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martes, 30 de junio de 2026

¿DÓNDE PONES TU MIRADA?

Mt 8, 23-27

Hay momentos en que la vida se te complica y todo cambia en breves segundos. Y, en muchos casos, esa sensación se prolonga hasta inundarte de un pesimismo que te lleva a vivir con miedo.

Son esos momentos cuando miras para todos lados. Incluso recorres con tu mirada los rincones de la barca de tu vida, y nace la esperanza al descubrir a Jesús.

Ese Jesús que has dejado olvidado en un rincón de tu alma como si fuera algo en desuso, o quizá, por si acaso, para un momento de apuro.

Y llega el día inesperado. La barca de tu vida empieza a zozobrar. Hace viento; la tormenta arrecia; las olas arrasan y todo se vuelve inestable. Hay amenaza de hundirse y peligro de muerte.

El miedo te invade y no encuentras solución para escapar del inminente peligro.

 ¡Socorro, socorro…!

¿Qué hacer? ¿A quién pedir socorro?

Entonces recuerdas que has dejado en un rincón de tu alma a ese Jesús que, sin perturbarse, aparentemente dormido, espera tu súplica y que vuelvas los ojos hacia Él.

(Mt 8,23-27):… «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» …

Todos hemos experimentado que después de la tempestad llega la calma. Pero también sucede que, aun cuando la tormenta ha pasado, nosotros seguimos viviendo como si continuara.

Nos dejan tan afectados e inestables que seguimos perdiendo pie, incluso cuando estamos en tierra firme.

Vivir en estado de crisis constante, convencidos de que todo terminará mal, no es vida.

Hay esperanza; fija la atención y dirígela a ese lugar de tu vida donde Jesús, aparentemente dormido, espera tu llamada, tu confianza y tu permiso para actuar en tu vida.

Porque te ha creado libre para que vivas en Él y superes, a su lado, todos los peligros que te impiden eso que realmente buscas: paz y felicidad.

Como desde el principio, Dios pone delante de nosotros la elección: la vida o la muerte. También hoy nos invita a elegir dónde ponemos la mirada.

lunes, 30 de octubre de 2023

ATADOS A LA LEY: ¿NO ES ESO ESCLAVITUD?

Todos queremos, luchamos y buscamos ser libres. La libertad, decimos, es un don hermoso y grande. Desde siempre los pueblos han luchado por la libertad y, Dios, Señor y Creador de todo lo visible e invisible te ha creado libre. Libre para decidir elegir el bien sobre el mal; libre para reconocerle o rechazarle como tu Señor y Creador; libre para reconocerle Padre Misericordioso que te regala, libremente y por Amor, tu bien y salvación eterna.

No es la ley tu Dios, sino un camino por el que llegas a Dios. La ley te orienta a buscar el bien aunque no siempre es el bien. Porque tendrás que distinguir que ley viene de Dios y cuál de los hombres.  Solo la Ley de Dios es perfecta y está por encima de todo. Por tanto, ¿cómo prohibir hacer el bien porque sea sábado? ¿Acaso la ley del sábado somete al bien del hombre? ¿Está, pues, la ley por encima del hombre? ¿No es al revés, la ley al servicio del hombre?

¿Y qué sucede hoy? Se hace la ley para adorarla y cumplirla por encima del bien del hombre? ¿Se hace la ley atendiendo a los intereses de los que gobiernan y sometiendo a los débiles? No hace falta levantar mucho nuestra vista para darnos cuenta de que mucho de esto está en este momento sucediendo.

Y no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Jesús nos ha dado ejemplo y nos ha mostrado como debemos responder: (Lc 13,10-17): … Le replicó el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?» …

De la misma manera hoy tendremos que salir a la calle y a las plazas para denunciar esta hipocresía e injusticias de los que quieren esclavizar al hombre y someterlo a sus leyes. No te quedes en el optimismo de que esto se arregla solo. El Señor te ha dado unos talentos y cualidades para que las pongas en juego y las utilicen en el bien de todos. Y la libertad, cosa que se está jugando en el mundo en estos momentos, es un don precioso de nuestro Padre Dios.

lunes, 28 de agosto de 2023

UNA MIRADA FIRME PUESTA EN EL SEÑOR.

Solo nos puede guiar Él, el Señor. Desde el momento que bajamos la mirada al mundo y a lo que lo contiene nos desorientamos, debilitamos y quedamos en manos del demonio. Por tanto, nuestra mirada tiene que ser firme en el Señor y agarrados a Él podemos seguir el camino en verdad y en amor.

