Mostrando entradas con la etiqueta Padrenuestro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Padrenuestro. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de junio de 2025

UNA ORACIÓN SUGERIDA POR JESÚS

Mt 6, 7-15

El Padrenuestro es la oración que Jesús nos enseña, y es la oración por antonomasia que nos pone, tal y como hizo Jesús, en relación con nuestro Padre. Jesús viene y vive en relación íntima con su Padre. Su misión es hacer la Voluntad del Padre, y es eso lo que nos enseña con sus obras y Vida.
—¡Es la oración más perfecta, más simple y más plena que podamos hacer! – exclamó Manuel entusiasmado.
—Y la más completa, añadió Pedro.
—Nos relaciona con el Padre directamente, alabándolo y santificándolo. Pidiendo que venga su Reino y que se haga su Voluntad, tanto aquí en este mundo como en el Cielo.
—Sí, pero además —interrumpió Pedro— nos enseña a pedir lo que realmente necesitamos, a perdonar tal y como somos perdonados y a cuidarnos de apartarnos de los malos ambientes que nos pueden arrastrar a caer en las tentaciones y pecados.
—Evidentemente, es una oración sencilla pero muy completa —agregó Manuel— y al alcance de todos. Y nos señala muy claramente el verdadero camino: seremos bendecidos si somos capaces de perdonar, incluso a los enemigos, tal y como nuestro Padre Dios nos perdona a nosotros.
Flotaba en el ambiente la alegría de sabernos amados y perdonados por nuestro Padre Dios. Jesús, nuestro Señor, nos había dado la oración –el salvoconducto- para entrar por la puerta que nos lleva al cielo. Y Manuel y Pedro, por la acción del Espíritu Santo, habían entendido que no hay mejor oración.

martes, 11 de marzo de 2025

HÁGASE TU VOLUNTAD Y VENGA TU REINO

Dentro de la oración que Jesús nos recomienda, «el Padrenuestro», decimos y proclamamos ese compromiso de hacer la Voluntad de nuestro Padre y pedir que venga su Reino. También añadimos la petición del pan de cada día y, sobre todo, el perdón de nuestros pecados, de tal manera que en la medida que nosotros perdonemos a los que nos ofenden, también seremos perdonados por nuestro Padre Dios. Pero, si no perdonamos …

Podemos deducir y comprender que nuestro Padre Dios ha dejado nuestra salvación en nuestras manos, porque, en la medida que seamos capaces de perdonar a los que nos han herido y ofendido, también seremos perdonados nosotros.

¿Qué significa eso? Está muy claro, significa que si yo perdono, también seré perdonado. Y no me lo dice un cualquiera, es Palabra de Dios. De modo que la garantía es plena. Ahora, ¿soy consciente de que me será posible perdonar a quien me ha perjudicado terriblemente? Es evidente que sabemos que no. Por y con nuestras fuerzas no podremos perdonar a nuestros enemigos. Ahora, con el concurso de nuestro Padre lo podremos hacer.

De ahí la necesidad de la oración y de practicarla. Agarrados a nuestro Padre del Cielo podemos lograr perdonar a nuestros enemigos. Por eso, confiados en su Palabra y guiados por la oración que nos enseña Jesús, su Hijo predilecto, decimos: Padrenuestro que estás en los cielos, santificado …

jueves, 22 de junio de 2023

LA ORACIÓN QUE NOS UNE: PADRENUESTRO

Igual no nos damos cuenta, lo hacemos todos los días pero, quizás, de forma rutinaria y mecánica. Porque, de ser consciente nuestra vida tendría que empezar a cambiar. Quizás poco a poco pero a cambiar. Al confesar Padrenuestro queremos significar que somos hijos y, si hijos, hermanos. Eso nos compromete a mirarnos con actitud solidaria y fraterna. Y nos preguntamos: ¿Lo hacemos?

Y si seguimos profundizando, decimos: Y perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden… Y volvemos a preguntarnos: ¿Nos perdonamos? Luego, si no nos esforzamos en vivir lo primero ni lo segundo, ¿qué Padrenuestro estamos rezando? Lo hacemos inconscientemente, de forma rutinaria o ni nos enteramos de lo que decimos. Ambas actitudes se entremezclan en nuestra piedad de cada día. Y así con esta actitud y compromiso seguimos quedándonos donde mismo estamos por muchas veces que recemos y celebremos Eucaristías o penitencias.

