sábado, 25 de diciembre de 2021

HOY TAMBIÉN NACE EL NIÑO DIOS

 

Lo que nos aprestamos a celebrar esta noche nos habla de lo que sucedió hace ya más de dos mil años. Pero, esta celebración, a diferencia de las demás, no es algo que recordamos y celebramos, sino algo que es actual y Vive entre nosotros. Ese Niño-Dios, nació en este mundo, pero existía desde el principio de los tiempos y sigue vivo entre nosotros.

Por lo tanto, este acontecimiento que esta noche celebramos se realiza cada día en la medida que tú, y también yo, abrimos nuestro corazón y le hacemos hueco – posada – para que se instale en nuestro corazón, sea el centro del mismo y viva en nosotros transformando nuestro corazón en un Corazón como el suyo.

Celebrar la Navidad es, en consecuencia, tratar y permitir que ese Niño-Dios nazca en nosotros y – por nuestra parte – dejarle que se hospede en nuestro corazón y nos transforme, de ese hombre viejo instalado en el pecado, a un hombre nuevo con un corazón limpio, apoyado en la humildad, generosidad y en la pobreza de un espíritu en sintonía con la Voluntad de Dios.

Sabemos que lo que ocurrió impidió que Jesús naciera en una digna posada y, en consecuencia, se viese obligado a nacer en un pesebre. Nadie se prestó a darle posada. Supongo que tampoco lo hubiésemos hecho nosotros. Esa es la cuestión, hoy, pasa ese acontecimiento por nuestra vida, y nos preguntamos: ¿Estamos dispuestos, hoy, a darle posada al Señor? ¿Advertimos que Él es ese Niño-Dios que necesitamos y que nos salva? Si realmente esa es nuestra actitud y deseo, estamos celebrando dignamente la Navidad.

FELIZ NAVIDAD

viernes, 24 de diciembre de 2021

CANTO DE ALABANZA DE ZACARÍAS

 

Zacarías, después de pasar la prueba de desconfianza respecto a lo que el ángel le había dicho, reconoce y confía en Dios y accede a su Voluntad, reafirmando el nombre de su hijo según había dicho su esposa Isabel: Juan es su nombre. E inmediatamente, la lengua de Zacarías queda desatada y puede hablar. ¡Y que hermoso su canto de alabanza a Dios!

Zacarías reconoce la acción de Dios y la promesa de que su mujer va a tener un hijo. Hecho ya realidad, Zacarías alaba al Señor y le da gracias por su bendición con ese hijo, al que llamará Juan. 

Y, luego, impulsado y movido por el Espíritu Santo, no podía ser de otra forma, Zacarías habla del futuro y de lo que sucederá en los años venideros. Predice la acción salvadora de Dios con su pueblo Israel que culmina con la venida del mismo Dios encarnado en su Hijo, al que, precisamente le prepara el camino su hijo Juan, nacido para esa misión.

Es maravilloso leer la alabanza de Zacarías – Benedictus – como también la proclamación de María– el Magnificat – y observar la acción del Espíritu Santo en ellos. ¿No son verdaderos milagros de la acción salvadora de Dios que pone en labios de Zacarías y María – la elegida para ser Madre de su hijo – lo que sucederá años y siglos más tardes?

Y es que a veces buscamos pruebas, milagros y razonamientos que, sin darnos cuenta, están delante de nosotros y no vemos. Posiblemente, nuestro cerebro y nuestros ojos están cautivos por la materialidad y la razón de este mundo. ¡Cantemos, también nosotros, esperanzados y confiados en nuestro Padre Dios, alabanzas a este Niño que nace cada día dentro de nuestros corazones!

FELIZ NAVIDAD

jueves, 23 de diciembre de 2021

SU NOMBRE ES JUAN

 

Hay acontecimientos donde se ve claramente la mano de Dios. Ayer veíamos el canto de la Virgen – Magnificat – como respuesta al saludo de su prima Isabel en el momento de ir y visitarla en su casa. Y, hoy, contemplamos a ese niño que saltó de gozo en el vientre de su madre – Isabel -  al sentir la presencia, también en el vientre de su Madre – la Virgen María – del Mesías que Dios había prometido, Jesús.

La vida de Juan, como se va a llamar ese niño en el vientre de Isabel, está alumbrada por Dios desde que nace en el vientre de su madre Isabel. Juan da muestra de su misión – para lo que realmente había nacido – cuando experimenta la presencia del Mesías cerca de él. Es, precisamente él quien va a proclamar su cercanía y a preparar su camino proclamando un bautismo de conversión.

Su nombre es Juan, a pesar de que, por costumbre y tradición, los parientes y amigos consideraban que Zacarías, como su padre, sería llamado. Y se extrañan de que su madre Isabel no piense así al afirmar: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios.

