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viernes, 19 de junio de 2026

¿DÓNDE ESTÁ TU TESORO?

Mt 6, 19-23

Donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón. Y todo a tu alrededor se moverá en ese sentido.

Marco empezaba a entender. Buscamos lo que interiormente deseamos.

Es evidente que lo que anida dentro de mí es lo que consume mi tiempo, enreda mis preocupaciones y devora mis ansias.

Según la respuesta que demos a lo que anida dentro de nosotros, se verá condicionada nuestra manera de vivir, nuestras inquietudes y nuestra forma de entender la realidad.

miércoles, 12 de febrero de 2025

RECONOCIÉNDONOS PODEMOS LIMPIARNOS

Todo empieza en el corazón. De él salen todos nuestras inclinaciones y pensamientos, y, dependiendo de su contenido, su forma y su inclinación serán puros o impuros. Y claro, dependerá de nosotros de que tratemos y nos esforcemos en limpiarlos y de que sean puros. Al menos luchar contra esa mala inclinación al pecado.

Porque es precisamente de dentro de nuestros corazones de donde salen todas nuestras malas inclinaciones: «fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre». Y está en nuestras manos, porque hemos sido creados libres para aceptar o rechazar, el combatirlas y no dejarlas entrar en nuestro corazón.

Es evidente que, nosotros solos seremos presa fácil. El diablo, no sólo es más fuerte sino que también más inteligente. Sabe cómo seducirnos y vencernos. Y para protegernos y salir victoriosos necesitamos la asistencia y ayuda del Espíritu Santo. En Él seremos invencible y podremos luchar y transformar todas esas malas inclinaciones y buenas y agradables a nuestro Padre Dios.

lunes, 2 de septiembre de 2024

DEJA ENTRAR A JESÚS EN TU CORAZÓN. LO DEMÁS VENDRÁ POR SU CUENTA.

Jesús ha venido a revelarnos el Amor Misericordioso de su Padre. Ese es su objetivo principal y, para eso, ha tomado naturaleza humana, para siendo igual a nosotros, menos en el pecado, anunciarnos que Dios es nuestro Padre y que quiere librarnos de las ataduras del pecado, rescatar nuestra dignidad de hijos y compartir su Gloria con todos sus hijos.

Para ello ha enviado a su Hijo, Jesús, nuestro Señor, para anunciárnoslo y entregar su Vida, como valor preciosísimo para el Padre, para el rescate por nuestros pecados. Y éste es el momento de su presentación en su propio pueblo: (Lc 4,16-30): En aquel tiempo, Jesús se fue a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para … «Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír». Y todos …

Sin embargo, a pesar de quedar admirados de lo que decía, esperaban que eso signos que había oído que hizo en Cafarnaúm, lo hiciera también en Nazaret. Querían pruebas y signos, lo mismo que sucede hoy. Muchos son los que piden razones, milagros, signos para convencerse, pero esa no es la forma de actuar de Jesús. Él no trata de convencer sino de que tú, como yo, tengamos confianza en Él y nos fiemos de su Palabra.

Jesús no trata de forzarnos ni de convencernos, sino de proponernos que eso que buscamos, que vive y duerme en nuestro corazón – la búsqueda de la felicidad – está en Él. Y de que sólo la podemos conseguir entrando a vivir en Él. Por eso, sabiendo que esa es nuestra finalidad, nos la propone desde su Infinito Amor Misericordioso. Sólo nos pide, como la viuda de Sarepta y el sirio Amán que le dejemos entrar en nuestro corazón. Todo lo demás corresponderá por su cuenta.

viernes, 7 de junio de 2024

UN CORAZÓN, SEÑOR, COMO EL TUYO

No hay cosa que más grande hace al hombre que su capacidad de amar. Es el amor lo que engrandece al hombre y es, precisamente, el Amor lo que define a nuestro Señor Jesús. De tal modo que este mes de junio está dedicado de manera especial al Sagrado Corazón de Cristo, el Señor.

Y es realmente sintomático que lo que se destaque del Señor sea su Corazón. Un Corazón afable, paciente, tierno, bondadoso, manso, benigno y misericordioso. Un Corazón del que todos recelamos y queremos poseer. Porque, esa es la primera impresión que recogemos y tomamos de Jesús: su gran capacidad de amar. Y eso es lo que nos admira y maravilla de Él. De ahí la autoridad de su Palabra y la admiración que toda su Vida y Obra desprende. Todo en Dios queda reducido a una palabra: «Amor».

