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martes, 14 de enero de 2025

UNA ENSEÑANZA CON AUTORIDAD

No son palabras huecas, promesas que se dicen y luego se las lleva el viento. Son Palabras que se convierten en verdad, que responden en la realidad a concretarse en hechos consumados y reales. Es una nueva forma de enseñanza expuesta con autoridad. Y ante esto todos quedan asombrados y admirados.

¿Qué sucede hoy? Supongo y deduzco que lo mismo que ayer. Ante esta realidad de la Palabra y hechos de Jesús, nos preguntamos: ¿Por qué no se asombraron y se convirtieron los escribas y fariseos del tiempo de Jesús? ¿Quiénes realmente respondieron a sus enseñanzas y palabras? Podemos suponer y deducir que de la misma manera que sucede hoy, muchos ante la realidad y los milagros de este tiempo tampoco responden. ¿Y haberlos los hay!

Es evidente que la Palabra de Jesús se corresponde con su vida. Hay coherencia entre ambas y la una afirma a la otra. Jesús habla desde su Verdad, y su Verdad se manifiesta claramente entre los hombres. Y hoy sucede lo mismo, muchos, como sucedió en su tiempo, viven cegados por la ambición, el poder, la riqueza, vanidad, soberbia, odio, venganza …etc. Y todo eso les nubla la vista y les endurece el corazón.

¿Acaso no experimentamos que cuando actuamos en verdad y justicia; en generosidad y amor; en misericordia y caridad, nuestro corazón no experimenta gozo y felicidad? ¿Y no es eso la presencia de un Dios que vive y cuya impronta está sellada en nuestro corazón? ¿Por qué tanta terquedad e incredulidad?

viernes, 4 de agosto de 2023

CUESTA ACEPTAR A QUIEN CONOCEN DE PEQUEÑO COMO MAESTRO

Se hace difícil aceptar la palabra y sus enseñanzas de aquel al que conocemos de pequeño y sabemos sus orígenes. Alguien que ha vivido y crecido junto a nosotros y que sabemos de dónde viene y lo que ha estudiado. ¿De dónde, pues, saca esa sabiduría con la que Jesús exponía su mensaje y hacía esos milagros?

En ese contexto se hace duro y difícil aceptar la superioridad y maestría del hijo de la tierra. Pero ¿cómo nos va a enseñar este que conocemos y sabemos quién es? Es la actitud lógica y de sentido común con la que actuaría cualquier pueblo o comunidad. Podría preguntarnos que diríamos nosotros ahora. Incluso, ¿no lo decimos de muchos compañeros o sacerdotes que nos hablan de Jesús, de su Palabra, de su obra y milagros? Evidentemente, la historia se repite.

Así de sencillo, posiblemente nos resultará difícil dejarnos invadir por la admiración y más fácil nos será escandalizarnos por los que algún compañero cercano y conocido nos pueda hablar de Jesús. Más que palabras nos convendría interiorizar y preguntárnoslo seriamente.

sábado, 29 de abril de 2023

LA ENSEÑANZA DEL PESO DE LA VIDA

Nadie puede escapar al sufrimiento y a las cargas que cada día la vida, tu propia vida, te va presentando y exigiendo. No podrás avanzar sin, primero aceptar y luego soportar y superar las cargas de cada día. Cargas que vienen dadas por la vida de forma accidental, circunstancial y, sobre todo, por el pecado de los hombres.

Y quieras o no. Lo aceptes o no, ese es el camino que te presenta la vida. No trates de engañarte buscando la solución a tu felicidad en los fines de semanas. Todo eso está bien que lo aproveches para descansar, para disfrutar y, sobre todo, para darte cuenta de que la vida, la verdadera vida está dentro de ti.

