sábado, 18 de junio de 2022

NO PODEMOS SERVIR A DOS SEÑORES AL MISMO TIEMPO

 
«Estás en este lugar o en el otro, pero no en el mismo a la vez. Es misión imposible. En consecuencia, hacer el mismo servicio será imposible, pues, tendrás que engañar a uno para servir al otro, o viceversa», pensaba Manuel.

Levantando la voz dijo: —Nos empeñamos en querer estar en dos lugares a la vez, sirviendo y sirviéndonos, y eso es imposible.

—¿A qué te refieres ­—dijo Pedro— frunciendo el ceño.

—A que los que tienen su contento en este mundo, tendrán que dar estrecha cuenta de ello, porque esta vida no es para gozar sino de expiación.

—Pues, muchos van equivocados —respondió Pedro.

—Esa es la diferencia y lo que nos dice hoy el Evangelio —puntualizó Manuel leyendo: (Mt 6,24-34): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por…—. Si buscas tu bienestar, tus propias satisfacciones estás danto tu tiempo a ti mismo y negándoselo a los que lo necesiten y, precisamente de eso tendremos que dar estrecha cuenta —concluyó Manuel.

—Es un duro camino que pocos estarán decididos a recorrer —dijo Pedro— sorprendido por la firmeza con la que Manuel le había respondido.

—Así es, Pedro —intervino Manuel—. Es evidente que hay que descansar, tener un respiro y reponer fuerzas. Pero, lo que has recibido tienes que emplearlo en ayudar a otros, sobre todo, los necesitados. Y, por supuesto, quien más recibe más tendrá que dar.

—De donde se deduce —dijo Pedro— que quienes buscan disfrutar y pasarlo bien en este mundo, adoptando una actitud indiferente, poco solidaria y egoísta, tendrán que dar cuenta de ese comportamiento. ¿No es así —inquirió Pedro.

—Correcto —sintió Manuel—. La consigna está clara, amar. Amar como Dios nos ama y como el Hijo, nuestro Señor, nos lo ha mostrado entregando su Vida para nuestra salvación.

 

Hubo un silencio. Manuel y Pedro asintieron con sus miradas que el camino era ese. No hay otro. Jesús lo ha recorrido primero mostrándonos toda la Misericordia del Padre y, entregado a la Voluntad del Padre, primera prioridad de su Vida. Y así nos lo hizo saber a nosotros. No podemos anteponer nada ante el amor a nuestro Padre Dios y, en consecuencia, al prójimo, pobre y necesitado.  Es el resumen de toda la Ley y los Profetas: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Desde ahora, como Jesús, el Hijo de Dios, nos ha enseñado, hasta el extremo de entregar la vida.

Tanto a Manuel como Pedro, les vino el  mismo pensamiento «las dificultades que implicarían vivir ese estilo que Jesús nos manda. Pero, también sabían que Jesús nunca nos deja solo y nos acompaña para que nunca perdamos la fortaleza ni nos vengamos abajo. El Espíritu Santo camina con nosotros.

viernes, 17 de junio de 2022

SOLO LO DADO, POR AMOR Y GRATUITO, VIAJA CONTIGO DESPUÉS DE LA MUERTE

Mt 6,19-23

Todo lo que hayas guardado en este mundo, se quedará en este mundo. De modo que, las riquezas, bienes, tesoros, éxitos, fama y cuanto más acumule pertenecen a este mundo y, una vez acabado su tiempo y su disfrute, se quedarán aquí. No podrás llevarlos contigo. Así que surgen dos pregunta: ¿Para qué acumularlos? ¿Y cuál vale acumular?

El Evangelio de hoy te lo explica claramente. Lo de aquí abajo, se quedará aquí abajo. Y no hay que pensarlo mucho, pues observamos que realmente así sucede. Solo lo que te vale para llevártelo contigo es lo que hayas dado con generosidad, gratuidad y por amor. Es eso lo que cuenta y, en consecuencia, lo que importa. Tu verdadero y único Tesoro, que cuenta para Dios, es el amor que hayas gastado en beneficio de los más necesitados.

—Me quedo perplejo —Pedro— al comprobar que el mundo mira para otro lado. Aquí abajo vale el poder, las riquezas, el éxito, la fama…etc. Y es lo que la gente busca. ¿Estamos ciegos? —me pregunto.

—Te lo preguntas tú, y también yo —dijo Pedro.

—Grande tiene que ser nuestra ceguera que no somos capaces de darnos cuenta de lo que hacemos.

