar, les solucionaba sus problemas.

De la misma forma utilizan al Señor como una caja mágica donde exponer la solución de sus problemas. Las leyes están para servir a los hombres y en función del bien, la verdad y la justicia, pero, no todas las leyes, escondidas en la apariencias de leyes, son buenas y están en la verdad. Hay muchas formuladas por los hombres y mediatizadas por sus egos e intereses personales. Una simple mirada alrededor nos saca de dudas.

Caminar por esos caminos que nos presenta el mundo nos advierte que sólo el Señor es el verdadero y único Camino, Verdad y Vida, y en Él debemos centrar nuestra vida. Él debe ocupar el centro de nuestro corazón y marcar nuestro tiempo y nuestros actos. Desde Él debemos actuar y en Él buscar la luz necesaria para saber donde tenemos que poner nuestra mirada y por qué caminos tenemos que seguir. 

Dios, nuestro Padre, nos ama profundamente y busca nuestro bien y nuestra salvación, así que la mejor opción es dejar que mande en nuestro corazón y abrirnos a su acción.

viernes, 15 de marzo de 2019

LA LEY NO TERMINA CON EL ACTO DE CUMPLIMIENTO

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Mt 5,20-26
La ley siendo importante queda muy limitada, porque, puedes cumplir, pero ser un malvado si en tu corazón anidan malas intenciones, que se descubren en los momentos importantes y difíciles de la vida. Lo dice Jesús en el Evangelio de hoy- Mt 5, 20-26 - :«Os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego. 
El camino está bien señalado y no da lugar a duda. No puedes seguir avanzando si no hay una buena intención fraterna con todos los hombres, buenos y malos, porque, todos son hijos de Dios y todos son hijos de la Misericordia del Padre. Por eso, nosotros no podemos obviar la Voluntad del Padre y permanecer resabiados con otras personas. La Voluntad de Dios es que busquemos la reconciliación fraterna.
La ley no abarca todo el sentido del pecado, porque, aún cumpliendo podemos pecar. El cumplimiento tiene que ir acompañado de la buena intención, empapado de verdad y justicia y de la acción pertinente que desprende el espíritu del acto cumplido. No basta con ir a misa y, se acabo mi actitud cristiana, sino que realmente empieza con la misa. 
Mi corazón abierto a la Misericordia del Padre tiene que proyectarse misericordiosamente a mi relación con los hermanos. Porque, si no estoy mintiendo y quien miente permanece en pecado.La verdadera Ley está dentro de nuestros corazones - Jr 31, 33 - y es más amplia que la ley humana, la trasciende y la perfecciona, porque la misericordia de Dios está en nosotros y nos da la vida y la oportunidad de ser felices eternamente. Por eso, siempre estamos en tiempo de conversión. Nuestro camino es un camino de conversión y de perdón. Siempre tenemos esa oportunidad, levantarnos de nuestras caídas y volver, con la buena intención anidada en nuestro corazón, a comenzar de nuevo, confiados y esperanzados en la Misericordia de Dios nuestro Padre.

sábado, 26 de enero de 2019

LA FAMA DE JESÚS

Resultado de imagen de Mc 3,20-21
Donde quiera que Jesús vaya, su sola presencia atrae al gentío y la noticia se propaga rápidamente. Se aglomeran en torno a Él y su fama se extienda por toda la región. Todos acuden a Él ávidos de conocerle, llevados por la que se dice de Él y para ser curados o presenciar sus curaciones.

Pero, no todos están en esa actitud. Hay muchos, incluso familiares, que no comprenden la actitud ni el mensaje de Jesús. Incluso, llegan a pensar que no está en sus cabales., pues la propuesta que hace Jesús a todos aquellos que le escuchan se sale de la normalidad y se enfrenta a la ley. Sobre todo a la ley del Talión, que limita la ley que ellos ponen en primer lugar como frontera del amor.

El amor que ellos entienden y les relaciona con los hombres está sometido y regulado por la ley. Es la ley la que manda y la que excluye a los que no la cumple. No se entiende de generosidad, de caridad ni de misericordia fuera de la ley. Desde ese ángulo, lo que propone Jesús no tiene ningún sentido para ellos. El Límite del amor es la ley, según ellos y es ella la que determina y regula las relaciones entre los hombres. De tal forma que, la misericordia y la caridad, si no están contenidas en la ley, quedan excluidas.

Se explica que no acepten lo que propone Jesús y hasta que lo tachen por loco, pues su propuesta la entienden como una locura. Pero, esto no se para ni se soluciona aquí, dos mil diecinueve años después la ley y los derechos humanos siguen regulando las relaciones entre los hombres y todo lo que queda fuera de ella se considera excluido e ilegal. Luego, se margina o se condena, o, simplemente, no se trata como debe tratarse a cualquier persona humana, que por el hecho de ser persona, tiene dignidad. La dignidad de ser hija de Dios y hermanos de todos los hombres.

Realmente, confieso que no sé la solución, ni cómo proceder al respecto, pero sí me preocupa mucho ver a muchas personas, sin reconocer que de su situación ellos tienen mucha culpa, mal viviendo, sin techo y en cierto aspecto abandonadas. Mientras, me sorprende que haya muchas voces que hacen ruido por los animales, que no estoy en contra, pero, ¿y las personas?; ¿y la vida?