Esa felicidad que buscas vive en tu corazón. Un corazón contagiado y herido por el pecado, pero llamado por amor a purificarse y ser feliz eternamente. ¡Despierta y recapacita! Entiende y reflexiona humildemente y busca el alivio verdadero que puede aliviarte no en un fin de semana sino eternamente. Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios Vivo te lo dice claramente en el Evangelio de hoy y en el de todos los días. Aprovecha eso fines de semanas para dedicarle unos minutos y pensar en sus palabras. En ellas se esconde esa felicidad que buscas y que mal gastas buscándola en otros lugares donde no está.

No permitas que el tiempo pase inútilmente, aprovéchalo y reflexiona. Levanta tu mirada y mira a quien realmente tienes que mirar. Él te dará lo que realmente tú deseas. No hay otro que te lo pueda dar. La felicidad se esconde en ese estilo de vida que Jesús vivió y nos enseñó: amar viviendo en la verdad, sirviendo al más necesitado, al más pobre y al que lo necesita. Amar tratando de que nuestro corazón sea lo más parecido al de Jesús, el Señor.

martes, 10 de enero de 2023

LA ESEÑANZA Y AUTORIDAD DE JESÚS ASOMBRAN

La autoridad de Jesús no tiene discusión. Su Palabra es firme y se cumple en cuanto su Voluntad así lo desea. Su primera confrontación es con ese espíritu inmundo que le reconoce como el santo de Dios. Su autoridad y firmeza asombra, le manda a callar y lo expulsa de la persona a la que tiene sometida. Y le obedece inmediatamente. Todos quedan asombrados de su autoridad y de cómo el espíritu inmundo le obedece.

Jesús ha pasado treinta años de vida oculta, no precisamente de vacaciones sino en permanente relación con su Padre. Se ha ido formando y fortaleciendo al amparo de José y María y también del Espíritu. Llegado el momento su aprendizaje y disponibilidad a la acción del Espíritu Santo le asisten para saber discernir y actuar. Y, claro, su enseñanza y autoridad sorprenden y asombran.

En consecuencia, su fama se extiende rápidamente por todas partes alcanzado la comarca entera de Galilea. Es una enseñanza nueva llena de autoridad y de obras. Su Palabra tiene cumplimiento en sus actos. Enseña, libera, sana y alivia de todo mal. El gentío le sigue y le busca. Sin embargo nos preguntamos, ¿le buscamos por y para que nos cure y resuelva nuestros problemas o precisamente porque es el Hijo de Dios que nos libera de la esclavitud del pecado y nos ofrece vida eterna?

Es la pregunta que nos asalta hoy, en este preciso momento. ¿Por qué busco y sigo a Jesús? Creo profundamente que es el Hijo de Dios y que su Amor Misericordioso me da gratuitamente Vida Eterna? Es cuestión de discernir, meditar, orar y perseverar constantemente y cada día en la presencia del Señor.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

UN DÍA EN LA VIDA DE JESÚS

Evangelio del Día: "Y el, imponiendo las manos sobre cada uno de elllos los  curaba." San Lucas 4:38-44 | Evangelio del dia, El santo evangelio,  Evangelio
Jesús pasa su vida proclamando el Amor y la Voluntad de su Padre. Ha sido enviado por Él para que, a través de sus enseñanzas, por las sinagogas, como sucede y se dice en el Evangelio de hoy, de sus sanaciones de enfermos y endemoniados y, sobre todo, de su relación diaria con su Padre por medio de la oración.

El Evangelio de hoy - Lc 4, 38-44 - describe un día cualquiera de la vida de Jesús. Suponemos que días como éste, contado por Lucas, hubo muchos en el acontecer diario de la vida de Jesús. Nos muestras que la Palabra de Jesús se hace realidad en la vida ordinaria de cada día y como, yendo a casa de Simón, cura a su suegra de la alta fiebre que tenía y, como consecuencia, sana a todos aquellos enfermos que le acercan y que le piden que los cure.

 De muchos de ellos, nos dice el Evangelio: A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.

