| Lc 7, 31-35 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
miércoles, 17 de septiembre de 2025
COMO SI DE NIÑO SE TRATARA
sábado, 16 de agosto de 2025
LA INOCENCIA DE LOS NIÑOS
| Mt 19, 13-15 |
Cuando éramos niños, nuestros corazones eran limpios, ingenuos y llenos de alegría. Creíamos en la bondad, la justicia y la fuerza del amor. Hoy, quizá, el pecado y el desencanto nos han robado algo de esa pureza. Pero el camino no está cerrado: basta volver al Padre con corazón de hijo para reencontrar la inocencia y la alegría que nos hacen herederos de su Reino.
martes, 12 de agosto de 2025
VULNERABLES E INSIGNIFICANTES
| Mt 18, 1-5. 10. 12-14 |
Pedro comprendió entonces que ser como niño no es quedarse en la infancia, sino crecer, conservando la confianza, la fe y la certeza de que nuestro Padre Dios está siempre presente y pendiente de nosotros. En Él, todo buen sueño puede hacerse posible.
sábado, 1 de marzo de 2025
A SU PROPIA IMAGEN
Cuando era niño
disfrutaba con los cuentos que, de niño, me contaron y pude leer: Pinocho, Blanca
Nieve y lo siete enanitos, Caperucita Roja, los tres cerditos, Pulgarcito, El
gato con botas …etc. De niño nuestra mente y corazón está abierto a todo, y
nuestra ilusión desborda, es ingenua capaz de soñar y abrirse a todas las
posibilidades. Nada hay imposible y recibida la palabra del cuenta cuento,
nuestra fe es absoluta.
Esa es
precisamente lo que nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. Tenemos que ser como
niños para entrar en el Reino de Dios. Y, tenemos que serlo porque el Misterio
de Dios no está al alcance del hombre sino cuando Dios quiera y se presente
delante de él. A nosotros nos toca abrir nuestro corazón de niño, ilusionarnos,
responder con generosidad y entrega y soñar con la Bondad y Misericordia de un
Padre Bueno y Misericordioso.
Eso sí, nos ha
dejado huellas, incluso su Rostro, en su Hijo unigénito y enviado, nuestro
Señor Jesucristo, a anunciarnos su Amor Misericordioso y su camino de salvación.
Dios es nuestro Padre y sólo manteniendo una actitud limpia, confiada, inocente
y abierta como la de un niño, podemos entrar en el Reino de los Cielos.
¿Qué sucede? Que endurecemos nuestros corazones, exigimos pruebas, demostraciones y toda garantía para creer y fiarnos. Y es que si eso sucede, ¿haría falta la fe y la Pasión de nuestro Señor? ¡Por supuesto que no! Por tano, seamos como niños y fiémonos de nuestro Padre Dios. Un Padre siempre quiere lo mejor para sus hijos.
miércoles, 2 de octubre de 2024
UN CORAZÓN LIMPIO Y DE BUENAS INTENCIONES
No cabe duda de
que durante nuestra niñez somos esponjas limpias que empiezan a chupar y a
llenarse de toda el agua que les llega. Con esto quiero significar la
ingenuidad, limpieza y verdad, como cuando niños, sale de nuestro corazón y se transmite
al mundo. Sabemos que los niños son transparentes y todo en ellos es puro y
limpio. No hay nada oculto, se manifiestan como son.
Pero, también
sabemos que en la medida que crecen, sus aguas puras empiezan a enturbiarse y a
contaminarse de mentiras y apariencias. Su corazón se contamina de esas
tentaciones que les seducen el mundo, demonio y carne, y todo empieza a ser
diferente y peligroso. Volver a la raíz de la pureza es el reto que se nos
presenta y al cual debemos volver.