Un camino que solo abiertos a la acción del Espíritu Santo podemos ser capaces de vernos a nosotros mismos, limpiar y purificar nuestras impurezas y ayudar a que los demás puedan también encontrar la luz que los lleve a levantar sus miradas y ponerlas en el Señor. Camino, Verdad y Vida.

Quien no se relaciona con Dios – en la oración – muestra su suficiencia y su orgullo. Da entender con sus gestos de suficiencia que no necesita de nadie y tampoco de Dios. Se alinean con aquellos escribas y fariseos hipócritas que se bastaban a sí mismos y que se creían los sabiondos superiores a todos los demás capaces de guiarlos y orientarlos. Son tan ciegos que no son capaces de ver sus propios errores, falsedades e hipocresías.

Esa debe ser nuestra norma, caminar con la mirada siempre levantada y fija en el Señor. Él es el verdadero y único Camino, Verdad y Vida, y solo en Él podemos encontrarnos, renovarnos y perfeccionarnos en nuestro camino para no caer en la hipocresía, en la mentira, en la vanidad y el engaño de creernos mejores que los demás. Simplemente siervos y amigos. Nada más.

viernes, 7 de julio de 2023

¿CÓMO Y DE QUÉ MANERA MIRAMOS A LOS DEMÁS?

Esa es la cuestión, se trata de mirar con una mirada compasiva y misericordiosa. Porque tanto a ti como a mí me gustaría que me miraran con esa mirada compasiva y misericordiosa. Y es evidente que mirar a alguien que no nos cae simpático y encima actúa de una manera mala y perjudica a la sociedad con esa mirada compasiva y misericordiosa nos cuesta mucho. Tanto que no podemos hacerlo sin la asistencia y fortaleza del Espíritu Santo.

Jesús nos lo enseña a cada instante de su Vida. Su manera de actuar y mirar a sus propios enemigos, que tratan de apartarlo de su misión e incluso piensan en quitarlo del medio, está llena de mansedumbre, compasión y misericordia.

Nuestra manera de pensar es totalmente diferente a la de Jesús. Nosotros vemos a enemigos, personas diferentes, pecadores…etc. Y buscamos la manera de apartarlos o quitarlos también del medio. Sin embargo, Jesús los trata como enfermos, los sana, los incluye – no excluye ni margina como nosotros – y los llama a la conversión.

Concretamente, hoy, he visto a una persona mayor, ya con dificultad de caminar, y le ofrecí - él antes iba a la Eucaristía y comulgaba - el servicio de la parroquia para que fueran a su casa a llevarle la santa comunión. Mi sorpresa fue que su respuesta fue que no. Le dejé la puerta abierta para que cuando quisiera me avisará. Y mientras me marchaba experimentaba el gozo del intento de acercar a Jesús a esa persona. Y pensaba que lo mismo le ocurrió a Mateo, aquel publicano que llamó Jesús. En este caso Mateo, aun siendo publicano, respondió a Jesús afirmativamente. Se levantó y le siguió. Su historia ya la sabemos.

La pregunta que nos debemos hacer, no hoy sino cada día es: ¿Estoy yo respondiendo a la llamada que Jesús me hace cada día? Y si respondo, ¿cómo lo hago? ¿Pongo en juego todos mis talentos y cualidades para vivir y actuar según la Palabra de Dios me va indicando y señalando el camino? Sería bueno reflexionarlo sin miedos ni presiones sabedores de la Infinita Misericordia de Dios y de la asistencia del Espíritu Santo.

sábado, 10 de junio de 2023

¿EN DÓNDE PONEMOS NUESTRA MIRADA?

La realidad no es exactamente lo que nuestros ojos perciben sino lo que pulula dentro del corazón del hombre. Es ahí donde se esconde la verdadera intención de sus actos. No todo lo que se ve es bueno o malo. Dependerá de la intención que realmente busca el corazón de las personas.

Planteado de otra forma. Lo que realmente manda, te hace responsable y califica tus actos. Y eso es lo que precisamente sale de tu corazón. Jesús lo ha dejado muy claro: - Mt 15, 17-19 - ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina?  Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre.  Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.…

De ahí deducimos que vivir en las apariencias es autoengañarte porque al final de nada te vale. Fundamentar tu vida en trepar para alcanzar los primeros puestos, los asientos de honor, la admiración de los otros...etc. de nada vale. Da la casualidad, y ahora me viene a la mente sin haber pensado antes compartirlo en esta reflexión, de unos amigos que hablaban de una persona mayor ya fallecida que se deleitaba en placeres concupiscentes.

