lunes, 30 de agosto de 2021

LA PROPUESTA ESTÁ SOBRE LA MESA, LA TOMAS O LA DEJAS

Lc 4,16-30

Eres libre para tomar el camino que creas y que te parezca mejor. Se te ha dado esa capacidad de elegir para que puedas optar por la vida o por la muerte. Son los dos únicos caminos que hay. La vida representa el amor, la verdad, la justicia y el gozo de vivir en plenitud y eternamente. Verdaderamente es lo que todos deseamos. El otro camino, la muerte, representa todo lo contrario, la negatividad a hacer el bien, a buscar la verdad, a aflorar lo positivo de la vida, a esconder la verdad, a buscar y aceptar la muerte y a la perdición eterna sumergido llanto y rechinar de dientes.

No es cuestión de entrar en enfrentamientos ni discusiones. Jesús no buscó nunca la confrontación, si no, ¿para qué la libertad? Tú mira, escuchas - si quieres - piensa, indaga y luego, decides según tu interés, deseo o conveniencia. Ha sido creado por el Creador - Dios - para elegir tu camino. El tiempo será testigo y, llegada la hora será Dios quien tendrá la Palabra.

Ahora no importa que pienses y creas esto o lo otro. El anuncio de la Buena Noticia ya está propuesto sobre tu mesa. Tú decidirás y será tu responsabilidad. No es cuestión de discutir y buscar justificaciones. La razón tiene poco que demostrar y que decir al respecto. Hay razones que inducen a creer, y, también, testimonios de los que lo han visto y lo han experimentado. Pero, sobre todo esto, está la fe. Crees o no crees. Así ha sucedido desde el principio. Muchos han creído y otros no. Precisamente el Evangelio de hoy habla de eso. Léelo y verás: Lc 4,16-30. En aquel tiempo, Jesús se fue a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la...

Nada ha cambiado y continúa sucediendo lo mismo. Cuesta creer y se necesita un corazón humilde, para poder abrirse a ese don de la fe. Porque, el Misterio no cabe en nuestra cabeza. Necesitamos la Gracia de Dios para poder fiarnos de Él. Indudablemente, su huella está dentro de nosotros y en lo más profundo de nuestros corazones.

domingo, 29 de agosto de 2021

LA VERDAD SE ESCONDE EN EL CORAZÓN

Mc 7,1-8.14-15.21-23

Puedes aparentar y sacar muchas cualidades que en realidad no son tuyas sino tomadas en circunstancias que favorecen tus intereses y egoísmos. Porque, por muchos brilles en el exterior y ante los demás, lo único verdaderamente importante se cuece en tu corazón. Ahí está la realidad de tu ser y pensar y, a pesar de estar escondido a los ojos de los demás, la mirada de Dios penetra hasta el último rincón de tu corazón. Y, por supuesto, ve la verdad de todos tus pensamientos y actos reflejados también en el exterior.

Dicho esto, podemos comprender mejor las Palabras de Jesús: Mc 7,1-8.14-15.21-23): En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén, y vieron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas. Es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas. Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: « ¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?».

La respuesta de Jesús es categórica: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres». Llama la atención las duras Palabras de Jesús. Entre ellas "hipócritas" porque viven en la apariencia y la mentira. Y eso debe servirnos también a nosotros hoy como medida de atención. Lo importante no son nuestros actos de piedad, sino nuestra relación con los demás en todos los órdenes de la sociedad en que vivimos.

Por tanto pongamos mucho cuidado a sus últimas Palabras: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre».

sábado, 28 de agosto de 2021

¿HAS PENSADO EN LOS DONES QUE HAS RECIBIDO?

 

¿Te has parado a pensar y a mirarte a ti mismo alguna vez? ¿Has observado con que dones te ha obsequiado Dios, o, por el contrario, crees que son el resultado de tus esfuerzos y trabajo? Primero, Dios te los ha regalado para que, luego, tú los desarrolles, los trabajes y los pongas al servicio de los demás. Está claro, en la medida que hayas recibido mucho, mucho también tendrás que dar y ofrecer en servicio a los demás.

Es, pues, lógico y de sentido común que, cuanto más recibas, más podrás dar, y, en consecuencia también recibirás más. De modo que, tu felicidad será plena pero, proporcional a los dones recibidos y puestos en servicio de los demás. 