Se trata de volver a ser como niños, pequeños y humildes siempre en actitud de aprender y obedecer. Siempre sabiéndonos necesitados, débiles y pequeños y perdonados por la Infinita Misericordia de nuestro Padre Dios. Siempre abiertos a reconocernos pecadores y necesitados de perdón.
sábado, 17 de agosto de 2024
LA ALEGRÍA QUE VIENE CON LOS NIÑOS
Es indudable que
una casa con niños desborda bullicio, desorden, pero también alegría.
Imaginarse una casa sin niños sería imaginar una casa triste, silenciosa, sin
movimientos y sin esperanzas. Que decir de los pueblos sin niños. Dejarían de
ser pueblos.
Los niños
representan el futuro, la inocencia, la alegría, la obediencia y confianza en
sus padres y personas mayores. Los niños llenan los pueblos y naciones de
futuro y esperanza, y también de crecimiento hacia una perfección ascendente y
mejor. Pero, tampoco hay duda de que los niños traen también problemas,
tristezas y situaciones difíciles que nos complican la vida. Pero, esa es la
esencia de la vida y la esperanza de vivir con sentido.
Me viene al
pensamiento que éste que ahora escribe está humilde reflexión, también fue niño
y, como es de suponer, nación en una familia y, en mi tiempo, en mi casa, nada
de hospitales. Y, este niño, dio alegrías y también tristezas. Y en su desarrollo
y camino ha experimentado alegrías y tristezas, salud y enfermedad, y ha hecho
vida en su camino formando otra familia que ha originado lo mismo, alegrías y
tristeza.
Pero, ¿qué es la
vida? Una suma de alegrías y tristezas que nos sirven para madurar, para crecer
y para darnos cuenta de que este mundo es un camino en busca de una verdad y de
una vida eterna. Jesús, el Hijo de Dios, nos lo dice en este Evangelio: «Dejad
que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos
es el Reino de los Cielos».
Tratemos, pues, de ser siempre niños, es decir, hijos confiados, obedientes y esperanzados en el Padre, que nos ha creado, nos ha dado la vida y nos espera para compartir con Él su Gloria, plena de felicidad eterna. Nunca olvidemos que nuestra Padre Dios es un Padre Bueno, Misericordioso y, a pesar de nuestras inocentadas como niños, nos acoge, nos abraza y bendice. Mantengamos siempre esa alma de niños e hijos de Dios.
sábado, 25 de mayo de 2024
UNA MIRADA HACIA NUESTRA DEBILIDAD INFANTIL
Es verdad que en
nuestra etapa de niño experimentamos la vulnerabilidad. Nos experimentábamos –
ahora de mayor lo recordamos – débiles, pequeños y necesitado de todo, a casis
todo. No nos dábamos cuenta de la enorme dependencia que teníamos de nuestros
padres y de nuestros mayores. Llegábamos a despertar en ellos sentimientos de
generosidad hacia nuestra impotencia y debilidad. Y nos sentíamos defendidos y
protegidos por ellos.
¿Cuáles son,
ahora, nuestros sentimientos con nuestros padres y mayores? Posiblemente los hayamos
olvidados, o nos queda un vago recuerdo que se escapa a nuestro intelecto. Y
ese es nuestro reto: valorar el amor de nuestros padres e incluso mayores
(maestros, vecinos, amigos de nuestros padres…).
¡Y, por encima de
todo esto, está el Infinito Amor Misericordioso de Dios! ¿Lo entendemos? ¿Lo
sabemos valorar? ¿Nos damos cuenta? Supongo, al menor para mí, de que no soy
capaz. Se me escapa entender esa filiación eterna y gratuita con mi Padre Dios.
Es algo tan grande y tan hermoso que no llega a abarcar mi imaginación.
