martes, 6 de agosto de 2024

LA TRANSFIGURACIÓN: UN CAMINO DE CONVERSIÓN

Es de sentido común que aquellos hombres, Pedro, Santiago y Juan no fueron los mismos a partir de esa experiencia del Tabor. Y es lógico pensar así, pues la experiencia del Tabor fue escogida por Jesús para animarlos, sacarles de dudas, fortalecer su fe y ponerles en camino de conversión.

Quizás, tú y yo hayamos pensado que si nosotros tuviéramos una experiencia como esa también cambiaríamos. Pero, lo que no se nos ha ocurrido es pensar que, Dios, nuestro Padre, también nos la ha dado, y nos la sigue dando cada día, a pesar de nuestra indiferencia y rechazo. Dios, nuestro Padre, nos busca y nos ama con Infinita Misericordia. Luego, ¿cómo no se va a preocupar por nosotros?

Posiblemente tú, también yo, tengamos los ojos cerrados, dormidos en la oscuridad y no advirtamos su presencia.

¿Cuántas cosas hemos oído de Él? ¿Y le hemos hecho caso?

¿Cuántos nos han hablado de Él, o nos han invitado a conocerle mejor y reflexionar sobre lo que nos dice? ¿Y le hemos respondido.

Posiblemente hayamos tenido muchas invitaciones a subir al monte Tabor, pero nos hemos hecho los locos. Igual no como tú y yo pensamos o queríamos. Ni de la misma manera que Pedro, Santiago y Juan pero, sí como quiere el Señor. Él sabe lo que nos conviene y lo que necesitamos. Y la palabra o acción que nos puede ayudar. Otra cosa es lo que nosotros buscamos, queremos y deseamos.

Todavía estamos a tiempo. Dependerá de ti y de mí. No esperes que otro responda por ti. Tienes que ser tú, y nadie podrá suplantarte. Tu cruz tienes que llevarla tú. La mía me corresponderá a mí. Nadie nos podrá suplantar. Eso sí, podrá animarte, darte algún empujón, y, lo más, acompañarte. Pero nunca a poner su hombro. El soportarla y cargarla te corresponde a ti. Es tu cruz, y el Tabor te animará a fortalecerte, llenarte de esperanza y bajar de nuevo al camino para seguir adelante.

lunes, 5 de agosto de 2024

RELACIONADOS MISERICORDIOSAMENTE

Hemos sido creados para amar. Y esa necesidad de amar desde una perspectiva de misericordia y generosidad. No podemos permanecer impávidos ante el sufrimiento de otros. Debemos preocuparnos y hace todo lo que está a nuestro alcance para ayudar al que lo pasa mal y lo necesita. Nunca olvidemos que Dios, nuestro Padre, hace lo mismo con nosotros.

Este milagro, llamado de la multiplicación de los panes y peces, es un signo más de la compasión y misericordia de nuestro Padre Dios. Se preocupa por nuestro bienestar, y enseña a sus hijos que hagan lo mismo. Es evidente, y no hay punto de discusión, que el mundo tendría todos sus problemas resueltos si todos actuásemos siguiendo las enseñanzas de nuestro Señor Jesús, el Hijo de Dios Vivo.

¿Por qué no es así? Es cuestión de que cada cual se haga sus propias preguntas y discierna sobre su actuación. Todos somos parte de ese mundo en el que vivimos, y de todos dependerá de que nuestra convivencia sea fraterna y misericordiosa. Si cada gota del mar se mantiene unida, el mar será grande y abundante de agua. Pero, si cada gota se mantiene separada e intenta ser su propio mar, el mar se dispersa y disuelve.

Tenemos referencias para mirarnos. Una, la primera y esencial: Nuestro Señor Jesús. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Siguiéndole encontraremos ese camino de fraternidad, de amor y misericordia entre todos los hombres de este mundo.

domingo, 4 de agosto de 2024

NUESTRO PAN DE CADA DÍA

Posiblemente damos a nuestra vida un valor más crematístico que espiritual. Nos importa tener dinero para saciar nuestra hambre y satisfacernos en abundancia de pan. Y hasta cierto punto es normal. Nuestra naturaleza humana necesita alimentarse para vivir. Y eso es una prioridad, no se puede pensar ni creer si antes no se tiene el estómago lleno.

