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viernes, 20 de febrero de 2026

LIBERTAD INTERIOR

Juan no estaba conforme con el cumplimiento mandado. Sentía que el compromiso no consistía solo en obedecer leyes, sino en procurar que fueran justas, sobre todo con los más vulnerables.

Todo parecía normal, correcto… y, sin embargo, algo dentro de él se resistía. Percibía que la justicia no era igual para todos ni se aplicaba del mismo modo.

Se descubría atrapado por su propia comodidad. No quería complicarse con los problemas ajenos. Deseaba vivir tranquilo, sin cargas, sin dolores prestados. Y esa era su lucha diaria: comprobar que muchas veces no era dueño de sí mismo.

«No soy libre» —pensó, con tristeza.

Algo inquieto, salió a caminar. Buscaba silencio para mirarse por dentro. Al cabo de un rato, cansado, se sentó en una mesa y pidió una infusión. Necesitaba serenarse.

Mientras esperaba, escuchó a un grupo de hombres que conversaban con seriedad.

—El ayuno adquiere su verdadero sentido cuando se une a la justicia, cuando nace de una relación profunda con Dios y se acompaña de compasión hacia quien sufre —decía Manuel.

Los ojos de Juan se iluminaron. Algo dentro de él despertó.

«Claro» —se dijo— nuestros actos no pueden quedarse en ritos externos; deben llevarnos a comprender la realidad y comprometernos con ella.

Comprendió entonces que la Cuaresma no es solo oración, ayuno y limosna, sino un camino que supera ritualismos vacíos.

No se trata de extremos ni de legalismos, sino de vivir en la presencia de Jesús. Con Él, la libertad interior se vuelve posible y el corazón aprende a ser justo y generoso.

lunes, 3 de marzo de 2025

ATADOS A LOS BIENES

No son sólo los bienes crematísticos los que no aprisionan, sino también los bienes espirituales que nos han sido dado, tales como la capacidad de sabiduría, de resistencia, de inteligencia, de fortaleza, de … etc. Todos ellos nos permitirán hacer mucho bien si los ponemos al servicio del bien de los demás. Por el contrario, harán mucho mal si los utilizamos para hacer mal.

Seremos libres en la medida que hagamos el bien, porque la libertad, además de darnos la capacidad de elegir, está siempre orientada al bien. Una persona libre busca el bien porque en él está la felicidad. Y cuando la opción es lo contrario, es decir, el mal, entendemos que nuestra libertad está sometida por el pecado y por lo que es antinatural a la persona.

El hombre ha sido creado para amar, y el amor es la búsqueda del bien del ser amado. Hacer lo contrario, es decir perjudicarle, no es amarle. Es evidente que el amor es inherente a la libertad, porque sin libertad no se podrá amar. Por eso, previamente al amor se necesita despojarse de todo lo que te impide y obstaculiza amar. Y ahí están las riquezas y toda clase bienes antes aludidos.

Aquella persona que se acercó a Jesús estaba aprisionada por todos los bienes que tenía. Posiblemente, no sólo materiales sino también espirituales, y que le impedían salir de sí mismo, liberarse y vencer sus propias limitaciones carnales y pasionales. Y, lo más importante y concluyente, sólo no podremos nunca liberarnos. Mundo, demonio y carnes podrán más que nosotros. Necesitamos la Gracia de nuestro Padre Dios y la asistencia en nuestro camino del Espíritu Santo. Sólo así podremos seguir el Camino, la Verdad y la Vida.

sábado, 20 de julio de 2024

EL AMOR GENERA LIBERTAD Y MISERICORDIA

Cuando se quiere gobernar por la fuerza se impone la violencia, el poder y la intimidación. Aquel que no se someta es castigado. Es evidente que el proceder de Jesús es diferente, hasta el extremo de amar y entregar su vida por la libertad, la verdad y amor a los más débiles. Y lo hace en silencio, sin levantar apenas la voz, tan suavemente que casi no se le oye. Su Vida y sus Obras son testigos y testimonio de su bien hacer y de su autoridad. No necesita elevar su voz, ni dar gritos ni imponerse, simplemente amar misericordiosamente hasta el extremo de dar su Vida por amor.

La autoridad no nace de la fuerza y el poder, sino de la verdad, la justicia y el amor misericordioso. Cuando alguien es amado desde esa clave, responde también con amor. Y lo hace porque dentro del corazón del hombre está plantada esa semilla de amor. Por eso, cuando realmente se ama se genera libertad, justicia y verdad. Y, precisamente, Jesús, el Señor, es el verdadero y único Camino, Verdad y Vida.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

¿QUÉ ESTÁS DISPUESTO A DAR Y DESDE DÓNDE?

