martes, 11 de febrero de 2025

UNA DOCTRINA DE PRECEPTOS HUMANOS

El hombre se enamora de los preceptos. Prefiere la norma, la tradición, el cumplimiento al amor y la misericordia. Aboga por cumplir, pero se apoya en sus fuerzas para perdonarse a sí mismo, mientras que carga contra el pobre y débil. De modo que para escaparse del cuidado de sus padres recurren al precepto o la norma impuesta por ellos en el tiempo de Jesús.

Pero, hoy ocurre tres cuartos de lo mismo. Abogamos porque tenemos que trabajar, seguir nuestro camino, cuidar a nuestros hijos y muchas disculpas más, y, justificados, encerramos a nuestros padres en residencias, que aunque sean jaulas de oro, no dejan de ser encerronas o cárceles. Sin embargo, no omitimos darnos la gran vida y todo el placer que podamos.

Bien es verdad que los verdaderos culpables, no están, aunque eso no nos exime, en el pueblo sufrido, sino en los legisladores que, como antaño con el «corbán», es decir, ofrenda sagrada, ahora imponen cargas que obligan a tomar esas medidas a los más pobres y débiles. Mientras ellos, con más posibilidades y poder, se cuidan de ser cuidados, valga la redundancia.

Nuestra relación con Dios no es una relación de cumplimientos ni de normas. Es una relación de compromiso por amor. Un compromiso libre que nace de una relación de Amor y Misericordia que nos llena de gozo y paz y nos anima a corresponder de la misma manera con los demás con la esperanza siempre de ser perdonados por Amor y Misericordia de un Dios Padre de Infinita Bondad y Compasión.

lunes, 10 de febrero de 2025

PAZ Y ESPERANZA

El enfermo busca sanación. Es por tanto evidente que enterados que estaba Jesús en algún lugar, acudían a Él todos los enfermos del lugar. Tengamos en cuenta que en aquellos tiempos había muchos enfermos y, agotados sus recursos, no tenían donde ir. Conocida la fama de Jesús de sanar acudían a Él sobre todo los pobres y desvalidos, y muchos que habían perdido sus esperanzas por la gravedad de la enfermedad.

Hoy, aunque aparentemente, parece que el problema del enfermo ha cambiado, todo sigue muy parecido, por no decir igual. Hay muchos lugares donde no hay donde ir o escasean las medicinas. Y otros, aunque se puede ir al médico, necesitan también paz interior para afrontar el reto de la grave enfermedad y la llama de la esperanza. Es evidente, y la experiencia nos cuenta de que el enfermo necesita, no sólo medicina, sino paz y esperanza, y eso sólo las da el Señor, que sigue estando entre nosotros, que nos acompaña en todo momento y lugar dejándose tocar para aliviarnos y pacificarnos.

domingo, 9 de febrero de 2025

DEJARLO TODO Y SEGUIRLE

Esa es la consigna: «Dejarlo todo y seguirle» Ese es el espíritu de no llevar sino simplemente un bastón y una túnica. Se trata de apoyarse simplemente en Jesús, confiar en ÉL y remar mar adentro echando las redes.

Ahora, ¿Dónde está ese mar adentro de nuestra historia? ¿Dónde tenemos que echar nuestras redes? ¿Dónde ponemos nuestras seguridades? Esa es la historia personal de cada una a la que tendremos tendremos que retar y desafiar. Pero, nunca solos, sino siempre en el nombre del Señor y en manos del Espíritu Santo.

Porque, la cosecha vendrá siempre por la Gracia del Señor, aunque la barca sea nuestra y nosotros la que la movamos mar adentro. Dejarlo todo y seguirle es el reto de nuestra fe. Los apóstoles lo hicieron, y testigos de ello es esa Buena Noticia que nos llega a nosotros. Será también testigos de nuestra fe si también nosotros – valga la redundancia – somos capaces de que esa Buena Noticia llega a las futuras generaciones que siguen a la nuestra.

De cualquier modo, nuestra actitud debe ser la de ponernos en manos del Espíritu Santo y tratar de dejarnos guiar por sus impulsos y señales. Ese será nuestro reto, el de responder a la llamada del Señor.

sábado, 8 de febrero de 2025

ENCUENTRO Y COMPASIÓN

Puedes pasar tu vida, y ese es un grave peligro, sin darte cuenta de que has sido creado para vivir eternamente. Recuerdo una película que trata ese tema: “Horizontes perdidos” y de la que he hecho una reflexión en unos de mis blogs. La cuestión de la eternidad es de suma importancia porque cuando descubres que has sido creado para ser eterno, te preocupas por buscar y encontrar al Ser que te ha dado la eternidad.

Ese encuentro se convierte desde ese momento en lo más importante de tu vida. Porque, de él dependerá tu actitud compasiva y la situación de tu eternidad. La cuestión es que, queramos o no, todos seremos eternos. El hecho de que haya infierno lo demuestra con una claridad rotunda, pues eso es para siempre. Y si no fuera para siempre no existiría infierno. Y, por el contrario, habrá también cielo, y eso será gozo y felicidad para siempre.