«Y nos lo imaginamos como el Corazón que nos muestra su Hijo, nuestro Señor Jesús: inagotable en su compromiso con nosotros, en su paciencia histórica, en su poder de resiliencia y en su empatía final. Imposible imaginar un Amor mayor. Por eso, además de grande, es divino» (comentario de Francisco José Ruiz, SJ).

miércoles, 7 de febrero de 2024

LAS IMPUREZAS VIVEN DENTRO DEL CORAZÓN DEL HOMBRE

El pecado no está afuera del hombre, vive dentro de él y es ahí donde tiene que combatirlo. Todo lo que está afuera no contamina al hombre si no permite que entre dentro de él. Porque es precisamente dentro del corazón del hombre de donde salen los pensamientos impuros, las malas intenciones, la soberbia, la lujuria, robos, homicidios, fornicaciones, adulterios, fraudes, desenfrenos, envidias, difamación, orgullo, frivolidad…etc.

Y es ahí, dentro de él donde el hombre tiene que purificarse, resistirse y mantenerse puro. Esa es la lucha de cada día ante estas tentaciones y deseos que en muchas circunstancias se admiten y se aceptan hasta el punto de considerarlas dentro de la ley. Tal es el caso de considerarlas amnistiadas por intereses políticos o de otra índole.

Es evidente que Jesús molestaba con sus denuncias ante lo establecido y políticamente correcto y lo tomado como costumbre que inoculaba falta de fraternidad. Confundir lo correcto con lo conveniente y el interés era ya una costumbre y los discípulos no podían caer en esa trampa y mentir. Jesús les pone en alerta, les previene y les impulsa, a pesar de que van a ser considerados forasteros de este mundo, a oponerse a la mentira, a lo falso, al engaño e injusticia y a decir la verdad. Les invita a oponerse a lo que desayuda, a lo que engaña, lo que envilece, lo que roba, lo que dignifica.

El profeta que tenían dentro debía pasear libremente en su interior, sin negociar a la baja en nada decisivo. De esa luz debía estar lleno el corazón del hombre (Del Evangelio Diarios en la Compañía de Jesús – Francisco José Ruiz, SJ). 

jueves, 21 de septiembre de 2023

NADA ESCAPA A LA MIRADA DE JESÚS, EL SEÑOR.

Nosotros no percibimos muchas cosas por las que pasamos todos los días. Un día, después de pasar innumerables de veces por ella, tomo en cuenta el nombre de esa calle que conocía por las casas o comercios que había en ella, pero no por su nombre. De la misma manera se nos escapan otras cosas que sí, Jesús tiene presente.

Somos, cada uno, personas muy importantes para Jesús. Y Él ve en nosotros cosas y valores ocultos a nuestra manera de mirar, de ver y pensar. No entendemos como Mateo, aquel recaudador de impuestos, puede ser llamado por Jesús. Vemos en él un aliado y colaborador de los romanos, ¿cómo lo puede llamar Jesús? Sin embargo suponemos, aunque no lo entendamos, que Jesús sabe y ve lo que hay y se esconde en lo más profundo de su corazón.

También ocurre así con cada uno de nosotros. Jesús sabe cuando nuestro corazón está disponible y abierto a un cambio. Un cambio que está sembrado desde el principio en lo más profundo de nuestro corazón. Un corazón que quizás endurecido por el trajín de la vida y las seducciones del mundo se ha endurecido y le cuesta abonar su propia tierra para que fertilice esos frutos que puede dar la semilla sembrada en él.

Es evidente que Jesús se preocupe, aunque lo hace con y por todos, de manera especial con los más necesitados, los enfermos, los sometidos, viciados, esclavos, marginados…etc. Porque el sentido común nos dice que son los enfermos los que más necesitan al médico. Jesús lo dice claramente en el Evangelio de hoy: (Mt 9,9-13) … «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

La misericordia está antes que los sacrificios y todo aquello que se traduce en actos de piedad o prácticas piadosas. Porque, ¿si no perdonas, como pretendes que te perdone tu Padre Dios? Ahora la cuestión es ver si yo realmente me considero enfermo y pecador.

sábado, 10 de junio de 2023

¿EN DÓNDE PONEMOS NUESTRA MIRADA?