 

Si Dios te ha creado libre es porque espera y necesita que tú le des algo. Por ejemplo, poner en su Mano tu libertad, o acercarte a Él en señal de que le necesitas. Porque, sólo cerca de Él tienes la posibilidad de alcanzar, no sólo la curación sino la salvación. Es posible que tus defectos se te escondan y tú no quieras descubrirlos ni dejarlos emerger, pero, acercándote a Él y poniendo en sus Manos tu ceguera, tu parálisis, tu cojera o sordera, Él te curará.

Pero, necesitas acercarte y poner en sus Manos ese precioso don de la libertad, que Él te ha regalado. Necesita, a crearte libre, tu fe, tu confianza y que des lo que realmente puedas dar, aunque sean siete panes y unos pocos peces. Jesús no te pide ni te exige lo que necesita para darles de comer a aquella multitud, sino te pide que estás tú dispuesto a dar, que tienes y realmente pones al servicio de los demás. É,l bien sabe que todo corre de su cuenta.

Quedémonos ahí y preguntémonos, ¿qué he recibido yo y que estoy dispuesto a dar? Porque, sólo interpelándonos y tratando de responder a esos interrogantes que pululan en nuestro corazón, encontraremos el camino y las respuestas - evidentemente, asesorados por el Espíritu Santo - que Jesús nos está pidiendo.

sábado, 2 de enero de 2021

DEJA ABONAR LA TIERRA DE TU CORAZÓN


Tienes un corazón donde se ha plantado la semilla de la vida, pero, a ti te toca poner la buena tierra, abonarla y regarla, para, luego dejar al Espíritu Santo que la cultive y dé los buenos frutos que de ti se esperan. Pero, de alguna manera necesita, digamos, un jardinero que la cuide y que la riegue todos los días.

Eres libre. Dios te ha dado la libertad para que tú elijas el camino a seguir. Y, precisamente, esa libertad es la que te exige responsabilidad y esfuerzo. El esfuerzo de la oración, de la escucha atenta de la Palabra y la expectación atenta y vigilante a la presencia del Señor en tu vida de cada día. Y ten confianza y paciencia. Mira para María, tu Madre, y fíjate en su actitud, en su paciencia, en su fe y confianza.

Y, como sin comprender muchas cosas, se mantuvo humilde, doblegada y esclava de la Voluntad del Señor. Mucho aprendemos de nuestra Madre María y, tratando de ser buen hijo perseveremos cuidando la buena tierra de nuestro corazón abriéndola cada día con el agua de la Gracia y la Palabra de Dios. El resto vendrá por añadidura, ten confianza. El Espíritu de Dios camina con nosotros y hará que nuestros frutos sean abundantes y buenos. 

Seamos, pues, nosotros, ahora, la voz que proclama en el desierto de este mundo que vive de espalda a Dios. Y, como Juan lo hizo preparando su camino, hagámoslo nosotros ahora proclamando su Palabra y su Misericordia. Él Espíritu está para iluminarnos y asistirnos.

domingo, 20 de diciembre de 2020

UN SÍ DESDE LA LIBERTAD

Lc 1,26-38

La acción del Espíritu Santo no anula la libertad del hombre, ni tampoco la Gracia de Dios, pues, de hacerlo sería contradictorio. Si Dios nos ha creado libres, ¿cómo nos puede después quitar esa libertad?  La razón y el sentido común nos dejan claro que Dios respeta nuestra libertad y no la interfiere para nada. Otra cosa es que nos abra los ojos y nos de la posibilidad de ver más allá de nuestras limitaciones y tener la posibilidad de pedirle esa libertad interior de renuncia a las propias satisfacciones de nuestras apetencias, miedos y seguridades.

María, llena de Gracia, fue libre para tomar una decisión, aceptar la Voluntad y el Plan de Dios o rechazarlo. No era nada fácil, pues ella que tenía su plan y proyecto humano con José se vió en un instante ante la tesitura de elegir un camino u otro. Sin embargo, María no dudó ni un instante, su corazón se abrió a la Gracia de Dios asumiendo y aceptando su Voluntad.

Sus palabras fueron determinantes: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y su "mérito" entre comillas, le brindó al Señor realizar, según su Plan de Salvación, encarnarse tomando Naturaleza humana y venir a este mundo para ofrecerle a los hombre la liberación del pecado y la Vida Eterna. Por eso, María es corredentora con su Hijo porque nos dió su vientre, ofreciéndolo libremente, para que fuese cuna de redención y salvación del Hijo de Dios. Y tú y yo, ¿nos ofrecemos también?

lunes, 21 de septiembre de 2020

¿LIBERTAD O ESCLAVITUD'

(Mt 9,9-13

En el fondo, aunque sabemos que no somos libres, seguimos pensando que los somos, porque podemos elegir y hacer lo que, aparentemente, nos venga en ganas. Sin embargo, la experiencia nos dice que esa no es la realidad y que no hacemos lo que pensamos que debemos hacer y de la manera que debemos actuar. En el fondo conocemos lo que está bien y lo que no lo está. Es decir, sabemos cuando estamos en pecado porque nuestra conciencia nos lo descubre.

