lunes, 11 de noviembre de 2013

CONSECUENCIAS DE NUESTRO ACTUAR



No se trata de alborotar ni de armar escándalo en el sentido estricto de la palabra. Se trata de que nuestro actuar deja consecuencias que puede intoxicar o purificar a los demás. En uno u otro sentido decimos que escandalizamos a los demás, sobre todo a los más indefensos e ingenuos, que como siempre son los más débiles y pequeños, es decir, los niños, cuando les inducimos a cometer malas acciones.

Es tan importante y grave que Jesús dijo a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños».

Por eso, como somos débiles y propensos a tropezar con la misma piedra, necesitamos orar y alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre del Señor para, arrepentidos, liberarnos de la tentación y provocación de escandalizar. Tenemos la promesa del perdón, y experimentamos que, por la Misericordia de Dios, somos sostenidos y perdonados siempre que nos duela nuestra actuación y nos arrepintamos de corazón.

De la misma manera tendremos que perdonar nosotros cuando, reprendido el pecador, presente un corazón sincero y arrepentido. Porque sin arrepentimiento no hay perdón, condición indispensable para que el perdón se produzca. Así, descubrimos que, siempre que sintamos dolor y arrepentimiento por el mal hecho a alguien, encontraremos la comprensión y Misericordia del Padre Dios.

Pidamos que el Señor, como hicieron los apóstoles, nos aumente nuestra fe, porque es tan pequeña que se resquebraja al menor descuido y tropiezo.




domingo, 10 de noviembre de 2013

UNA INTELIGENCIA LIMITADA

(Lc 20,27-38)


Es una presuntuosidad querer entender lo que nunca podremos entender. Querer saber lo que Dios, nuestro Padre, les tiene preparado a aquellos que alcancen el Cielo es como querer meter las aguas de los océanos en un pequeño hoyo de arena.

 Al ser preguntado Jesús por unos saduceos, Jesús les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.

Nunca podremos saber lo que nuestro Padre Dios nos tiene preparado, y tratar de empeñarnos en entenderlo es perder el tiempo y quizás alejarnos de su presencia. Porque nuestra razón es utilizada, si le dejamos, por el diablo para plantearnos interrogantes que nos hagan dudar y desconfiar.

Me quedo, e invito a quedarnos con la esperanza y la confianza en la resurrección. Eso es lo importante. Saber que aquí no acaba nuestra vida, sino que es un paso para comenzar otra. Otra que no podemos imaginar como será, pero que, según la Palabra del Señor, es algo tan grandioso que no nos cabe en nuestra pequeñita cabeza.

sábado, 9 de noviembre de 2013

ATENDIENDO A SUS INTERESES

(Jn 2, 13-22)


Rezamos y cumplimos nuestros compromisos u obligaciones, pero nuestro corazón está partido. A media con la ley y a media con Dios. En él hay quizás más de este mundo que del Reino de Dios. Nuestras primeras prioridades siguen siendo las de aquí abajo, las materiales, las caducas: riquezas, poderes, la ambición de tener más que el otro... Así, todo lo que tocamos lo corrompemos. 

Nos buscamos, y en esa búsqueda egoísta excluimos a todos y todo lo demás. Sólo pintamos nosotros y nuestros intereses. No es de extraño, contemplando todo esto, que nuestros templos sean lugares de reunión pero no de celebración y encuentro con el Señor. De alguna forma continuamos vendiendo, comprando, cambiando nuestros intereses y autoengaños de hoy.

Necesitamos purificarnos y limpiarnos por fuera, pero más por dentro, para que, convertido nuestro corazón, convirtamos también el lugar donde nos reunimos y nos encontramos sacramentalmente con el Señor.

Dejemos entrar la Gracia del Espíritu Santo en nuestro corazón, para, transformados, adoremos al Señor en espíritu y en verdad.

viernes, 8 de noviembre de 2013

ME SORPRENDE QUE TÚ NO ACTÚES IGUAL

Lc 16, 1-8

Esa es la pregunta que muchas veces me hago: ¿cómo es posible que las personas vayan por la vida sin pensar en el momento de la muerte? Porque si así fuera, su actitud y su manera de vivenciarla sería diferente. Porque, ¿qué pasará cuando llegue el momento de mi despido? Despido de este mundo. ¿De y cómo voy a vivir en el otro?

Hoy, el mayor problema de todos los españoles es el paro. La gente se pregunta cómo voy a vivir si no consigo un trabajo. Es la misma pregunta que se hizo el administrador infiel: ¿Y ahora qué? Y su inquietud y preocupación le llevó a actuar de una manera determinada. Trato de buscar soluciones a su despido y a su futuro, y lo puso por obra. Esa actitud la alabó el Señor, porque descubre astucia y disposición a moverse y tomar riesgos. Riesgos porque quiere salvar su futuro.