Es evidente que nos llevaremos una gran sorpresa. Posiblemente estemos en el grupo de aquellos que creyendo estar con el Señor son desconocidos para el Señor – Mt 25, 41-42 – y eso estamos a tiempo de evitarlo. Nuestro Padre Dios es un Padre Infinitamente bueno y nos ayudará a darnos cuenta y a, abiertos a su Espíritu, ir cambiando poco a poco tratando de ser más atento y servicial con los hermanos y enemigos. Ese es el camino y Jesús es nuestro modelo y referencia. Fijémonos en Él y en manos de su Espíritu confiemos que podemos hacerlo.

martes, 28 de febrero de 2023

UNA ORACIÓN QUE TE RELACIONA CON EL OTRO

La misericordia es la clave de tu oración. Porque sin misericordia tu oración no existe. Solo queda tu egoísmo y la mentira de tus ritos. Una oración que se sostiene en una relación personal con Alguien que vive y está permanentemente contigo y tú en su presencia. No existe oración si no hay un intercambio concreto con Alguien que te escucha, está presente en tu vida y mueve tu corazón.

En ese sentido y actitud, la oración mueve tu conversión y tu acercamiento cada día más al estilo de vida de Jesús. Tal y como le movió a Él, encarnado en naturaleza humana, con su Padre. La relación Padre e Hijo da lugar a la acción del Espíritu que puestos en sus manos y abiertos a su acción nos mueven de la misma forma hacia el amor que ellos mantienen en un Dios Uno y Trino.

Es evidente que sin ese contacto personal con el Espíritu de Dios – Espíritu Santo – que nos visita en el instante de nuestro bautizo no podemos avanzar en conversión y menos sostenernos en ella. Necesitamos esa relación diaria, prioritaria y urgente para que cada instante de nuestra vida se convierta en un acto de misericordia y amor. Y eso es lo que refleja y contiene esa oración que Jesús, el Hijo de Dios, nos enseña: El Padrenuestro.

Una oración que prioriza y nos pone en íntima relación con el Padre; pide lo necesario para satisfacer nuestras exigencias corporales y materiales y misericordia por nuestras permanentes faltas, debilidades y pecados. Y ruega para que no nos dejemos seducir por las falsas y engañosas ofertas del mal que el demonio nos presenta.

Y sostenernos en esa dinámica de lucha exige lo que decíamos al principio, constante y diario contacto interior a través de la oración y sacramentos con el Señor, que nos fortalece y nos sostiene. Ese es el camino que nos propone la Cuaresma.

domingo, 24 de julio de 2022

SIEMPRE TENDREMOS NECESIDAD DE PEDIR

Reconocernos débiles, pequeños y necesitados es tener conciencia de que hemos sido niños, necesitados de nuestros padres en una etapa de nuestra vida, y que siempre seremos niños ante nuestro Padre Dios, del que siempre estaremos necesitados. De ahí la hermosa oración del Padrenuestro que Jesús enseña a los apóstoles en el Evangelio de hoy cuando le piden que les enseñe a orar.

Es, por tanto, ineludible y necesario mantener esa actitud de niño necesitado ante Dios nuestro Padre. Y pedir y pedir con insistencia como nos apremia Jesús hoy en el Evangelio: «Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle’. Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ‘¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada’. Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se

La perseverancia es fundamental. Y lo es porque ser perseverante es ser creyente. Es decir, tener fe. Quien tiene fe persevera. Dios es un Padre Bueno y atenderá nuestras súplicas y nuestras necesidades. Realmente, nos dará lo que nos conviene y no lo que nosotros, que no sabemos que nos conviene, queremos.

 

―Nuestro gran error ―dijo Manuel― es creernos suficiente y que sabemos lo que nos conviene. Luego, pedimos y si no conseguimos lo deseado miramos de reojo y con cierta indiferencia al Señor. Dios sabe que es lo que realmente necesitamos.

―Ahí está el problema ―comentó Pedro. Lo importante es confiar y saber que lo que Dios nos da es lo que realmente necesitamos. Claro, nos resulta difícil aceptarlo.