En muchos momentos hemos experimentados situaciones que nos descubren lo débil de nuestra voluntad y, reconociendo que debemos actuar en verdad y justicia, actuamos de forma diferente y bajo la mentira y la injusticia. Es decir, miramos por nuestro propio interés y egoísmo. Nos viene al corazón una pregunta: ¿En realidad somos libres o esclavos? Porque, nos damos cuenta que, no queriendo, experimentamos que no podemos resistirnos a nuestras propias apetencias y egoísmos.

Y, abundando en esta experiencia concluimos que solo la Verdad nos hará libres. Libres para decidir hacer el bien, vivir en la verdad y ser generosos, honrados y misericordiosos, resistiéndonos a la maldad, la mentira y las injusticias que buscan y persiguen someternos y alejarnos del Señor.

domingo, 23 de agosto de 2020

JESÚS, EL HIJO DE DIOS

Del Santo Evangelio según San Mateo 16, 13-20. "Tú eres Pedro ...
Mt 16,13-20
Todos confesamos, al menos los creyentes, que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre. Pero, una cosa es confesarlo y otra muy distinta vivir eso que se confiesa. Ayer decíamos que cumpliéramos lo que dicen los escribas y fariseos, pero que no hiciéramos lo que ellos hacen. Es decir, tratar de cumplir lo que dicen, según la Palabra de Dios, pero no tomar sus ejemplos de lo que realmente viven y hacen en sus propias vidas.

La pregunta está en el alero y se nos plantea también ahora a nosotros: ¿Quién es Jesús para mí? ¿Qué significa Jesús para mí? ¿Es alguien del que oigo hablar como manifiestan muchos?; ¿es un gran profeta y nada más?; ¿o, simplemente un buen hombre y hizo cosas buenas e importante? Pero, a pesar de todas esas cosas que oyes, ¿quién es Jesús personalmente para ti? ¿Te atreve a profundizar y a responder seriamente?

Cuando Jesús les hizo esa pregunta a los apóstoles, Pedro respondió : «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Es verdad que Pedro fue asistido y auxiliado por el Padre, sin el cual nada podemos entender y, menos, comprender. Pensemos que, unos días más tarde, Pedro niega por tres veces al Señor, a ese que hoy señala y afirma que es el Hijo de Dios. Eso descubre nuestras pobrezas y nuestra necedad y de que sólo, por la Gracia de Dios, podemos encontrar esa fe de creer en Jesús, el Hijo de Dios Vivo.

Sin embargo, no somos seres sometidos a unos instintos, pasiones o deseos. Es verdad que nuestro pecado nos inclina a esclavizarnos y someternos a ellos, pero, somos libre y podemos decir que no a lo que nos arrastra a decir que sí. Es decir, tenemos una voluntad y una razón para discernir lo bueno de lo malo, y la mentira y el engaño de la verdad y lo justo. Y esa voluntad y libertad podemos ponerla en manos del mal o entregarla al Espíritu Santo, recibido en nuestro bautismo, para que nos ayude, nos dé fortaleza y nos acompañe en la lucha de todos los días contra el pecado que el Maligno quiere que cometamos.

Lo verdaderamente importante es determinar si Jesús es Alguien que incide en mi vida y que influye en ella y que, a través de su Palabra y el ejemplo de su Vida, entregada por y para mi salvación, yo le sigo y me apoya en la Iglesia que Él ha dejado en manos de Pedro y el colegio apostólico.

jueves, 9 de julio de 2020

SIN PODERES NI IMPOSICIONES

Comentario al evangelio del Domingo V del Tiempo Ordinario, 4 de ...
Mt 10,7-15
La Buena Noticia, la cercanía del Reino de Dios, ese deseo de paz, de justicia y de amor fraterno que todos los seres humanos buscan y desean, pues, no en vano, esta sellado en lo más profundo de sus corazones, es lo que Jesús propone y para lo que envía a sus apóstoles a proclamad: 
«Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad».

La característica del anuncio es precisamente la propuesta humilde, libre y sin condiciones. Porque, el poder, la fuerza y la imposición anulan libertad e impide el amor. Y eso rompe la naturaleza humana que ha sido creada para vivir y decidir en plena libertad. Sería una contradicción emplear el poder y la fuerza. Por eso, Jesús pone esas condiciones que podemos resumir en humildad y gratuidad.