Hoy sucede lo mismo, muchos enfermos y poseídos buscan al Señor y se acercan a Él suplicando curación, y muchos son curados. Hay muchos testimonios y curaciones, que no tienen explicación humana ni científica,  pero que se hacen realidad en esas personas enfermas. Otros nos acercamos suplicando el don de la fe y, de la misma forma, parece que lo queremos retener para nosotros solos. Hoy, precisamente, por la pandemia que padecemos y las limitaciones a que estamos sometidos, no podemos celebrar la Eucaristía más de diez personas. Y eso limita nuestro acercamiento personal y Eucarístico al Señor. Sin embargo, sabemos y conocemos que siempre lo tenemos en nuestro corazón y, a Él, estamos unidos por la oración.

sábado, 6 de abril de 2019

DUDAS ANTE LA PERSONA DE JESÚS

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Jn 7,40-53
Unos creen en El, pero otros lo dudan, pues no parece que de Galilea pueda venir el Mesías prometido. La escritura dice que el Mesías vendrá del linaje de David, y concretamente, de Belén, el pueblo de David. De esta forma se plantea una discordia tal y como nos dice el Evangelio de hoy, hasta el punto que algunos querían prenderlo, pero nadie les puso las manos encima.

Se originó, pues, una disensión entre la gente por causa de Él. Algunos de ellos querían detenerle, pero nadie le echó mano. Los guardias volvieron donde los sumos sacerdotes y los fariseos. Estos les dijeron: «¿Por qué no le habéis traído?». Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre». Los fariseos les respondieron: «¿Vosotros también os habéis dejado embaucar? ¿Acaso ha creído en Él algún magistrado o algún fariseo? Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos».

Vemos como las Palabras de Jesús no dejan igual a los hombres y produce consecuencias entre ellos. Para unos es el Mesías prometido, pues nadie ha hablado como lo hace este hombre; para otros es un profeta, o alguien en el que no creen y les molesta. Lo que sí parece claro es que las Palabras de Jesús no dejan indiferente a nadie, recordándonos aquellas palabras de Simeón en el templo que había anunciado a María - Lc 2, 34 -.

Algo sucede respecto a las Palabras de Jesús. Los guardias se quedan admirados. Sus Palabras desprenden admiración en la gente y sus obras asombro. Sin embargo, otros se enfurecían, murmuraban y daban lugar a la critica, a odio y deseo de venganza. Posiblemente, hoy sucede lo mismo. Muchos quieren apartar a Jesús de las escuelas, de la enseñanza y de que sea conocido por los pueblos, y tratan de apartarlo. Pero, Jesús, a pesar de las dificultades sigue abriéndose paso entre la gente.

domingo, 4 de febrero de 2018

NUESTRAS ESPERANZAS DESCANSAN EN ÉL

Mc 1,29-39
La vida presenta muchos obstáculos. Hay temporadas en las que todo marcha viento en popa, pero, quizás cuando menos lo espera todo se vuelve al revés y nos encontramos envueltos en dificultades o enfermedades. Y todo se viene abajo. Y sabemos que eso pasará y volverá a pasar. El camino por este mundo está envuelto en dificultades que no terminarán hasta el final.

Pero, ¿y cuál es el final? ¿Merece la pena vivir con esa amenaza y sin esperanza? ¿Tiene sentido este camino de rosas y también de espinas para terminar sin esperanza y en la muerte? Supongo que algo habrá que pensar y buscar, porque dentro de nuestro corazón hay un latido de esperanza, de gozo y de resurrección. Y si lo hay es porque Alguien lo ha puesto ahí. Por lo tanto, merece la pena buscar a ese Alguien para que nos saque de esa angustia e inquietud y nos dé descanso.

