lunes, 12 de diciembre de 2011

DESCUBRIR LA MENTIRA

Mateo 21,23-27

Detrás de cada pregunta se esconde una búsqueda de la verdad o un disimulo de la misma, es decir, la mentira. Porque siempre hay una intención, y eso se descubre en la búsqueda. 

Cuando alguien trata de justificar su compromiso con una ruptura, posiblemente está buscando mentir y no ser fiel a ese compromiso. ¿Razones? Pueden ser muchas pero ninguna será valida ya que de lo que se trata es de escabullirse a la responsabilidad contraída. 

Porque cuando la decisión es en verdad, esa verdad sostiene la propia decisión y nunca dejará que el vínculo se rompa. Por eso, los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, buscaban la forma de justificar su mentira de no aceptar la Palabra y enseñanzas de JESÚS. Trataban de atraparlo y que no diese una respuesta firme y creíble.

Son las salidas por la tangente, las respuestas según mis intereses, las mentiras que se esconden en la demagogia de no rendirse a la evidencia que permanece en lo más profundo de nuestro corazón. Y se ven sorprendidos por la elegancia y astucia de Jesús que con una simple pregunta ha denunciado su hipocresía; les ha dado la verdad. Y la verdad siempre es incómoda, te hace tambalear.

Te pedimos, SEÑOR, que nos enciendas nuestras
mentes con la sabiduría de entender tu
Palabra, y la fortaleza de saber
transmitirla a todos los
que se abran a
ella. Amén.

domingo, 11 de diciembre de 2011

HAY RAZONES PARA ESTAR ALEGRES

Jn 1,6-8.19-28)

Hermanos: "Estén siempre alegres", dice san Pablo en la segunda lectura (1º Tesalonicenses) del Evangelio, y no es para menos, porque el experimentar estar salvado eternamente es motivo para permanecer alegres siempre.

Una alegría que no nace de la superficialidad que provoca una situación cómica y desemboca en una carcajada espontánea y gozosa, sino la alegría que se cuece en lo más profundo de nuestro corazón y nos llena de paz serena, equilibrada y amorosa. Y que nos inunda de amor y de libertad al sabernos libres y salvados de todo peligro.

La alegría de sabernos amados, protegidos, liberados de toda pérdida (parábola de la oveja perdida) y perdonados de todas nuestras miserias, limitaciones y pecados por la Misericordia de ese Niño que se prepara para que nacer en nuestros corazones. Abrirles las puertas de nuestro corazón es preparar su venida.

Juan Bautista nos propone eso, se identifica con la voz que proclama en el desierto y que nos invita a allanar nuestros caminos, a abajarnos y nivelarnos para equipararnos a la dignidad a la que somos llamados: "Hijos de DIOS".

Él no es la LUZ sino, simplemente, testigo de la LUZ. Detrás de mí, nos dice, viene Otro, al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia. Yo les bautizo con agua, pero ÉL les bautizará con fuego y ESPÍRITU.

Ser testigo, como nos dice Juan, implica conocer a Aquel de quien damos testimonio, porque no somos nosotros la verdad, sino que damos testigo de la Verdad, y para darlo necesitamos conocer y estar convencido de la Verdad. Por eso, Juan, porque estaba convencido daba testigo de la verdadera Verdad. ¿Estamos nosotros confiados en ÉL para dar testimonio de ÉL? ¿Le conocemos para verdaderamente proclamarlo?

Te pido, SEÑOR, paz, sabiduría y fortaleza, 
para, permaneciendo en TI, llevarte
y proclamarte a los demás
siendo tu testigo, 
como hizo Juan. Amén.

sábado, 10 de diciembre de 2011

LA CRUZ, SIN CRISTO, ES INSOPORTABLE

(Mt 17,10-13): Bajando Jesús del monte con...

No hay vida sin cruz, pero hay cruces sin CRISTO, que son insoportables. Los hombres que se quedan con y en este mundo no reconocen a los hombres de DIOS, están muy cegados por las ambiciones y tesoros mundanos para pararse y reconocer a quienes preparan su camino.