Y esa así como también nosotros debemos anunciar el Reino de Dios. La Buena Noticia lo es porque nos libera de la esclavitud del pecado y nos hace, precisamente libres. Libres para amar sin condiciones, sin mentiras, sin dobleces ni segunda intenciones que miran egoístamente nuestros intereses y someten a los demás. La Buena Noticia que nos salva, nos hace felices y eternos y que se propone desde la libertad y la gratuidad, sin venganza,  en caso de no ser acogida. Porque, el amor es paciente y espera que el hombre se dé cuenta de que sólo en Dios alcanzará la felicidad eterna que busca.

miércoles, 1 de abril de 2020

SER LIBRES NOS LLEVA A SERVIR

Sergio E. Valdez Sauad: Juan 8,31-42. LA VERDAD LES HARÁ LIBRES
Jn 8,31-42
Eres libre cuando descubierta una necesidad estás presto a servir y a ayudar para aliviarla o, a ser posible, erradicarla. Porque, ser libre nos lleva a servir por amor. Sin embargo, nuestra experiencia nos descubre que no somos libre al experimentarnos apegados y sometidos a muchas cosas que nos pueden. Apegos, hábitos o vicios que nos dirigen y someten nuestra vida esclavizándonos e impidiéndonos hacer el bien y optar libremente por amar.

Porque, el amor es lo que sentimos en lo más profundo de nuestro corazón y que, muchas veces, no escuchamos porque nos lo impiden nuestros apegos, nuestras pasiones, nuestras, en resumen, esclavitudes. Y es que nuestra naturaleza está sometida a las tentaciones del Maligno, que tiene todas las cartas en su poder y las maneja a su antojo. Igual que en el desierto tentó al Señor y no pudo con Él, también nos tienta a nosotros que, si estamos apartados del Señor y no abrimos nuestro corazón al Espíritu Santo, nos maneja como quiere.

Nuestra libertad está en acercarnos al Señor y pedírsela.  Sólo la Verdad nos hará libre y el Señor es no sólo el Camino, sino la Verdad y la Vida. En Él encontraremos la sabiduría, la fortaleza, el camino y la voluntad para actuar con verdadera libertad. Es, por tanto, muy necesario e importante para nuestra vida actuar con verdadera libertad, que consiste en hacer el bien, no en hacer y buscar mi bien, sino el bien propio y el de los demás. Algo que nos suena mucho: amar como quiero que me amen a mí. Y eso, a veces, no se ve encarnado en los que realmente se creen y se llaman a sí mismo, hijos de Dios, sino a los que realmente creen en Jesús, el Hijo de Dios Vivo y hacen su Voluntad.

sábado, 26 de octubre de 2019

LA COSECHA SE MUESTRA CON LOS FRUTOS

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Lc 13,1-9
La vida ha sido creada para dar frutos y eso es lo que se espera de toda persona, negocio o campo de cultivos. Frutos que se traducen en haber hecho bien el trabajo o el cultivo. La labor de una persona se descubre en sus frutos. Y si eso no se produce nos sentimos mal y hasta experimentamos que hemos fracasados. Todos, en lo más profundo de nuestro ser sentimos que tenemos una misión. Y el resultado de esa misión son los frutos que dé, que deben de ser buenos para que la misión resulte satisfactoria y bien realizada.

Muchos se sienten inútiles o que no sirven para nada. Experimentan que sobran y eso les puede llevar al abismo depresivo con fatales consecuencias. Todos servimos para algo. Hay muchas clases de misiones, muchas aparentemente insignificantes y otras más relevante e importantes, pero todas son muy importantes ante Dios. Porque, todo nos ha sido dado por nuestro Padre Dios y lo que hagamos cada uno es don de Dios que nos lo ha regalado. Por tanto, quienes realicen labores o misiones pequeñas son porque han recibido esas misiones pequeñas que, a los ojos de Dios, son de máxima importancia. Lo que importa es que la hagamos bien, dándonos en la labor con todo nuestro empeño y fuerzas.

La comunidad dará frutos en la medida que todos sus miembros aportemos nuestra trabajo y demos frutos. Una cosa es cierta, el Señor nos dará tiempo para que nuestros frutos maduren y, mostrados al mundo, sean beneficio para los que lo necesitan. El Señor, utilizando nuestro esfuerzo y trabajo, los cultiva, abona nuestro corazón con su Gracia y nos prepara para que demos frutos. Unos frutos en los que tú, entregando tu libertad, entregas también todos los talentos recibidos.