La realidad no es exactamente lo que nuestros ojos perciben sino lo que pulula dentro del corazón del hombre. Es ahí donde se esconde la verdadera intención de sus actos. No todo lo que se ve es bueno o malo. Dependerá de la intención que realmente busca el corazón de las personas.

Planteado de otra forma. Lo que realmente manda, te hace responsable y califica tus actos. Y eso es lo que precisamente sale de tu corazón. Jesús lo ha dejado muy claro: - Mt 15, 17-19 - ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina?  Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre.  Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.…

De ahí deducimos que vivir en las apariencias es autoengañarte porque al final de nada te vale. Fundamentar tu vida en trepar para alcanzar los primeros puestos, los asientos de honor, la admiración de los otros...etc. de nada vale. Da la casualidad, y ahora me viene a la mente sin haber pensado antes compartirlo en esta reflexión, de unos amigos que hablaban de una persona mayor ya fallecida que se deleitaba en placeres concupiscentes.

¿Al final de qué vale todos esos logros alcoanzados y ese placer? Ahora todo se acabó, esa persona ha fallecido y lo que verdaderamente importa es donde está. Porque eso es lo que se ignora, la vida que sigue a ésta que pasamos por este mundo. Aquí no se termina nuestra vida, seguimos viviendo y lo haremos según hayamos vivido en esta: Es decir en gozo y felicidad o en condenación eterna. Esa es la realidad y lo único importante.

De ahí la gran y verdadera importancia de nuestros actos. De ellos dependerá nuestra verdadera felicidad eterna. Perder esto de vista nos lleva a eso, a querer gozar en este mundo satisfaciendo nuestros egoísmos concupiscentes y vender nuestra plena felicidad por un potaje de lentejas.

Tengamos muchos cuidado y tratemos con la asistencia y auxilio del Espíritu Santo vivir nuestra vida de forma coherente con nuestra fe sin apariencias y mentiras.

miércoles, 8 de febrero de 2023

LA IMPUREZA DUERME DENTRO DE NUESTRO CORAZÓN

Mc 7, 14-23

Es evidente que lo de afuera no mancha la pureza del hombre. Porque la pureza se corrompe en nuestro corazón. Son nuestros pensamientos, nuestros deseos egoístas, carnales, de odio, venganza, pensamientos perversos, fornicaciones, adulterios, robos, envidias, difamación, orgullo, frivolidades…etc. las que contaminan nuestra pureza y la vuelven impura.

Nadie duda de que es en nuestro corazón – sala de máquina – por decirlo de alguna manera, donde se forjan y se fabrican todos esos pensamientos tantos puros como impuros. ¿Por qué razón?, me pregunto. Pues porque nuestra naturaleza humana está afectada por el pecado que nos debilita y nos somete a todos esos malos pensamientos y pasiones que pueden más que los buenos. Somos egoístas, consecuencia del pecado, y necesitamos purificarnos asistidos y fortalecidos en el Espíritu Santo.

Por y para eso lo recibimos cuando aceptamos bautizarnos. En ese aspecto tenemos que estar agradecidos con nuestros padres que nos han bautizado. Porque es en nuestro bautismo donde recibimos la venida del Espíritu de Dios para luchar con garantías y superar todas esas tentaciones y malos pensamientos que nos hacen impuros.

Lo verdaderamente importante es no quedarnos en esas tradiciones superficiales marcadas por los hombres y poner todos nuestros esfuerzos en suavizar y purificar nuestro corazón. Un corazón libre, puro e injertado en Xto. Jesús para como Él ser humilde y manso y abierto a  despojarse de todo aquello que le llena de impureza.

martes, 14 de diciembre de 2021

VIVIR EN LAS APARIENCIAS ESCONDE NUESTRA REALIDAD

 

En muchos momentos de nuestra vida vivimos de y en apariencias. Nos gusta y nos resulta más fácil aparentar y mostrarnos como nos gustaría ser y no como realmente somos. De manera espontánea escondemos nuestro obrar y ser natural para mostrarnos tal como quisiéramos ser. Es decir, aparentamos ser lo que no somos. Aceptar tu realidad y mostrarte tal como eres es el primer paso para enderezar, allanar y poner tu vida en sintonía con la Palabra de Dios. Ser coherente entre lo que eres y como te muestras. Precisamente, el Evangelio - Mt 21,28-32 - de hoy, nos muestras una estampa en la que Jesús, a través de una parábola, nos pone delante la incongruencia entre lo que se dice y se hace. Y es que lo que se dice tiene verdadero valor cuando se corresponde con lo que se hace.

