domingo, 3 de enero de 2021

DIOS SE HACE HOMBRE

 

La razón no puede comprender el Misterio de Dios. Un Dios creador del mundo, de todo lo visible e invisible y encarnado en naturaleza humana no es asumible ni entendible para la razón humana. Por tanto, la única posibilidad que nos queda es la fe. Creer sin ver, porque esa es precisamente la esencia de la fe. Fiarse de la Palabra de Dios. Crees o no crees. Vives según la Palabra de Dios, o vives según la tuya. No hay otro camino. Vida o muerte. ¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte... -Dt 30, 15-20 -.

Ahora, tampoco  se trata de creer a ciegas. Hay mil y una razones para creer. Para eso, Dios se acerca, toma naturaleza humana y se hace hombre - la encarnación - en todo igual que nosotros menos en el pecado. Y lo hace de forma humilde, pobre, sencilla. Sin ruidos, ni bombos y platillo. Desapercibido, oculto, entre los pobres y como un pobre más. Y así vive, pobre y sin ataduras que le puedan quitar la libertad. Su Vida y sus Obras  nos revelan su Divinidad y dan testimonio de que su Palabra es Palabra de Dios.

Él es la Luz que viene y alumbra a todo hombre. A todos los hombres que abren sus corazones a su Palabra. No la impone, la propone y espera pacientemente a que tú y yo nos demos cuenta de que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Antes de su aparición en este mundo, Juan el bautista le prepara el camino. Él se declara como la voz que clama en el desierto y dice: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

sábado, 2 de enero de 2021

DEJA ABONAR LA TIERRA DE TU CORAZÓN


Tienes un corazón donde se ha plantado la semilla de la vida, pero, a ti te toca poner la buena tierra, abonarla y regarla, para, luego dejar al Espíritu Santo que la cultive y dé los buenos frutos que de ti se esperan. Pero, de alguna manera necesita, digamos, un jardinero que la cuide y que la riegue todos los días.

Eres libre. Dios te ha dado la libertad para que tú elijas el camino a seguir. Y, precisamente, esa libertad es la que te exige responsabilidad y esfuerzo. El esfuerzo de la oración, de la escucha atenta de la Palabra y la expectación atenta y vigilante a la presencia del Señor en tu vida de cada día. Y ten confianza y paciencia. Mira para María, tu Madre, y fíjate en su actitud, en su paciencia, en su fe y confianza.

Y, como sin comprender muchas cosas, se mantuvo humilde, doblegada y esclava de la Voluntad del Señor. Mucho aprendemos de nuestra Madre María y, tratando de ser buen hijo perseveremos cuidando la buena tierra de nuestro corazón abriéndola cada día con el agua de la Gracia y la Palabra de Dios. El resto vendrá por añadidura, ten confianza. El Espíritu de Dios camina con nosotros y hará que nuestros frutos sean abundantes y buenos. 

Seamos, pues, nosotros, ahora, la voz que proclama en el desierto de este mundo que vive de espalda a Dios. Y, como Juan lo hizo preparando su camino, hagámoslo nosotros ahora proclamando su Palabra y su Misericordia. Él Espíritu está para iluminarnos y asistirnos.

viernes, 1 de enero de 2021

LOS PASTORES ENCUENTRAN AL NIÑO EN EL PESEBRE

Lc 2,16-21

Son los sencillos, los pobres, los últimos y los excluidos. Son los pastores que vigilan sus rebaños y que, alternándose, turnan sus horas de sueño y descanso. Y son los elegidos e invitados al anuncio del Niño que nace en Belén. 

Un Niño Dios encarnado, que nace en silencio, sin estridencias ni alardes de grandeza y que decide participar de su nacimiento - de su venida a este mundo - a los pastores, pobres y humildes, quizás por obligación, porque, la ostentación al poder y la riqueza es una tentación a la que estamos todos predispuestos.

Ser pobre y humilde es una necesidad a la que todos debemos aspirar. Y eso no significa no tener lo necesario y hasta abundancia. ¡No!, la riqueza y abundancia no están reñidas con la pobreza y humildad. Ambas son compatibles y pueden cohabitar y vivir juntas. La cuestión es que la pobreza duerme dentro de tu corazón y se descubre cuando eres capaz de reconocer la grandeza de ese Niño Dios encarnado en una naturaleza como la tuya. Quizás, no lo sabemos, algunos pastores no acudieron a ese anuncio que les revelo el ángel. Posiblemente eran ricos y soberbios.

