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jueves, 7 de noviembre de 2013

SE NOTA CUANDO ALGO LLENA TU CORAZÓN

Lc 15, 1-10


No hace falta tantos cuidados o preparación, los sentimientos no se pueden esconder y cuando el corazón está lleno de ellos, ellos brotan y contagian. Hablan y transmiten lo que bulle y arde dentro de sí, y proclaman a los cuatro vientos que Jesús es el Hijo de Dios.

Eso quizo decir Jesús a los fariseo y escribas cuando les dice la parábola de la oveja perdida. O la de la mujere que teniendo diez dracamas, una se le pierde. Tanto en uno u otro caso la fiesta es el motivo principal por haber hallado a la oveja o encontrado la dracma. 

Sí, porque es una Fiesta descubrir y encontrar a Jesús, el Hijo de Dios vivo. Porque cuando se encuenta, se nota. El corazón se llena de alegría, de gozo y de paz, y rezuma esperanza y deseos de transmitirlo y contagiarlo. La vida se llena de colores y se hace Fiesta, porque ha entrado la salvación, la verdadera salvación en nuestro corazón.

Y eso no se puede improvisar, aparentar, falsear... porque también se nota y termina por hacer mucho daño. Cuando el encuentro se lleva guardado en el corazón, brota como la semilla, muere y da frutos.

jueves, 3 de octubre de 2013

CONTANDO EL TIEMPO PARA LA FIESTA


Lc 10, 1-12

De joven el tiempo era el camino para la llegada de la fiesta. Recuerdo que el lunes siempre era el reto, y uno, de los que fue mi profesor durante mucho tiempo, gustaba de empezar el lunes fuerte para aclimatarnos rápido después del descanso semanal. Se vivía de lunes a sábado. El fin de semana era la fiesta, el fútbol, el cine, el descanso y las diversiones.

Desde entonces, el camino ha servido para llegar a la fiesta. Pero esas fiestas siempre acaban, y muchas mal, con sensación de vacío, de resaca y desmotivación. Cuesta volver a empezar porque se pierde hasta la ilusión. Debe haber una fiesta diferente, insaciable y con esperanza de nunca terminar. Es esa la fiesta que debemos buscar. Y la que yo he querido siempre encontrar.

Hoy mi camino va en esa dirección. Tengo el norte claro porque no voy solo. Sigo los pasos de Jesús de Nazaret, Aquel que un día nos envió, a ti y a mí, a recorrer los caminos de nuestra vida proclamando que hay un Fiesta grande que celebrar. Que la vida no es celebrar fines de semanas vacíos y resacados, que la vida es celebrar cada día la Fiesta grande de la eternidad gozosa y feliz.

sábado, 14 de septiembre de 2013

LA FIESTA SE ESCONDE EN LA VIDA



La vida no es un camino de rosas. Sí, en el camino hay algunas rosas y también fiesta y buenos momentos, pero no son los más, y también se acaban pronto. El camino frecuenta más los lugares difíciles, duros de atravesar, dolorosos y sufridos. Hay más espinas que rosas, y se hace pesado, triste y angustioso.

Por eso se llora, aunque se cante en algunos momentos. Sin embargo, se camina y no se para. No queda otro remedio. Para atrás no se puede ir, pues aunque hay recuerdos gratos y felices, sabemos de los tristes y sufridos que hemos pasados. Queremos encontrar los felices y alegres, y por eso caminamos.

Esa es la razón por la que Dios entregó a su Hijo al mundo, para que todos los hombres acaben el recorrido de su camino en una fiesta eterna. La fiesta de la salvación. Y esa es nuestra esperanza, caminamos por eso, para acabar con una fiesta eterna, una fiesta de gozo y alegría que nunca tendrá fin.