Así, quien recibió tres y dió otros tres, recibirá pleno premio de felicidad y gozo proporcional a esos tres talentos recibidos. Y quien recibió dos y dió otros dos, también recibirá pleno premio de felicidad y gozo en la misma medida. De modo que todos serán plenamente recompensados hasta el punto que quedarán plenamente satisfechos y felices.

Pero, quien recibió uno y, cruzándose de brazo, lo escondió, nada recibirá, sino llanto y el rechinar de dientes. Son las Palabras con las que termina Jesús este Evangelio: Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. 

Es evidente que no podrás descubrir esos dones si no te pones en camino. Camino de probar, de intentar y de arriesgar qué sabes y puedes hacer. Se trata de esfuerzo y de intento y en ese camino descubrirás qué cosas haces mejor y qué peor. E iras conociendo que cualidades tienes y que se ta mejor para servir y ponerlo al servicio de los demás.  Porque, esa será la medida de tu amor. Lo que sí puedo asegurar es que, de brazos cruzados no descubrirás nada.

viernes, 27 de agosto de 2021

¡ QUE VIENE EL ESPOSO!

Mt 25,1-13

No se trata del cuento del lobo, sino de la realidad de nuestra vida. Un día nos tocará también a nosotros oír esa voz o anuncio de que ¡llega el Esposo! Y la pregunta que me hago es: ¿Estoy preparado? ¿O puede que me suceda lo mismo que a aquellas cinco doncellas necias? Esa es precisamente la cuestión y de lo que realmente se trata. Estoy preparado para acudir a la llamada del Esposo cuando me llame, o, por el contrario me duermo en la negligencia de no estar debidamente vigilante y preparado.

Porque, es un hecho que nos puede pasar. Dormirnos es hasta cierto punto normal. Nuestra condición humana puede quedar vencida por el sueño, pero, despertados tenemos que encontrarnos preparados y dispuestos a entrar por esa puerta a la que nos invita atravesar. De no estarlo, ¿qué nos puede pasar?

Mi sensación en estos momentos es de no estar preparado. Me inclino más a ser uno de esa partida que se ha dormido sin llevar alcuzas ni la suficiente aceite para reponer las lámparas y mantenerlas encendidas. Y eso me impedirá entrar por esa puerta a la hora que me llame el Esposo. Tengo la esperanza de la Infinita Misericordia del Esposo, pero, también sé de su Infinita Justicia. Y nadie, es de sentido común, me deberá eximir de mis responsabilidades y deberes.

Experimento ese vacío interior de no estar respondiendo a la llamada del Señor tal y como Él quiere. Es decir, vigilante y preparados. ¿Preparado en qué? Pues, preparado en amar. Amar como Él me ama, sin condiciones, sin revancha, sin venganza y sin pedir explicaciones al amado. Será Dios quien nos tenga que juzgar a ambos. Tú, por ahora, trata solo de amar. Y es que el amor no se puede prestar. Se tiene y se da, o simplemente, no se tiene y no se puede dar. Por eso, procuraré tener mi alcuza llena de aceite para que llamado por el Esposo pueda entrar sin más dilación.

jueves, 26 de agosto de 2021

ATENTO A TU HORA

Mt 24,42-51

A nadie se le esconde que tiene asignada una hora final en este mundo. Y digo en este mundo porque, todos, sin ninguna excepción, esperamos que después de este mundo la vida siga. Es posible que muchos no lo piensen así o no lo crean, pero, independientemente de lo que tú pienses, tu corazón te dice que has sido creado para la eternidad. Y ese deseo, lo quieras o no, está impreso y deseado en tu corazón.

Muchos están, en estos instantes, consumiendo su tiempo en este mundo. Están en su hora final. Otros están casi en el instante, y a todos nos va llegando esos momentos. Muchos casi sin darnos cuenta, y otros repentinamente. Pero, cierto es que a todos nos llega. Luego, conviene prepararse y estar vigilante para que ese momento no nos coja desprevenidos. Ahora, ¿cuál es la preparación a la que debemos estar vigilante y, valga la redundancia, preparados?

Jesús nos lo aclara y descubre en el Evangelio de hoy: Mt 24,42-51 «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no... 

