martes, 18 de febrero de 2025

CUMPLO, ¿HE HECHO MÉRITOS PARA GANAR EL FAVOR DE DIOS?

Posiblemente ese sea nuestro pecado, pensar que Dios necesita que hagamos buenas obras para darnos su bendición y salvación. ¿Acaso no nos hemos dado cuenta todavía de que nuestro Padre Dios no necesita nada de nosotros? Y por consiguiente, ¿no necesita que hagamos méritos?

Hagamos lo que hagamos nada tiene suficiente valor delante de nuestro Padre Dios para que merezcamos la gloria y su amor. Su amor, ¡pidamos luz para darnos cuenta, es Gratuito!, y por tanto incondicional a nuestros méritos. Es decir, nos salvamos porque Dios quiere y porque así lo ha decidido Él. Su Amor es Infinito, y su Misericordia también. Por tanto, descansemos, ¡estamos salvados!

Ahora, ¡mucho cuidado!, eso no quita que tengamos que esforzarnos, cargar con nuestras cruces y empeñarnos en darnos en servicio y amor. Porque, sólo dándonos cuenta de que simplemente somos hijos en actitud de obediencia a nuestro Padre, podemos confiar y esperar su Infinita Bondad. Porque, todo es Gracia de nuestro Padre Dios, y nada mérito nuestro.

Por tanto, portarnos bien, hemos sido creados a su imagen y semejanza, como réplicas de su Hijo, pero, en nuestro caso heridos por el pecado, es nuestra meta. Un pecado que sólo podemos vencer unidos al Hijo, que encarnado en Naturaleza Humana ha venido a liberarnos del mismo y señalarnos el Camino, la Verdad y la Vida. Todo nuestros esfuerzos, porque para eso hemos sido creados, deben ir encauzados a hacer un mundo mejor, más fraterno y justo.

lunes, 17 de febrero de 2025

¡ESTÁ A NUESTRO LADO!, PERO …

Posiblemente nuestro corazón endurecido y embotado de todas las inmundicias de este mundo, no sólo está dormido sino ciego, sordo y mudo a la presencia de Dios en nosotros. Porque, ¿hemos olvidado que hemos sido creados a su imagen y semejanza? Pues bien, eso significa que somos semejantes a Dios, y, en consecuencia, parecidos en muchas cosas que quizás por ese embotamiento no alcanzamos a descubrir.

Basta con mirarnos para ver el reflejo de Dios en nosotros. Somos parte de Él. Por tanto, amor, misericordia, compasión, ternura …etc. Pero, el pecado, nuestros pecados, esconden esa huella e impronta del ser de Dios en nosotros hasta el extremo que lo ignoramos o le damos la espalda. Y en su lugar exigimos pruebas y signos que nos demuestren la divinidad de Dios.

Dios está dentro de cada uno de sus hijos. Hemos sido creados por Él, y somos sus hijos, semejantes a Él. Por lo tanto, mirándonos a nosotros mismos vemos el retrato de nuestro Padre Dios: somos amor y misericordia, aunque impuros por el pecado, pero limpios por la Gracia de Dios en el Bautismo, y, luego, en las caídas del camino, por el Sacramento de la reconciliación.

Pero, ¿no nos damos cuenta? Queremos amar y perdonar. ¡Sí, nos cuesta!, pero experimentamos que es eso precisamente lo que nos hace feliz. En nuestro camino vamos descubriendo que sin amor y misericordia no podemos vivir. Y es que realmente nuestro origen está ahí, venimos del Amor y Misericordia. Realmente, nos parecemos a nuestro Padre Dios. Esa es precisamente la impronta de nuestro ser y lo que debemos mirar, experimentar y creer. ¡Dios es nuestro Padre!

domingo, 16 de febrero de 2025

SI QUIERES, SEÑOR, PUEDES LIMPIARME

De siempre, de toda la vida, desde el principio de la existencia del hombre ha habido ricos y pobres. Unos, los ricos, lo pasan bien, disfrutan y tienen el poder; otros, los pobres, sufren, lo pasan mal, son perseguidos y necesitan apoyarse en una esperanza de vida mejor. Jesús los llama bienaventurados. Precisamente, ha venido a darles esperanza y a decirles que de ellos es el Reino de Dios. Un Reino de amor, de justicia, gozo y felicidad. 

Deducimos, y creo con acierto, que la salvación pasa por la pobreza. Una pobreza que se concreta en dar y darse, y en no esperar nada sino de nuestro Padre Dios. Él es el único que nos puede limpiar, sanar y dar la plenitud de la felicidad eterna. De hecho, Jesús, el Hijo de Dios, que se ha encarnado en Naturaleza humana, ha nacido pobre, ha vivido pobre y ha muerto pobre y abandonado. Sólo su Santísima Madre, algunas mujeres y Juan, el evangelista, permanecieron al pie de la cruz.

Y ser pobre equivale a reconocerse pecador, pequeño y necesitado de humildad. Ser pobre no es tanto no tener nada, sino cuanto ser humilde, generoso y capaz de salir de uno mismo para darse en plenitud a los demás en servicio y misericordia. Sólo seremos limpios en la medida que nosotros seamos capaces de, al menos intentarlo, porque todo nos viene de nuestro Padre Dios, limpiar a los demás.