No esperes que el Espíritu Santo haga todo mientras tú te cruzas de brazo, porque se te ha dado unas capacidades y una libertad para que la pongas para el bien de los más necesitados. La libertad no es para que hagas lo que te da la gana en orden de tus intereses, beneficios y egoísmos, sino para entregarla, por la Gracia de Dios, para el bien de todos aquellos que la necesitan poniéndola al servicio, con todos tus talentos, para el bien de los más pobres y necesitados.

sábado, 27 de julio de 2019

LA LIBERTAD DE HACER EL BIEN O EL MAL

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Mt 13,24-30
Vivimos en un mundo donde también crece la semilla del mal y lo hace de manera inconsciente, espontánea o instintiva porque cohabita en nuestro corazón herido y tocado por el pecado. La envidia, el odio, la venganza, el deseo por las riquezas y el poder y toda clase de egoísmos duermen dentro de nosotros y nos inclinan a satisfacer esas apetencias que nos llevan a enfrentarnos, a hacer lo que no queremos y a sembrar el mal.

El precio a nuestra libertad y capacidad de elegir nos tienta y nos prueba a cada instante de nuestras vidas. Pero, en lugar de ser ocasiones negativas podemos aceptarlas y tomarlas como oportunidades para demostrar nuestra fidelidad y correspondencia al amor de nuestro Padre Dios. Porque, Dios ha plantado en nuestros corazones buenas semillas para, en la medida que perseveremos, dar buenos frutos. Perseverar significa ir de la Mano del Señor y permanecer a su lado. Significa tenerlo muy presente en cada instante de nuestras vidas y en el centro de nuestros corazones. Significa alimentarnos, no sólo de su Palabra, sino también de su Cuerpo y Sangre, alimento espiritual indispensable. Significa confiar y creer en su Providencia presente en todo nuestro peregrinar durante nuestro camino.

Ahora, el reto es aceptar y asumir ese camino que nuestro Padre Dios nos ha puesto delante de cada uno de nosotros. Un camino por y a través de este mundo donde vive también la cizaña y las malas hierbas que, junto a nuestras buenas semillas, crecen y las ponen en peligro. Unas semillas que Dios permite y deja que crezcan a nuestro lado, pero que nos dan la oportunidad de probarnos y dar testimonios de nuestra fe y fidelidad a la Palabra del Señor.

Sí, estas ocasiones de pecado y tentaciones con las que el mundo nos tienta y trata se seducirnos podemos asumirlas con verdaderas oportunidades que nuestro Padre Dios permite para que, agarrados y confiados en Él, demos testimonio de nuestra fe y fidelidad a su Persona siguiendo y obedeciendo su Voluntad. Al final llegará el Señor y pondrá todo en su lugar cumpliendo así su Palabra de Vida Eterna.

martes, 5 de marzo de 2019

EXPERIMENTAS QUE TE SIENTES LIBRE Y LLENO DE GOZO Y ESPERANZA

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No cabe ninguna duda que la experiencia es enriquecedora. Y lo es porque aquellos discípulos de Jesús así lo entendieron y se entregaron sin reservas a seguirle hasta la muerte. Y detrás de ellos muchos más que han seguido sus pasos y que siguen en la actualidad. Este seguimiento masivo nos pone de manifiesto que la promesa de Jesús se cumple:«Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.

Sin lugar a duda, experimentas que te sientes libres y que, desprendiéndote de todo aquello que, en principio creías que te daba la felicidad, te regocijas en el gozo de abrirte a los demás, de sentirte más dueño de ti mismo, más libre para decidir, para liberarte de tus propias esclavitudes, más disponible a darte y a buscar el bien de los demás, a compartir, a ser querido por los que se experimentan necesitados y buscan la verdad. Y a llenarte de gozo y paz.

Si bien, es verdad, todo ello trae complicaciones y persecuciones de aquellos que tus acciones, tu amor y desprendimiento les molesta. Porque, esos, quieren vivir en la mentira, en el egoísmo, en el poder y el aprovechamiento y explotación de los demás. Porque, son amigos de la concupiscencia y de la vida fácil, puerta ancha y todo vicio y placer que les de satisfacción inmediata aun tengan que pasar por encima de los demás.

Pero, esas persecuciones y dificultades te harán más fuerte, más maduro, más responsable y hasta más parecido a nuestro Señor Jesucristo, compartiendo nuestros sacrificio con el de Él que entregó su Vida en una muerte de Cruz. Y es que todo eso da verdadero sentido a tu vida llenándola de gozo, de paz y de esperanza, pues la promesa de nuestro Señor Jesús es: y en el mundo venidero, vida eterna.

jueves, 14 de junio de 2018

EL ESPÍRITU DE HACER EL BIEN

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Podríamos hablar hoy, en nuestro tiempo, de la ley mordaza o de la libertad de expresión ¿cuál es el límite? En esas circunstancias queda muy claro la debilidad de la letra de la ley que deja desnuda la libertad propiciando el libertinaje. No se puede decir lo que venga en ganas y mis derechos, muy respetables, tiene su límite donde empiezan los derechos del otro.

