| Lc 16, 9-15 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
sábado, 8 de noviembre de 2025
EL DINERO SOMETE A LA PERSONA
sábado, 22 de junio de 2024
TODO EN SU JUSTO LUGAR
Todo depende donde
pongas tu mirada. Si la tienes fija en el éxito, el poder, la riqueza o el
placer, tu vida se convertirá en una batalla por estar encima de los demás, ser
el más fuerte o el de más poder. Confundirás la felicidad con tener poder,
riquezas y ser el mejor, y te pasarás la vida preocupado y compitiendo para que
nadie te quite tu situación o estatus. Al final vivirás impaciente y en
constante preocupación.
Porque, no se
puede estar en paz y ser el primero; o buscar la paz por medio del dinero; o
servir a dos señores al mismo tiempo. U olvidas el dinero o te sinceras y
olvidas tu hipocresía de aparentar que sirves a Dios. Es evidente que tratar de servir a ambos es
contradictorio e imposible. Terminarás por dejar a uno y servir a otro.
Ese es el caso que
nos ocupa en el Evangelio de hoy, elegir entre servir a Dios o al dinero.
Ejemplos tenemos muchos delante de nuestras propias narices en muchos planos de
la sociedad en la que vivimos. Llámese mundo político, económico, empresarial,
deportivo y hasta religioso. Sin darnos cuenta ponemos esas nuestras ambiciones
por encima de Dios. Y, lo sabemos y lo decimos: Dios es lo primero.
Es evidente que cuando otras ambiciones ocupan gran parte de nuestro corazón, el encuentro personal con nuestro Padre Dios, el Hijo y el Espíritu Santo, es decir, la Trinidad, se debilita, se aleja y llega al extremo de olvidarse. Y no se trata de tachar esas otras ambiciones como malas, sino, simplemente, ponerlas en su justo lugar. De modo que a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar.
lunes, 27 de mayo de 2024
EL DINERO POR EL DINERO NOS DESORDENA Y NOS PIERDE
No nos hará falta
indagar y profundizar mucho para darnos cuenta, por nuestra propia experiencia,
que el dinero no es buen compañero. Sabemos de muchos pleitos, enfados y
separaciones por dinero. Incluso extremos de llegar a la muerte. Y es que
cuando anida en nuestro corazón la llama del dinero y hacemos de ella nuestro
centro, nuestra vida se desordena, se desequilibra, se empobrece y se pierde. Él
dinero nos secuestra y nos adormece hasta el punto de esclavizarnos y
desbaratar nuestras más buenas y mejores intenciones. Llega a instrumentalizarnos
y a ensuciar relaciones leales y bien intencionadas. Es un peligro constante y
una bomba de relojería en nuestras manos.
El Señor lo
declara abiertamente un peligro hasta el punto de decir que no se puede servir
a dos señores a la vez. O se hace el dinero el dueño de tu corazón o lo
destierra del epicentro de tu vida y pones a Dios en su lugar. Porque, cuando absolutizas
el dinero, desalojas a Dios de tu corazón y te haces enemigo de cualquier amor
verdaderamente humano.
Es esa la línea roja la que nunca debemos traspasar y que Jesús, el Señor, nos lo advirtió claramente: Dios o las riquezas. Una línea roja que busca y persigue proteger la humanidad. Precisamente, vivimos momentos en los que manantiales de riquezas quieren ordenar un mundo nuevo volviéndole a Dios la espalda. Y cada vez que la cruzamos, nos dice Francisco José Ruiz, SJ, es nuestro corazón quien nos lo recuerda: solo tenemos amor para un Señor, el que nos creó y nunca nos querrá vender.
lunes, 17 de octubre de 2022
SOLO VALE EL PRESENTE
| Lc 12, 13-21 |
Es evidente que la vida es un espacio de tiempo que media entre nuestro nacimiento y nuestra muerte. Pero, nunca sabremos su duración ni su final. Podremos – en algunas veces – intuirlo, pero nunca sabremos el momento de su adiós. Igual que se nos dio, se nos quitará llegado el tiempo de nuestra hora. Y nuestro objetivo es aprovechar ese tiempo de vida – ese hermoso don de la vida – que se nos ha regalado para que, por la Gracia de Dios, luego vivamos eternamente una vida gozosa y plena junto a nuestro Padre Dios, autor de la vida.
La parábola que Jesús nos narra hoy lunes en el Evangelio nos habla de este asunto y del valor de las cosas que nos acompaña en cada instante de nuestra vida. Lo importante es el momento e instante que vivimos y la cantidad de amor que en él ponemos y damos. El tiempo es valioso en la medida que lo gastamos ofreciéndolo y dándolo para, y por amor, por el bien del necesitado. Y si así nos sorprende la muerte, ¡bendito momento y bendita vida! La moraleja es clara: «De nada te valen tus riquezas y bienes si en la hora que la vida te es reclamada tú la derrochas de manera egoísta y placentera en ti mismo olvidándote de los necesitados».
domingo, 18 de septiembre de 2022
MANO IZQUIERDA
Cuando
actuamos con mano izquierda queremos significar que usamos toda nuestra astucia
y picardía para, nunca engañar, pero sí valernos de ciertas apariencias o
seducciones para ofrecer la posibilidad de vivir en la verdad, la justicia y el
amor. Posiblemente queremos hacer el bien y, para ello, nos valemos de ciertas
apariencias que atraigan a aquellos que, quizás confundidos, vacilantes o ignorantes
no sepan qué hacer o como defenderse.