Esa es precisamente la Buena Noticia, la de ser pobres de espíritu, capaces de salir de nosotros mismos para, siendo auténticos injertados en Xto. Jesús, darnos a los demás. Entonces seremos bienaventurados, buscados y elegidos por el Señor para llevarnos con Él al Reino de su Padre Dios.

sábado, 15 de febrero de 2025

DE NUESTRO POCO, A LO MUCHO

El camino va desde lo pequeño a lo grande. Dios se vale de lo poco que tenemos para hacerlo grande. Se trata de ponernos en manos de nuestro Padre Dios para que lo poco que tenemos, Dios, nuestro Padre, lo haga grade y capaz de saciar a todos. Ahora, la condición queda bien clara, hay que poner en su mano todo lo que somos y tenemos.

Expresado de otra manera. No podemos dar migajas, aquello que no utilizamos, lo que nos sobra y quizás tiramos o desperdiciamos. Lo válido y correcto, es decir, la generosidad y compasión empieza por poner en la mesa todo de lo que disponemos. Después se repartirá para que alcance a todos.

Y es de eso de lo que realmente se trata, de poner cada cual de lo que tenga al servicio de quienes lo necesitan. Claro, luego, habrá quienes se aprovechan y toman mas de lo necesario, y quienes, no dan nada y cogen de lo que dan los demás. Posiblemente habrá de todo, pero eso son otras cosas que sólo Dios arreglará cuando llegue su momento. A nosotros nos corresponde ahora tratar de ser compasivos y misericordiosos y de pedirle al Señor que nos dé la Gracia de ser misericordiosos, compasivos y generosos dando todo lo que podamos para bien de los demás. Y no sólo en especie, sino también en tiempo y espíritu.

viernes, 14 de febrero de 2025

UNA PROPUESTA SENCILLA DE PAZ Y AMOR

El Reino de Dios es una propuesta sin más opción. Amar como eres amado, y darte como el Señor se te da. Así de sencillo, ofrecida desde la pobreza y la debilidad, sin coacciones ni proselitismo. Quienes no lo hagan así, aparte de equivocarse, su propuesta no dará frutos.

Si miras, escuchas y lees la Palabra, observarás que Jesús se presenta pobre, sencillo, sin fortaleza, y sin exigencias. Sólo ofrece su Palabra y su Vida, dándose por Amor y actuando con Misericordia. No hay condiciones, sólo libertad y propuesta. Tú decides y aceptas o rechazas.

Así fueron enviados por el Señor, de dos en dos, y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos, rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies». Y así siguen siendo enviados. Tal es el caso de los hermanos Cirilo y Metodio, patronos de Europa, de los que hoy la Iglesia celebra su día.

También nosotros, desde la hora de nuestro bautismo, también somos enviados. Con ese fin ha bajado a nosotros el Espíritu Santo. Pidamos la luz, la fortaleza y la sabiduría de corresponder como obreros enviados a su mies.

jueves, 13 de febrero de 2025

UN DIOS, PADRE DE TODO

Una cosa es que Dios se revele a través de un pueblo, Israel, y otra muy distinta de que sea exclusividad de ese pueblo. En más de una ocasión Jesús, el Hijo de Dios, deja entrever el rechazo de su mismo pueblo, y como desvía su Palabra a otros pueblos. Precisamente, Pablo en su conversión es enviado a los gentiles.

En el Evangelio que leemos hoy, Jesús nos deja meridianamente claro que ha venido a evangelizar y anunciar la Buena Noticia a todos los pueblos sin excepción de ninguno. En su encuentro con esa mujer fenicia, de Siria, por tanto pagana, Jesús deja entrever que primero está su pueblo de Israel y no procede dar el pan de su pueblo a otros. Pero, la respuesta de la mujer fue sorprendente y plena de fe: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños»,

La respuesta de Jesús no puede ser otra que la de satisfacer su deseo: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija» Y, tengamos esa seguridad de que para nosotros, el Señor, tendrá una respuesta adecuada y de sanación, tanto física como espiritual, porque su Misericordia es Infinita.

miércoles, 12 de febrero de 2025

RECONOCIÉNDONOS PODEMOS LIMPIARNOS

Todo empieza en el corazón. De él salen todos nuestras inclinaciones y pensamientos, y, dependiendo de su contenido, su forma y su inclinación serán puros o impuros. Y claro, dependerá de nosotros de que tratemos y nos esforcemos en limpiarlos y de que sean puros. Al menos luchar contra esa mala inclinación al pecado.

Porque es precisamente de dentro de nuestros corazones de donde salen todas nuestras malas inclinaciones: «fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre». Y está en nuestras manos, porque hemos sido creados libres para aceptar o rechazar, el combatirlas y no dejarlas entrar en nuestro corazón.

Es evidente que, nosotros solos seremos presa fácil. El diablo, no sólo es más fuerte sino que también más inteligente. Sabe cómo seducirnos y vencernos. Y para protegernos y salir victoriosos necesitamos la asistencia y ayuda del Espíritu Santo. En Él seremos invencible y podremos luchar y transformar todas esas malas inclinaciones y buenas y agradables a nuestro Padre Dios.