Hemos sido creados, no para morir sino para una vida eterna. Y es, precisamente, esa vida eterna la que debemos de salvar en el recorrido que tengamos en esta vida. Por tanto, es evidente, lógico y se sentido común que durante nuestro camino por este mundo busquemos alcanzar la vida eterna para permanecer - eternamente - junto al Señor. ¿Qué nos jugamos?, podemos preguntarnos.  Pues, nada más que pasar la vida eterna - para siempre - en la Gloria de Dios Padre, o, de no lograrlo, el sufrimiento, dolor y rechinar de dientes para siempre. 

Es cosa muy seria, pero, que el demonio se encarga de borrar de nuestros pensamientos seduciéndonos con las cosas de este mundo. Y de dejarnos seducir nos arriesgamos a perder esa Vida Eterna que Jesús, el Hijo de Dios nos viene a anunciar de parte de su Padre. De manera, que no podemos justificarnos de que hemos sido avisados. Avisados estamos a permanecer vigilantes en el amor, porque, llegado el Señor, si nos sorprende en el amor a los demás, nos ha encontrado vigilantes y preparados

miércoles, 25 de agosto de 2021

FACHADA LIMPIA, PERO, ¿EL INTERIOR?

 

Todos hemos visto como en caso de apuro, o, por malas intenciones, muchos levantan la alfombra y esconde la tierra y la suciedad debajo de ella. Lo que pretenden es aparentar que la casa está limpia escondiendo la basura debajo de la alfombra. Todo parece limpio, pero debajo de la alfombra - escondida - está la basura. Hay apariencias de limpieza, pero, nada más. Simple apariencias de fachada, pero basura dentro, en el interior.

Y eso tiene un nombre, "hipócrita". Quienes tratan de aparentar lo que realmente no son, son hipócritas. Y eso es lo que Jesús dice en el Evangelio de hoy: « ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los...

Aceptar lo que eres y como Dios te ha hecho es el primer paso. A partir de ahí se trata de - con la ayuda del Espíritu Santo recibido en la hora de tu bautismo - ir perfeccionando, siguiendo la Palabra de Dios, tu vida para sacar todo el bien que de ella puedas y revertirlo en los demás por amor. Se trata de sacar a flote - no esconder - tus pecados, tus inclinaciones al mal y todo lo que te invita a la hipocresía para, tapando tus debilidades y pecados, mostrarte limpio y santo.

Hagamos el esfuerzo de empezar desde dentro siendo más coherentes con nuestros actos de afuera. Tratemos de vivir el Evangelio desde adentro hacia afuera, pues, de lo que reboza tu corazón rezuma tu vida.

martes, 24 de agosto de 2021

ESCONDIDO EN LO SENCILLO Y HUMILDE

 

Cuando esperamos algo, sobre todo si es una promesa, lo magnificamos y nos lo imaginamos grande, poderoso, liberador y salvador de nuestros problemas. Nunca llegamos a pensar que el Mesías prometido, de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas pudiera ser un sencillo hombre de Nazaret y de orígenes humildes y pobres. Y es más todavía, para nada pensar que ese Mesías esperado sea de un pueblo vecino conocido e insignificante.

« ¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Es la pregunta que se hace Natanael. Y quizás también nos la hacemos nosotros hoy. ¿Qué Mesías esperamos nosotros? O planteado de otra manera, ¿qué Personaje creemos que es Jesús? ¿Creemos que es el Mesías prometido y el Hijo de Dios vivo? ¿Creemos que está entre nosotros? ¿Creemos que ha Resucitado de entre los muertos? En definitiva, ¿qué creemos respecto a su Person?.

Natanael respondió a esas dudas que tenía al encontrarse directamente con Jesús y confesó: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Bastó simplemente que Jesús le descubriera que ya le conocía y que sabía todo respecto de él. Posiblemente, tú y yo no nos demos cuenta de que Jesús también sabe de cada uno de nosotros todo. Nos conoces mejor que nosotros mismos y nos acompaña cada día en nuestro vivir cotidiano. Simplemente, como Natanael, debemos confiar  y abrirnos a sus Palabras. Lo demás será cosa del Señor.

Nos toca a nosotros ahora plantearnos y responder a ese encuentro con el Señor. En nuestras manos está la decisión y la respuesta. Jesús, el Señor, nos espera pacientemente con los brazos abiertos.