viernes, 7 de agosto de 2026

ESA ES LA CUESTIÓN: PERDER O GANAR

Mt 16, 24-28

Es sabido que todos buscamos ganar. En el fondo, ganar significa ser felices, alcanzar el bienestar, el gozo y la alegría. 

Pedro, queriendo profundizar más en el tema, se preguntó:

«¿Qué entendemos por ganar o perder?»

¿Ganamos cuando la vida transcurre según nuestros planes o, por el contrario, el éxito en este mundo no significa necesariamente haber ganado?

Y mirando a Manuel, dijo:

—¿Qué piensas sobre esto? ¿Crees que el éxito en este mundo no sirve para la salvación del alma?

Manuel guardó silencio y dijo:

—La respuesta la da Jesús en el evangelio de hoy. 

Abrió la Biblia y leyó:

—Del santo Evangelio según San Mateo 16, 24-28, Jesús dijo a sus discípulos: El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

Cuando terminó de leer todo el pasaje evangélico, añadió:

—Solo te puedo decir que es cuestión de fe. Eres tú quien tiene que preguntártelo y decidir.

Hizo una pausa, bebió un poco de agua y, serenamente, comentó:

—Dios ha puesto delante de nosotros la vida o la muerte (cf. Deuteronomio 30,15). A cada uno nos toca elegir.

Guardó unos breves segundos y agregó:

—Razones hay muchas para confiar. La duda siempre te acompañará, pero también vivirás experiencias que fortalecerán tu fe.

Y sin más, cerró la Biblia, elevó los ojos al cielo y dijo:

—Nadie puede decidir por ti. Esa es la cuestión: ganar o perder. La elección es tuya.

En el ambiente quedó resonando la invitación de asumir el riesgo. Eso supone dejar el terreno de las certezas y seguridades para lanzarnos desde la confianza y el reconocimiento de que no nos ha ido tan mal cuando nos hemos fiado de Ti, Señor.

Porque eso es lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida… contigo nos ha ido mejor.

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