domingo, 26 de enero de 2014

JESÚS SABE LO DE JUAN

(Mt 4,12-23)


Y decide retirarse. Sabe que lo que a Juan le puede pasar no le impedirá arrebatarle la vida. La Vida junto al Padre al que Él ha venido a revelar. Decide retirarse, pues a Él le queda todavía cumplir su Misión. Misión que el Padre le ha confiado y a la que ha sido enviado.

Se encamina hacia Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: «¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido». Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado». 

Nada nos pasará porque vamos enviado por el Padre, nuestro verdadero Padre: Señor de la Vida y la Muerte. ¿Quién podrá quitarnos la vida? Posiblemente podrán hacernos sufrir mientras estemos aquí en el camino de nuestra vida terrenal, pero nada más. Jesús sufrió, pero en el Espíritu pudo superarlo. Nosotros también en Él saldremos vencedores.

Con el Señor y en el Espíritu Santo seré mayoría aplastante y nadie podrá vencerme. La vida pertenece al Señor y el me la transformara en una Vida gozosa y eterna junto al Padre.

sábado, 25 de enero de 2014

LES RESPONDIERON AL SEÑOR

(Mc 16,15-18)

La respuesta de esos benditos once, los apóstoles, ha hecho posible que hoy, 2014 años después, yo hable de ellos, conozca y crea en el Señor. Porque ellos me lo han transmitidos a través de la Iglesia por la Gracia de Dios. De la misma manera, yo, sólo por corresponder, debo transmitir la Palabra recibida, pero más aun y sobre todo, por la Gracia de Dios, que me la ha dado, regalado y me la aumenta para perseverar en el camino.

El Señor ha Resucitado y se ha presentado a los apóstoles. El Señor vive entre nosotros y nos acompaña en nuestro camino. Tendremos que morir como Él, pero también como y en Él resucitaremos. Por eso yo creo, porque tengo la Palabra del Señor que así lo ha dicho y lo ha testimoniado con su presencia. Y también por el testimonio de los apóstoles que lo han transmitido con su testimonio a través de la Iglesia.

El Señor vive y está entre nosotros, y ese gozo de felicidad eterna a la que caminamos no se agota ni se acaba en nosotros, sino que se transmite con nuestras vidas a los demás. Porque todos queremos alcanzar la dicha y el gozo eterno y porque el Señor ha venido para eso, para dárnosla a todos.

Tu vida es el escaparate que anuncia la salvación que el Señor nos ofrece.




viernes, 24 de enero de 2014

A TI TAMBIÉN TE LLAMA

(Mc 3,13-19)


El Señor llamó a los que Él quiso. Eligió a doce, y podemos preguntarnos, ¿por qué no a mí o a ti? Nunca lo sabremos hasta que Él quiera revelárnoslo. El Señor hace las cosas como quiere. Sin embargo, de una cosa podemos estar seguro: haga lo que haga el Señor, siempre será lo mejor para nosotros y para todo el mundo.

Ahora, el llamar a doce para darle poderes de expulsar demonios y predicar su Palabra, implica también una llamada a todos los hombres, porque conocida su Palabra no podemos guardárnosla sino derramarla también en los demás. Jesús quiere que todos seamos partícipes de su Gloria y que todos vivamos su Verdad y su Amor.

Eso nos compromete también en nuestro propio ambiente, medio, familia o trabajo, ser transmisor de su Palabra y proclamar la Buena Noticia de Salvación. Por eso, todos estamos también llamados a vivir y proclamar su Palabra, cada uno según sus talentos y cualidades recibidas.

Dame Señor la Gracia y la sabiduría de guardar tu Palabra y darla a conocer a todos aquellos que se cruzan en mi camino.

jueves, 23 de enero de 2014

JESÚS NO ANDA SÓLO, LE SIGUEN MUCHOS

(Mc 3,7-12)

Jesús no ha venido para cumplir una misión y desaparecer. Jesús no se ha puesto a dirigir ni a realizar unos actos según a Él le parezca y luego dejó que los demás hicieran según creyeran. Nada de eso, Jesús vino a formar comunidad en torno a Él y a proclamar el Amor del Padre.

Y lo primero que hizo fue elegir a unos cuantos, le pareció que fuesen doce, y formó una comunidad donde todos se encargaban de algún servicio en concreto. Y desde ahí inició su misión dándoles poderes a sus discípulos para que hicieran lo mismo que Él. Les reveló la Voluntad y el Amor del Padre y los instruyó en la enseñanza de las Escrituras para que ellos la transmitieran a los demás.