Es indudable que, llamado uno de los hijos a que vaya a trabajar a la viña, responde, sin esconder su apetencia, que no. Más tarde, recapacitando, obedece y va a trabajar a la viña. Respecto al segundo hijo, llamado a que vaya a trabajar a la viña, responde que sí, pero, luego, quizás por pereza o por gandulismo, desobedece y no va. La parábola nos deja con claridad meridiana que la verdad no está en lo la palabra sino en el corazón. Y de lo que rebose el corazón, se muestra, aunque se esconda, en los actos de la vida. Las apariencias emergen y salen a la luz tarde o temprano.

Posiblemente, nuestra piedad – relación con Dios -  no tendrá ningún valor de autenticidad si nuestras palabras no caminan al miso ritmo que nuestro corazón. Y eso significa que si Dios no está en el centro de nuestra vida, nuestros pasos perderán su rumbo y su sentido. El amor, para que sea verdadero amor tiene que partir de Dios. Jesús, nuestro Señor, nos ha enseñado a amar, no sólo con su Palabra, sino también con su vida. Y así, por ese camino, tendremos también nosotros, con Él se puede, que caminar y amar. No nos valen otras cosas – entre ellas la piedad – sino la entrega del corazón con la fe puesta en Él. Entonces sí, nuestras oraciones tienen sentido.

viernes, 15 de octubre de 2021

SENCILLOS Y HUMILDES

Mt 11,25-30

La naturaleza humana es limitada y, por sí misma, incapaz de romper esa barrera que la limita y la esclaviza. Sin embargo, a diferencia de los animales, que tienen su vida determinada y de la que no pueden escapar, al hombre se le ha dado la capacidad de ser libre, de pensar, abstraer y relacionar sus pensamientos y de decidir su elección. Por tanto, es libre para tomar este camino o el otro; es libre para acoger, aceptar o rechazar. Y esa  libertad seducida en muchos momentos por el pecado, le ha llevado a darle la espalda a Dios.

Creyéndose como Dios o negando su Divinidad, el hombre, seducido por su propia vanagloria, ha negado la entrada en su corazón a la Palabra de Dios. Y, en consecuencia, la ha rechazado despojándose de toda humildad y sencillez. Ha, por tanto, imposibilitado que Dios entre en su corazón cerrándose a escuchar su Palabra. Y es que la condición sine qua non para acoger y escuchar la Palabra de Dios es la humildad. Sin humildad - que significa tomar conciencia de criatura - la Palabra del Creador - nuestro Padre Dios -  no anida en nuestros corazones.

Precisamente, la oración es el camino para que esa Palabra anide, crezca y se haga viva en nuestros corazones. Esa relación - a través del diálogo con nuestro Padre Dios - nos asemeja a cuando niños nos fiábamos de nuestros padres. Así, ahora, reconociéndonos criaturas del Creador - nuestro Padre Dios - caminamos confiados y asidos a su Mano.

miércoles, 25 de agosto de 2021

FACHADA LIMPIA, PERO, ¿EL INTERIOR?

 

Todos hemos visto como en caso de apuro, o, por malas intenciones, muchos levantan la alfombra y esconde la tierra y la suciedad debajo de ella. Lo que pretenden es aparentar que la casa está limpia escondiendo la basura debajo de la alfombra. Todo parece limpio, pero debajo de la alfombra - escondida - está la basura. Hay apariencias de limpieza, pero, nada más. Simple apariencias de fachada, pero basura dentro, en el interior.

Y eso tiene un nombre, "hipócrita". Quienes tratan de aparentar lo que realmente no son, son hipócritas. Y eso es lo que Jesús dice en el Evangelio de hoy: « ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los...