―Y comprenderlo ―añadió Manuel. Esas son las pruebas, perseverar, insistir y creer.

martes, 8 de marzo de 2022

HÁGASE TU VOLUNTAD


Hablamos de una persona y decimos que es buena porque observamos coherencia en sus actos y son buenos. Es decir, busca el bien, la verdad y la justicia. Lo que muchas veces entendemos como “sentido común”. Hay personas que actúan de forma inconsciente, quizás <¿será eso a lo que se refiere Jesús cuando dice que muchos últimos serán primeros?> y otras lo hacen conscientemente esforzándose en el amor gratuito y en la presencia de Dios. Porque, consciente o inconscientemente, todo es Gracia de Dios. Sólo Él es Bueno y todo lo bueno nos viene de Él.

Precisamente, en el Evangelio de hoy, Jesús, nos enseña la oración del Padrenuestro. Es la oración por excelencia, porque, en ella reconocemos a Dios como nuestro Padre Bueno, le santificamos y le pedimos que su Reino – nuestro Señor Jesús – venga a nosotros. Porque, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Y, como no puede ser de otra forma, queremos hacer su Voluntad. Fueron las palabras que dijo María – hágase su Voluntad – al serle anunciado que había sido elegida para ser la Madre de Jesús, el Hijo de Dios. Una Voluntad, por supuesto, aquí en este momento, en este mundo, ahora en nuestro lugar y momento donde estamos y en las circunstancias que estamos. Su Voluntad – que es la que conviene – en el trabajo, en la familia, en todas nuestras responsabilidades…etc.

Por supuesto, también le pedimos por el pan de cada día. El pan de la comida; el pan del esfuerzo y el trabajo; el pan de nuestro equilibrio para resistirnos al pecado; el pan de nuestra fortaleza y fraternidad con los demás – amigos y enemigos – y el pan de su Gracia para, a pesar de ir contra corriente, resistirnos a las tentaciones. Esas tentaciones de las que, inmediatamente, le pedimos que nos libre. Y, sobre todo, la misericordia para perdonar a los amigos y enemigos como Tú, Señor, nos perdona.

Hermosa oración que resume todas nuestras peticiones. No hay que inventar ni hablar mucho más, aunque nos gusta hacerlo y gozamos manifestándoselas a nuestro Padre Dios, que nos escucha y nos atiende. Pero, vivamos el estilo de la oración del Padrenuestro, porque, es un estilo de vida, donde alabamos, adoramos y santificamos a nuestro Padre Dios y tratamos de hacer su Voluntad. Ponernos en sus Manos y dejar que su Voluntad se vaya realizando en nuestra vida es la hermosa y dichosa consecuencia de vivir en esa oración del Padrenuestro

miércoles, 6 de octubre de 2021

PADRENUESTRO

 

No se trata de una oración más, sin por eso quitarle importancia a ninguna oración. Todas son importantes y nos relacionan con nuestro Padre Dios. Pero, la oración del Padrenuestro es muy especial porque es la que recomendó o sugirió Jesús a sus discípulos cuando uno le pidió que les enseñara a orar. Y, porque no se trata de una simple oración, sino que es un perfecto y completo plan de vida.

La oración del Padrenuestro se reza con la vida de cada día. Vas viviendo y vas, simultáneamente, rezando - haciendo vida en tu vida esa oración - mientras caminas por el mundo. Y no hay otra forma de rezarla, pues de no ser vida, oración y coherencia de ambas, deja de ser verdadera oración. Y es que, sin darnos cuenta, la rezamos rutinariamente casi siempre. Si esta oración no incide directamente en nuestra vida tendremos que reconocer que nos falta mucho todavía para encontrarnos y permanecer en el Señor.

Y es que, en realidad, cuando decimos Padrenuestro, ¿reconocemos a Dios como nuestro Padre? ¿O lo decimos como algo rutinario y que nos sabemos de memoria y no incide en nuestra vida? Porque, aceptarlo como Padre exige compromiso y actitudes. Entre ellas y principal la de santificarle. ¡Verdaderamente!, ¿lo santificamos? ¿Y buscamos su Reino o el que nosotros decidimos y queremos? ¿Hacemos su Voluntad o la nuestra?