Pero, sobre todo, les dejó un estilo de actuación que atraía a todos: su bondad, su forma de escuchar, de preocuparse por los problemas de los demás, sus atenciones y curaciones, sus soluciones y correcciones... La gente sentía la cercanía y el interés del Señor por atenderles y preocuparse por ellos, y por eso les seguían hasta acosarlo con la intención de tocarle.

Estar y seguir a Jesús es vivir en la misma actitud que Él, y eso nos desvía a atender a los necesitados, a los enfermos, a los más pobres y excluidos. No podemos seguirle si no estamos dispuestos a fundirnos en hermandad y unidad, porque sólo la unidad nos revela y testimonia como seguidores de Jesús. Démonos cuenta de cómo, a lo largo de los siglos, los cristianos nos hemos dividido en católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, y un largo etcétera de confesiones cristianas. Pecado histórico contra una de las notas esenciales de la Iglesia: la unidad.

Sólo unidos testimoniamos nuestra fe en un sólo Dios y un sólo Hijo, que se hacen Uno para que también nosotros seamos uno.

miércoles, 22 de enero de 2014

LA VIDA ES LO PRIMERO


(Mc 3,1-6)

No se puede dejar las necesidades del hombre en un segundo plano. No se puede dar prioridad a normas y reglas que dejen al hombre en segundo lugar, porque el hombre es el centro de la creación y nuestro Padre Dios le ha dado todo su amor hasta el punto de entregar a su Hijo Predilecto para rescatarlo del pecado.

La vida es lo primero ya sea sábado o domingo. El hombre debe ser atendido por encima de liturgias, días, celebraciones  y lo que sea, porque es la preferencia de Dios y la criatura de Dios. Dios ha venido para salvar al hombre, y no por el hecho de ser sábado y la ley prohibirlo, el hombre no puede ser curado. Jesús rompe con esa norma haciéndoles ver que el hombre está por encima del sábado.

Y siente pena al comprobar que no le responden y permanecen encerrados en su corazón obstinados por poner la ley ante que el bien del hombre. Y eso mismo ocurre en nuestro tiempo. El hombre antepone sus egoísmos y satisfacciones al bien de sus contemporáneos y se instala el mal en el mundo.

Si no crece el amor, permanece el egoísmo y la búsqueda de uno mismo. Así, el hombre queda postergado a los intereses del mundo y la ley, que otros hombres prefieren para sus propios beneficios.

martes, 21 de enero de 2014

LA LEY PARA EL HOMBRE

(Mc 2,23-28)

Cada época ha marcado una etapa y un camino de evolución. Las leyes se han tenido que adaptar en función del hombre y para el bien del hombre. Pero no siempre ha sido así porque los legisladores han visto la oportunidad de hacerse los dueños de los hombres y dominarlos. Así las leyes han quedado estancadas y sometiendo a los hombres.

Una de estas leyes era la del sábado. No se podía hacer trabajos el sábado ni siquiera curar o satisfacer una necesidad urgente y necesaria. El hombre quedaba sometido al sábado por unos sacerdotes retrógrados e instalados en el poder. Jesús rompe con esas leyes y tradiciones que someten en lugar de liberar. Así rompe las normas sabáticas y se enfrenta a los sacerdotes y fariseos de su tiempo proclamándose Señor del sábado y liberando al hombre a su sometimiento.

Todo ha sido creado y establecido al servicio del hombre, porque es el hombre por quien el Padre ha entregado su Hijo y enviado para salvarlo.

lunes, 20 de enero de 2014

EL SEÑOR ESTÁ ENTRE NOSOTROS

(Mc 2,18-22)
 
No es tiempo de sacrificios ni de tradiciones basadas en costumbres y expresiones antiguas, se trata de que el Hijo del Hombre se hace presente entre los hombres, y se hace tiempo de gozo y de permanecer en su presencia. Él, el Esposo, el Hijo de Dios hecho Hombre está entre nosotros, ¿cómo entonces vamos a hacer ayuno? Conviene hacer fiesta, banquete, porque Él está con nosotros.

Habrá momentos de fortalecernos en la privación, en el sacrificio cuando el Esposo se vaya y cuando la fortaleza de la oración lo requiera. Ser perseverante exige esfuerzo, privación y ayunos para permanecer fuertes en la oración. El mundo nos tienta y nos debilita, y en esos momentos necesitamos estar fortalecidos para preservarnos del peligro.

Sin embargo, debemos romper con la rutina, con el ayuno por el ayuno y la costumbre. No se trata de cumplimientos ni de interpretar la ley, se trata de una vida nueva. Una vida cuyo centro sea el hombre y el amor por el hombre. Una vida con los valores que envuelven la misericordia y el perdón, y que son unidos y cultivados por el amor.