Y es ese sentido que me gustaría seguir siendo niño: creerme todo, confiar todo, obedecer todo lo que viene de mi Padre Dios. Sí, Padre Bueno, quiero seguir siendo niño, tu hijo predilecto al que amas y quieres llevarlo a tu regazo para que esté contigo la eternidad. Sí, Padre, yo quiero, y te pido que me ayudes, me des esa educación, esa sabiduría para entenderlo y estar siempre como un niño pendiente de Ti. Gracias Padre.
miércoles, 28 de diciembre de 2022
JOSÉ, HERODES Y LOS NIÑOS
| Mt 2, 13-18 |
Quizás, como
ocurrió con José, el Señor, que es nuestro Padre y nos quiere con locura, nos
habla una y otra vez. Somos sus hijos y quiere por encima de todo nuestro bien
y salvación eterna en pleno de gozo y felicidad. Por lo tanto, ¿cómo no pensar
que Dios nos toca, nos habla y busca nuestro bien?
Ahora, ¿le
escuchamos? Ponemos nosotros atención a la voz de Dios? Es evidente que el
testimonio de José no deja lugar a la duda: Se levantó, tomó al Niño y a su
Madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que
se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del Profeta: «de Egipto llamé a mi hijo». Ahora podemos preguntarnos: ¿Y cuál es mi testimonio?
Despertemos porque
Herodes sigue de pie. También en nuestro tiempo hay muchos Herodes que están
atentando y amenazando a muchos niños. Tanto afuera como dentro del vientre de
sus madres. Niños explotados, usados para placer sexual, obligados a trabajos y
a la militancia militar, mal tratados, expoliados de sus derechos…etc. ¿Dónde
estamos nosotros? ¿Actuamos de manera indiferente siendo cómplices de Herodes o
buscamos en ese Niño Dios nacido en Belén anunciar su Vida, su Amor
Misericordioso y defender la vida de esos otros niños amenazados de peligros y
muerte?
Pensemos seriamente donde nos encontramos y que, desde nuestra sencillez, humildad y posibilidades, hacemos o podemos hacer al respecto. Porque muchos niños están en este momento en peligro y amenazados de muerte.
lunes, 26 de septiembre de 2022
SENSIBLES Y COMPASIVOS ANTE LA DEBILIDAD
El
niño es el ser más indefenso del planeta. Y, lo es por muchos años. Necesita
una protección, no solo física sino espiritual y psíquica de sus padres, e
incluso de su entorno familiar y social. Por eso, los derechos de los niños son
sagrados. Derechos a la vida, a ser protegidos de escándalos que los confundan
y los orienten mal.
El
niño necesita mucha protección porque su debilidad intelectual y pequeñez lleva
mucho tiempo para madurar. Y madurar en el bien, la verdad y fraternidad.
Orientarle, desviarle y utilizarle será muy grava. Jesús lo denuncia hoy
gravemente en el Evangelio: (Lc 9,46-50): En aquel tiempo, se suscitó una discusión
entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo
que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El
que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí,
recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es
mayor».
Por tanto, recibir, acoger, educar y buscar el
bien del niño es recibir al Señor y abrirle nuestro corazón. Y sabemos la
dificultad por la que pasan los niños hoy, empezando por el tiempo de gestación
que pasan dentro del vientre de sus propias madres. Los peligros que,
aparentando derechos de género ideológico, aplican a edades tempranas e
inmaduras que los niños no pueden asimilar ni entender.
Así sucede también entre los mayores donde la ambición al poder, al desenfreno de los placere, las riquezas, el éxito y todo lo que da autoridad de poder someter al otro desencadena enfrentamientos y luchas. Tratemos, tal y como nos dice Jesús en el Evangelio de hoy lunes: -Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros» - hacer el bien y sumarnos a todos los que lo hacen. Porque, quienes hacen el bien en la verdad y la justicia están amando. Por tanto, no lo impidamos porque no va contra nosotros sino a nuestro favor.
sábado, 2 de octubre de 2021
ENTRE LOS MÁS PEQUEÑOS
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| Mt 18,1-5.10 |
Ser humilde significa estar entre los más pequeños. Es esperar siempre para el último puesto en actitud de obediencia y de servicio. Pero, es también a oponerse al crecimiento de ser más fuerte, más poderoso y más importante para gobernar y mandar, quizás sin la actitud de servir sino que le sirvan. Porque, ese no es el crecimiento que Jesús quiere ni el que le gusta.