El Evangelio de hoy nos habla de eso, de un día normal de Jesús. Enseña y predica en la sinagoga y luego se reúne con sus familiares, aquellos que creen en su Palabra, y les atiende curándoles, como hace con la suegra de Pedro y con toda la ciudad que se agolpa a su puerta. Jesús ha venido para enseñarnos el camino hacia la Casa del Padre y para aliviarnos su recorrido.

Sin embargo, entre todos los que le buscan priman más las curaciones y los milagros que la Palabra que anuncia la buena Noticia. Es más atractivo el curar y los milagros que el mensaje. Pero, sin duda, las curaciones pasan, y también los milagros. Tendremos que volver a enfermar al final de nuestro camino. Sin embargo, la Palabra queda, esa no pasa. Y la Palabra trae la fe. Fe que nos dará la única y verdadera salvación.

Porque, la Palabra da sentido a nuestra vida y la llena de esperanza. Es posible que tengamos que soportar contratiempos y enfermedades, pero todo eso se supera con la esperanza de que es ahí donde empieza la verdadera vida. Porque cuando termina aquí empieza la verdadera, la que nunca termina y está llena de gozo y alegría eterna.

sábado, 9 de enero de 2016

LA IMPORTANCIA Y NECESIDAD DE LA ORACIÓN

(Mc 6,45-52)


Después de la acción, Jesús se retira a orar. Parece lógico que sienta deseos de gratitud por la obra bien acabada. Jesús se retira, supongo, entre otras cosas, a dar gracias al Padre por todo lo acontecido, y para enseñarnos la forma de proceder y la Fuente de donde viene todo: El Amor del Padre.

Posiblemente, a nosotros, se nos escapen estos detalles de agradecimiento. No advertimos las maravillas que se nos han dado, y nos distraemos con las caducas luces con las que el mundo, nuestro mundo, nos deslumbra. La vida, los talentos y cualidades recibidos y que la adornan; las circunstancias y el bienestar  la rodean; la libertad y los derechos humanos que la protegen. Pero, sobre todo, la dignidad de ser sus hijos. Se nos escapa todo eso, recibido gratuitamente, hasta el punto de pensar que nos lo merecemos y tenemos derecho a ellos.

Le perdemos de vista muchas veces afanados en trabajos y buenas obras que nos difuminan su Rostro, y también sus Huellas. E incluso, hasta perdemos la actitud y el deber de corresponderle y darle gracias. Llegamos a pensar que nos merecemos, tanto lo que hemos recibido, como los reconocimientos de todo lo que hacemos.

 Sin embargo, hoy, Jesús, nos para para advertirnos nuestra obligación y necesidad de dar gracias al Padre por todo lo recibido, como, también, por todas nuestras obras. Porque, es Él el Verdadero Protagonista de todas ellas, y, por supuesto, de nuestra vida.

Él es la Luz que nos ilumina y nos serena. La Luz que nos alumbra el camino y nos da esperanza. La Luz que nos llena de paz y nos fortalece, y nos embriaga de esperanza y de sentido el camino de nuestra vida. Sí, Señor, quiero subir a la Barca que Tú me has señalado y me indicas con tu Vida y tu Palabra, y dejarme guiar por el rumbo que Tú trazas y marcas. Porque sólo Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida.

martes, 13 de enero de 2015

JESÚS ES DIFERENTE

(Mc 1,21-28)


Las enseñanzas de Jesús no dejaban indiferente a los que las escuchaban. Jesús era diferente a todos los que le habían precedido. Jesús enseñaba con autoridad, no como los escribas, y realizaba  prodigios que nadie hacía. Sometía a los espíritus inmundo. Todos quedaban maravillados y se preguntaban qué doctrina era esta, pues esta forma de enseñar era nueva.

Hoy ocurre lo mismo. El Evangelio es diferente a las leyes de los hombres, porque es gratuito y generoso con los necesitados y pobres. Jesús salva a los que están en peligro y a los que son excluidos y pecadores. Los gobiernos excluyen y no reparten las riquezas con igualdad y justicia. Hacen leyes, pero no las cumplen sino las exigen a los más débiles empobreciéndoles.

