viernes, 19 de diciembre de 2014

DE LAS COSAS PEQUEÑAS, DIOS DESCUBRE SU DIVINIDAD

(Lc 1,5-25)

Podía haber escogido a gente importante de la época; podía haberse rodeados de influyentes y ricos personajes para ser más creído; podría haber elegido unas circunstancias más destacadas y de mayor relieve para que se notara su venida. ¡Pero no, cogió lo pequeño e inútil!, y lo que necesita una mirada sobrenatural para poder creerlo.

Y es que Dios se vale de las cosas imposibles para hacerlas posibles. Así de una mujer estéril, y de edad avanzada, todos los condicionantes en contra, Dios hace el milagro de que quede encinta y dé a luz a Juan el Bautista. Dios tomando lo imposible descubre, demuestra y prueba su Divinidad, y nos revela el envío de su Hijo Jesús, a quien le va a preparar el camino Juan el Bautista.

Sin embargo, nos cuesta creerlo. Pedimos milagros para creer, y mostrándonos el milagro no creemos. ¿En qué quedamos? Posiblemente ocurriría lo mismo si viniese algún resucitado a testimoniar su resurrección. Tampoco movería nuestra fe. Fue lo que ocurrió con Zacarías, el padre de Juan. Tuvo sus dudas y pidió pruebas. Por su desconfianza quedó mudo hasta el momento del parto.

Supongo que también nos ocurre eso a nosotros, dudamos del poder de Dios, pero más de que Dios nos escuche y corresponda a nuestras peticiones. Sabemos de personas enfermas por las que pedimos, y, cómo no sucede nada pensamos que Dios no nos oye, ni nos escucha, ni nos hace caso. Mejor pensar que, si no ocurre nada, es porque Dios así piensa que nos conviene y es mejor, o porque no lo pedimos con la fe suficiente sabiendo que Dios lo puede hacer si esa es su Voluntad.

Pidamos al Señor que nos aumente nuestra fe, y que seamos pacientes y confiados en esperar recibir lo bueno y lo que nos conviene. Y eso siempre será la salvación de nuestras almas.


jueves, 18 de diciembre de 2014

¿Y A NOSOTROS, SE NOS HA APARECIDO EL ÁNGEL?

Mt 1, 18-24´

Contemplamos pasivamente la historia de María, lo que le aconteció antes de empezar a vivir junto a su esposo José. Posiblemente hemos visto películas sobre sus historias y hasta podemos creernos que es como un cuento clásico incorporado a la historia de este mundo.

Podemos contemplarlo como algo lejano, celebrado rutinariamente todos los años y que nos sirve como telón de fondo para celebrar unas fiesta donde ellos son los menos que pintan. Sirven de adorno, pero de ahí no pasan. Nuestra particular Navidad se centra más en saludos, alegrías consumistas, comilonas, dulces, regalos, cantos, bailes y jolgorio.

El acontecimiento nos relata la encrucijada en que se encontró José. Sin saber cómo, María, su esposa, estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Sus proyectos se vinieron abajo y, en secreto, pues era justo y no quería ponerla en evidencia, había decidido repudiarla. Y, ¡eh aquí que el Ángel del Señor se le aparece en suños y le explica la situación. Y José cambia sus planes.

Conocemos la historia y su desenlace. Ser justo no es fácil. Experimentamos lo que cuesta serlo en un mundo como el que nos ha tocado vivir. Y cambiar tus propios planes tampoco es cosa fácil. Sobre todo cuando hay cosas que no sabemos como resolver ni predecir. El riesgo, la aventura y la fe. Lo cierto es que hoy, después de 2014 años, el mundo, consciente o inconsciente celebra este acontecimiento: El nacimiento de Jesús. Dios hecho Hombre.

José y María dejarón sus proyectos y, aventurándose, siguieron el proyecto que Dios tenía sobre ellos. Hoy sabemos que es el Plan de salvación para todos los hombres. Su Hijo Jesús ha nacido, tomando la Naturaleza human, sin dejar la Divina, pero despojándose de ella, para vivir como tú y como yo, y cerca de nosotros revelarnos el Amor del Padre y pagar, con una muerte de Cruz, por nuestra salvación.