Aceptar lo que eres y como Dios te ha hecho es el primer paso. A partir de ahí se trata de - con la ayuda del Espíritu Santo recibido en la hora de tu bautismo - ir perfeccionando, siguiendo la Palabra de Dios, tu vida para sacar todo el bien que de ella puedas y revertirlo en los demás por amor. Se trata de sacar a flote - no esconder - tus pecados, tus inclinaciones al mal y todo lo que te invita a la hipocresía para, tapando tus debilidades y pecados, mostrarte limpio y santo.

Hagamos el esfuerzo de empezar desde dentro siendo más coherentes con nuestros actos de afuera. Tratemos de vivir el Evangelio desde adentro hacia afuera, pues, de lo que reboza tu corazón rezuma tu vida.

martes, 3 de agosto de 2021

TRADICIONES Y COSTUMBRES

 

La vida, también nuestra vida, está llena de tradiciones y costumbres que nos arrastran hasta llegan a someternos y crear hábitos rutinarios a los que llegamos a endiosar y a aceptar como fundamentos de nuestra fe. ¡Y no los son! Pueden llegar a ser importantes, pero nunca fundamentales. Porque, lo fundamental de nuestra fe no se apoya en actos y cosas externas que nos llegan de afuera, sino en lo que se cuece y nace dentro de nosotros mismos, es decir, en nuestros corazones.

Es el corazón donde nace y se cuece el pecado y también donde nace la fe como resultado de un encuentro profundo y real con Jesús. Por tanto, el escándalo de aquellos que se escandalizan y desvían la atención y el encuentro de otros con Jesús es cosa muy grave. Ya lo dijo Jesús en una ocasión: «Ay de aquel que escandalice: Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar»

Nuestra fe se fundamenta en Jesús y es en Él donde hay que mirarnos. Él es el Camino, la Verdad y la Vida y es a Él a quién hay que seguir. Por eso, mirarnos en otros equivaldría a cerrar nuestros ojos y ser guiados por ciegos. La realidad es que eso no nos llevaría a ninguna parte salvo a precipitarnos por el precipicio. Jesús lo advierte y nos lo dice claramente: Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.

Conviene, pues, reflexionar sobre nuestras costumbres y tradiciones y darle la importancia que tienen. Pero, nunca tomarlas como el fundamento de nuestra. Las costumbres y tradiciones están sujeta a cambios y evoluciones, más nuestra fe siempre será la misma y estará fundamentada en Xto. Jesús, el Hijo de Dios que nos la ha revelado.

domingo, 18 de julio de 2021

LEYES Y MÉTODOS

Mc 6,30-34

No es cuestión de leyes ni de métodos, ni siquiera de estructuras. Tampoco consiste en prácticas ni cumplimientos. Es cosa del corazón. Se es o no se es, porque, si se es, se hace. Y si se hace es porque se es.

¿Cuál es entonces la cuestión? Simplemente, tener un encuentro real, verdadero y sincero con Jesús. Un encuentro que llegue al centro de tu corazón y, como resultado, se produzca la conversión. Una conversión, que no tiene que ser un fogonazo como sucedió con Pablo de Tarso, sino un camino progresivo y ascendente en aras de irte comprometiendo con su Palabra y cambiando el rumbo de tu vida.

Se trata de la bondad de tu corazón. Si tu corazón ama, también será compasivo y misericordioso. Y un corazón así reunirá y guiará a las ovejas dispersas y desorientadas. Por eso, más que leyes necesitamos convertir y transformar nuestro corazón - conversión - en un corazón como el de Jesús. Precisamente, eso fue lo que hizo Jesús con sus apóstoles transmitirles al Amor de su Padre a través de su relación, sus enseñanzas y su propia Vida. Señalarles el Camino, la Verdad y la Vida.