Sin embargo, el problema empieza cuando sacias tu hambre. No adviertes tu otra dimensión espiritual y te quedas y pierdes en tus apetencias materiales. Tu vida no levanta la mirada y discierne sobre tu camino, tu verdad y tu propia vida. Quizás, cegado y oscurecido por tu propia hambre de pan, pierdes en verdadero norte de tu vida a la que has sido llamado.

Ese es el peligro que corremos: quedarnos en nuestras propias ambiciones, egoísmos, satisfacciones, dejando a un lado y en segundo término el Pan espiritual que es el que nos da y satisface la plena felicidad y Vida Eterna. Precisamente, el Evangelio de hoy nos habla de ese Pan – nuestro Señor Jesús bajado del Cielo – que quizás no somos capaces de ver, descubrir, sentir o experimentar. Un Pan que precisamente alimenta nuestro espíritu y nos da esa capacidad de compartir, perdonar y amar.

Un Pan que, aparte de alimentarnos espiritualmente, nos llena de paz, gozo y plenitud eterna.  Ese es nuestro verdadero alimento: Pan bajado del Cielo – Jesús – que nos da y entrega su Vida por amor para hacerse alimento de nuestra alma. Y ese, precisamente, es el Pan del que debemos alimentarnos en nuestra vida. Alimento que nos fortalece, da sentido a nuestra vida y nos da Vida Eterna. Porque el otro, el pan de cada día, que también necesitamos, solo nos da alimento para el cuerpo y no para la Vida Eterna.

sábado, 3 de agosto de 2024

SOLO LA VERDAD PERSISTE Y TRIUNFA

Lo hemos experimentado muchas veces, la vida apoyada en la mentira y cobardía siempre termina frustrada y perdida. La historia nos da muchos ejemplos, pero más permanece escondido en la conciencia de cada cual que haya dejado que su conciencia se someta al engaño, a la cobardía y al pecado.

La historia de Herodes refleja esta constante de despotismo y de irresponsabilidad escondida en la debilidad, los caprichos, la satisfacción y el pecado. Frente a él, un Juan Bautista que personaliza todo lo contrario: fe, convicción, personalidad, dignidad y verdad. Proclama la hora de la llegada del Mesías. Anuncia su llegada y su presencia ya entre nosotros. Denuncia la vida disoluta y de pecado de tetrarca Herodes y eso trae como consecuencia su muerte.

Hay momentos que nuestra conciencia nos inquieta y nos llama a cambiar de actitudes, a reconocer que Dios está presente en nuestra vida y a emprender camino de conversión. Pero, quizás, como sucedió con el tetrarca Herodes, nosotros también titubeamos y nos resistimos al cambio. Quizás debilitado por nuestras comodidades, nuestros hábitos y egoísmos permanecemos inmóviles y sin reacción. Y cortamos la cabeza a nuestra propia actitud de conversión.

Sin embargo, el Camino, la Verdad y la Vida seguirán adelante, y la Buena Noticia será proclamada hasta la consumación de los siglos. Y siempre, tanto tú, como yo, tendremos, por la Misericordia de Dios, la oportunidad – mientras dure nuestra cabeza – la oportunidad de cambiar y proclamar que Dios Vive y nos salva.

viernes, 2 de agosto de 2024

UN DIOS ESCONDIDO ENTRE NOSOTROS

Decimos y creemos que Dios se hizo hombre. Se encarnó en naturaleza humana y habitó entre nosotros. Pues bien, así fue y así se ha mostrado al mundo, a este mundo en el que también vivimos nosotros, sus criaturas.

Y lo ha hecho de una forma tan natural que, quizás, si no somos capaces de abrir los ojos, no le vemos. Tan natural que ha crecido en una carpintería, la de su padre. Y tan natural que, en ese ambiente, lleno de olores y herramientas que trabajan la madera y la modelan para hacerla útil para nuestra vida, Jesús ha crecido, se ha relacionado y dado a conocer.

Tan natural ha sido su integración en este mundo que muchos se han quedado asombrado de su sabiduría, de su forma de enseñar, con autoridad, y, sobre todo, de sus milagros. Y eso ha sido así hasta el extremo que, siempre, y hoy, nos sucede también a muchos de nosotros. ¿Quién es este Jesús? ¿De dónde le viene esa forma de enseñar, con esa autoridad y sabiduría? ¿Acaso no es ese del que oímos hablar desde nuestra niñez y del que hemos recibido, por parte de la Iglesia, ¡si hemos hecho la primera comunión!, catequesis de su Vida y Obras?

