lunes, 20 de enero de 2025

¡AHORA ES TIEMPO DE CELEBRAR TU PRESENCIA, SEÑOR!

Ahora, Señor, que sabemos de tu nacimiento – tu venida a este mundo a salvarnos – no es tiempo de congoja, ni de tristeza, menos de ayuno. Es tiempo de celebrarlo, de alegría festiva y de sabernos salvados por un Dios Infinitamente Misericordioso que se hace presente en nosotros y nos acompaña en el camino por este mundo.

Vendrán otros tiempos, donde serás perseguido hasta el extremo de condenarte a una muerte de cruz. Y entonces nos llegará la hora de ayunar. Es precisamente lo que hacemos en Cuaresma, celebrar con oración, ayuno y limosna, tu persecución y muerte en la cruz. Pero, sabemos que Tú vencerás, y, unos días más tarde, celebraremos tu Resurrección, y volverá la alegría y la fiesta a nuestros corazones.

De momento a poco de mes y medio de la Cuaresma, celebremos el nacimiento del Señor – celebrado hace unos pocos días, con gozo y alegría hasta que llegue el tiempo de que sea necesario y conveniente hacer oración, ayuno y limosna. Amén.

domingo, 19 de enero de 2025

EL PRIMER «SIGNO»

Poco se habla de María en los Evangelios, pero si algo importante hay que decir de María, uno de esos momentos relevantes puede ser su intervención en la boda de Caná. María percibe el problema de la falta de vino, algo muy importante en una fiesta, más en la circunstancias de una boda. ¿Qué dirán los familiares e invitados si de repente les llega la noticia de que no hay vino? Puede ser un gran problema para el comienzo de esa pareja que inicia y celebra su unión.

Y, percibida la gravedad de la falta del vino, María recurre a su Hijo Jesús, lo cual descubre la intuición de María y su conocimiento de quien era su Hijo. Sus palabras son netamente reveladoras y aleccionadoras para cada uno de nosotros. Dirigiéndose a los sirvientes les dice: «Hagan lo que Él les diga».

Hago un aparte en este momento, porque será muy importante incluirnos nosotros en ese grupo de sirvientes y dejar que esas palabras de María entren también en nuestros corazones: «Hagamos lo que el Señor nos diga». Oiremos también este mensaje, en ese momento de parte de Dios, nuestro Padre, en el momento de la Transfiguración de Jesús en el Tabor:  "Este es mi Hijo muy amado, escuchadlo".

María, la Madre, y también Madre nuestra, nos pone desde los primeros pasos del anuncio de la Buena Noticia en el camino de escuchar y hacer lo que el Señor nos dice. En otras palabras, hacer su Voluntad. Porque nuestro camino es y será siempre ese, hacer la Voluntad del Señor. Y, no lo dudemos, para ello contaremos siempre con la intersección y compañía de María, nuestra Madre.

sábado, 18 de enero de 2025

LE SEGUIMOS POR SU PROPIA VOLUNTAD

No merecemos seguir a Jesús porque nunca nuestras obras tendrán mérito propio para justificar y merecer nuestro seguimiento. Si le podemos seguir es porque Él así lo decide y así lo quiere. Esa es su Voluntad, y para eso ha venido a este mundo, para enseñarnos el Camino, la Verdad y la Vida.

Y no viene a salvar a aquellos que, por ellos mismos, se consideran salvados. Esos no necesitaran ser salvados, su propia suficiencia los condena. Viene a salvar a los que se consideran pecadores y necesitados de perdón. Y, en consecuencia, buscan ser perdonados. Es de sentido común, no necesitan médico los sanos, sino los enfermos.

La cuestión está por tanto en mirarnos a nosotros mismos y ver que pensamos de nosotros. ¿Nos consideramos enfermos o sanos? ¿Necesitamos quien nos sane y perdone nuestros pecados, o, por el contrario no necesitamos nada de eso? Porque, según una u otra opción, aceptaremos ser perdonados o no. Y eso determinará seguir a Jesús o rechazarle. Depende de cada uno. Somos libres, y por lo tanto, responsables para decidir.

viernes, 17 de enero de 2025

PARALISIS, PERDÓN Y SANACIÓN

Asombra ese perdón de sanación, que no se ve, de nuestros pecados. Y asombra porque, además de que no se ve, quizás no se nota si tu conciencia no es consciente, valga la redundancia, de sus pecados. Luego, permaneces igual al no experimentar esa paz y gozo de sentirte limpio y perdonado de toda culpa cometida.

Y es que lo verdaderamente importante es el perdón de tus pecados, porque ese perdón misericordioso – gratuito por amor – es el que te lleva a la verdadera y única vida eterna de gozo y plenitud. La Misericordia de Dios es la que realmente nos da la verdadera vida, tanto ahora en este mundo como en el otro, pero con la particularidad que en el otro será eternamente.

Por tanto, no tengamos muy encuentra nuestras parálisis de este mundo, que si bien buscamos su sanación, sabemos que de una u otra manera volverán. Lo que verdaderamente interesa saber y recibir es el perdón de nuestros pecados, porque ello nos dará vida gozosa y eterna.