¡Muchas luces que encandilan, que deslumbran, que reflejan felicidad y alegrías inmediatas! Sin esperas, directas a ser sentidas, percibidas y gozadas, pero con etiquetas de caducidad, que vencidas desembocan en la destrucción, en el vacío y son arrojadas a la basura. Felicidad de apariencias y apoyada en arenas movedizas, que se hunden y desaparecen.

Sólo hay ojos y oídos para ver lo inmediato, lo placentero, lo que triunfa y dar poder y gozo. Todo lo que no sea eso pasa indiferente. No gusta renunciar a nada apetecible, y menos sacrificarse. La exigencia están para ser aprovechadas en beneficio propio, para nuestra propia ambición y avaricia. Nada en favor de los demás.
El camino es camino para nosotros, para nuestros proyectos y ambiciones. Una oposición que puede convertirse, incluso, en lucha y rechazo de nuestro Padre del Cielo.

Necesitamos descubrir el intenso amor que guía los designios de Dios hacia nosotros y, si somos consecuentes con la fe y la moral que Jesús nos revela, no han de extrañarnos los malos tratos, las difamaciones y las persecuciones. Ya que estar en el buen camino no nos evita las dificultades de la vida y Él, a pesar del sufrimiento, nos enseña a continuar.

Sabemos que la Cruz nos crucifica, pero al mismo
tiempo descubrimos que escondido en esa
crucifixión se esconde el gozo
que buscamos.

Danos, SEÑOR, la fortaleza de dejarnos crucificar,
en la otra cara de la Cruz, para que junto
a TI encontremos el Camino que nos
conduce a la verdadera
felicidad. Amén.

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿POR QUÉ NO ABRIMOS LOS OJOS?

Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a ... (Mt 11,13-19)

Estamos ciegos y hasta sordos sometidos por nuestros egoísmos. Necesitamos enfrentarnos a nuestra avaricia y a nuestros autoengaños para darnos cuenta que en el desprendimiento de desidentificarnos de todo eso es donde podemos encontrar al SEÑOR.

Dios viene al encuentro del hombre, pero el hombre —particularmente el hombre contemporáneo— se esconde de Él. Algunos le tienen miedo, como Herodes. A otros, incluso, les molesta su simple presencia: «Fuera, fuera, crucifícalo» (Jn 19,15). Jesús «es el Dios-que-viene» (Benedicto XVI) y nosotros parecemos "el hombre-que-se-va": «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11).
 
Sólo cuando seamos capaces, sin miedos y en total confianza, de desapegarnos de todo lo que nos contamina e impide vaciarnos de apetencias y egoísmos, estaremos permitiendo que el Niño de Belén nazca en nuestro corazón.

Así de simple, pero así de difícil y duro. Porque se hace necesario un ejercicio de renuncias, de martirios, de luchas, de sacrificios, de entrega, de incomodidades, de todo aquello que nos apetece y nos instala en nuestras satisfacciones que fortalecen nuestra avaricia y nos pierden.

Posiblemente, por eso huimos, nos escondemos, lo rechazamos... No le dejamos nacer, y menos dentro de nosotros. ¡Qué nazca en otros, pero no en mí! Eso me conviene, para que sean otros los que me sirvan. Yo a lo mío, a vivir mi vida de acuerdo con mis apetencias.

Te pido, SEÑOR, desde lo más profundo
de mi corazón, que me des la
sabiduría y la fuerza de
desidentificarme de
todo aquello que
me impide
dejarte 
nacer en mí. Amén.

jueves, 8 de diciembre de 2011

LA ELEGIDA

Lc 1,26-38

María fue elegida, pero una elección que pasaba primero por su libre consentimiento. Decir "SÍ", o negarse a ello comportaba una decisión de la que todos nosotros dependíamos. Pudo rechazarla, pero afortunadamente no fue así. Acepto la elección y se sometió a la Voluntad del PADRE DIOS.

Por eso fue adornada de Inmaculada Gracia, libre de todo pecado y llena de Gracia. No podía ser menos. Estaba, por su "SÍ" llamada a ser la Madre de Aquel que venía para salvarnos. Y a una madre se le adorna de todo lo mejor.