Supongo que Jesús limitaría todas esas cosas que muchos hoy discuten y quieren liberar. No se puede cantar lo que te venga en ganas, ni insultar las actuaciones del otro, porque él también tiene sus derechos. Ni decir lo que te parezca y creas por Internet. La libertad no es para hacer daño, ni para extralimitar tus actos o palabras. Todos tenemos derecho al respeto y al honor.

Por lo tanto, la letra de la ley se ve impotente para recoger el espíritu de la verdad y la justicia. No se trata de simplemente de no matar, porque que también, tus palabras, pueden matar. Y, a pesar de que eso está escrito dentro de nuestros corazones, que nos descubre que lo que no me gustaría que me dijeran a mí, debo yo también respetar con respecto al otro, lo dice muy claramente Jesús en el Evangelio de hoy: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos». Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

Sería muy oportuno, sobre todo a los que se erigen demócratas en aras de la libertad, presentarles estas palabras del Señor e invitarle con sosiego, paz y mansedumbre a reflexionar y aplicarlas a la vida de cada día. Supongo que el diálogo, encrespado, rabioso, insultante e irrespetuoso se establecería de otra forma.Evang

sábado, 7 de abril de 2018

UNA BUENA NOTICIA

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Mc 16,9-15
La primera impresión es que ser cristiano responsable y comprometido, compromete, valga la redundancia. Y te quita tu libertad. Se te abre una serie de prácticas, preceptos y normas que limitan tu vida y te experimentas sujeto y encarcelado. Y si eso fuera así, pienso que no sería bueno ni valdría la pena ser cristiano comprometido. Y digo comprometido porque, ser cristiano sin compromiso es como no ser cristiano sino de título.

El mensaje de Jesús, el Señor, es una buena Noticia. Y una buena noticia, la palabra lo descubre y lo significa, es buena. Y una cosa buena no puede ser mala, porque, si lo es, deja de ser buena. Por lo tanto, la buena Noticia es algo bueno y que todos queremos, y esta Noticia es la que todos buscamos, porque ella nos salva y nos da esa felicidad que buscamos. 

Jesús ha Resucitado, es la buena Noticia. Un Jesús que nos ha revelado el Amor del Padre y que nos invita a amar, tesoro que todos descubrimos en lo más profundo de nuestros corazones, y que sin él no podemos ser felices. El hombre necesita amar para experimentarse feliz. Y es ese amor quien le exige y le pide el esfuerzo de disciplinarse. Porque, para amar necesitas darte y entregarte al esfuerzo de exigirte compromiso y trabajo. Porque, el amor te empuja al sacrificio, a la generosidad, al esfuerzo, al darte, a, incluso, dar tu propia vida para que el otro sea feliz.

¿No lo has experimentado como padre o madre? ¿No has descubierto el verdadero amor, y también la verdadera felicidad cuando has tenido un hijo e hija? ¿Acaso te sientes atado, esclavizado cuando te das por amor por tus hijos? Es verdad que nace una lucha contra tus egoísmos, tus ambiciones y tus satisfacciones que te exigen combate y decisiones. Lo mismo que con tu decisión de ser cristiano comprometido. Porque, el amor exige esfuerzo y darse. Tal y como se dio y se da Jesús con cada uno de nosotros. Y eso complica un poco tu egoísmo.

Pero, también experimentas que detrás de tu egoísmo no hay nada que valga la pena. Se esconde vacío, perdición y muerte. No hay esperanza y todo pierde su sentido. Mientras que, tras el amor todo cobra sentido y el corazón se ensancha y se llena de felicidad y amor. ¿No lo has experimentado? El amor te hace libre, porque quien ama vive y busca la verdad, lo bueno, lo que da la felicidad al otro. Y eso está relacionado con la verdad. Al final eres tú y te experimentas libre, porque haces lo que realmente quieres y te gustaría hacer.

viernes, 19 de enero de 2018

LIBERTAD QUE EXIGE RESPONSABILIDAD

Mc 3,13-19
Queremos acabar con el mal y, para ello, razonamos y justificamos que quienes tengan poder acaben con el mal. Sin embargo, no pensamos que nosotros estamos dentro de esa posibilidad que puede también acabar con el mal. No con el mal universal, pero sí con el mal que reina en mi entorno y que forma parte del mal universal de este mundo. Todo lo que tú hagas servirá para arreglar un poco más este mundo. 