Como podemos ver, hay muchas preguntas que podemos hacernos y muchas respuestas que dar. La cuestión es tratar de ser responsable, consciente y comprometido con lo que decimos y hacemos.

jueves, 18 de junio de 2020

UNA ORACIÓN QUE LIBERA

Hágase tu voluntad padre... (con imágenes) | Oración diaria ...
Mt 6,7-15
Posiblemente caigamos en la trampa de buscar oraciones bien construidas y con una metodología estudiada y disciplinaria. Todo eso puede que esté bien, pero nunca, al menos a mí, me ha llenado plenamente. Porque, entiendo la oración como una relación amorosa con el Padre. Ese Padre Dios que se te ha revelado en el Hijo y te ha descubierto su Amor Infinito y Misericordioso sin condiciones y abierto a tu elección libre. Es un Padre Dios bueno que te ofrece la felicidad eterna.

La oración, por tanto, no puede ser una relación apoyada en técnicas de comunicación, sino una actitud nacida de la necesidad de ir unido a tu Padre Dios, porque le necesitas para vencer tus propias pasiones, nacidas de tu naturaleza herida por el pecado y para crecer y superar cada día las dificultades y tentaciones que te amenazan con alejarte del Señor.

Se trata, pues, de una relación filial, es decir, de un Padre que te da confianza y que te auxilia en todo lo que realmente necesitas para ser feliz. Un Padre que te da confianza y te libera de las posibles caretas que llevamos con nosotros y con las que escondemos nuestras debilidades, nuestras pobrezas o mostramos nuestros méritos y éxitos. Un Padre que nos invita, nos da fortaleza y nos llama a presentarnos tal y como somos, sin escondernos de nuestros defectos, pero mostrando nuestras ganas y deseos de crecer y ser mejores en la vivencia de nuestro amor.

Un Padre al que llamo Padrenuestro, y que nos implica a todos como sus hijos, relacionándonos a los unos con los otros. De ahí se desprende nuestra actitud solidaria, porque, no es un Padre mío, sino un Padrenuestro. Y un Padre que nos llama a vivir en la verdad y la justicia. Una verdad y justicia social y comunitaria, porque, no sólo le importo yo sino que le importan todos. Y, desde Él, acoger su Misericordia para todos.

miércoles, 9 de octubre de 2019

UN NUEVO ESTILO DE VIDA

Resultado de imagen de Lc 11,1-4
Lc 11,1-4
Todos buscamos en algunos momentos de nuestra vida un nuevo estilo de vida, valga la redundancia. Un nuevo estilo que te dé más salud, más esperanza y, en una palabra, más felicidad. Un nuevo estilo que en el que te sientas más realizado y más en paz contigo mismo. Pero, ¿dónde está ese nuevo estilo de vida? Es verdad que miramos a muchos lugares y a muchas personas, pero, los intentos, cuando nos atraen, son vanos. Al final nos quedamos en el mismo lugar, no avanzamos ni mejoramos.  Es más, en la mayoría de los casos empeoramos.

La vida es como es y desde nuestra aceptación a la que tenemos y nos ha sido dada debemos partir y construir en la medida de nuestras posibilidades. Es verdad que podemos mejorarla, pero, en vano nos cansamos si, nuestra vida, no está apoyada y dirigida por Dios. Es mi hermosa experiencia, que llena de esperanza todos los sufrimientos, todas las desesperanzas y avatares que se me van presentando en mi vida. Ya lo dice el salmo 126: "Si el Señor no construye la casa en vano se afanan los albañiles..."

Los apóstoles empiezan a darse cuenta del estilo de vida de Jesús. Jesús les atrae y les da testimonio. La fe de Jesús en su Padre se ve, se nota, se contagia. Están admirados y quieren ser como Él. ¿No te ha ocurrido a ti con alguna persona? A veces queremos imitar a algún famoso que nos deslumbra y al que admiramos, pero, al final nos damos cuenta que no da sentido ni llena plenamente nuestra vida. Jesús es diferente, su estilo de vida llega al corazón y, dentro de nosotros, experimentamos gozo, paz y deseos de ser como Él, hasta tal punto que le pedimos, como los apóstoles, que nos enseñe a orar.

