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sábado, 29 de junio de 2024

EL PODER DEL INFIERNO NO DERROTARÁ A LA IGLESIA

Todo lo que nos anuncia y de lo que nos da testimonio Jesús está en el Corazón de su Padre. Ese es su mensaje, revelarnos la Infinita Misericordia de su Padre, al que Él lleva impreso en su corazón. Toda su obra se reduce a eso: «Mostrarnos el Amor Infinito de su Padre» E invitarnos a vivir y actuar según la Voluntad de su Padre.

Y para eso, Él, es su testigo, su testimonio y su Hijo Predilecto. De ahí el verdadero sentido de que Él es realmente el Camino, la Verdad y la Vida. Un Camino que nos enseña con su propia Vida desde su más tierna infancia llena de peligros, incertidumbre y de sacrificios (Nacimiento en Belén, huida a Egipto, perdido y hallado en el Templo, Nazaret…). Una Verdad que nace en su Palabra y se muestra con sus obras y testimonios. Una Verdad que es coherente entre su Palabra y sus Obras. Y una Vida que se nos entrega y se nos da hasta el extremo de morir en la Cruz para redimirnos de nuestros pecados.

Él es precisamente ese Hijo enviado y prometido – Is 7,14 – quien va, no sólo a anunciarnos, sino también a mostrarnos con su amor la Infinita Misericordia de su Padre y su locura de Amor por salvarnos. Y es tanta hasta el extremos de que Él, su Hijo, se entrega a una muerte de cruz para salvar la de cada uno de nosotros. Y lo hace porque esa es la Voluntad de su Padre, amarnos hasta el extremo de darse plenamente.

De modo que darnos cuenta de que tenemos un Padre Dios que nos quiere con un Amor Infinito y Misericordioso es el objetivo del Anuncio de nuestro Señor Jesús (Parábola del Padre amoroso o hijo pródigo – Lc 15, 1-3.11-32. Un Padre que nos espera, que nos llena de abrazo y que en su Casa seremos inmensamente feliz.

miércoles, 5 de octubre de 2022

REZA Y PIDE, PERO TEN ENCUENTA QUE EL SEÑOR SABE LO QUE NECESITAS. NO PIERDAS NUNCA LA FE.

Mt 7,7-11
No debes preocuparte por buscar palabras que suenen bien o que tengan gran significado. Simplemente, habla con Dios, tu Padre, y pídele lo que necesites para no alejarte de Él y aliviar tu sufrimiento y tus caídas o pecados. Ten siempre presente que Él te conoce y sabe de tus limitaciones, tus problemas, tus preocupaciones. Simplemente, cree en Él y ten confianza.

Posiblemente no entiendas muchas cosas ni tu vida sea como tú quieres o te gustaría, pero, lo único y verdaderamente importante es que tu vida sea como Él quiere y tiene pensado que tú respondas. Es eso lo importante y lo que en tu vida tiene que ocupara el primer lugar. No pierdas nunca de vista, ¡te ayudará bastante!, el saber que has sido creado a imagen de tu Padre Dios. Por tanto, tienes mucho de Él.

Y si tú eres capaz, tal y como dice el Evangelio de hoy, de dar cosas buenas a tus hijos. No engañarles ni darles una piedra por pan, ¡cuánto más tu Padre Dios, que ha entregado a su Hijo a una muerte de cruz para que tú alcances su misericordia, hará por ti! Tener eso en la cabeza y en lo más profundo de tu corazón te ayudará mucho a valorar el Amor y la Misericordia de tu Padre Dios.

No te preocupes tanto en cómo y qué decir sino en perseverar y confiar en que tu Padre Dios camina contigo, sale a tu encuentro y quiere tu salvación. Te invita a compartir su Gloria y desea que tú lo aceptes. Tenlo siempre presente en el centro de tu corazón, trata, no solo de hablarle, sino también escucharle, y experimentarás que el camino, aún siendo duro y dificultoso, lo podrás recorrer y superar. Con Jesús, nuestro Señor, lo podemos todo.

sábado, 2 de octubre de 2021

ENTRE LOS MÁS PEQUEÑOS

Mt 18,1-5.10

Ser humilde significa estar entre los más pequeños. Es esperar siempre para el último puesto en actitud de obediencia y de servicio. Pero, es también a oponerse al crecimiento de ser más fuerte, más poderoso y más importante para gobernar y mandar, quizás sin la actitud de servir sino que le sirvan. Porque, ese no es el crecimiento que Jesús quiere ni el que le gusta.

Jesús nos ha dicho que ha venido a servir, no a ser servido - Mt 20-28 - y quien quiera ser primero que busque el último lugar, es decir, el de servir. La pregunta que suscita nuestra conciencia es: ¿Queremos mandar, tener poder, dinero y bienes? ¿Queremos ser fuertes, poderosos y los primeros? La respuesta es bien clara, nos la da Jesús: (Mt 18,1-5.10): En una ocasión se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: « ¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como...