Tú eres una gota del mismo, y si tu gota está bien y es pura, el mundo será un poco mejor y más puro. Por tanto, es descabellado echarle la culpa a Dios de lo que pasa en este mundo. Porque, sí Él interviniera, tú no serías libres, ni tampoco podías aspirar a serlo. No habría ninguna razón para que lo fueras. ¿Para qué? ¿Siitodos los desaguisados y males que origina el hombre los arregla Dios? Tu libertad no tendría ningún sentido. ¿Acaso queremos ser libres sin responsabilidad?

Dios ha pagado esa condición de darnos la libertad con la Pasión y Muerte de su Hijo Predilecto y Amado. Nos lo ha presentado en su Bautismo en el Jordán por Juan el Bautista, y lo ha ungido de Espíritu Santo proponiéndonos que hagamos lo que Él nos diga. ¿Y quienes lo han matado? Posiblemente, tú y yo tengamos también alguna herencia en esa parte de culpa. Y, al menos yo me lo he planteado, si hubiese estado en ese tiempo, ¿qué hubiese hecho? Lamento aceptar que probablemente hubiese sido uno de esos que hubiese gritado "crucificale, crucificale".

Hemos sido creados, y creados para ser elegidos, para, con nuestra capacidad de decidir y elegir, hacer el bien y contribuir a conseguir un mundo mejor, más equilibrado, justo y fraterno. Un mundo donde todos tengan las mismas oportunidades y donde los más agraciados compartan con los menos. Un mundo donde el amor y la fraternidad sean las leyes que lo rijan y la paz sea el clima que reine por todos los lugares.

 Por eso, nuestro Señor Jesús empezó por elegir a doce, para que tomasen la iniciativa de continuar la labro que Él ya había instaurado. Y ahora, por  nuestro compromiso de Bautismo, tú, yo y otros estamos en la misma rampa de salida que aquello primeros apóstoles que fueron elegidos.

miércoles, 5 de julio de 2017

LA LIBERTAD DE ELEGIR

(Mt 8,28-34)
La libertad es un don muy preciado, pero a la vez es una gran y arriesgada responsabilidad. Porque, dependiendo de la elección que hagamos, dependerá nuestro gozo y felicidad eterna. Así de sencillo y breve. Nos jugamos todo en la elección del camino a tomar. Quizás no somos muy consciente. Mientras tenemos vida nos parece que siempre hay tiempo, y nos cuesta mucho cambiar.

Estamos tan ciegos y sometidos que apreciamos más el valor económico de una piara de cerdos, que el poder de expulsar al demonio y liberar al hombre. A tanto llega nuestro juicio que invitamos al Señor a irse por los daños que nos ha causado. Tenemos delante de nuestros propios ojos al Libertador y Salvador, que nos ofrece Vida Eterna, y lo cambiamos por una piara de cerdos.

Y tanto egoísmo y ceguera nos lleva a rechazar el Amor de Dios. Somos las únicas criaturas que podemos limitar el Poder de Dios, y prohibirle entrar en nuestro corazón. No tomamos conciencia de lo que Dios nos quiere, hasta el punto que nos ha dado poder para rechazarle y no dejarnos abrazar y rendirnos en sus brazos. Esa es la Voluntad de Dios, y lo que nos da, entre paréntesis, un cierto mérito a nuestra salvación. Porque está en nuestro poder el aceptarla y tomarla, o dejarla y rechazarla.

Es un misterio, que no mereciendo nada, esté en nuestras manos la llave de nuestra salvación. Porque, aunque todo depende del Señor, Él ha dejado en nosotros la última decisión que nos dará la salvación. Nos ha creado libres y dependerá de nosotros responder a su oferta de salvación.

Todo lo ha dejado en nuestras manos. Si le rechazamos, no nos importuna. Nos deja y se marcha. Él ha pagado por nuestra libertad y felicidad. Y seremos nosotros los que perderemos, pues estando salvados y finiquitada nuestra deuda, la dejamos escapar y perder para siempre. Mira que somos tontos. Estamos cegados y esclavizados por el demonio. ¡Despertemos!

miércoles, 5 de abril de 2017

EN REALIDAD, ¿SOMOS LIBRES?

(Jn 8,31-42)
Hoy, Jesús, nos dice: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Sin embargo, nosotros nos consideramos libres, porque consideramos que hemos nacidos libres. Y, porque nuestro concepto de libertad, mal entendido, consiste en hacer lo que nos apetece. De modo que, si hago lo que me da la gana, o lo que se me antoja y satisface, soy libre.