Nuestro PADRE DIOS viendo nuestra osadía y rechazo, por amor, tuvo que ingeniárselas para acercarse a nosotros, y pensó desde el principio tomar nuestra misma carne, hacerse Hombre y venir a redimirnos de nuestros rechazos. Eso significó que María fuese la elegida para ser su Madre en la tierra y, dada la respuesta afirmativa, la llenó de su Gracia y Gloria. Bendita, pues, la Inmaculada Concepción.

La pregunta, para nosotros, se concreta en: ¿Somos nosotros también elegidos cómo lo fue María? Indudablemente que sí, pues nuestro PADRE DIOS nos ha hecho sus hijos y nos llama a todos a la salvación. No sólo nos ha elegido sino que también nos bendice, habla bien de cada uno de nosotros, a pesar de ser malos hijos. 

Sólo nos pide, cómo a María, responderle como ella y aceptar ser sus hijos, con humildad y dispuestos a aceptar su Voluntad. Por eso, nuestra Madre María es ejemplo y referencia para nosotros.

Ahora, tiempo de Adviento, es tiempo de preparación y de, cómo María, llenarnos de la Palabra de DIOS guardándola en nuestro corazón.

María, Madre de DIOS, enseñamos el camino
para, junto a ti, recorrerlo de la 
misma forma que tú lo has 
hecho, cumpliendo
su Voluntad. Amén.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA ESPERA SE HACE LARGA Y PESADA

Mateo 11, 28-30

¿A quién no?, toda espera es esperada con ansiedad, con deseos de que llegue, y eso cansa, fatiga y desespera en muchos momentos, cuando no, frustra. Son los momentos difíciles de nuestra vida y cuando nos autotraicionamos, dejar de hacer lo que en conciencia creemos debemos hacer, justificamos esa autotraición con mecanismos de defensa que nos pueden llevar a la frustración y, como consecuencia, la ira.

Sólo JESÚS nos puede liberar: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Hay que bajar a las profundidades de nuestro propio yo, porque en la superficie no nos encontraremos ni sabremos quienes somos ni a dónde vamos. Es, en el fondo de mi alma, donde puedo dar respuesta a mis primarios deseos y desindetificarme de ellos frenándolos y sometiéndolos al dominio de mi mismo.
Pero, nunca solos, sino acompañados e injertados en JESÚS, porque es ÉL la Mansedumbre y la humildad Infinita que nos puede contagiar y convertirnos en peregrinos esperanzados que apoyan su camino en su Fuerza, Misericordia y Amor.

La pobreza de mi ser, DIOS mío, necesita de
Ti. Lléname de la paciencia necesaria
para, descansados en TI, sea
fuerte, manso y humilde. Amén.

martes, 6 de diciembre de 2011

TODOS SOMOS PASTORES Y OVEJAS

Mateo 18,12-14.

Así le gustaba decirlo san José María Escriba, porque todos dependemos de todos. La salvación de muchos depende de pocos, porque son pocos los que se dejan encontrar. Por mucho que la Fuente se acerque y nos invite a beber, si no abrimos nuestra boca y tragamos el agua que salta a la vida eterna, nada se podrá hacer. Porque somos muy libres de beber o no beber.

No obstante, el Buen Pastor, JESÚS, estará siempre presto a buscarnos y a cargar con nosotros en sus hombros. No importa el por qué, ni las veces que hayamos abandonados el redil del Buen Pastor. ÉL siempre estará dispuesto, pues por eso ha entregado su vida.

Siempre, a pesar de que nos parece que el tiempo no nos da para más, hay momentos de ir en busca de nuestra oveja pérdida. Cuando dejamos de pensar en nosotros encontramos el espacio de dedicarnos unos momentos a otros. Y quizás ese momento es el que necesita para volver al redil del Buen Pastor. ¡Pensemos en ello!

¡SEÑOR!, igual que TÚ dejas todo y sales a
mi encuentro, dame las fuerzas y la 
entrega de yo también hacer,
injertado en TI, lo
mismo que TÚ
haces por
mí. Amén.