miércoles, 17 de noviembre de 2021

¿CUÁLES Y DÓNDE ESTÁN TUS TALENTOS?

Lc 19,11-28

Está dentro de nosotros. Sabemos que tenemos ciertos talentos y que nos lo han sido regalados. Los vamos descubriendo en la medida que vamos caminando. Pero, quizás, no nos hemos parado a pensar y descubrir cuáles y dónde están. Sí, experimentamos que unas cosas se nos dan mejor que otras y que, con unas solemos destacar más que con otras. Pero, ¿qué hacemos con ellas? ¿Las administramos para bien de los demás, o solo para nuestro provecho? ¿O, simplemente las guardamos sin ponerlas a rendir?

Es la pregunta que está grabada en nuestros corazones y que todos tendríamos que hacérnosla. Y, de no hacérnosla, nuestra vida va desorientada y por camino equivocado y egoísta. Porque, los talentos recibidos solo brillan y dan luz si son administrados en y por amor desde el único y verdadero Amor.

Todo lo que has recibido – talentos – te han sido dado para que sean bien administrados a favor de los que lo necesitan. Pues, si has sido creado para amar, amarás en cuanto te des con tus talentos para el bien de los más necesitados que, posiblemente, esperan recibirlo. Ese es el mensaje de esta parábola, que Jesús, en el Evangelio de hoy, dice a aquellos que le acompañaban y que creían que el reino de Dios aparecería de un momento a otro. También vale para nosotros que instalados en la indiferencia o la pasividad pasamos nuestro tiempo ajeno a esta venida del Señor. Una segunda venida que no sabemos que no conocemos, pero, que puede presentarse en cualquier momento cuando nuestro camino se pare. Pensemos en ello.

martes, 16 de noviembre de 2021

ENCUENTRO CON ZAQUEO

 

No puedo imaginarme ese encuentro de Jesús con Zaqueo. Algo prodigioso tiene que ser para que una persona, en este caso Zaqueo, haya cambiado de esa forma. Estar con Jesús debe ser algo impensable y extraordinario. Sus Palabras deben ser tan profundas y cargadas de amor hasta el punto de cambiar nuestro corazón. Realmente, las palabras de Zaqueo lo explican todo. Encontrarse con Jesús debe ser lo más grande que nos puede suceder y a lo que debemos aspirar. 

Porque, es Jesús quien quiere encontrarse con nosotros. Nos busca y ha vendido a este mundo para provocar un encuentro con cada uno de nosotros. Ahora, nos ha  dado la libertad de elegir o de desearlo. No nos atosiga ni nos impone encontrarnos con Él. Nos deja liberad de elección y espera pacientemente a que nos decidamos. Ahora, la pregunta que nos hacemos es: ¿Quieres encontrarte con Jesús?

Esa fue la respuesta de Zaqueo. Quería conocer a Jesús. Por supuesto, había oído algo de Él y sentía curiosidad por conocerlo. Salió a su encuentro y buscó la manera de verlo claramente. Se puso en su camino y, al ser llamado, respondió abriéndole su casa - su corazón - y escuchando su Palabra. Le acogió y dejó que su Palabra se hundiera en su tierra buena y echara raíces. La consecuencia fue que dió frutos. 

También tú y yo tendremos que mirarnos interiormente y descubrir si realmente queremos encontrarnos con Jesús. Porque, Jesús no nos va a exigir ni a violentar ese encuentro con Él. Eso sí, te busca y te llama y te abre sus brazos y su Corazón. Ahora, necesita de ti, como hizo Zaqueo, que salgas a su encuentro y te pongas en su camino. Lo ha dejado en tus manos.

lunes, 15 de noviembre de 2021

UN MUNDO ENFERMO Y CIEGO

 

Hace un momento comentaba con un amigo sobre la ceguera que tiene este mundo. Está tan ciego hasta el punto que vive de espalda a Dios. Es evidente, lo constatamos a cada instante, que este mundo no es nuestro destino ni nos da luz suficiente para encontrar el verdadero camino que todos llevamos impreso en nuestros corazones y deseamos ardientemente.

Sus aspiraciones no son otras que las propias de un mundo ahogado en la materialidad y la concupiscencia de los placeres, sometido al afán del consumo, del poder, de la avaricia y satisfacción de todo apetito y apetencia carnal y humana. Un mundo ciego y perdido instalado en el camino de la comodidad y de la pasividad de su propio egoísmo. Un mundo instalado al borde del camino, pasivo, cómodo y ciego.

En estas circunstancias construye su propia muralla que le impide ver la Luz que alumbra el verdadero Sol que baja del Cielo. Es esa la Luz que nos interesa ver y que – muchos, aún sin saberlo -  alumbra nuestro camino hacia la verdadera morada donde el gozo y la felicidad harán presencia eterna. Descubrir esa Luz y seguirla no es cosa fácil. Al contrario, nos resulta hartamente difícil y complica nuestra vida hasta el punto que sólo se nos ocurre lanzar un grito de auxilio, de ayuda pidiendo ver, entender y comprender.

Porque, esa es la cuestión, ver y comprender que Jesús es el Señor y que para seguirle, no basta con sólo nuestras fuerzas, sino que nos es necesario la Gracia y la Luz que nos viene del Seño. Y es eso, precisamente, lo que nos conviene ver.

domingo, 14 de noviembre de 2021

EL FINAL SIEMPRE ESTÁ CERCA

 

Un día tomamos conciencia de que estábamos en este mundo y, en consecuencia, estábamos vivos. Pero, también, en la medida que madurábamos, supimos que un día también acabará esta vida de aquí abajo, de este mundo concreto.