Un corazón bondadoso y misericordioso como el de Jesús que nos mueve a la compasión de aquellos que andan desorientados, dispersos y sin rumbo y que buscan, desesperadamente, un buen pastor que los reúna, les guíe y les dé verdadero sentido a sus vidas. También, ahora nos toca a nosotros, injertados en Xto. Jesús, responder a esa misión de cuidar, guiar y reunir a las personas hacia un verdadero y real encuentro con Jesús, nuestro y único verdadero Pastor.

jueves, 10 de junio de 2021

UN CORAZÓN HUMILDE

 

Es peligroso acostumbrarse a quedar instalados en la rutina que nos es cómoda y que no nos exige el reto de cada día de aventurarnos en crecer y aumentar nuestra fe. Acostumbrarse a ser bueno y a quedarse establecido en esa bondad es peligroso, porque nos estanca, nos instala en la mediocridad y nos impide avanzar. De tal modo que nuestro corazón, instalado cómodamente en una rutina establecida que, incluso, como ya hemos dicho, nos resulta cómoda.

Y ese es el peligro, instalarte casi sin darte cuenta e incluso sentirte satisfecho y convencido de ser un buen cristiano. Y en realidad lo somos, pero necesitamos caminar, avanzar y crecer en la fe. Y solo se crece en la medida que nos damos, nos entregamos y arriesgamos, digamos, nuestro amor. Porque, el camino exige perfección y la perfección se consigue con el trabajo diario.

La meta y objetivo del cristiano es la santidad y ese objetivo exige lucha contra ti mismo con el fin de despojarte de todo aquello que te impide  crecer. Ese es el camino que nos saca de la comodidad, del acomodo y del instalarnos exigiéndonos una constante reflexión de nuestras actitudes, pensamientos y relación con los demás. Porque, es en esa relación donde se pone a prueba tu amor, y es tu amor el que descubrirá tu fe en el Señor.

La lucha nos pide una actitud positiva y un pensamiento puro y sin malas intenciones que nos ayude a ir más allá de las apariencias, de los actos bajo la ley y de lo que se esconde en lo más profundo del corazón humano. Por tanto, seamos prudentes, bien intencionados y no ceñirnos de manera radical a la ley, sino mirar con ojos llenos de amor y de buena intención bondadosa para ver la bondad - valga la redundancia - de cada cual.

sábado, 10 de abril de 2021

SEMILLA DE FE

 

La fe es un proceso, lento y perseverante. No se produce, al menos normalmente, de repente y de forma espontánea. Es como una siembra, que empieza de pequeña y, poco a poco, va creciendo hasta llegar a dar frutos. Es un camino en el que, la semilla sembrada, germina y crece. Podemos equiparar la siembra como un encuentro con Jesús, en el que escuchando su Palabra - abono y riego - va creciendo en nuestro corazón esos frutos de amor que la Palabra de Dios produce en nuestro corazón - nuestra tierra buena -.

Una tierra - nuestro corazón - que con la frecuencia de los sacramentos - Eucaristía y Reconciliación - va germinando y creciendo hasta dar frutos. No cabe ninguna duda que las dudas persistirán y estarán siempre presente en nuestro camino. El diablo se encarga de eso y busca siempre la forma de seducirnos, engañarnos y tentarnos. El mundo está a sus pies y le ofrece muchos recursos. Él busca que nuestra semilla no eche raíces, no muera y, en consecuencia, se seque y no dé frutos.

En contrapartida, necesitamos perseverar unidos al Señor y a los hermanos en la fe. La parroquia es un lugar donde podemos fortalecernos y sostenernos firmes para que nuestra semilla de fe persevere y dé frutos. No tengamos miedo. Posiblemente, el riesgo, la incertidumbre e inseguridad nos ayudan a mantenernos cerca del Señor y a pedirle su auxilio. 

Experimentamos esa necesidad, como los apóstoles, de descubrir su presencia, de saber que está Vivo entre nosotros y que, caminando a su lado, podemos resistirnos al pecado y, por consiguiente, dar frutos.

jueves, 8 de abril de 2021

EN EL CAMINO DE MI PROPIA EXPERIENCIA

 

Me identifico con aquellos dos discípulos de Emaús. Y, digo que me indentifico porque, de alguna manera experimento lo mismo que ellos, ese ardiente deseo interior del corazón que arde al escuchar su Palabra y descubrir su presencia en mis actos de cada día. Experimentar gozo y alegría delata su cercanía y presencia hasta el punto de dar la vuelta y emprender el camino de regreso contrario a ese Emaús resignado y desencantado.