¿Y nosotros? ¿Qué hacemos para solucionar nuestro futuro? Porque el trabajo y la vida de este mundo termina para empezar otra. Eso nos ha prometido Jesús, y su Palabra es Palabra de Vida Eterna. Él ha vencido la muerte y, también nosotros la venceremos en Él. ¿Qué hacemos, como ese administrador infiel, para salvar nuestro futuro? La solución está en nuestras manos, porque las del Señor no fallan.

jueves, 7 de noviembre de 2013

SE NOTA CUANDO ALGO LLENA TU CORAZÓN

Lc 15, 1-10


No hace falta tantos cuidados o preparación, los sentimientos no se pueden esconder y cuando el corazón está lleno de ellos, ellos brotan y contagian. Hablan y transmiten lo que bulle y arde dentro de sí, y proclaman a los cuatro vientos que Jesús es el Hijo de Dios.

Eso quizo decir Jesús a los fariseo y escribas cuando les dice la parábola de la oveja perdida. O la de la mujere que teniendo diez dracamas, una se le pierde. Tanto en uno u otro caso la fiesta es el motivo principal por haber hallado a la oveja o encontrado la dracma. 

Sí, porque es una Fiesta descubrir y encontrar a Jesús, el Hijo de Dios vivo. Porque cuando se encuenta, se nota. El corazón se llena de alegría, de gozo y de paz, y rezuma esperanza y deseos de transmitirlo y contagiarlo. La vida se llena de colores y se hace Fiesta, porque ha entrado la salvación, la verdadera salvación en nuestro corazón.

Y eso no se puede improvisar, aparentar, falsear... porque también se nota y termina por hacer mucho daño. Cuando el encuentro se lleva guardado en el corazón, brota como la semilla, muere y da frutos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

SEGUIRLE ES DEJAR LO DEMÁS DETRÁS

(Lc 14,25-33)

Alguien se compromete con una tarea concreta, supone que esa tarea será cumplida en plenitud. Incluso por encima de otras cosas, salvo causas muy justificadas de índole familiar o laboral o de enfermedad. Se supone también que el sentido común nos dice eso y lo consideramos lógico y normal.

Sin embargo, el Reino de Dios no es de este mundo y en él nuestra lógica no tiene cabida. Seguir al Señor es seguirle por encima de todo. Sean las causas que sean. Eso no significa que cosas muy importantes, como las ya nombradas, se dejen a la deriva o no se atienda como nuestra razón, compromiso y corazón nos señala e indica. Pero sin dejar de ver la prioridad de dejar todo para seguir al Señor.

Porque no podemos estar a dos velas, y justificar unas cosas cuando nos interesan otras. Seguir a Jesús es plantearse toda nuestra tarea desde ese compromiso y seguimiento. Que muchas veces coincide con el que nosotros pensamos debemos hacer. Porque cuando el amor dirige nuestra vida, por amor al Señor, todo lo demás tiene su justo tiempo, su servicio y compromiso y su entrega. Pues es de eso de lo que se trata cuando decidimos seguir al Señor.

Y en ese seguimiento, garantizamos recibir y tener las necesarias fuerzas para llevar a cabo esas tareas que nuestra vida nos demanda en el camino que recorremos junto al Señor.

martes, 5 de noviembre de 2013

ESTAMOS INVITADOS



Nadie está excluido, sin embargo muchos se excluyen por sí mismo. La parábola que Jesús nos cuenta hoy, explica muy claramente lo que ocurre en la realidad. Todos estamos invitados y llamados a gozar de la vida eterna en plenitud, pero muchos la rechazan porque, al parecer, tienen cosas más importante que atender.a

Porque según donde pongamos nuestro corazón, pondremos nuestras inquietudes y nuestras valoraciones. Así damos más importancia, por paradójico que parezca, a las cosas de este mundo: dinero, riquezas, bienes, poder, placer...etc., que a los valores espirituales y, sobre todo, a la Vida de la Gracia que Jesús nos ofrece como Camino para conseguir lo que realmente buscamos: la Vida Eterna en plenitud de gozo y felicidad.

Así, todos estamos llamados a participar y gozar de ese banquete al que, muchos, como nos cuenta la parábola (Lc 14, 15-24) rehusan asistir por asuntos que consideran más importante. Asuntos que, por propia experiencia, experimentamos caducos y que al final de nuestra vida no valen para nada.

Pidamos paz, sabiduría y fortaleza para encontrar luz que nos alumbre el camino que nos conduzca al banquete eterno que estamos invitado.