miércoles, 12 de marzo de 2025

EXIGENCIAS DE SIGNOS Y PRUEBAS

Buscamos seguridades en nuestras apuestas. Queremos ganar sí o sí, y exigimos signos, pruebas y todo lo que nos dé certeza y seguridad en nuestras apuestas. Creer en Jesús en balde nos parece una apuesta dudosa y no válida. No movemos nuestro interés ni nuestro corazón salvo nos den un signo o prueba que nos satisfaga.

Jesús sigue presentándose como ese Niño, pobre y humilde, nacido en un pesebre. De padres humildes y sencillos. Un justo crucificado, un Maestro de bondad, manso y humilde que sólo habla de la Verdad, y que espera que tú la recibas, la aceptes y te conviertas a su Palabra. Palabra de Vida Eterna.

No hay más ni necesitas más signos que te inviten a jugarte la vida por Jesús y su Evangelio. Hace apenas unos días, el pasado miércoles de ceniza, fuiste invitado a creer en el Evangelio y convertirte. Y ahora, hoy y cada día la invitación sigue en pie. No hay ni habrá más señales. Sólo la fe de aquellos que apuestan, creen y ven en Jesús el Camino, la Verdad y la Vida.

martes, 11 de marzo de 2025

HÁGASE TU VOLUNTAD Y VENGA TU REINO

Dentro de la oración que Jesús nos recomienda, «el Padrenuestro», decimos y proclamamos ese compromiso de hacer la Voluntad de nuestro Padre y pedir que venga su Reino. También añadimos la petición del pan de cada día y, sobre todo, el perdón de nuestros pecados, de tal manera que en la medida que nosotros perdonemos a los que nos ofenden, también seremos perdonados por nuestro Padre Dios. Pero, si no perdonamos …

Podemos deducir y comprender que nuestro Padre Dios ha dejado nuestra salvación en nuestras manos, porque, en la medida que seamos capaces de perdonar a los que nos han herido y ofendido, también seremos perdonados nosotros.

¿Qué significa eso? Está muy claro, significa que si yo perdono, también seré perdonado. Y no me lo dice un cualquiera, es Palabra de Dios. De modo que la garantía es plena. Ahora, ¿soy consciente de que me será posible perdonar a quien me ha perjudicado terriblemente? Es evidente que sabemos que no. Por y con nuestras fuerzas no podremos perdonar a nuestros enemigos. Ahora, con el concurso de nuestro Padre lo podremos hacer.

De ahí la necesidad de la oración y de practicarla. Agarrados a nuestro Padre del Cielo podemos lograr perdonar a nuestros enemigos. Por eso, confiados en su Palabra y guiados por la oración que nos enseña Jesús, su Hijo predilecto, decimos: Padrenuestro que estás en los cielos, santificado …

lunes, 10 de marzo de 2025

COMPASIÓN Y TERNURA

A la hora del camino tomamos el atajo más cómodo y quizás más corto. Corto en el tiempo y en la maduración. Me explico, cuando nos planteamos nuestra propia conversión nos centramos en los cumplimientos: ir a misa, al menos sin falta los domingos, quienes pueden más días; frecuentamos el sacramento de la reconciliación y participamos en todos los actos piadosos y reuniones de grupos, de liturgia o de espiritualidad que podamos.

Por otro lado, si hemos iniciado nuestra conversión tras asistir a unos ejercicios espirituales o cursillos de los que nos propone la Iglesia, nos mostramos muy piadosos y cumplidores. Y todo eso está muy bien, pero no es de lo que se trata, porque lo único y verdaderamente importante es encontrarte con el Señor, y a través de ese encuentro situarlo en el centro de tu vida. Luego, todo lo demás serán medios y herramientas para que tu relación con Él sea íntima y perseverante.

Sucede que cuando eso no es así, no tiene ese recorrido, todos nuestros actos de piedad y cumplimientos terminan por debilitarse y, finalmente, desaparecer. Si el Señor no es mi apoyo, mi sostén, mi roca y fundamento, los cumplimientos desaparecen como por encanto de magia. Y la sorpresa es de la que habla el Evangelio de hoy.  Para los que gratamente han caminado injertados en el Señor y reconociendo en el débil y necesitado el Rostro del Señor, la sorpresa será grata y maravillosa; pero, para los que han confundido su relación con el Señor en base a actos y cumplimientos, la sorpresa será horrible y nefanda.

Conclusión: lo verdaderamente importante es ser compasivo con todos aquellos que necesitan de nuestra compañía y servicio, porque en eso consiste el amor. Y nuestro amor al Señor sólo lo podremos demostrar de esa forma, amando al pobre y necesitado. Es ahí donde nuestra compasión y ternura debe ser probada y realizada, lo demás, necesario para sostenernos y acrecentar nuestra relación con el Señor, son simplemente medios que nos sirven para eso, precisamente, para relacionarnos con el Señor y recibir de Él la Gracia para ser compasivo y misericordioso con los demás, sobre todo con los necesitados.

domingo, 9 de marzo de 2025

¡TENTACIONES!

Es evidente que la vida trae muchas tentaciones. Podríamos decir que la vida, de por sí, es ya una tentación a la esperanza y fe, o a la resignación caduca a este mundo y su contenido: poder, riqueza, placer, vanidad, venganza, odio, vanagloria, afanes …etc.