Jesús, hace el milagro de sanar la parálisis de este enfermo, aparte de su compasión y por la fe de los que allí le presentaron, para que los que dudan de su poder de perdonar los pecados puedan, a través de su poder de sanar nuestro cuerpo, ver su poder para perdonar nuestros pecados.

Tengamos siempre presente que el perdón de nuestros pecados, que Jesús, nuestro Señor, nos lo regala gratuitamente y siempre, nos sana plenamente, tanto físico como espiritual, porque de esa forma partimos hacia la Casa del Padre, donde el gozo y la felicidad será eterna.

jueves, 16 de enero de 2025

SI QUIERES PUEDES LIMPIARME

Quizás no nos damos cuenta de nuestra miseria. Caminamos inundados por la lepra sin saber que somos leprosos. Leprosos de muchos pecados que se esconden detrás de nuestro egoísmo, avaricia, odio, venganza y soberbia. Nuestro corazón está leproso de muchos pecados y si no lo advertimos nunca pediremos al Señor, el único que puede limpiarnos, que nos limpie.

Posiblemente, peor que la propia enfermedad es el no darte cuenta de que estás enfermo. Porque, el pecado no avisa, ni, en muchos casos duele, ni molesta. La avaricia, el afán de ser fuerte y poderoso lo esconde y sólo el remordimiento de conciencia puede llevarte a notar cierto malestar que te avise y te des cuenta.

Además, hay alguien que está empeñado en que no lo notes, ni incluso que te arrepientas. Te ofrece el mundo y los placeres que se esconden en tu propia carne y pasiones. Y te invita a que disfrutes y te olvides de todo lo demás. Trata de engañarte y de que no te des cuenta de que esa felicidad que te ofrece es efímera y de poco tiempo. Y nunca, por mucho que quiera, será plena.

Es verdad que la propia enfermedad, que tarde o temprano nos llega, nos acerca a Dios, porque el dolor y la pobreza nos mueven a buscar a un sanador. Y ese sanador no puede ser otro sino nuestro Señor y Padre Dios.

Por eso, llegado ese glorioso momento de darnos cuenta de nuestras propias miserias, pidamos con confianza que se haga la Voluntad de nuestro Padre Dios sin olvidar que es nuestro Padre y nos ama con Infinito Amor y Misericordia: «Si quieres puedes limpiarme».

miércoles, 15 de enero de 2025

ORACIÓN Y SERVICIO

Si observamos con atención la vida de cada día del Señor, descubrimos un común denominador: oración y servicio. Una oración que consiste en una atención y personalización de contacto diario y a cada instante con su Padre. Y una atención personalizada con todos aquellos con los que convive y se relaciona poniéndose de manera especial a servirles según sus necesidades, tanto materiales, físicas como espirituales.

Jesús está liberado de toda seducción, es libre y se pone a disposición del necesitado y de aquellos que creen en su Palabra. Ha venido para liberar a los cautivos del pecado y a todos los que se les acercan y se abren a su conversión. Porque, lo primero es convertirse, luego vendrá la fe en su Palabra y seguimiento.

Entra en casa de Simón y Andrés y se fija en la suegra de Simón, la escucha, la atienda y la sana de la fiebre que tenía. Inmediatamente, ésta le corresponde sirviéndole. Más tarde escucha y atiende a todos aquellos que les traen sanándolos. Y finalmente se retira para estar con su Padre en oración. Dos actitudes muy claras que Jesús nos pone de manifiesto en su vida: oración y servicio.

Quizás tengamos que fijarnos más en eso: estar en permanente contacto con Jesús, y abiertos a la disponibilidad de quien puede necesitar nuestro servicio.

martes, 14 de enero de 2025

UNA ENSEÑANZA CON AUTORIDAD

No son palabras huecas, promesas que se dicen y luego se las lleva el viento. Son Palabras que se convierten en verdad, que responden en la realidad a concretarse en hechos consumados y reales. Es una nueva forma de enseñanza expuesta con autoridad. Y ante esto todos quedan asombrados y admirados.

¿Qué sucede hoy? Supongo y deduzco que lo mismo que ayer. Ante esta realidad de la Palabra y hechos de Jesús, nos preguntamos: ¿Por qué no se asombraron y se convirtieron los escribas y fariseos del tiempo de Jesús? ¿Quiénes realmente respondieron a sus enseñanzas y palabras? Podemos suponer y deducir que de la misma manera que sucede hoy, muchos ante la realidad y los milagros de este tiempo tampoco responden. ¿Y haberlos los hay!

Es evidente que la Palabra de Jesús se corresponde con su vida. Hay coherencia entre ambas y la una afirma a la otra. Jesús habla desde su Verdad, y su Verdad se manifiesta claramente entre los hombres. Y hoy sucede lo mismo, muchos, como sucedió en su tiempo, viven cegados por la ambición, el poder, la riqueza, vanidad, soberbia, odio, venganza …etc. Y todo eso les nubla la vista y les endurece el corazón.

¿Acaso no experimentamos que cuando actuamos en verdad y justicia; en generosidad y amor; en misericordia y caridad, nuestro corazón no experimenta gozo y felicidad? ¿Y no es eso la presencia de un Dios que vive y cuya impronta está sellada en nuestro corazón? ¿Por qué tanta terquedad e incredulidad?