No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
martes, 28 de mayo de 2024
PRIMERO, DIOS TE HA DADO TODO LO QUE TIENES Y ERES
lunes, 27 de mayo de 2024
EL DINERO POR EL DINERO NOS DESORDENA Y NOS PIERDE
No nos hará falta
indagar y profundizar mucho para darnos cuenta, por nuestra propia experiencia,
que el dinero no es buen compañero. Sabemos de muchos pleitos, enfados y
separaciones por dinero. Incluso extremos de llegar a la muerte. Y es que
cuando anida en nuestro corazón la llama del dinero y hacemos de ella nuestro
centro, nuestra vida se desordena, se desequilibra, se empobrece y se pierde. Él
dinero nos secuestra y nos adormece hasta el punto de esclavizarnos y
desbaratar nuestras más buenas y mejores intenciones. Llega a instrumentalizarnos
y a ensuciar relaciones leales y bien intencionadas. Es un peligro constante y
una bomba de relojería en nuestras manos.
El Señor lo
declara abiertamente un peligro hasta el punto de decir que no se puede servir
a dos señores a la vez. O se hace el dinero el dueño de tu corazón o lo
destierra del epicentro de tu vida y pones a Dios en su lugar. Porque, cuando absolutizas
el dinero, desalojas a Dios de tu corazón y te haces enemigo de cualquier amor
verdaderamente humano.
Es esa la línea roja la que nunca debemos traspasar y que Jesús, el Señor, nos lo advirtió claramente: Dios o las riquezas. Una línea roja que busca y persigue proteger la humanidad. Precisamente, vivimos momentos en los que manantiales de riquezas quieren ordenar un mundo nuevo volviéndole a Dios la espalda. Y cada vez que la cruzamos, nos dice Francisco José Ruiz, SJ, es nuestro corazón quien nos lo recuerda: solo tenemos amor para un Señor, el que nos creó y nunca nos querrá vender.
domingo, 26 de mayo de 2024
NI IMAGINARNOS LO QUE NUESTRO PADRE DIOS NOS TIENE PREPARADO.
Por mucho que
queramos y tratemos de imaginar no podremos nunca hacernos una idea aproximada
de como será esa supuesta casa del Cielo a la que esperamos llegar, por la
Gracia de Dios, el día que nos toque partir de este mundo. Jesús nos lo dijo en
cierta ocasión: - Jn 14, 1-12 – No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios,
creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no
fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para…
Eso sí, definitivamente
sabemos que allí será la gloria, la plenitud de la felicidad eterna y, sobre
todo, junto al Hacedor y Creador de nuestra vida y de todo lo visible e
invisible. Junto a nuestro Padre Dios. Porque, es eso lo que, queramos o no,
todos buscamos, ser felices. Una felicidad que se traduce en estar en paz,
satisfechos y plenos de no desear nada más sino lo que realmente somos y
vivimos.
Estar junto al Señor, me atrevo a pensar que significa eso, quedar eternamente extasiado, llenos de gozo y felicidad simplemente contemplándole. Y lo más grandioso que, sin merecerlo por muchos méritos que hagamos, Él nos espera siempre, nos aguarda y nos tiene un lugar reservado para nosotros. Incluso con nuestro nombre y en unidad, sintonía y abierto a compartir con todos. Porque, quien nos regala la vida eterna es Trinitario y Amor comunitario.
sábado, 25 de mayo de 2024
UNA MIRADA HACIA NUESTRA DEBILIDAD INFANTIL
Es verdad que en
nuestra etapa de niño experimentamos la vulnerabilidad. Nos experimentábamos –
ahora de mayor lo recordamos – débiles, pequeños y necesitado de todo, a casis
todo. No nos dábamos cuenta de la enorme dependencia que teníamos de nuestros
padres y de nuestros mayores. Llegábamos a despertar en ellos sentimientos de
generosidad hacia nuestra impotencia y debilidad. Y nos sentíamos defendidos y
protegidos por ellos.
¿Cuáles son,
ahora, nuestros sentimientos con nuestros padres y mayores? Posiblemente los hayamos
olvidados, o nos queda un vago recuerdo que se escapa a nuestro intelecto. Y
ese es nuestro reto: valorar el amor de nuestros padres e incluso mayores
(maestros, vecinos, amigos de nuestros padres…).
¡Y, por encima de
todo esto, está el Infinito Amor Misericordioso de Dios! ¿Lo entendemos? ¿Lo
sabemos valorar? ¿Nos damos cuenta? Supongo, al menor para mí, de que no soy
capaz. Se me escapa entender esa filiación eterna y gratuita con mi Padre Dios.
Es algo tan grande y tan hermoso que no llega a abarcar mi imaginación.