Jesús viene, no sólo a dar sino precisamente a darse. Da su Vida a cambio de salvar al hombre, y sin pedir nada a cambio. Nosotros, si damos, pedimos por lo menos la misma correspondencia. Tanto por tanto. Nada es dado gratuito. Sin embargo, todo lo que hemos recibido ha sido gratuito, y tenemos la desfachatez de creer que ha sido por nuestro esfuerzo y que nos lo merecemos.

Posiblemente hayamos contribuido con nuestro esfuerzo y entrega, pero siempre porque hemos recibido de Dios esas cualidades y habilidades que nos han permitido, sí, con nuestro esfuerzo, conseguir nuestros éxitos. Pero siempre por la Gracia y Misericordia de Dios.

Demos gracia a Dios por el regalo Inmenso de su Hijo Jesús, el Predilecto, que viene a enseñarnos lo mucho que su Padre nos quiere y a señalarnos el camino de salvación.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿TE CONOCEN A TI?



Seguro que la respuesta a esta pregunta: ¿Eres conocido?, tiene una respuesta satisfactoria, pues todos vivimos en una familia, un trabajo, un pueblo o ciudad y unas relaciones sociales. Y ahí seremos conocido por la función que desempeñamos y por nuestro compartir diario.

Jesús, cuando compartía en la sinagoga todos los sábados era también conocido: Por su trabajo, por su familia, por sus amigos... y se admiraban de las cosas que decía y hacía. También nosotros, si vivimos en Él, podemos admirar por nuestro trabajo bien hecho, por nuestra admistad, por nuestras bien intencionadas actitudes, por nuestro compartir la fe y esfuerzos de amar.

Y también podemos sorprendernos por tanto rechazo y tan poca fe de nuestros propios familiares, amigos del trabajo y de nuestros ambientes sociales. Bien es verdad que nuestras debilidades e imperfecciones nos alejan muchas veces de ser ejemplo o buen testimonio para otros, pero eso, en lugar de servir para alejarnos debe ser motivo de lucha y esfuerzo por acercarnos más al Señor, porque con Él podemos corregirnos y perfeccionarnos cada día.

Pidamos al Señor sabiduría y voluntad para ser cad día más luz y testimonio de su Palabra entre nuestros familiares, trabajo y amigos.

miércoles, 6 de marzo de 2013

NO TE PREOCUPES, DIOS TE ESTÁ BUSCANDO

(Mt 5,17-19)


Todos buscamos a Dios, a ese Ser trascendente que nos salve de la finitud de este mundo. Las diversas religiones existentes buscan encontrarse con ese Dios, pero el cristianismo, surgido de las raíces del judaísmo, es la excepción de la regla. Aquí es al revés, es Dios Padre quien busca a sus hijos.

No hay por qué preocuparse, tu Padre Dios te busca, te espera y abre sus brazos para recibirte con gozo y alegría. Sólo una cosa, déjate encontrar y escúchalo, te busca para salvarte, para darte esa vida eterna que tanto deseas, una vida llena de paz y gozo.

El pueblo judío experimenta la salvación al ser liberado de la opresión egipcia, y vive en la experiencia de su presencia. Dios ha tenido en cuenta sus sufrimientos y no ha esperado más. Ha sido Él quien da el primer paso y envía a Moisés a liberar su pueblo del yugo egipcio.

Jesús, Dios hecho Hombre, se hace presente entre los hombres, y desde dentro de su pueblo, da a conocer a su Padre Dios. Es el Dios cercano que convive y camina con los hombres, perfeccionando la ley, no suprimiéndola. Da plenitud y endereza el camino que conduce al Padre. Rectifica todo lo torcido, todo lo escabroso, todo lo que oprime y esclaviza. Y abre las puertas de la libertad que nos acerca al Padre.