Descubrir que tu corazón arde en deseos de vivir esa Palabra que llega a lo más profundo de su existencia y te llama a seguirle, a anunciarle y, hasta el extremo de responder a ese compromiso contraído desde la hora de tu bautismo, es la prueba de que Jesús se hace presente en mi vida y me anima a seguir adelante. Es ese Espíritu de Dios que me mueve a descubrir en cada instante de mi vida su presencia. Es mi camino de Emaús.

Y, experimento que mis primeras reacciones espontáneas y repentinas se encaminan a tenerle presente en todos los actos de mi vida. Él está presente en mi vida y su Palabra enciende mi corazón, me activa y me remite a Él. Jesús se nos presenta en nuestro propio y singular camino de Emaús. Se hace presente en tu vida de búsqueda, de encuentro y de deseo de experimentarle. Indudablemente, es Él quien nos busca primero, pero nos respeta y desea tu colaboración desde la libertad que te ha dado.

Solo se manifiesta a aquellos que le buscan, tanto de palabra como con los actos de su vida. Aquellos que de alguna manera manifiestan en su camino el deseo de encuentro con Él. La pregunta que nos podemos hacer es: ¿soy yo uno de esos?

miércoles, 10 de febrero de 2021

TODO LO IMPURO Y MALIGNO SE CUECE DENTRO DE TI


El pecado no está fuera de ti, sino que se cuece en tu interior, más concretamente en tu corazón. Es verdad que por los sentidos se activan tus pasiones, pero, siempre gobernadas por tu corazón. Desde él puedes rechazar todo lo que - por los sentidos - entra dentro de ti y expulsarlo fuera de ti.

Todo lo creado es bueno. Dios lo ha creado para provecho y bien del hombre, pero, el hombre no lo utiliza bien, lo envenena, por decirlo de alguna forma, y lo estropea. Dentro del hombre viven las malas intenciones que contaminan todo lo que viene de fuera. Dicho de otra forma, el pecado se cuece dentro de tu corazón: Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

Todo eso descubre la necesidad de limpiarnos y purificarnos externamente. Porque, el peligro está dentro de nosotros mismos. Es cierto que la tentación duerme fuera de nosotros y se manifiesta en todo lo exterior que nos seduce y nos tienta, pero, es dentro de nosotros cuando se genera y nace el pecado. Son nuestras intenciones las que hacen que nuestra amistad con Dios - nuestro Padre - se rompa. 

Por tanto, tratemos de purificar nuestro corazón y alejarlo de todo aquello que le seduzca y que le ponga en peligro de romper con el Señor. Porque, es su Voluntad la que nos conviene, la que nos hace feliz y nos llena de gozo eterno.

sábado, 12 de septiembre de 2020

UN CORAZÓN BUENO DARÁ SIEMPRE FRUTOS BUENOS

LUCAS 6, 43-49 | Lucas 6, Evangelio segun san lucas, Pensamientos
Lc 6,43-49
Sabido es que de un árbol bueno no nacerán frutos malos, sino todo lo contrario, frutos buenos. Y, por el contrario, de un árbol dañado nacerán frutos malos y dañados. Lo afirmamos con ese refrán que todos conocemos: "de tal palo, tas astilla". Es de sentido común comprender que de algo malo no puede salir nada bueno y de lo bueno, en consecuencia, saldrán cosas buenas.

Por tanto, coincidiremos que de un hombre de buen corazón, sus frutos serán buenas obras, y, por el contrario, de un hombre de un corazón corrompido y herido por el pecado, sus frutos serán obras malas. De modo que, lo único y verdaderamente importante es dar y producir buenas obras, y eso lo descubrimos en lo más profundo de nuestros corazones. El hombre desea y quiere hacer buenas obras. Esa es su genuina intención y su impronta en el corazón humano. No olvidemos que hemos sido creados semejantes a Dios.

Ahora, sucede que ese corazón humano está sujeto al pecado y puede corromperse. Luego, dependiendo de su cultivo, de sus cuidados, de sus buenas o malas relaciones, del agua con la que sea regado, su bondad o maldad producirá buenos o malos frutos. Lo dice claramente Jesús, nuestro Señor, en el Evangelio de hoy cuando habla de edificar el camino de nuestra vida sobre verdadera y firme Roca o en unos cimientos arenosos que a la menor tempestad se viene abajo.