¿Al final de qué vale todos esos logros alcoanzados y ese placer? Ahora todo se acabó, esa persona ha fallecido y lo que verdaderamente importa es donde está. Porque eso es lo que se ignora, la vida que sigue a ésta que pasamos por este mundo. Aquí no se termina nuestra vida, seguimos viviendo y lo haremos según hayamos vivido en esta: Es decir en gozo y felicidad o en condenación eterna. Esa es la realidad y lo único importante.

De ahí la gran y verdadera importancia de nuestros actos. De ellos dependerá nuestra verdadera felicidad eterna. Perder esto de vista nos lleva a eso, a querer gozar en este mundo satisfaciendo nuestros egoísmos concupiscentes y vender nuestra plena felicidad por un potaje de lentejas.

Tengamos muchos cuidado y tratemos con la asistencia y auxilio del Espíritu Santo vivir nuestra vida de forma coherente con nuestra fe sin apariencias y mentiras.

domingo, 6 de diciembre de 2020

¿ESTOY YO TAMBIÉN ABIERTO A PREPARARME?

Mc 1,1-8

 

Juan anuncia la llegada del Mesías y nos invita a preparar el camino, también nuestro camino, para recibir al Señor en nuestro corazón. Una preparación que nos exige una mirada interior y otra exterior. Porque, lo preparado interiormente tiene repercusión en lo exterior. Podemos, para empezar, hacernos algunas preguntas que nos dispongan a abrirnos a la venida del Señor.

 ¿Qué tengo que mirar y tratar de ordenar o corregir dentro de mí? ¿Qué necesito enderezar, allanar, rellenar, nivelar, desalojar de mi corazón? ¿Acaso debo medir mi soberbia, mi ira, mi grado de prepotencia, mi vanidad, mi manera de pensar, mis egoísmos...etc? 

Indudablemente que hay muchas cosas que revisar e igualar y, sobre todo, suavizar, revestir de bondad y mansedumbre para que mi corazón quede afinado y nivelado y su funcionamiento - diástoles y sístoles - sea preciso para seguir el ritmo y los pasos de Jesús. Pero, también tengo que levantar mi mirada hacia afuera y ver el desajuste de desniveles que han a mi derredor. 

Se hace necesario, también afuera, rellenar hendiduras, barrancos, caminos torcidos y depresiones que impiden que las cosas se igualen y que haya justicia. Valores que son inherentes a la dignidad de la persona - verdad, justicia, bondad, misericordia, cercanía al excluid y marginado, generosidad, desprendimiento, gratuidad y todo lo que configura un Reino de paz, justicia y amor. Un Reino que viene el Mesías a establecer, y que Juan empieza a prepararnos y anunciarnos en el Jordán.

Y el punto de partida es nuestro bautismo, donde recibimos al Espíritu Santo. Ese mismo Espíritu que bajo sobre Jesús en el Jordan y que nos acompañará para darnos fortaleza, sabiduría, valor y esperanza para perseverar y seguir los pasos de Jesús.

viernes, 22 de junio de 2018

DEPENDE DE LA MIRADA CON QUE SE MIRE

Resultado de imagen de Mt 6, 19-21 por Fano
No cabe duda que tu mirada hace mejor o peor las cosas. Hablamos de la mirada, pero todo dependerá de la manera que tú te dispone frente a las cosas. Puedes enfrentarte a regañadiente, molesto y agresivo, o puede que las aceptes, trates de adaptarte y sacarle el mejor provecho y disfrute. Porque, dependiendo de como te enfrentes la situación no va a cambiar. Lo más prudente, inteligente y de buen gusto es aceptar lo que hay y tratar de mejorarlo con paciencia, buen humor y viéndolo positivamente.

Todo eso lo resumimos con la mirada. Dependerá de la mirada con que mires tu vida y todo lo que te rodea; tus circunstancias, tus limitaciones, tu ambiente, tu momento y todo lo que de alguna manera incide en ti. Conviene limpiar esa mirada y cargarla de buenas intenciones para ver las cosas de otra manera y con otra disponibilidad y agradecimiento. Conviene tocar nuestra mirada de gratitud y de ver con claridad todo lo que tenemos, la vida, la salud, los amigos, los enemigos que nos dan la oportunidad de crecer en el amor y la satisfacción de darnos y entregarnos por servir y mejorar la vida de todos.