El hecho de pertenecer a la Iglesia y ser bautizado nos da derecho, pensamos, a ser libres. Igual pensaban los judíos de aquellos tiempos y, supongo, también los de hoy, al considerarse hijos del Patriarca Abrahán. Nada más lejos de la realidad, porque la libertad no es decidir lo que quieres, sino hacer lo que debes. Y lo que debes es buscar el bien. El bien de todos y la verdad. 

Porque en la verdad está el bien y al hacerlo te experimentas libres y dueño de ti mismo. El bien que, en muchos y determinados momentos de nuestra vida nos exige entrega, renuncia, sacrificio e ir contra la corriente que nos apetece y satisface. Y para eso necesitamos la fe. Sin fe no podemos recibir la Gracia del Bautismo, que nos hace hijos de Dios y herederos de su Gloria. Ni tampoco la herencia de la promesa de salvación.

La cuestión no está ni radica en la consanguineidad, sino en la fe de aquellos que creen en la Palabra del Señor. No se trata de estar, pertenecer, o no pertenecer. Se trata de un problema de fe. Creer y confiar en la Palabra del Señor y perseverar en ella. Porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

viernes, 30 de septiembre de 2016

LA RESPONSABILIDAD ES NUESTRA



Al ser libre nuestros actos dependerá de nuestra elección. Podemos decidir hacer esto o lo otro, pero siempre seremos nosotros los responsable, porque la última decisión es nuestra. En eso consiste el ser libre. No tanto en hacer lo que quiero, me apetece y gusta, que lo que debo y es correcto y bueno.

Hoy el Evangelio nos sitúa en varias ciudades que fueron agraciadas con la Palabra y el Mensaje de Jesús. Corazín, Betsaida y Cafarnaúm fueron lugares privilegiados por la Palabra de Jesús, y lugares donde Jesús hizo muchos milagros. Sin embargo, sus corazones permanecieron cerrados a su conversión. Hasta tal punto que Jesús dijo: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. 

Lo mismo ocurrió en Cafarnaúm, y también, refiriéndose a ella dijo:Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás!  Cafarnaúm, donde Pedro tenía su casa. ¿Podemos imaginar la oportunidad de esos pueblos? Sin embargo permanecieron cerrados a su Palabra. Jesús se lamenta y sufre por la pobre respuesta de esos pueblos. Pero, ¿no ocurre hoy lo mismo? ¿Cuántos de nuestras ciudades levanta la mirada al Señor? Amigos nuestros; nuestros propios hijos; hermanos y muchos conocidos y desconocidos que hay escuchado la Palabra de Dios viven al margen de ella. Tal y como si no la hubiesen oído. Quizás nunca han hecho caso ni la han escuchado prestándole atención.

Pidamos la capacidad de advertir que no hay otra fuente de felicidad sino la que viene de la Palabra de Dios. Y que los caminos de este mundo son caminos equivocados, espejismos de felicidad y caminos de perdición. Por eso, levantemos la mirada hacia el Señor y abrámosle nuestros corazones.

viernes, 16 de enero de 2015

JESÚS QUIERE PRIMERO SALVARNOS PARA LA ETERNIDAD

(Mc 2,1-12)

No sería lo mejor curarnos ahora y morir más tarde a la eternidad. Lo verdaderamente importante y primero es salvar la vida integra, la de ahora y la eterna. La muerte actual no es la muerte definitiva, es sólo un paso para la verdadera vida, y esa es la que importa.

Es lógico y de sentido común, para el que cree en la eternidad que lleva en sus entrañas, que Jesús limpie primero el alma del aquel paralítico que le ponen delante. Es su principal misión para la que ha venido, porque de esta vida sólo importa el resultado final. Podremos vivir bien o no tan bien, e incluso mal, pero lo importante es que cuando acabe alcancemos el verdadero gozo y felicidad de la Vida Eterna.

Con esa esperanza soportamos todas las adversidades de esta vida, que pasa pronto y que está cerca. Es la hora del Reino de Dios que comienza con el momento glorioso de nuestra muerte en este mundo, puerta del comienzo del Verdadero. De ahí que Jesús nos señala la importancia de pedir que nuestros pecados sean perdonados. Lo demás es temporal y circunstancial.

Y Jesús, dándose cuenta de lo que pensaban aquellos escribas, dijo: « ¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda?’ Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’».  

No se puede rebatir esta autoridad. Porque si puede volver el movimiento a los músculos de ese paralítico, podrá perdonar los pecados y, en consecuencia, es el Hijo de Dios. Cerrar los ojos a esa realidad es no querer ver la Verdad y hundirse en su propia soberbia. Y muchos lo hacen así porque son libres y el Señor le respeta esa libertad. 

Por eso, también depende de nosotros el responder y aprovechar todo lo que hemos recibido y trabajarlo bien, porque para eso se nos ha dado la capacidad de ser libre y poder elegir.