Jesús nos ha dicho que ha venido a servir, no a ser servido - Mt 20-28 - y quien quiera ser primero que busque el último lugar, es decir, el de servir. La pregunta que suscita nuestra conciencia es: ¿Queremos mandar, tener poder, dinero y bienes? ¿Queremos ser fuertes, poderosos y los primeros? La respuesta es bien clara, nos la da Jesús: (Mt 18,1-5.10): En una ocasión se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: « ¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como...
Queda muy claro, ser como niño implica tener un corazón limpio, inocente, puro, obediente, indefenso y sin exigencias y derechos. Significa se pequeño y poner todas tus esperanzas en tu padre. Así son los niños, confían y ponen todas sus esperanzas en su padre. Ahora, con respecto a nuestro Padre Dios, ¿pensamos y actuamos nosotros de esa manera y con esa intención? ¿Damos la mano y nos asimos a nuestro Padre del Cielo confiando en su Bondad, Misericordia y Amor?
lunes, 28 de septiembre de 2020
UN AMOR UNIVERSAL

No se puede entender un amor individual, sectario o enclaustrado a un colectivo particular. El amor no puede permanecer encasillado o circunscrito a una parcela determinada. El amor no puede pertenecer a un grupo selectivo ni permanecer cerrado a otras corrientes y perspectivas diferentes siempre que el denominador común sea la verdad, la justicia, la libertad y el respecto a los derechos de las personas. El Amor, por tanto, es universal, pues, de no ser así dejaría inmediatamente de ser amor y convertirse en egoísmo y egolatría.
El Amor llega a todos los rincones perfumando de buen olor con la verdad, la justicia, la libertad, la fraternida y la unidad. Un amor que no cumple estas premisas sería un amor falso, apoyado en apariencias y en la mentira. Por eso, la grandeza de amar está en proporción directa con la humildad. A más amor, más humildad. Y es que para amar se necesita imperiosamente ser humilde, y, por tanto, pequeño.
Y ser pequeño es hacerse niño. Es decir, ser como un niño consiste en tener un corazón abierto a la obediencia, a la pureza e ingenuidad de vivir en la verdad y sin mentiras. Sin dobleces ni malas intenciones que busquen aparentar y engañar. Y es que el amor nace en todos los rincones donde brote la semilla de la verdad, de la justicia, de las buenas intenciones y los valores que respetan los derechos naturales de las personas.
Porque, donde se respira esta atmósfera nace el verdadero y único amor. Un amor universal que une y rema en un mismo sentido por y para todos.
miércoles, 2 de octubre de 2019
EN LA SENCILLEZ Y NATURALIDAD COMO LOS NIÑOS
| Mt 18,1-5.10 |
sábado, 17 de agosto de 2019
UN CORAZÓN DE NIÑO
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| Mt 19,13-15 |
sábado, 2 de marzo de 2019
CONFIADOS COMO NIÑOS
sábado, 18 de agosto de 2018
DERECHOS ADQUIRIDOS
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| Mt 19,13-15 |
martes, 14 de agosto de 2018
PARA SER GRANDE ES NECESARIO ABAJARSE Y HACERSE PEQUEÑO
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| Mt 18,1-5.10.12-14 |
sábado, 26 de mayo de 2018
PARECERSE A UN NIÑO
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| Mc 10,13-16 |
lunes, 13 de noviembre de 2017
LA RESPONSABILIDAD DE EDUCAR
| Lc 17,1-6 |
sábado, 25 de febrero de 2017
LIMPIEZA DE CORAZÓN
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| (Mc 10,13-16) |