—Pero, no solo eso —Manuel— sino que nuestra debilidad puede con nosotros y la oscuridad nos paraliza hasta el punto de quedar sometidos a los intereses mundanos. Solo la Gracia de Dios puede sacarnos de esta oscuridad y llevarnos a la luz.

—Efectivamente —replicó Manuel— lo que has guardado para ti se quedará aquí. Eso no te lo podrás llevar, pero lo que has dado a los demás durante tu vida sí lo llevarás contigo después de la muerte, y ese será, como dice el Papa Francisco, el mérito de Jesucristo en nosotros. —Porque, lo que tienen su contento aquí tendrán que rendir estrecha cuenta, pues, esta vida no es para gozar sino de expiación. Estamos pagando nuestros pecados que, por el mérito de nuestro Señor Jesucristo, alcanzan la Misericordia de nuestro Padre Dios.

jueves, 16 de junio de 2022

MISERICORDIA

Estamos cansados de reuniones. Toda la vida se han estado reuniendo los que mandan con el fin de encontrar soluciones a los males de este mundo, pero nada han conseguido. Y no se consigue nada porque no se busca la verdadera solución y con el arma adecuada. Solo existe una y, mientras esa una no se ponga en práctica nada se podrá solucionar. Seguirá existiendo violencia, venganza, explotaciones, odios y guerras. Y, en consecuencia, habrá pobreza, hambre, guerras y muertes.

La solución es diáfana y clara, y muy sencilla, pero difícil de lograr. Difícil porque con solo nuestras fuerzas no podremos lograrlo. Hablamos de Misericordia. Esa palabra mágica que da respuesta a todos nuestros sin sentidos y pecados. Por la Misericordia Infinita de Dios estamos salvados y en la Misericordia de Dios, este mundo tendrá paz, será fraterno y solidario. Y todos los problemas habrán terminado.

Así de sencillo, pero, así de difícil, porque sin el concurso del Espíritu Santo no se podrá conseguir. Por tanto, el primer paso es abrirnos al Espíritu Santo. Y, un mundo orientado en y por la Misericordia establecerá una fraternidad y justicia distributiva y justa. Misericordia significa comprender las debilidades, los egoísmos, los fracasos y pecados que, perdonados misericordiosamente, urge orientarse a la reconciliación, a la equidad y justicia. Un reparto justo que nace del vivir misericordiosamente.

miércoles, 15 de junio de 2022

EL ÉXITO DEL MUNDO CIEGA EL CORAZÓN

—Si delante de otros exhibes tus cualidades y tus talentos con la intención de ser visto y que te admiren y aplaudan, tienes ya tu recompensa. ¿Acaso buscas más.

—Siguiendo tu exposición, Manuel, quien busca el éxito y fama en este mundo con la intención de ser enaltecido, se pierde. ¿No es eso lo que has dicho?

—En efecto, eso he querido decir —respondió Manuel—. Y tú lo has resumido muy bien. Quien, ya lo dijo Jesús -Mt 16, 25- busque su vida en este mundo tratando de ganarla y llenándola de riquezas, fama y éxitos, la perderá.

—Y quien la dé gratuitamente por hacer el bien a los más necesitados en nombre del Señor, la salvará —apuntó Pedro.

—De forma —siguió Manuel— que quien gane su vida aquí, buscando sus intereses, satisfacer sus apetencias, pasiones y buscando su propia vida y felicidad, se encontrará que, al final, todo será vano y la perderá eternamente.

—Y esa es la experiencia que tengo yo —dijo Pedro—. Nada en este mundo te da esa felicidad que buscas. Una felicidad que te llene de paz, de gozo y del saber que haces lo correcto, lo que es bueno y sirve para que otros vivan también mejor.

—Correcto —dijo Manuel— toda exaltación, todo lucimiento, todo lo realizado con la intención de ser visto trae segundas intenciones. Estás, por tu propio egoísmo, buscando ser alabado y admirado y desplazando al Señor, a quien solamente debes alabar y adorar poniéndolo siempre en el primer plano de tu vida.

—Porque todo nos viene de Él —comentó Pedro.

 

Tu público es Dios, y todo tus actos deben estar dirigidos a Él según su Voluntad. No busques exaltaciones ni éxitos aprovechando tus buenas obras y oraciones, busca solo amar como nos ama nuestro Padre Dios. Ese es el mensaje que nos ha dejado Jesús, el Hijo de Dios, y no solo el mensaje, sino su testimonio de Vida y Obras: Mt 6,1-6.16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para...

martes, 14 de junio de 2022

AMAR A LOS ENEMIGOS

Jesús viene a perfeccionar la Ley, y lo que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo, lo traduce el Señor ahora proponiéndonos amar a nuestros enemigos y rezar por los que les persiguen. Porque, nuestro Padre Dios hace salir el sol para buenos y malos, y manda la lluvia a justos e injustos. Dios envía a su Hijo para salvar a todos, sin distinción de raza, color, pueblo…etc. Todos somos hijos de Dios.