El
peligro se esconde en que usemos el mal para hacer el bien. No se trata de eso.
Se trata de usar toda nuestra astucia y picardía para dar a conocer la Buena
Noticia donde está la felicidad y salvación que todos buscamos. Se trata de dar
a conocer a Jesús a aquellos que no le conocen y, para ello, usar todos
nuestros recursos y seducciones, dentro de la verdad, para darlo a conocer.
Puede ser una fiesta, puede ser un motivo de encuentro deportivo o de cualquier
cosa que se nos pueda ocurrir para tener la oportunidad de anunciarle el Amor
que Jesús, de parte de su Padre, nos anuncia con su Vida y Obras.
De
alguna manera, aunque lo hacemos sin condiciones, gratuitamente y por amor, el
testimonio busca despertar y mover en el prójimo a descubrir el Infinito Amor
que Dios nos anuncia en su Hijo Jesús y su Infinita Misericordia. Se trata de
eso, de poner toda la carne en el asador para que la Buena Noticia sea
anunciada y conocida. Siempre al servicio del Amor incondicional y gratuito,
por la Gracia de Dios, y priorizándolo al dinero y las riquezas. Porque, como
bien termina el Evangelio de hoy domingo, no podemos servir a dos señores, terminarás
aborreciendo a uno y amarás a otro.
—¿Te
parece, Pedro, que conviene tener mano izquierda para, seduciendo, buscar la
posibilidad de anunciar la Buena Noticia? —planteó Manuel.
—¡Hombre,
a veces necesitas decir alguna mentirijilla piadosa para acercar al amigo al
Señor y poder anunciarle la Buena Noticia.
—Eso es lo que entiendo yo también —dijo Manuel. Siempre que no perjudiques, corrompas o hagas daño, debemos utilizar todos los recursos para dar a conocer la Buena Noticia.
lunes, 28 de febrero de 2022
ELECCIÓN: MUNDO Y DINERO O DIOS
Una sola cosa es importante, amar y amar, porque, uno solo es el mandato del Señor, amar y amar. Amarle a Él sobre todas las cosas y, amar al prójimo como prueba de que realmente estás amando a Dios. Porque, Él es nuestro Padre, y un Padre quiere a todos sus hijos. Por tanto, ¿cómo pueden estar sus hijos peleados o desunidos? Tenemos que ser fieles al amor del Padre y amarnos como Él nos ama. Es, por tanto, evidente que hemos sido creados para amar.
Pero, el amor no es algo abstracto, se descompone en muchos matices o formas de amar. Por ejemplo, amamos cuando respetamos la vida – no matarás – incluso de los que están dentro del vientre de sus madres; amamos cuando respetamos a la mujer o al marido – adulterio – del otro u otra, y somos fieles a nuestro compromiso matrimonial; amamos cuando no te apoderas – no robarás – de lo ajeno; amamos cuando no mentimos – falso testimonio – a los demás, sobre todo a los inocentes y pequeños; amamos cuando no engañamos – estafa – a los más vulnerables e indefensos, y amamos cuando honramos a nuestros padres y tu madres.
Amamos cuando nuestra vida no es el centro de nosotros mismos y, olvidándonos de ella la centramos en preocuparnos por los que más lo necesitan, los pobres, los pequeños y los inocentes. Amamos cuando nuestra vida está abierta a compartir y pendiente del sufrimiento de los demás, sea quien sea – amigo o enemigo, pequeño o grande – pero el peligro acecha cuando nuestro corazón queda anegado por el dinero y no ve otra cosa que la riqueza y el valor del dinero. Posiblemente, eso fue lo que le sucedió a aquel hombre que se acercó a Jesús. Al parecer cumplía los mandatos de la Ley de Dios, pero su opción por el dinero y las riquezas era más fuerte que su amor por el hombre y, en consecuencia, que el amor por Dios.
sábado, 10 de noviembre de 2018
O DIOS O EL DINERO
sábado, 23 de junio de 2018
MEDIOCRIDAD O PLENITUD
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| Mt 6,24-34 |
¿Por qué andamos preocupados y afanados en tantas cosas que al final no nos sirven para nada. Es verdad que necesitamos el pan de cada día, pero no mucho más, y la cuestión es que nos llegamos a enfrentar por tantas cosas que luego se quedan todas aquí.
domingo, 22 de septiembre de 2013
PREOCUPADOS POR SALVARSE
sábado, 10 de noviembre de 2012
DESPRENDERSE DE TODO...
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(Lucas 16:9-15)
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