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miércoles, 22 de mayo de 2024

DIOS PRESENTE EN EL MUNDO

No nos corresponde a nosotros decidir que es y que no es o está en la presencia de Dios. Donde hay amor, allí está Dios. Y eso no lo podemos ni saber ni decidir nosotros. Lo que cada cual recibe, percibe o interpreta es cosa de él y de Dios. Bien es verdad que nosotros debemos ayudarnos a encontrarnos con el Señor y facilitarnos el camino para estar y vivir en su presencia. Pero, lo de ir por aquí o exigir ir por allá es cosa que pertenece solo a la Voluntad del Señor. Porque, solo Él sabe lo que hay y anida en lo más profundo de nuestros corazones.

De modo que no debemos impedir lo que hagan otros, porque, bien dice el Señor: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros».

Cuando la voluntad es bien intencionada, limpia y sincera, el Espíritu de Dios se hace presente y el amor y la misericordia son bienvenidos, florece y hacen el bien. Percibimos que en el mundo se hace mucho bien y eso descubre que Dios está presente en muchos corazones aunque aparentemente no le sigan de una manera clara y visible. Él ya nos lo advirtió: (Mt 20,16) Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.

domingo, 21 de mayo de 2023

SOLO EN LA ACCIÓN DESCUBRIMOS LA PRESENCIA DEL ESPÍRITU

No trates de entender ni de descubrir el misterio del Señor Jesús. Nunca lo podremos saber salvo por nosotros mismos salvo por la acción del Espíritu Santo. Nuestra cabeza, apetencias, apegos e ilusiones van por otro camino. Estamos sometidos al y por el pecado a satisfacer nuestros egoísmos y no entendemos nada de lo que nos dice el Señor hasta que nos dejemos invadir plenamente por el Espíritu Santo.

Así, lo descubrimos en el camino de los hechos de los apóstoles, ha sucedido con la primera comunidad cristiana. Hasta la Ascensión del Señor, y después de compartir con Él cincuenta días de apariciones y vivencias no se habían enterado de la misión. Pensaban todavía, quizás como nos ocurre a nosotros todavía hoy, en un reino mundano de acuerdo con nuestras apetencias, ideales y egoísmos.

La vida nos exige un reto a cada instante. Un reto de darnos cuenta a dónde vamos y cómo vamos. Y de cómo tenemos que actuar en cada momento. Experimentamos y observamos que somos poca cosa, que apenas sabemos sacar las manos y saber donde estamos. Pero, nos sabemos en presencia del Señor, de ese Señor que acompañó e instruyó a sus discípulos durante tres años y, luego, cincuenta días una vez Resucitado.

E igual que a ellos, también nos acompaña a nosotros hoy y siempre. Tomar conciencia de eso nos cambiará la vida, nos fortalecerá nuestro camino y nos dará sabiduría, paz y paciencia para soportar y saber por dónde tendremos que ir en cada instante de nuestra vida. Porque es el Espíritu de Dios quien nos dirige, quien nos anima, quien nos instruye, quien nos ilumina y nos fortalece para que seamos eso que el Señor ya nos ha dicho y nos ha mandado: Sal y luz para el mundo. Y es en este mundo donde tenemos nosotros que caminar sin desesperar sino todo lo contrario, confiar sabiendo que Jesús actúa con nosotros y actuará cuando decida que este mundo ha llegado a su fin.