En resumen, sabemos que hemos nacido, pero, también sabemos que hemos de morir. La muerte – nuestra muerte – marca ese momento de encuentro directo con nuestro Creador, Padre Dios. Y será para gozar de su presencia  eternamente en gozo, felicidad y gloria, o para la ignominia perpetua.

Vivir de forma indiferente a esta impronta grabada en nuestro corazón es vivir despistado, equivocado y disparatado. Es tomar un camino diferente al y para el que hemos sido creados. Porque, nuestro destino es gozar del Amor de Dios Eternamente. Otro destino, que será el contrario, es perder la gran oportunidad de plenitud gozosa a la que estamos llamados.

Por eso, la hora de encontrarnos con el Señor está siempre cerca. Puede ser hoy, mañana o en este mismo instante. De ahí que  tenemos que estar siempre preparados y atentos, porque el Señor – nadie lo sabe – puede venir en cualquier instante. Y estar atento significa que, tanto en las horas de oscuridad, de desfallecimiento o de zozobra, como en las que reluce el sol y la vida sonríe, tratemos de sostenernos siempre en la presencia del Señor, porque, Él no se va, está siempre presente y a nuestro lado. Y nos protegerá siempre que, como nos dice el salmo de hoy, nos refugiemos en Él.

sábado, 13 de noviembre de 2021

EL CAMINO CONSISTE EN PERSEVERAR SIN DESFALLECER

Lc 18,1-8

La perseverancia nos descubre la fe, porque, nadie persevera si no tiene fe. Así que, una persona que persevera es una persona de fe. Será grande o pequeña, o, quizás una fe acomodada e instalada en los hábitos y rutinas, pero, al  fin y al cabo, fe. Fe que, como semilla, puede crecer y madurar.

Porque, nos preguntamos, ¿cómo se puede perseverar si no hay esperanza? Precisamente, la fe es la que alimenta la esperanza, y, a su vez, la esperanza fortalece y sostiene a la perseverancia. Persevera, eso es indudable, aquel que espera encontrar eso por lo que y en lo que persevera, la oración, que es el medio por el que sostiene su contacto con el Señor, a quien pide sus necesidades y solución de sus problemas.

Insistir en la oración es la prueba de que hay fe y, ¡por supuesto, esperanza de ser escuchado! Jesús busca probarnos – pues somos libres y necesitamos demostrar nuestra propia elección – pidiéndonos que insistamos y perseveremos en la oración. Cuando hay fe, la perseverancia se sostiene. Ella va descubriéndonos y gritando que hay fe. ¡Y, sí fe, esperanza!

Esa fue la actitud de aquella pobre viuda, la insistencia en pedir a aquel juez injusto que le hiciera justicia. Jesus, al respecto, nos dice en el Evangelio de hoy: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche, y les hace esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?». Por tanto, insistamos sin desfallecer sabiendo que en nuestra perseverancia estamos descubriendo y manifestando nuestra fe.

viernes, 12 de noviembre de 2021

TOMA DE DECISIONES

 

En la vida hay momentos muy importantes donde la toma de decisiones cobra un gran valor. Sin embargo, todos sabemos y lo vemos en aquellos que nos han precedido que la vida - que ha tenido un principio - también tendrá un final. Una hora última en este mundo para partir hacia el otro, aquel que nos espera en esa inimaginable morada - Jn 14, 2 -  que el Señor nos ha prometido ir a preparar para cada uno de los que creen en Él.

Está claro, este mundo tiene su fin, y eso no debe asustarnos sino llenarnos de esperanza, porque, esa hora será la más maravillosa de nuestra vida. Es la hora de la cita con el Creador, nuestro Padre Dios que, por medio de su Hijo unigénito, nos ha revelado su Amor Misericordioso. Es, por tanto, motivo de alegría.

Eso sí, cuidado con este mundo que se nos presenta lleno de falsas promesas, actividades y emociones que llegan a distraernos y a emborracharnos en una actividad frenética que nos aísla y nos vuelve de espalda a Dios. Si estar activo - no hiperactivo - es bueno, la hiperactividad puede inhibirnos de pensar y de tomar conciencia que por encima de todo lo que este mundo nos ofrece, primero está el Amor Misericordioso de Dios, que nos redime, nos salva y nos da la Vida Eterna. Esa Vida Eterna que todos buscamos aunque, muchos, lo hagamos inconscientemente.

En consecuencia, nos preguntamos: ¿Estamos atentos, vigilantes en prepararnos para esa hora final? Conviene de forma serena, pausada y seria tratar de dar verdadera respuesta a esta pregunta. Porque, quieras o no, esa hora final llegará y... ¿después qué?

jueves, 11 de noviembre de 2021

¿NO LO VES?, ¡ESTÁ DENTRO DE TI!

 

No busques donde no está, será vana tu búsqueda. El Señor ha venido para estar contigo, salvo que tú no le quieras y le cierres las puertas de tu corazón. Te ha dado libertad para que seas tú quien elija. Está dentro de ti y permanece en silencio esperando tu respuesta y tu acogida. Es paciente y compasivo.

Pero, ten cuidado, el tiempo es oro, merece y necesita ser aprovechado. La vida puede ser un suspiro y, en el mejor de los casos corre deprisa y se hace corta. Es ahora, hoy, en este momento cuando debes de tomar conciencia de que Dios, el Señor, está dentro de ti. ¿Es que no lo ves? ¿No lo adviertes en cada instante de tu vida? ¿Acaso no sabes quién te ha dado la vida y todo lo que eres y tienes? ¿Qué piensas, que has venido del cielo?

Cada segundo de tu vida es un tiempo valioso – oro – y, desperdiciarlo, ignorando que Dios es el Señor de tu vida y está dentro de ti esperándote, es la peor opción que puedes elegir.