Queda muy claro, ser como niño implica tener un corazón limpio, inocente, puro, obediente, indefenso y sin exigencias y derechos. Significa se pequeño y poner todas tus esperanzas en tu padre. Así son los niños, confían y ponen todas sus esperanzas en su padre. Ahora, con respecto a nuestro Padre Dios, ¿pensamos y actuamos nosotros de esa manera y con esa intención? ¿Damos la mano y nos asimos a nuestro Padre del Cielo confiando en su Bondad, Misericordia y Amor?

viernes, 1 de mayo de 2020

COMER Y DIGERIR

Pin de MARCA LA DIFERENCIA en IMÁGENES CATOLICAS PARA NIÑOS ...
Jn 6,52-59
Una vez que hayamos terminado de comer, el cuerpo humano, sobre todo los órganos digestivos, necesitan reposo y un tiempo de cierto estado de tranquilidad para hacer bien la digestión, donde los alimentos ingeridos son transformados en las sustancias y proteínas necesarias para el buen funcionamiento del cuerpo humano.

De la misma forma, el alma necesita también su alimento espiritual para poder encontrar su estado de paz y de bienestar espiritual. Un estado donde la conciencia busca y pide ese estado de paz que le procure gozo y serenidad. Pero, hay más, el hombre busca algo más que su bienestar material, es decir, su salud física, y aspira a la eternidad. Es verdad que muchos no se atreven ni a hablar del tema, porque, aunque lo sienten en lo más profundo de su ser, no llegar a creérselo. Sin embargo, si rascan en su interior, mantienen sus esperanzas.

Jesús, que nos conoce muy bien, nos habla de esa aspiración dormida, y casi enterrada con la que aspiramos a la vida eterna. Se identifica con el Padre y nos anuncia que Él es ese Pan bajado del cielo con el que el Padre nos quiere dar la Vida Eterna. Tenemos la oportunidad, cada día, de alimentar nuestra alma con el alimento espiritual que se nos da en la Eucaristía. Es Jesús mismo que se entrega plenamente para que, en Él, tengamos la fortaleza para perseverar y alcanzar la Vida Eterna que deseamos y buscamos.

En y con el alimento empieza la digestión. Esa digestión de asimilar la Gracia, que nos llega del Pan de Vida, que se nos da a través de la Eucaristía y que nos viene enviada del Cielo por el Padre en el Hijo. El Hijo es el Pan que el Padre nos da para que, por medio de Él, lleguemos a alcanzar la Gloria de la Vida Eterna. Estas son sus Palabras: El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.

jueves, 30 de abril de 2020

VIVIR, POR LA GRACIA DE DIOS, EN LA LUZ

Comentario Palabra de Dios: “Se sentarán a la mesa…” ( Lc 13,22-30 ...
Jn 6,44-51
Muchas veces me asalta la idea de, ¿por qué mi acercamiento a Dios? Concretamente, ayer, me vino esa pregunta a mi mente y pensaba que, de mi familia, soy el único que de manera comprometida participo en mi parroquia y, salvo en esta época del covid19, participo y celebro la Eucaristía todos los días. Y hoy aparece este Evangelio que dice: Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae.

Y, como deben de suponer, conecté enseguida con esos pensamientos que me asaltaron ayer. ¿Dios me ha atraído a su Hijo? ¿Por qué a mí de toda mi familia? Porque, ni mis padres ni hermanos han sido y son religiosos o creyentes en un sentido peyorativo de la palabra. 

Reconozco que me he quedado sorprendido, pero, al mismo tiempo, tranquilo y, en lo más profundo de mi corazón, un cierto regusto de bondad, de dicha y de felicidad. Sí, recuerdo que desde muy pequeño me he sentido atraído por la Verdad, la justicia y el amor de Dios. He sentido atracción por su Palabra siempre verdadera, amable, buscando el bien y la justicia y, sobre todo, por su anuncia de la Resurrección y la plena felicidad. Y en la medida que he ido creciendo esa idea nunca me ha abandonado.

El mundo en que vivo no responde a esos sentimientos y deseos que anhela mi pobre corazón. Sin embargo, la Palabra de Jesús, sí. Es lo que siempre he buscado y sigo buscando. Y hoy me encuentro muy feliz y contento porque recibo la noticia de que Dios, nuestro Padre, es quien me ha llevado a su Hijo. Él ha sido quien me ha elegido y quien me ha puesto en el camino de su Hijo.

Ese maná que Dios Padre dio a su pueblo en el desierto por medio de Moisés, hoy Dios nos lo da a nosotros, por medio de su Hijo, Pan de Vida Eterna, para que nunca más tengamos hambre y sed. Igual que aquellos en el desierto, hoy, también nosotros, tenemos que dar un paso hacia adelante y acercarnos a la Eucaristía para comer de ese Pan de Vida Eterna. Dios envía a su Hijo para que, en y por Él tengamos la Vida Eterna.