Queremos vivir como Él y hacer de nuestra vida una vida a su estilo y como su estilo. Queremos tener esa confianza y fe en su Padre del Cielo del que Él nos habla. Queremos experimentar ese gozo de hijo con respecto al Padre y ese trato de confianza apoyada en el Amor del Padre. Un Padre que nos acompaña y nos protege y nos quiere hasta enviar al Hijo a dar su vida por nosotros. Padrenuestro, que se haga tu Voluntad, que es la buena, la que nos conviene, y no la nuestra.

domingo, 28 de julio de 2019

SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR

Imagen relacionada
Lc 11,1-13
Con mucha frecuencia creo que mis oraciones obedecen más a rituales que a verdadero diálogo con el Señor. De repente me doy cuenta que estoy rezando y mi mente está en otro lugar o me distraigo con frecuencia. Últimamente he puesto todo en Manos del Señor, porque, será sólo Él quien me dé la concentración necesaria para sostenerme atento, concentrado y tomando conciencia de lo que digo y escucho.

Confieso que no sé rezar, o dicho de otra forma, hablar con Dios. No se trata de que no sepa decir palabras o pedir lo que necesito, sino que lo hago de forma inconsciente o mecánica que obedece más a una rutina o costumbre que a una consecuencia de la fe. Quizás falla también la fe, esa fe de saber que quien te escucha es el Señor y que sólo Él te puede dar lo que necesitas. Por lo tanto, es necesario y muy bueno pedirle que nos enseñe a orar, es decir, a darnos cuenta con quien hablamos y a tener confianza en que nos escucha y nos puede dar todo lo que le pidamos y nos convenga.

Porque, otra de las cosas que nos suele pasar es que no sabemos pedir, o dicho de otra forma, no sabemos lo que realmente nos conviene. Lo que creo que sí tengo claro es la insistencia en pedir. No debemos nunca dejar de pedir, primero, porque nos lo ha dicho el Señor, y, segundo, porque necesitamos muchas cosas para poder sostenernos en el seguimiento de la Palabra del Señor. Necesitamos entenderla y, quizás sea eso lo menos que pedimos.

Pero, algo muy importante es darnos cuenta que Dios es nuestro Padre. Nos lo ha dicho en esa hermosa oración que nos ha enseñado en el Padrenuestro. Y como Padre debemos tener confianza en que Dios nos escucha y nos da lo que necesitamos para alcanzar la Vida Eterna. Por lo tanto, pidamos primero y siempre tener esa confianza y esa fe en Él. Será lo primero y lo único que necesitamos, pues si creemos en Él lo demás todo vendrá por añadidura.

miércoles, 10 de abril de 2019

CUANDO VIVES EN LA VERDAD TE EXPERIMENTAS LIBRE


Imagen relacionada
Es la verdad la que te libera, te da paz y te hace actuar libremente. Pero, la verdad no está en este mundo ni en las cosas de este mundo. Sólo Dios es libre y es la Verdad Absoluta. Él nos hace libre porque es el Camino, la Verdad y la Vida. Y es eso lo que Jesús nos dice hoy: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».

Por experiencia, la mentira no nos libera. Al contrario, nos esclaviza y nos pierde. Nadie gusta de vivir en la mentira, y miente por el pecado, porque, sometido a él se deja dirigir por la venganza, por la soberbia, por el poder y la suficiencia y se corrompe alejándose de Dios.

Jesús, tomando naturaleza humana se hace obediente al Padre y hace lo que el Padre le dice y le da. Todo lo ha recibido del Padre. Por el contrario, el hombre sigue y hace lo que le ha oído a su padre. La gran diferencia es que Jesús viene enviado por el Padre y el Padre es veraz, tal y como nos ha dicho estos últimos días. Los hombres se jactan de ser hijos de Abraham y, por eso, ser libres, pero no hacen lo que hizo Abraham y, por el pecado, ha sido sometido a la esclavitud.