Necesitamos, pues, purificar nuestros corazones de todas aquellas inmundicias que los contaminan y le impiden realizar buenas obras. Por tanto, la lucha está planteada en el acontecer de cada día. Una lucha contra corriente que el mundo establece y contra criterios que confunden, contaminan tus buenas obras transformándolas en malas obras y malos frutos.

Es verdad que estamos sujetos a nuestras pasiones y egoísmos. Sostener nuestro corazón firme conlleva lucha, esfuerzo y fortaleza, pero, dependerá en donde apoyamos esa lucha de cada día, Roca o arena.

jueves, 20 de agosto de 2020

ESTÁS INVITADO

EVANGELIO - SAN MATEO - 22,1-14 | Evangelio san mateo, Evangelio ...
Gracias, Señor, por tu invitación. En esta parábola que me dices hoy me manifiestas tu invitación al banquete de Vida Eterna que tienes preparado para mí, y, también para todos aquellos que me escuchen y acepten tu invitación. Y lo haces de una forma sencilla, coloquial e inteligible para cualquier persona. Todos pueden entenderla desde el más sabio al más ignorante.

¿Quién no entiende lo que significa y en qué consiste una invitación? ¿Y quién no sabe lo que es una fiesta y un banquete? Pues, esa es la invitación que Dios nos hace y, por supuesto, sería de mal gusto no aceptarla. Sin embargo, muchos deciden rechazarla anteponiendo sus proyectos, sus fiestas personales y sus intereses. Una contradicción humana que, cegados por los espejismos de este mundo, rechazan la plena felicidad de la Vida Eterna.

Claro está que cuando somos invitados a una fiesta, entendemos que debemos acudir bien presentables. Es obvio que no podemos presentarnos de cualquier forma. También, todos entendemos esto, sin embargo, cuando es Dios nuestro Padre quien nos invita, se está refiriendo al vestido de nuestra alma. Porque, no podemos acercarnos a nuestro Padre Dios de cualquier manera. Nuestro vestido debe ser un corazón arrepentido, disponible al arrepentimiento y a la limpieza de corazón. Es la Gracia que recibimos a la hora de nuestro bautismo.

Aquel que fue expulsado no se había revestido de esa Gracia y dolor de contrición que necesitamos para restablecer la amistad e invitación que nuestro Padre Dios nos hace para asistir y participar de su Banquete celestial.

martes, 4 de agosto de 2020

IMAGEN DISTORSIONADA

MISIONEROS DE LA PALABRA DIVINA: EVANGELIO - SAN MATEO 15,1-2.10 ...
Sin poder remediarlo nos experimentamos inclinados a formarnos una imagen distorsionada de la realidad en base y apoyado en lo que nuestros ojos ven en el exterior. Nuestras actuaciones, observadas exteriormente, dejan en nuestra retina una imagen de lo que realmente son las personas. Pero, podemos preguntarnos, ¿es esa imagen real? O dicho de otra forma, ¿transmite esa imagen que transparentamos la imagen real que realmente somos?

Esa es la pregunta que nos interpela. Es decir, cuando observamos que una persona cumple las leyes y normas establecidas, ¿pensamos que es una buena persona? Confesamos que no conocemos las intenciones de su corazón y, por tanto, las obviamos. No obstante, ¿no es en lo más profundo del corazón donde tiene lugar las verdaderas intenciones de la persona? Luego, ¿por qué nos atrevemos a emitir un juicio sobre su manera de actuar? La realidad es que no tenemos suficientes juicios para poder hacernos una imagen real de la persona en concreto.

Luego, la verdad de nuestra ser y obrar está dentro de nosotros mismos. Son esas, nuestras intenciones más profundas y escondidas en nuestro corazón, las que descubren esa personalidad y esa fiel imagen de lo que verdaderamente somos. Y ahí solo llega Dios, de modo que todo lo demás, sin querer atreverme a decir que es bueno o malo, transmite una manera de ser, que es auténtica cuando coincide con lo que realmente se cuece dentro de tu corazón. 

Porque, la verdad que hay en ti está escondida dentro de tu corazón. Y cuando, sale a la luz transmite la realidad de lo que tú eres y piensas. Y es esa verdad la que te hace libre y la que te lleva a encontrarte con la única y absoluta Verdad, el Señor, Camino, Verdad y Vida.