Son esos nuestros verdaderos tesoros y los que debemos ahorrar. No depositándolos en el banco sino en nuestro corazón. Porque, allí ni la polilla ni la carcoma los roen ni nadie te los puede quitar. Los llevarás junto contigo hasta presentarlo a Dios. Por eso necesitamos al mejor inversor, que nos ilumina y nos señala donde podemos invertir esos nuestros talentos, recibidos gratuitamente, y hacerlo de forma gratuita tal y como los hemos recibido. 

Y sabemos donde está quien nos da la Luz que nos ilumina el camino del verdadero tesoro que es el amor. Un tesoro incorruptible que nos acompaña y que nos da la Vida Eterna. 

sábado, 4 de noviembre de 2017

ACTITUD ANTE LA OBSERVACIÓN

Lc 14,1.7-11
En mucha ocasiones se nos ha dicho que todo depende de cómo lo mires. Es decir, según la mirada que tengas ante los acontecimientos de tu vida, así será tu actitud y comportamiento. Es posible que, ante cualquier situación tu mirada sea de desagrado, pero dispuesta a aceptar y a modificar con tu buena intención la vivencia de esa nueva o casual situación.

Las cosas se tornarán mal o bien según tu las interpretes y trates de llenarlas de buena intención, de actitud positiva y de un deseo de corrección en aras del bien de todos y de mejorar y buscar la verdad. Una verdad que duerme dentro de nosotros, pero que corre peligro de contaminarse y de, envenenada, actuar y buscar el mal.

En el Evangelio de hoy encontramos retratadas esas actitudes. Mientras los fariseos, nos dice el Evangelio, están observando y atentos a lo que hace Jesús, no con sana intención de aprender y sacar buenas conclusiones, sino esperando algún fallo para sensurarle y criticarle negativamente. Jesús observa, viendo la ambición y protagonismos de muchos que buscan los primeros puestos, y saca conclusiones que nos vienen bien a todos con una buena y sana actitud de mejorarnos y ayudarnos a crecer en perfección.

Entonces nos adoctrina con una parábola: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidad ... Jesús que está por encima de todos nosotros no busca ser honrado, ni tampoco ser servido. Nos lo ha dicho ya en otra ocasión -Mt 20, 17-28- y ahora con su actitud nos lo recuerda. Y nos aconseja ser humilde y no buscar ser ensalzado ocupando los primeros puestos.

Porque, quien busca que lo ensalce terminará siendo humillado, y quien se humilla, será ensalzado. Miremos a Jesús, que no busca su Gloria sino la del Padre. Ha venido a servir y no a ser servido. Y miremos también a nuestra Madre, ella con su humillación hizo posible la venida del Hijo prometido a este mundo.

jueves, 27 de abril de 2017

MIRANDO A LO ALTO

(Jn 3,31-36)
Cuando vives con la mirada en lo alto, tus pasos y tu corazón palpitan de otra forma. Se nota y los que lo notan advierten algo diferente en su forma de mirar las cosas de aquí abajo. Muchos, en su afán de justificar su sorpresa, justifican esa actitud de angelismos y de tener los pies fuera de este mundo. Algo tendrán que decir para justificar sus posturas y sus formas de actuar en la vida.

Las cosas de este mundo son caducas, y aquí poco hay que mirar y decir. Todo está dicho y, de la misma forma que aparecen, desaparecen. Lo que pueda dar de alegría y gozo es efímero y no permanece. Nada se sustenta en el tiempo. ¿De qué, entonces, vale sujetarse a las cosas de este mundo? 

En la medida que pasa el tiempo nos vamos dando cuenta del camino que hemos elegido Hace poco una persona comentaba que miraba ahora la muerte de otra forma y, quizás, sus palabras escondían la tristeza de no estar conforme con la forma que había vivido. Otro, confesaba que cada noche reflexionaba sobre si sería esa la última, y se confesaba creyente, pero no practicante. Sin embargo, ninguno trata de indagar y buscar y, sobre todo, cambiar el rumbo de su vida.

Nunca es tarde para salir de las curvas de nuestra vida y tomar el atajo recto y derecho que conduce al verdadero camino. Nunca es tarde, porque Dios, tu Dios y el mío, nos espera. Pero eso te exigirá levantar la mirada y ponerla en lo alto. Porque sólo de lo alto viene la Verdad y la Vida, y Él, enviado por el Padre de lo alto, es el único y verdadero Camino que debemos seguir para alcanzar la vida eterna.