 Confieso que, quizás yo, siendo uno de esos pastores hubiese tenido dudas a ese anuncio del ángel. Por tanto, la riqueza, no consiste en tener, sino en compartir. Se trata de una actitud abierta a las necesidades de los demás y de reconocer y pensar - darte cuenta - que lo que tienes - material y espiritual - lo has recibido gratuitamente y para compartir con los que lo necesitan. 

Esas actitudes de pobreza y humildad son las que debemos renovar cada día de nuestra vida y, aceptando la invitación del ángel, acudir a Belén, porque el Niño Dios nace cada día.

FELIZ AÑO 2021

jueves, 31 de diciembre de 2020

PREGUNTAS E INTERROGANTES

 

Muchos se resisten a creer. Otros creen, pero creen según comprendan, vean y les interese. Los hay que, incluso creyendo, prefieren lo inmediato y si la vida les sonríe es eso lo que eligen. Al fin, están los que creen y se fían de esa Palabra de la que habla hoy el Evangelio. La Palabra es Dios y todo lo visible e invisible ha sido creado por la Palabra. Porque, la Palabra ha existido siempre, desde el principio. En ella estaba Dios y la vida, y la luz que ilumina a todos los hombres.

 La cuestión es que la Palabra - que era Dios - se hizo carne y acampó entre nosotros. Son palabras textuales del Evangelio - Juan 1, 1-18 - que dice así: ...Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Y la pregunta es esta: Si crees en Dios, ¿en qué Dios crees? ¿En aquel que tú te inventas, imaginas o te interesa. o en el que te revela la Palabra hecha carne?

Porque, esa es la clave. Dios se hace hombre y está entre nosotros - Jesús de Nazaret - y nos revela el Amor del Padre y nos lo anuncia con su Vida y su Obra. Dios, se hace Niño, nacido del Espíritu, pero encarnado en el vientre de María, esposa de José. Y, siendo como nosotros, menos en el pecado, nos enseña el camino para llegar al Padre. Precisamente, Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Por tanto, puedes creer lo que quieras, Él, la Palabra, Dios, te ha creado libre para que por ti mismo elijas el camino a seguir, la vida  o la muerte. Porque, caminar por la Palabra - Dios - es caminar hacia la Vida, y caminar por el camino que te ofrece el mundo, demonio y carne es ir hacia la muerte. En tus manos está, pero ten en cuenta que siempre, durante tu vida en este mundo,  tendrás la Mano de Dios abierta a levantarte y asirte para que tengas verdadera vida en plenitud y eterna. 

 

FELIZ AÑO 2021

miércoles, 30 de diciembre de 2020

JESÚS SALE A TU ENCUENTRO

Lc 2,36-40

Nuestro Dios es un Dios diferente a todos los que se presentan en otras religiones. Nuestro Dios es un Dios cercano que sale a nuestro encuentro y camina con nosotros. Es un Dios que nos buscas, nos llama y nos espera pacientemente. Es un Dios que ha hecho una nueva Alianza con su pueblo - Jr 31, 31-33 - y le ha dejado su huella en su corazón. De modo que, dentro de nosotros arde esa llama que nos pone en disposición de abrirnos a su llamada y a su búsqueda.

Muchas veces nos preguntamos dónde está Dios y, muchas veces no encontramos respuestas ni tropezamos con Él. Pero, ¿nos preguntamos qué hacemos para provocar ese encuentro? Seguramente, muy poco, o casi nada. A ese propósito, el Evangelio de hoy nos pone un buen ejemplo. Nos habla de Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Apreciamos como la profetisa Ana se encontró al final de su vida con Jesús. O mejor, que el Señor en ese Niño nacido en Belén se le revela como libertador y salvador del pueblo de Israel. También a nosotros se nos presenta, pero, ¿estamos atentos y preparados como Ana? Posiblemente, Ana podría estar entre esas cinco doncellas prudentes de la parábola - Mt 25, 1-13 - de las diez vírgenes.

