martes, 30 de junio de 2026

¿DÓNDE PONES TU MIRADA?

Mt 8, 23-27

Hay momentos en que la vida se te complica y todo cambia en breves segundos. Y, en muchos casos, esa sensación se prolonga hasta inundarte de un pesimismo que te lleva a vivir con miedo.

Son esos momentos cuando miras para todos lados. Incluso recorres con tu mirada los rincones de la barca de tu vida, y nace la esperanza al descubrir a Jesús.

Ese Jesús que has dejado olvidado en un rincón de tu alma como si fuera algo en desuso, o quizá, por si acaso, para un momento de apuro.

Y llega el día inesperado. La barca de tu vida empieza a zozobrar. Hace viento; la tormenta arrecia; las olas arrasan y todo se vuelve inestable. Hay amenaza de hundirse y peligro de muerte.

El miedo te invade y no encuentras solución para escapar del inminente peligro.

 ¡Socorro, socorro…!

¿Qué hacer? ¿A quién pedir socorro?

Entonces recuerdas que has dejado en un rincón de tu alma a ese Jesús que, sin perturbarse, aparentemente dormido, espera tu súplica y que vuelvas los ojos hacia Él.

(Mt 8,23-27):… «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» …

Todos hemos experimentado que después de la tempestad llega la calma. Pero también sucede que, aun cuando la tormenta ha pasado, nosotros seguimos viviendo como si continuara.

Nos dejan tan afectados e inestables que seguimos perdiendo pie, incluso cuando estamos en tierra firme.

Vivir en estado de crisis constante, convencidos de que todo terminará mal, no es vida.

Hay esperanza; fija la atención y dirígela a ese lugar de tu vida donde Jesús, aparentemente dormido, espera tu llamada, tu confianza y tu permiso para actuar en tu vida.

Porque te ha creado libre para que vivas en Él y superes, a su lado, todos los peligros que te impiden eso que realmente buscas: paz y felicidad.

Como desde el principio, Dios pone delante de nosotros la elección: la vida o la muerte. También hoy nos invita a elegir dónde ponemos la mirada.

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