¿También hemos de preguntarnos si Dios ha reservado un plan para cada uno de nosotros? ¿Y si nos empeñamos en descubrirlo tratando de escuchar su Palabra y estando atento a la escucha? ¿Y, sobre todo, si le abrimos nuestro corazón – al Espíritu Santo -  para que se aloje, tome posada y nos acompañe dirigiendo nuestra vida según la Voluntad de Dios? Precisamente, esa debe ser nuestra tarea, ¿qué quiere Dios de mí? ¿Y yo me ofrezco? No cabe ninguna duda que su canto es también una prueba y evidencia de la presencia del Espíritu Santo.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

EL MAGNIFICAT

 

Me quedé sorprendió y maravillado de lo que dice María en su visita a la casa de su prima Isabel. Al oír la respuesta de su prima, María, responde de una manera – el Magnificat – que, al menos a mí, me deja maravillado y lleno de admiración. ¡Dios mío, es el mismo Espíritu Santo quien en labios de María dice todo lo que va a suceder en el futuro!

Es una prueba meridianamente clara de la presencia del Espíritu Santo en ella. Sin lugar a duda, para mí es la evidencia de que el Espíritu Santo llena el corazón de María y mueve sus labios para que diga las maravillas que Dios hace con ella y lo que acontecerá en el futuro con su persona.

María, que después de la Anunciación, nacimiento, huida a Egipto, el Niño perdido y hallado en el templo y alguna cosa más, desaparece de la escena bíblica y de la historia del Antiguo Testamento hasta aparecer al pie de la cruz, es reconocida y felicitada por todas las generaciones.

María, en el Magnificat, describe, entre otras cosas, ese reconocimiento y la Infinita Misericordia que Dios derrama en todos aquellos que le temen y creen en Él: por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen… Es algo milagroso y profético que descubre la presencia evidente del Espíritu Santo.

martes, 21 de diciembre de 2021

¿Y NOSOTROS, EXPERIMENTAMOS GOZO AL CELEBRAR EL ACONTECIMIENTO DEL NACIMIENTO DEL SEÑOR?

 

Esa es la clave y la cuestión, ¿realmente somos consciente de lo que celebramos estos días? ¿Nos damos cuenta de que celebramos y renovamos la venida del Niño Dios a nuestras vidas, y que con ella nace la esperanza y el gozo de la vida eterna en nosotros? Porque, puede suceder que la Navidad se convierta en otro tipo de fiesta donde el Misterio del nacimiento del Dios encarnado en naturaleza humana – Dios hecho hombre – pase desapercibido y casi por debajo de la mesa. Donde l principal sean los turrones, las fiestas y comilonas, los regalos, el ambiente de luces y animación festiva.

Supongo que María, aquella joven, sencilla y humilde, se apresuró – llena de gozo y alegría – a visitar a su prima Isabel. Y, de la misma forma, al ser oído su saludo por su prima, la criatura que – a pesar de ser estéril estaba ya de seis meses – saltó de gozo en su vientre. El encuentro estaba lleno de esperanza, de alegría y gozo. Pensemos, ¿es eso lo que celebramos?

Porque, lo que ocurrió – ya ahora lo conmemoramos y celebramos – es que Dios, encarnado en el vientre de María, tomó naturaleza humana y habitó entre nosotros. Es, precisamente eso, lo que tratamos de celebrar, revivir y vivir, porque, Jesús, sigue Vivo entre nosotros y, a cada momento, a cada instante y en todo momento está dispuesto – si le dejamos – a nacer entre nosotros. Y, de una manera muy particular y notoria. Dentro de tu corazón. También en el mío. Por eso me alegro e invito a todos a dejarle un hueco a Jesús en nuestro corazón para que también nazca entre nosotros.

Es entonces cuando todas las luces, los turrones, las comidas, lo festivo, cantos y villancico tienen sentido. Y, desde el fondo de nuestros corazones sale el grito irremediable de:

FELIZ NAVIDAD

lunes, 20 de diciembre de 2021

Y YO, ¿QUÉ RESPONDO A LA PROPUESTA DEL SEÑOR?

 

Es evidente que Dios ha pensado en ti. Y la evidencia de eso es que existe. Pero, Dios te ha creado, dentro de su Plan de salvación, con una misión concreta, y, para ello, te ha dotado de las cualidades y talentos necesarios. Ahora, te toca a ti estar atento a su Palabra y disponible para realizar esa misión dentro de ese Plan de Amor que Dios ha pensado para salvación de todos los hombres.

Es lógico y de  sentido común que Dios no te ha creado para que te cruces de brazo. Por tanto, espera que responda a su propuesta. Precisamente, hoy el Evangelio nos presenta la propuesta que Dios hace a María, joven humilde y sencilla, para ser la Madre de su Hijo. Y la respuesta de María es afirmativa y plena de disponibilidad. Un Sí lleno de fidelidad y obediencia: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

María, ejemplo y testimonio grandioso de respuesta a la propuesta de Dios, que debe servirnos de acicate y luz para, también nosotros responder de forma afirmativa, decidida y sumisa a la propuesta que nos propone Dios. Porque, siempre será la mejor propuesta que conviene a nuestro gozo y felicidad. Porque, es evidente que alguien dependerá de nuestra manera de actuar ya sea recibiendo amor o dándolo.

Porque, nuestro mayor esfuerzo está en confiar en nuestro Padre Dios, abrirle nuestro corazón y hacer su Voluntad. Pero, nunca olvidemos que todo depende de la Gracia del Señor. Y María, precisamente, fue llena de la Gracia del Señor.