Ahora, ¿estamos nosotros atentos, como Ana, a la venida del Señor? ¿Le abrimos nuestros corazones para que nazca cada día en él? ¿Crecemos y nos robustecemos como el Niño Jesús en la sabiduría, fortaleza y paz por la Gracia del Señor? Porque, solo así estaremos preparados para recibirle. Es Dios quien te busca y sale a tu encuentro.

martes, 29 de diciembre de 2020

QUIZÁS TÚ NO LO VEAS, PERO, ESTÁ A TU LADO

Lc 2,22-35

Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que tratas de encontrar al Señor con resultado negativo. Recuerdo ahora que un amigo me dijo que estaba buscando una respuesta un dios y que había mirado en varias religiones. Se equivocan de dioses, porque, el verdadero Dios te busca Él, no tú.  Nuestro Dios nos ha creado y no nos abandona nunca. Está siempre pendiente y abierto a nuestro regreso, si nos hemos ido. Por lo tanto, sólo tienes que dejarte encontrar por Él.

Y eso es lo que sucede cada día. No nos damos cuenta, pero, está a tu lado y en todas tus actuaciones animándote a amar, a hacer el bien y a darte gratuitamente en ayudar a los más desfavorecidos. Cualquier cosa que hagas, por pequeña que sea, en favor del necesitado, se lo estás haciendo al mismo Señor. Posiblemente no te des cuenta, pero esos impulsos de amor te los pone Él en tu corazón.

Y tú respondes, porque sientes que es eso lo que deseas, amar. Porque, el amor es ese compromiso de buscar el bien, la verdad y la justicia. Y cuando, tus pasiones descontroladas te impulsan a hacer el mal, a pasar con indiferencia ante estas necesidades y a buscarte a ti mismo, no te sientes bien en lo más profundo de tu alma. Entonces, si te paras, si buscas dentro de ti, encuentra lo que, quizás sin saberlo, buscabas.

Eso fue lo que le sucedió al anciano Simeón. Movido por el Espíritu Santo fue al templo y se ocurrió lo que tanto esperaba: y cuando los padres introdujeron al Niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». 

Quizás tú no lo veas, pero, está a tu lado.

lunes, 28 de diciembre de 2020

AMENAZAS, PERSECUCIONES Y HUIDAS


Mt 2,13-18

Podíamos parodiar la canción de Julio Iglesias, la vida sigue igual. Y decimos que sigue igual porque siguen las huidas y las amenazas de muchas familias que huyen de noche de la pobreza, del hambre, de las guerras y persecuciones. Así sucedió con la familia de Nazaret que tuvieron que trasladarse a Belén, cumpliendo el capricho de un poderoso - emperador romano Cesar Augusto - de medir la grandeza de su imperio.

Y sucedió que en ese ir llegó la hora del parto. Y Jesús nació en Belén sin tener un lugar adecuado pues no consiguió posada. Su nacimiento tuvo lugar en un establo abandonado, signo de pobreza y humildad. Pero, pronto tuvo que huir de nuevo, amenazado por otro poderoso - Herodes - que llevado por su envidia y temor de perder su reino le amenazó con su muerte. Y así salió para Egipto cumpliendo la profecía: «De Egipto llamé a mi hijo». 

Y hoy sigue pasando lo mismo, muchas familias huyen de noche de los poderosos. Ellos son los que están detrás de todo esto. Son amenazadas y perseguidas por su fe; son obligadas a migrar, a dejar sus casas, a seguir las directrices de los poderosos. Ellos quieren mandar y organizar un nuevo mundo, imponer su pensamiento y obligar a que tú y yo lo aceptemos a la fuerza. Nos roban la libertad de ser libres y pensar por nosotros mismos. Quieren destruir las familias y las obligar a huir para, en la huida, dispersarlas, aislarlas y destruirlas.

Nada ha cambiado. Ayer fueron asesinados muchos niños inocentes por la ambición y envidia de un rey. Pero, hoy son asesinados - millones -  ya desde el vientre de sus madres y propiciados por ellas. Los poderosos siguen amenazando y persiguiendo. Pero, nuestra esperanza descansa en esa Familia de Nazaret que, padeciendo esas amenazas y persecuciones, supo con paciencia, fe y perseverancia, no desviarse del camino que lleva al Padre.