Si amamos a los amigos, que también nos aman, ¿dónde está nuestro mérito? Eso lo hacen todos, pecadores y no pecadores. La diferencia está en amar como nos ama nuestro Padre celestial. Por tanto, ser perfectos, como nuestro Padre celestial es perfecto.


Manuel frunció el ceño y mantuvo la mirada perdida en el horizonte. —Se hace duro aceptar esa propuesta de amor. Amar sí, pero, amar a quien te hace daño y te persigue es harina de otro costal.

—Bastante duro y difícil de realizar, pero, es la propuesta —intervino Pedro—. Él así lo hizo. Nos ama a pesar de que le defraudamos, le damos la espalda y hasta le rechazamos.

—Sí, y si el Señor lo propone —dijo Manuel— es porque podemos hacerlo. No olvidemos que no nos deja solos y que nos envía al Espíritu Santo, quien nos asistirá y auxiliará para que podamos amar como nos ama Jesús.

—No hay que suponerlo, sino que lo hemos visto reflejado en su Vida. La cruz no deja ninguna duda.

Esa es la realidad, amar como nos ha amado el Señor. Y no hay otro camino ni otra alternativa. Ni otra solución, porque, la solución del mundo, valga la redundancia, es el amor. Lo dijimos ayer y lo reafirmamos hoy, hacer el bien da paz y favorece el amor, pues, amar es hacer el bien.

lunes, 13 de junio de 2022

EL MAL SE PARA CON EL BIEN

―¿No crees ―Pedro― que si a un mal recibido respondo con otro mal, la herida de la venganza queda abierta?

―Evidentemente, creo que sí. El mal siempre origina otro mal.

―¿Y si respondo con un bien al mal recibido, ¿qué crees que pasaría? ―Propuso Manuel.

―Supongo que se terminaría el conflicto y se evitaría que la semilla de la venganza siguiera viva. ―Se rompería la cadena del mal.

―Estoy de acuerdo —asintió Manuel—. Creo, firmemente, que el mal se para con el bien. Realizado un mal y recibido un bien, hace pensar. Y su efecto, apacigua, destruye y aniquila ese deseo de venganza y abre la válvula de la paz.

Ambos amigos se miraron complacidos asintiendo con sus semblantes la seguridad de estar en lo cierto. Y, realmente, así es. No lo ha dicho uno cualquiera o alguien que se tenga por sabio. Es simplemente Palabra de Dios. Lo ha dicho Jesús, el Señor.

(Mt 5,38-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».

domingo, 12 de junio de 2022

EL ESPÍRITU SANTO NOS GUIARÁ

No nos convertimos de un día para otro. No es cosa de un instante, aunque esa chispa interior transforme nuestro corazón en un santiamén. La conversión es un camino progresivo que va en aumento, en conocimiento, en disponibilidad y en entrega.

—Todo eso siempre que el Señor no quiera que se realice de otra forma, porque, poder tiene para hacerlo según su Voluntad. —Dijo Manuel. Nos ha creado libre para eso, para contar con nuestra decisión de optar por seguirle, por conocerle y amarle libremente. Por eso, aceptarle y seguirle es un proceso de maduración y, por supuesto, de tiempo.

—Sí, estoy de acuerdo —respondió Pedro—. En la parábola del sembrador podemos encontrar la respuesta a eso que dices. Las semillas caídas en el camino, entre abrojos y zarzas o en tierra poco profunda, necesitan tierra buena y tiempo para dar fruto. Y eso es el proceso que necesitamos para transformar nuestro corazón.

—Dices bien —añadió Manuel. No se trata de oír, de entusiasmarse y de ilusionarse. Se trata de escuchar y de llevar a tu vida esa Palabra escuchada, rumiada e ir experimentándola en tu propia vida.

—Y abiertos a la acción del Espíritu Santo.

—Evidentemente —concretó Manuel—. Es el Espíritu Santo quien hace la obra de conversión. Eso sí, necesita tu permiso, pero, sin Él no hay conversión. Quien nos asiste, nos auxilia y nos va revelando todo lo que, a su tiempo, necesitamos conocer, experimentar y vivir, es el Espíritu de la Verdad.

Y así es. Precisamente, el Evangelio de hoy nos revela eso de lo que hablan nuestros amigos hoy. Son Palabras del Señor que nos dicen: (Jn 16,12-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’».