Si en estas Navidades celebras otra cosa, estás en tu derecho. Eres libres para hacerlo, pero no estás celebrando el nacimiento de Señor que se ha hecho Hombre para salvarnos. Quizás se te haya, a ti también, aparecido el Ángel del Señor, pero quizás no quieras cambiar tus planes.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

UN HOMBRE, UNA FAMILIA Y UNOS ANTEPASADOS

(Mt 1,1-17)

Jesús no viene desencarnado humanamente. Se encarna en María y tiene su propia historia humana. Hijo de José, de la casa y familia de David, posee una gran descendencia salpicadas por pecados y manchas humanas que no esconde sino que aparecen en la larga lista de su genealogía.

Todo se expone a la luz y nada se esconde. Se registra el pecado de homicidio de David, como la idolatría de Salomón o la prostitución de Rahab. Y junto con ello hay momentos de gracia y de fidelidad a Dios, y sobre todo las figuras de José y María, «de la que nació Jesús, llamado Cristo» (Mt 1,16).

Podemos observar que no se trata de ocultar nada y todo se narra con naturalidad y sencillez. El nacimiento de Jesús ocurre de forma muy sencilla, sin privilegios ni exigencias. Como podía ocurrir, extrapolándolo a las circunstancia de aquella época, hoy en cualquier familia humilde y sencilla.

Jesús, el Hijo de Dios, hecho Hombre, no hace alarde de su Divinidad, sino que se abaja y despojado de todo poder, nace entre los hombres para revelarnos la grandeza y el Amor del Padre. Es hermoso esta actitud de Jesús, que se iguala a nosotros y nos demuestra su Amor para darnos la oportunidad, por nuestra condición de seres libres, de salvarnos.

No perdamos la oportunidad de cada día de escucharle, de seguirle y poner todo nuestro empeño y escucha en vivir su Palabra y realizar su Voluntad. Amén.

martes, 16 de diciembre de 2014

VALE MÁS TU CONCLUSIÓN FINAL QUE LA TOMADA EN EL MOMENTO

(Mt 21,28-32)

La capacidad de madurar, para decidir o elegir es muy importante. Y ella va unida a la de discernimiento. Discernir, es decir, reflexionar es fundamental, porque nuestras decisiones necesitan tiempo al igual que la fruta para llegar a la madurez. No, a veces, podemos dar una respuesta rápida si esa no ha sido reflexionada. O corremos el riesgo de equivocarnos con muchas probalidades si la tomamos a la ligera o muy rápidamente.

Eso parece que sucedió en la parábola que Jesús dirige hoy a los sumos sacerdotes. El primero de los hijos decidió rápido y se negó a obedecer al padre. Luego, reflexionada la respuesta, se arrepintió y cumplió la orden del padre. Todo lo contrario ocurrió con el segundo hijo, asintió a obedecer al padre, pero luego no hizo el menor caso y no cumplió la orden del padre.

A la luz de la razón observamos que es el primer hijo quien obedece y hace la voluntad del padre. Y así se afirma en este pasaje evangélico. Y Jesús concluye: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

Sobran palabras, pues queda bien explicito que no cumple la voluntad del Padre sólo la palabra, si no va acompañada del hecho. Aprovechamos para pedir al Espíritu Santo que nuestras palabras hechas en verdad y justicia estén siempre apoyadas en los hechos de la vida. Amén.

lunes, 15 de diciembre de 2014

LA AUTORIDAD DE JESÚS

(Mt 21,23-27)

No les resultaban fácil callar a Jesús. No encontraban causas que justificaran sus razones para contradecir a Jesús ni para expulsarlo del templo. Jesús conoce sus intenciones y sabe de sus mentiras e hipocresías. Sabe de sus temores a Juan por la aceptación que tenía entre el pueblo, y conoce que de admitir que el Bautismos de Juan viene del cielo sería contradecirse ellos mismos.

¿Qué hacer entonces? No pueden con su soberbia de aceptar y admitir la Divinidad de Jesús y optan por mentir, por falsear y por, a pesar de quedar en ridículo, callar y aceptar que no saben. La verdad siempre gana, aunque aparentemente  sea la perdedora y la vencida. Al final se impone la verdad y la justicia.