Jesús, Dios encarnado en Naturaleza Humana, no escapa a esas tentaciones. Su Naturaleza humana – aunque no herida por el pecado – está también sometida a la prueba de la tentación. El desierto representa ese camino donde Jesús es tentado por el demonio. Tentado a poner en las cosas materiales – tal es el pan – el objetivo y afán de su vida. A someterse – tras conseguir poder  -  a dejarse dominar por otro, o a la exigencia de exigir pruebas que afirmen la seguridad y el Amor Misericordioso del Padre.

También nosotros nos sentimos muy inclinados a esas tentaciones dejándonos arrastrar por una vida banal y superficial sometidas a las satisfacciones y pasiones. O inclinados al poder sobre los demás para satisfacer mis intereses y mi dominio. Y, por último, a la seguridad de exigir pruebas que demuestren que mi Padre del Cielo está ahí, me ama con infinita misericordia.

¿Cuántas veces nos hemos visto retratados en esas tentaciones? Posiblemente muchas, al menos yo lo confieso. Pero, es que además siguen vigente y en constante asedio, manifestándose de muchas formas y escondidas tras muchas apariencias y disfrazadas de verdad. De ahí la necesidad de mantenernos en guardia fortalecidos por los Sacramentos: reconciliación y Eucaristía.

sábado, 8 de marzo de 2025

PECADORES

Detrás de cada pecador, para nuestro Padre Dios, hay un hijo al que ama con infinita misericordia. Y para lo que ha enviado a su Hijo Unigénito con el fin de dar su Vida para salvación de todos los que crean en Él.

Nadie hay execrable para el Señor. Pecadores sí, pero siempre con la oportunidad y capacidad de arrepentirse y creer en la Infinita Misericordia del Padre. Dios, tu Padre, deja en tus manos la elección, de modo que tu salvación, por la Gracia de Dios, está en tus manos. Eso sí, con la ayuda y asistencia del Espíritu Santo, porque para ti te será imposible lograrlo con tus propias fuerzas. Ahora, desde esa perspectiva, podemos comprender la gran importancia que es el estar bautizado, porque esa es la invitación para que el Espíritu Santo venga a ti.

Podríamos decir que esa es la razón por la que Dios envía a su Hijo Predilecto a este mundo, a la llamada de los pecadores a la conversión. Precisamente, ese es el significado más profundo del tiempo cuaresmal, la llamada a la conversión. Sólo se puede convertir quien se descubre y considera pecador y escucha la llamada de Jesús, y le sigue abriendo su corazón a esa conversión a una vida nueva que se esconde en vivir según la Palabra y Voluntad del Señor.

viernes, 7 de marzo de 2025

UN CAMINO PARA CONVERTIRSE

Es posible que la Cuaresma se nos pase, eso sí, con buena intención, sin apenas darnos cuenta de que es un tiempo para avanzar, para crecer y para tomar conciencia de la Pasión y Muerte de nuestro Señor por amor a nosotros. ¡Y para nuestra salvación!

Jesús, el Señor, entrega su Vida por y para anunciarnos el Amor Misericordioso de nuestro Padre. Para que, abriendo nuestros ojos nos demos cuenta de que lo importante no son los sacrificios, las prácticas o cumplimientos, sino la misericordia que, por supuesto, es inherente al amor. Porque, no puede haber misericordia sin amor.

Por tanto, Cuaresma es sinónimo de cambio, de conversión de esfuerzo por crecer en el amor y misericordia. Y no cabe duda de que las privaciones, sacrificios, oraciones y limosna nos ayudan a generar ese cambio interior en nosotros. Pero, ¡no son conversión, sino simplemente actos y obras, que si no llevan a un cambio de nuestro corazón endurecido a un corazón suave, generoso y misericordioso, no hemos hecho – por muchos cumplimientos, ayunos, limosnas y oraciones, nada!

Lo verdaderamente importante es que nuestro camino cuaresmal sea un camino de tomar conciencia de nuestra pobreza y necesidad de estar unido a Jesús y abierto a la acción del Espíritu Santo, para que cada día seamos un poco más generoso y un poco más misericordioso.

jueves, 6 de marzo de 2025

¿DE QUÉ TE VALE LA VIDA SI AL FINAL LA PIERDES?

Es evidente que la vida es un gran don, y una hermosa aventura. Vivir es hermoso, pero vivir en gozo y felicidad. Eso es lo que la vida busca desde el primer segundo de su existencia. Y, quizás no lo hayas descubierto, tu vida ha sido creada precisamente para eso, para ser feliz. Ese es el reto que se te ha propuesto desde el primer segundo de tu existencia: «Vivir para ser feliz eternamente». Y está claro, vivir eternamente, porque todo lo que no sea eterno no es plenamente feliz.

En consecuencia, la vida esconde un reto. Un reto de amor. Se vive para amar. Amar como se es amado, y de no hacerlo pierdes el tiempo y pones en peligro tu felicidad eterna. Sin darte cuenta estás cambiando tu Tesoro – felicidad eterna – por una perdición también eterna. Es muy necesario abrir los ojos y darte cuenta de que existe porque Alguien te ha creado. Y te ha creado por Amor y para que seas eternamente feliz también tú por amor.

De modo que la cuestión está bastante clara: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».