Sólo quien es Libre puede darles la verdadera y única Libertad. Esa Libertad que viene de Dios y nos libera de la esclavitud del pecado. Ellos confiesan que son libres, pues tienen como Padre a Dios, pero, ¿realmente hacemos la Voluntad de Dios? Esa es la pregunta que Jesús les dirigió a aquellos judíos y que también hoy nos la dirige a nosotros. 

Porque, nos confesamos hijos de Dios cuando rezamos el Padrenuestro, pero, ¿actuamos como verdadero hijos de Dios en el acontecer diario de cada día? Y más, ¿reconocemos a Jesucristo como verdadero Hijo de Dios?

martes, 12 de marzo de 2019

CON EL PADRENUESTRO

Resultado de imagen de Mt 6,7-15
Mt 6,7-15
La oración por excelencia es la del Padrenuestro. Es una oración que condensa todo lo referente al Padre y a lo que el Hijo necesita del Padre. Jesús describe su propia relación con el Padre y nos la descubre a nosotros. Una relación de santificacar su nombre; una relación de confianza,; una relación de obediencia; una súplica de petición de todo lo que descubre, en su camino hacia Jerusalén, que necesita; una súplica de perdón para todos los pecadores para que también ellos aprendan a perdonar. Y una, finalmente, una súplica de protección de las acechanzas y amenazas del demonio para no caer en tentación ni en sus garras.

En el Padrenuestro está contenido todo lo que necesitamos para el camino de nuestro diario peregrinar hacia la Casa del Padre. La verdadera y única casa de nuestro Padre, que nos salva, nos acoge amorosamente y misericordiosamente y nos da la felicidad eterna y plena. En él descubrimos la necesidad de santificar a nuestro Padre y también la necesidad de obediencia. Él es el Padre, el que sabe y nos señala el camino. Por lo tanto, hacer su Voluntad es la prioridad en nuestra vida.

Pero, también, Él sabe nuestras necesidades. Sabe, mejor que nosotros, que necesitamos y que nos conviene. Porque, no siempre lo que necesitamos es lo mejor. En muchos momentos de nuestra vida la falta de necesidades nos enseñan a superarnos y a fortalecer nuestra voluntad. Es el caso de la etapa que vivimos en estos momentos, la cuaresma, donde el ayuno, la limosna y la oración nos ayudan a perseverar en el camino con firmeza y fortaleza.

Y conoce la dificultad que tenemos para perdonar. No tanto para ser perdonados, pero sí para perdonar a los que nos han ofendido. Necesitamos descubrir que en la medida que seamos perdonados tendremos también nosotros que perdonar. De no ser así nuestro perdón queda anulado. Necesitamos perdonar para ser perdonados.

miércoles, 10 de octubre de 2018

SIN RODEOS Y AL GRANO

Resultado de imagen de Lc 11,1-4
Lc 11,1-4
A veces nos perdemos intentando adornar nuestras oraciones, hasta el punto que nos cuesta iniciarlas y optamos por dejarlas. Una oración no es sino una simple petición. Necesitas ayuda, asistencia, auxilio, y lo pides. Ese es el núcleo de toda oración: pedir lo que necesitamos, es decir, el pan de cada día. Implorar perdón por nuestras faltas y fallos - pecados -  y solicitar protección, es decir, librarnos del mal y de las tentaciones que este mundo nos pone.

En estas tres premisas se fundamenta el núcleo de nuestra oración, y Jesús nos lo dejó bien claro y explicito en la oración que nos enseñó:  el Padrenuestro. Es una oración que nos marca un estilo de vida y una forma de vivir. Es una oración que expresa nuestra vivencia diaria y nuestra forma de compartir y comportarnos en el vivir de cada día. Es una oración que nos descubre que todos tenemos un mismo Padre y un mismo origen, y que, por supuesto, somos hermanos e iguales.

Eso nos compromete a ser fraternos y compasivos los unos con los otros. Y a compartir una misma fe y una misma fiesta al santificar al Padre de todos, nuestro Padre Dios. Nos invita a estar en íntima conexión con el Padre al que le pedimos por todas nuestras necesidades, y eso se necesita, valga la redundancia, todos los días. Por lo tanto, la frecuencia de esa petición es, no sólo diaria sino a cada instante, sobre todo porque necesitamos hacer su Voluntad, no la nuestra que está sujeta al error y a la equivocación.