Levantemos la mirada y escuchemos la Voz que nos habla de lo alto, porque sólo Él tiene autoridad y nos trae la Voz del Padre, por el que es enviado. Y todos los que en Él creen tendrán vida eterna.

jueves, 23 de febrero de 2017

VIVIR BAJO LA MIRADA DEL SEÑOR


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(Mc 9,41-50)
Quieras o no quieras, tus pasos están bajo la mirada de Dios. Nada de lo que hagas se escapa a su mirada, así que todo lo que hagas revestido de buena intención y bañado de amor será bien acogido y recompensado por la Infinita Bondad y Misericordia de Dios. Por lo tanto, lo que importa no son las cosas y bienes que puedas acumular, sino la huella de amor que puedas dejar en el camino de tu vida.

Se te tendrá en cuenta todas tus buenas acciones, y así nos lo dice hoy el Evangelio: «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa ». De la misma forma, Jesús nos descubre la ira de Dios con aquellos que escandalicen a uno de estos pequeños que creen: "mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar". 

Descubrimos en sus Palabras el gran valor que tiene el hacer el bien y, también, la gravedad que con nuestro mal testimonio podamos alejar a otros, sobre todo a los más pequeños e inocentes, de la fe. También nos habla el Señor de la ocasión de pecado. Sabemos y conocemos nuestra debilidad. Nuestra naturaleza, tocada y gravemente herida por el pecado original, está inclinada a pecar. Y si no nos cuidamos de ponernos en esas situaciones difíciles de vencer y que nos pueden, seremos presa de ellas y caeremos.

Por lo tanto, tendremos que actuar así: Y si tu mano te es ocasión de pecado, cortatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga.

 Es decir, hay que quitarse del fuego, porque si no puedes quemarte. Hay que evitar lugares donde tus pasiones son exacerbadas y la tentación se hace intensa y difícil de ser vencida. Tratemo, pues, ser sal y luz de las buenas, para salar y alumbrar el gusto y la sabiduría del Evangelio.

miércoles, 1 de junio de 2016

CIEGOS Y LLENOS DE ERRORES

(Mc 12,18-27)

Cuando se está en la oscuridad no se puede ver sino lo negro, lo que no es transparente y no deja pasar la luz. La oscuridad es ciega, porque en ella no ves nada y no viendo tampoco entiende nadas. Pero, a pesar de eso, el hombre quiere entender cuando vive en la oscuridad. Porque la luz no viene de abajo, sino que procede de arriba, y sólo alumbra a aquel que es capaz de mirar hacia arriba.

Mirar hacia arriba es abrirse a la mirada de Dios y dejar que entre la luz en tu corazón. No intentes entender con tu mirada aquí abajo las cosas que sucederán en el otro mundo, porque serán distintas, diferentes y no se pueden entender con los ojos del mundo. Puede ayudarnos el comprender que no sabemos ni de donde venimos ni el origen de la vida, ¿y queremos explicarnos como seremos después de la resurrección?

El Poder de Dios es inimaginable e ininteligible y no podremos imaginar qué sucederá respecto a nuestra forma de estar o vivir. Y, simple sentido común, sería absurdo entenderlo, porque de ser así, Dios no sería Dios, ya que podríamos entenderlo. Los planes de Dios son para creerlo, no para entenderlos, aunque, por su Gracia y Bondad, Dios nos da razones y signos con los que podemos reafirmarnos en que es un Dios de vivos, no de muertos, y, por consiguiente, estamos llamados a vivir eternamente en su presencia.

Un hermoso y maravilloso ejemplo lo tenemos en María, la Madre de Dios, donde apreciamos que la anunciación del Ángel Gabriel fue reafirmándose luego en muchos momentos de la vida de María, tal como el encuentro con su prima Isabel, el aviso a la amenaza de Herodes, la profecía de Simeón...etc. Todos esos momentos iban aclarando y reafirmando el camino a María.