Posiblemente nosotros actuamos de la misma manera. Damos la espalda al Señor, y si creemos en un Creador, no pensamos que Jesús tenga ninguna relación con ese Creador. No escuchamos su Palabra ni nos importa su Vida.

La Iglesia, continuadora de su Buena Noticia de salvación, la utilizamos como una oficina más a donde acudimos para formalizar socialmente esos sacramentos de bautismo, confirmación y primera, también la última, comunión. Pero nada más, todo queda ahí. Nuestra vida continúa según nuestros criterios e ideas. La Palabra de ese Jesús que nos proclama la Iglesia pasa desapercibida para nuestra vida.

Realmente esa es la realidad. Poco ha cambiado desde el principio, sin embargo, gracias a Él, el mundo se sostiene y guarda uno valores de justicia y verdad que hacen posible la vida en muchas partes. Y en eso está la lucha. Con y en Él, el mundo tiene sentido. Sin Él, todo es caótico, sin sentido y ruina.

jueves, 1 de agosto de 2024

UNA ACTITUD DE VIDA

El resultado de tu vida será de la forma que tú la hayas entendido y practicado. Y sobre todo de tu fe. Después de un largo tiempo de protección y desarrollo te toca a ti responsabilizarte de tu propia vida. En ese momento eres lo que realmente hayas trabajado, obedecido y aprendido. Tu momento actual obedece a la cosecha que tú mismo hayas hecho con tu propia vida. Y no busques cambiarla con el esfuerzo y producto de otros. Simplemente serás tú y tus esfuerzos los que darán sentido y camino a tu vida.

Irremediablemente, la cosecha será recogida. Buena o mala será tu cosecha y, tras la criba, el resultado será lo que haya de bueno o malo. Dependiendo del equilibrio de lo uno sobre lo otro, tu vida quedará situada en su justa correspondencia. Y si todo lo cosechado se inclina más a ser arrojado al fuego eterno, tu vida la habrás perdido para siempre.

Ahora es el momento de acumular más actos de amor que desamor; más obras buenas que malas; más esfuerzos de hacer la Voluntad de Dios que de desobedecerla y rechazarla. Más esfuerzos en vivir en la Voluntad de Dios que alejarnos de ella. Y, sobre todo, más fiarnos y confiarnos en su Palabra hasta el punto de vivir en una actitud constante y permanente de imitarle en nuestra vida. Entonces, al final, la cosecha será buena, alcanzará la Misericordia de nuestro Padre Dios y viviremos eternamente en su Gloria.

miércoles, 31 de julio de 2024

¿DÓNDE ESTÁN TUS TESOROS?

Posiblemente habrás advertido que si hubieses tenido ayer la madurez y la experiencia que tienes hoy todo en tu vida sería distinto. Hubieras cambiado muchas cosas en tu vida y la hubieses orientado de otra manera. No habrías cometido muchos de los errores que has cometido y, posiblemente, todo hubiese sido diferente en el mejor de los sentidos.

Pero, ¿por qué ha sucedido eso? ¿Dónde estaban enterrados esos talentos que no fuiste capaz de ver ni de advertir? ¿Por qué tanta precipitación, debilidad o inclinación a dejarte llevar y seducir por la pereza, comodidad o placer? ¿Por qué no buscar, no indagar y preocuparte por interiorizar tu propia vida y descubrir esos tesoros que mantenías ocultos?

Nunca es tarde tengas la edad que tengas. Siempre hay tiempo, mientras te dure la vida en este mundo, de encontrar ese gran Tesoro que llevas dentro de tu alma. Simplemente, sólo tienes que buscarlo y confiar en que lo encontrarás. Porque, tu verdadero Tesoro está dentro de ti, en lo más profundo de tu corazón. Allí está tú, obra de Dios y semejante a Él, tu Creador, esperándote para ofrecerte su Infinita Misericordia, perdonar todas tus ofensas y, reconciliado en Él, darte la gloria eterna.

De modo que busca, corre y vende todo lo que tienes para comprar y quedarte con ese gran Tesoro que es el «encuentro con Dios Padre».