De ahí que, saber eso es vital para buscar ese encuentro con Jesús, el Señor, que, precisamente, viene a anunciarnos esa Buena Noticia, la de vida eterna en plenitud. Pero, como todas las cosas, tendremos que merecerla – para eso hemos sido creados libres – a pesar de que nuestros méritos y obras, por muy compasivas que sean, nunca podrán alcanzar el precio de esa gloria. Nos la regala el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios. Pero, dependerá, porque así Él lo ha querido, en parte de nuestra elección y disponibilidad a obedecer su Voluntad y a dejarnos guiar por el Espíritu Santo que viene a nosotros desde la hora de nuestro bautismo.

viernes, 7 de febrero de 2025

LA VERDAD LLEVA AL MARTIRIO

La historia no se para, camina y se escribe segundo a segundo. Y, por desgracia, en muchas cosas llenas de malicia y mentiras, se repite. La muerte de Juan, por la denuncia y decir la verdad, no tuvo perdón. Y de la misma manera hoy siguen oyéndose y sonando muchas voces denunciando la corrupción, la mentira en defensa de la vida y los derechos humanos. El resultado lo vamos viendo y experimentando en nuestras propias personas. Tampoco hay perdón y muchos (periodistas y defensores de la verdad y los derechos) como Juan, dan su vida.

Vemos que, a pesar de avanzar mucho en tecnología y ciencia, los derechos de los hombres siguen sometidos al poder mediático y autoritario. Y, como sucede siempre, son los pobres, los humildes y los débiles los que cargan con la cruz del sufrimiento y el dolor. Precisamente, a esos son a los que ha venido a liberar Jesús de esa condición de esclavos. Pero, también a todos los que están cautivos del poder, del autoritarismo, de la fuerza y de las ambiciones materiales. Por nosotros, pero también por ellos, Jesús, nuestro Señor, entregó su Vida en la Cruz, y desde ese momento, la cruz es señal de nuestra salvación. Porque, Jesús, el Señor, Resucitó.

jueves, 6 de febrero de 2025

CONFIADOS EN EL SEÑOR

Se trata de confiar en el Señor, y la mejor y única manera es despojarse de toda aquello que te pueda dar seguridad y tentarte a prescindir de Dios. Así se explica que el Señor nos envíe de esta manera: Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas».

La fe se apoya y se descubre en el camino de la inseguridad. Sólo Dios es mi seguridad y en Él pongo todas mis esperanzas. Claro está que eso no significa que no busquemos lo necesario para vivir y que trabajemos para conseguir lo necesario, pero el criterio que Jesús nos da es que creamos en Él y, en Él, pongamos todas nuestras prioridades.

Tener muy en cuenta que tenemos que poner nuestra confianza en el Señor y en la buena intención y generosidad de la gente que encontremos en el camino. De modo que lo que luzca sea la Buena Noticia, es decir, el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios, y todo sea por su providencia.

En caso negativo, Jesús, nuestro Señor, también nos da la forma de proceder: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos».  Eso nos explica que encontraremos obstáculos, y quienes rechacen la Palabra de Dios. La consigna es que no nos desanimemos sino actuar como el Señor nos indica.

miércoles, 5 de febrero de 2025

EN SU PUEBLO: UN DON NADIE

La historia y la evidencia nos demuestran eso: «Nadie es profeta en su tierra». Es más, si dices algo o incluso demuestras algo eres un don nadie. Esa fue la experiencia de Jesús en su pueblo natal. En lugar de admirarse de lo que decía y hacía, se mostraban recelosos, críticos y, asombrados diciendo: ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José de Judas y Simón? ¿Y sus hermanas no viven con nosotros aquí? Y se escandalizaban a cuenta de él.

Posiblemente a nosotros nos extrañe, pero, ¿no hacemos nosotros lo mismo, o al menos estamos tentados de hacerlo, en muchos momento y circunstancias de nuestra vida? Y, de alguna manera, ¿no somos también nosotros unos don nadie para nuestras familias, vecinos y amigos?

Hablar y anunciar a Jesús se ha convertido en muchos lugares algo prohibido hasta el extremo de ser perseguidos y peligro de muerte. Concretamente en muchos lugares de este mundo estén muriendo muchos cristianos, por defender y anunciar su fe, en estos momentos. Y todo porque nos molesta que la verdad, el amor y la misericordia de nuestro Padre Dios sea anunciada por personas sencillas, humildes que vivan y estén entre nosotros.

Buscamos lo espectacular, lo grande y heroico, y no aceptamos que desde lo sencillo y humilde venga el verdadero anuncio del Amor de Dios. Un anuncio que empezó con la anunciación a una muchacha joven, sencilla y humilde y al nacimiento de un niño en un pesebre, alejado del ruido de la urbe, en Belén.