Y también nos ocurre a nosotros. El Espíritu Santo nos va revelando e iluminando el camino en la medida que nosotros le abrimos el corazón. Cada día, la Palabra de Dios nos habla, y si la escuchamos con atención desde el auxilio y asistencia del Espíritu Santo, iremos entendiendo el camino. Cada cosa a su tiempo, porque el camino es un camino, valga la redundancia, y como camino necesita dar pasos, pero también dejar huellas. Pidamos esa sabiduría al Espíritu de Dios y dispongámonos a recibirla.

jueves, 7 de abril de 2016

CON LA MIRADA HACIA ABAJO



Todo lo que encontremos con la mirada hacia abajo será bueno o malo, pero de cualquier forma será caduco y, por lo tanto, no nos llenará plenamente porque desaparecerá de nuestra vista y también de nuestra vida. ¿Por qué entonces mirar hacia abajo? Levantar la mirada y aspirar a las cosas de arriba es atesorar tesoros eternos, porque allí, en lo alto, no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben  Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón (Mt 6, 19-21).

Necesitamos levantar la mirada y mirar hacia arriba, porque sólo quien viene del cielo nos puede dar aquello que deseamos ardientemente, la Vida y Felicidad Eterna: El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. 

Hablar el lenguaje de la tierra es hablar un lenguaje caduco, pobre, sin esperanza y de muerte. Porque nuestro destino no es de aquí abajo sino de arriba. En la Cruz, Jesús nos ha levantado la mirada y nos ha dado la Vida Eterna, pero para eso tendremos que, también nosotros, levantar nuestra mirada y aceptar su Testimonio certificando que Dios es veraz.


(Jn 3,31-36)

Aceptar la Palabra de Dios es levantar nuestra mirada y edificar nuestra esperanza sobre la Roca de la Sabiduría y el Amor del Padre, que, en su Hijo, nuestro Señor, nos fortalece y nos provee de todo lo necesario para nuestra salvación. Que a veces no comprendemos, porque nos cuesta esfuerzo y sacrificio, pero que es lo verdaderamente necesario para nuestro bien.

El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.

miércoles, 23 de octubre de 2013

MI PÚBLICO ES MI PADRE DIOS

(Lc 12,39-48)

Estamos acostumbrados a esforzarnos y tratar de hacer las cosas bien cuando sentimos la mirada de quienes nos vigilan o contemplan nuestro trabajo. Pero cuando esa mirada desaparece o nadie nos observa, nuestro interés decae y nuestro esfuerzo decrece. Trabajamos solo aparentemente o para ser contemplados. O mirado de otra forma, ponemos empeño y entusiasmo cuando nos vigilan o nos contemplan.

Hoy Jesús nos advierte de que nuestro ser y obrar sea así. Nos exhorta a trabajar y poner empeño en nuestro trabajo, aun en la ausencia de nuestro amo o  administrador. Porque ese es nuestro cometido, y porque el amo o administrador se presentará cuando menos lo esperemos.

Debemos actuar siempre, incluso en la ausencia de toda mirada, como si nuestra obra fuese contemplada por un afinteatro lleno, pues nuestro verdadero público es la Mirada de nuestro Padre Dios. Él siempre está a nuestro lado y nos acompaña en todo nuestro ser y obrar. Él nos mira y sabe de nuestros esfuerzos y trabajos. De nada nos vale aparentar delante de los que nos vigilan o miran, y bajar la guardia cuando nos sentimos solos y sin vigilancia de ninguna clase.

Pidamos al Padre que seamos siempre fieles en cumplir su Voluntad. Voluntad que pasa por cumplir con nuestro trabajo en todo momento y situación.

sábado, 2 de febrero de 2013

RENUÉVAME MI MIRADA, SEÑOR

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Lc 2,22-40

Porque necesito que cada día mis ojos se vuelvan limpios, ilusionados, inquietos y buscadores de tu nuevo Amor. No dejes que mi mirada se canse, se vuelva oscura y nublada y pueda perder tu Rostro y tu Imagen. Tenme siempre despierto y renovado para que tu presencia no escape a mi vista.

La vida se nos hace rutinaria y cansina. Llegamos incluso a cansarnos de tanto orar, celebrar y proclamar. Y hasta desfallecemos al comprobar que nuestras acciones no dan fruto sino todo lo contrario, dejan mucho que desear. Nos sentimos desfallecer y experimentamos el sentimiento de abandonar, de dejarnos llevar por la corriente del mundo. Esa fuerte corriente que arrastra y tienta duramente.

Es una gota de esperanza observar el pasaje del viejo Simeón, y admirar su fe y paciencia, su confianza y su vista, a pesar de su vejez, expectante y con mirada nueva. Dame, Señor, esa mirada como Simeón, que cada día sea un día nuevo lleno de esperanza, de novedades y de encendido amor primero y nuevo.