Hoy no sólo nos reprenden y nos expulsan de los colegios (crucifijos, signos religiosos...), sino que hasta nos prohíben hablar de Jesús y, en oriente, muere un cristiano cada cinco minutos. La Iglesia es perseguida  e indiferente a las voces que gobiernan el mundo. El mundo occidental permanece pasivo ante la violencia que se vive en el oriental. No sólo ya en el terreno de la fe, sino en el de la injusticia y sometimiento de los hombres y mujeres, expresamente los cristianos.

Danos Señor la astucia, el valor y la sabiduría de encontrar las palabras precisas que descubran la verdad y defiendan la justicia ante la mentira y el egoísmo de los que las quieren matar.

domingo, 14 de diciembre de 2014

INVITADOS A SER HUMILDES, ARREPENTIRNOS Y A LA CONVERSIÓN

(Jn 1,6-8.19-28)

Prepararnos no es estar en forma, atentos a que algo suceda, a los ruidos y acontecimientos. Prepararnos, aunque contiene muchas de esas actitudes, es fundamentalmente dejar entrar la humildad en nuestro corazón, tener una actitud seria y comprometida de arrepentimiento y darle un giro a nuestra vida donde los valores del Reino de Jesús de Nazaret sean los valores prioritarios de nuestra vida.

Eso significa que el amor a los más pobres y necesitados será el centro de nuestras vidas. Y eso necesitará mucha humildad. Juan el Bautista nos invita a eso, nos propone caminos de penitencia y sacrificio para vencer nuestro egoísmo y nuestra predisposición a la comodidad, al individualismo, a la satisfacción personal y a ponernos como centro de nuestro universo.

Nos anuncia que entre nosotros está el Mesías, el Hijo de Dios Vivo, y nos invita a seguirle para que en Él seamos bautizados en el Espíritu Santo. Porque en el Espíritu seremos fortalecidos, auxiliados, acompañados y asistidos para, siendo humildes y arrepintiéndonos, podamos ir perfeccionándonos y convirtiéndonos. Juan el Bautista inicia el comienzo de la hora de salvación. 

Con el Señor entre nosotros, nuestra hora de salvación ha llegado. Es la hora de, siguiéndole, encontrar en Él el auxilio de salvación que nuestro Padre Dios nos había prometido. Amén.

sábado, 13 de diciembre de 2014

ESPERANDO AL QUE NO LLEGA

Mt 17, 10-13


La venida del Mesías prometido ha sido anunciada siempre por el profeta. El profeta proclama que el Reino de Dios está cerca, pero es rechazado y no tenido en cuenta.. Sucedió con Elías y con Juan Bautista. Y también con Jesús, el Hijo de Dios Vivo.

Parece que se espera al que nunca llega. Quizás a nosotros no está ocurriendo igual. Esperamos a un Mesías que al parecer no tenemos muy claro. Un Mesías que no parece corresponder a nuestras expectativas. porque nuestra vida no es coherente con sus ideas. Así lo transparenta el mundo en que vivimos.

Somos pocos, porque el mundo vive de espaldas a Dios. Se impone la cultura de la muerte, de género, de la pareja, de las separaciones y destrucción de la familia...etc. Construimos un mundo contrario a la Voluntad de Dios y según el arbitrio del hombre. Un mundo que celebra la Navidad sin niño que nazca, porque sólo lo representa en el portal, pero no lo deja entrar en su corazón. Realmente, ¿a quién esperamos?

Posiblemente han pasado y siguen pasando muchos otros profetas y a ninguno escuchamos ni advertimos su presencia. Quizás hayan muchos que nos están hablando y no les hacemos casos. Incluso nosotros mismos los tratamos de loco. El próximo lunes, 15 de diciembre, hay en Arrecife, un testimonio misionero, Fernando López, sacerdote Jesuita Misionero en la Amazonia de Brasil, que, quizás no nos diga que hagamos nosotros lo mismo, pero sí que cambiemos nuestros valores y miremos a los hombres que sufren y necesitan nuestra ayuda.