Y, conscientes de que nos equivocamos y faltamos a cada momento, pues nuestra debilidad es manifiesta, necesitamos rogarle que tenga misericordia de nosotros que el Señor nos la da gratuitamente en la medida que tú y yo también la damos a nuestros hermanos en la fe. Y  todo eso se vive cada día, de ahí que la oración del Padrenuestro la vivimos y la tenemos presenta a diario. Es nuestro estilo de vida.

jueves, 21 de junio de 2018

CONFIADOS EN SU PALABRA

Resultado de imagen de Mt 6, 7-15
Mt 6, 7-15
Con quien vas a hablar te conoce mejor que tú mismo. Sabe de tus necesidades y lo que más te conviene. Conoce lo que te puede hacer daño y lo que te beneficia, y lo más sorprendente, quiere ayudarte, espera tu súplica y te ama profundamente. Por lo tanto, no te esmeres en explicarle lo que quieres, ni menos lo que te hace falta, y, peor todavía, no trates de convencerle, pues Él te ha dado su Palabra y, primero que tú, quiere que seas feliz.

Por lo tanto, relájate, ten confianza y no te esfuerces en buscar palabras recónditas y hermosas que traten de impresionar a Dios. Él lo sabe todo y ve todo lo que esconde tu corazón. Nos ha dejado una bella oración, sencilla y hermosa que refleja todas nuestras necesidades y nos señala un estilo de vida, el Padrenuestro. Con esto basta, sólo que reflexiónala y medítala y, pausadamente, trata de llevar a tu vida lo que en ella pedimos.

      Padre nuestro que estás en el Cielo - santificado sea tu Nombre - venga a nosotros tu Reino 
                                   hágase tu Voluntad, en la tierra como en el Cielo
                                            Danos nuestro pan de cada día  
                         perdona nuestras ofensas de la misma manera que perdonamos a                                                                                  los que nos ofenden  
                              No nos dejes caer en la tentación - más líbranos del mal                
                                                                    Amén.


martes, 20 de febrero de 2018

EL PAN DE CADA DÍA

Imagen relacionada
Mt 6,7-15
Es frecuente enredarnos con nuestras propias palabras hasta el punto que ni nosotros mismos nos enteramos de lo que decimos o pedimos. Buscamos oraciones enrevesadas y complicadas y nos perdemos en lo fundamental y en la claridad de lo que verdaderamente necesitamos. Jesús, el Señor, nos invita a no divagar ni rebuscar palabras y formas suplicatorias. Simplemente, ir al grano y ser claro.

El Señor sabe lo que nos hace falta y conviene, por lo tanto, ahorremos muchas palabras y encrucijadas verbales que nos enrollarán y confundirán. Conociéndonos, Jesús nos enseña a orar enseñándonos la oración del Padrenuestro. Una oración sencilla, breve y clara. Pedimos lo que necesitamos, el pan de cada día, y nuestro Padre, que nos conoce, sabe lo que realmente nos viene bien. Otra cosa es lo que nosotros estamos pensando y deseando. Quizás, pedimos más de lo que necesitamos y eso nos estropea y acomoda.

Pedimos que nos perdone nuestras ofensas, también como nosotros debemos esforzarnos en perdonar a los que nos ofenden. Porque, comprendemos que no está bien pedir perdón y, nosotros, no perdonar. Todos nos damos cuenta que en la medida que pedimos perdón para nosotros, también debemos perdonar a los demás. Sin embargo, también todos experimentamos que nos cuesta mucho perdonar, sobre todo a los enemigos. Y, por eso, perdimos ayuda al Señor.

Vivimos en un mundo peligroso, donde el mal que hacen unos recae e influye en otros. Necesitamos limpieza y purificación para que el ambiente sea bueno y se llene de justicia, fraternidad y amor. Y eso depende de cada uno, porque el todo está formado por los unos. También, terminamos nuestra sencilla y simple oración pidiendo esa liberación. Padre, líbranos del mal que nos rodea.

Como podemos experimentar no hace falta más. Simplemente pedir por el pan que necesitamos; pedir por la capacidad de perdonar a nuestros enemigos, y para que el Señor nos libere del mal que nos rodea.  Y terminamos con un esperanzador amen.