Y es ese sentido que me gustaría seguir siendo niño: creerme todo, confiar todo, obedecer todo lo que viene de mi Padre Dios. Sí, Padre Bueno, quiero seguir siendo niño, tu hijo predilecto al que amas y quieres llevarlo a tu regazo para que esté contigo la eternidad. Sí, Padre, yo quiero, y te pido que me ayudes, me des esa educación, esa sabiduría para entenderlo y estar siempre como un niño pendiente de Ti. Gracias Padre.
viernes, 24 de mayo de 2024
SOMOS SERES CREADOS PARA Y EN RELACIÓN
No hemos sido
creados para vivir aislados sino en relación. Una relación que nos identifica
como hermanos y llamados a entendernos, asistirnos, auxiliarnos y amarnos. Pero
esa vocación tiene dificultades que se esconden en el pecado. Nuestra
naturaleza está dañada y herida por los deseos pasionales: ambiciones, envidias,
odios, riquezas, poder, sexualidad…etc. Son nuestros afanes que nos aíslan y
nos separan de Dios.
Pero, frente a
todo eso, Dios nos ha creado para que permanezcamos unidos. Somos hermanos,
hijos de un mismo Padre, y nuestra vocación reside en eso, en vivir
fraternalmente y relación y asistiendo a los más necesitados y débiles. Ni que
decir tiene que eso es harto difícil. Es contrario a nuestra naturaleza y
afanes y la disputa está servida. Es evidente que sin ayuda estamos más que
perdidos. Nos será imposible.
Dentro de esta
vocación de relación está el matrimonio: la unión sacramentan de un hombre y
una mujer. Una unión que, a parte de toda su atracción pasional, sexual y
afectiva, trae también dificultades de entendimiento, de caracteres, de habito,
cultura y hasta económicas. Y, evidentemente, todo eso hay que cazarlo desde
nuestra vocación comunitaria y de relación. Y eso lo prometemos en el
sacramento matrimonial.
Pero, lo mejor y
lo que nos salva y ayuda, para poder superar todas nuestras diferencias, es que
nuestro compromiso matrimonial lo hacemos en el Sacramento del matrimonio.
Invitamos a nuestro Señor Jesús y le pedimos que nos acompañe durante el recorrido
de nuestra vida para, en, con y por Él superar todas esas dificultades que nos
van a impedir que nos mantengamos unidos hasta la hora de nuestra muerte.
Ese es el reto y
la meta: «De manera que ya no son dos, sino una sola
carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre» Esa es la
conclusión, y la Palabra de Dios, ahora, el éxito dependerá de cada cual y de
su implicación y fe. Eso sí, no se podrá justificar que disponemos del don para
llevarlo a cabo.
jueves, 23 de mayo de 2024
SOLO UN AMOR COMPROMETIDO Y ENTREGADO NOS PUEDE DAR VIDA
Nuestra primera
intención es depender de nosotros mismo y, por supuesto, no deber favores a
nadie. Pero, una cosa es nuestra intención y otra la realidad en la que estamos
inmersos. Somos seres en relación y dependemos unos de otros aunque las
apariencias quieran engañarnos. Vivimos en sociedades donde la vida es posible
y, hasta cierto punto cómoda, por el servicio que nos prestamos los unos a
otros. Y Jesús, el Señor, se nos regala y da gratuitamente por verdadero amor.
Se parte y se da. Y se queda Eucarísticamente bajo las especies de pan y vino
para darse en alimento espiritual a cada uno de los que creen en Él y se acerca
a recibir ese Pan y Vino transformados en su Cuerpo y Sangre.
Necesitamos los
unos de los otros, pero, somos criaturas necesitadas de Dios. Él es nuestro
Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Y sin Él nada podemos ni nada somos.
Vivimos la realidad de nuestra vida buscando la felicidad, pero sin Él pierde
todo sentido, porque la felicidad y el gozo están en Él. Y solo un amor
misericordioso como el que Él nos da nos puede dar Vida. De modo que necesitamos
estar a su lado, esforzarnos en imitarle y alimentarnos de su Cuerpo y Sangre.
miércoles, 22 de mayo de 2024
DIOS PRESENTE EN EL MUNDO
No nos corresponde
a nosotros decidir que es y que no es o está en la presencia de Dios. Donde hay
amor, allí está Dios. Y eso no lo podemos ni saber ni decidir nosotros. Lo que
cada cual recibe, percibe o interpreta es cosa de él y de Dios. Bien es verdad
que nosotros debemos ayudarnos a encontrarnos con el Señor y facilitarnos el
camino para estar y vivir en su presencia. Pero, lo de ir por aquí o exigir ir
por allá es cosa que pertenece solo a la Voluntad del Señor. Porque, solo Él
sabe lo que hay y anida en lo más profundo de nuestros corazones.
De modo que no
debemos impedir lo que hagan otros, porque, bien dice el Señor: «No se lo
impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego
sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por
nosotros».
Cuando la voluntad es bien intencionada, limpia y sincera, el Espíritu de Dios se hace presente y el amor y la misericordia son bienvenidos, florece y hacen el bien. Percibimos que en el mundo se hace mucho bien y eso descubre que Dios está presente en muchos corazones aunque aparentemente no le sigan de una manera clara y visible. Él ya nos lo advirtió: (Mt 20,16) Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.