jueves, 17 de marzo de 2022

¿CÓMO Y DÓNDE GASTAS TUS TALENTOS Y RIQUEZAS?

Lc 16,19-31


Has recibido mucho, el regalo más grande, la vida. Una vida que tienes, en el espacio de tiempo de este mundo, la incomparable oportunidad de vivirla eternamente en plenitud de felicidad. Dios, tu Padre, te ofrece ese inmenso y maravilloso regalo. Nada se puede comparar a eso. Por tanto, la gran riqueza que todos tenemos es el don de la vida, y, en consecuencia, estamos obligados por ese compromiso de Amor que Dios, voluntariamente, ha contraído con todos nosotros, a compartirla con los demás. Sobre todo, con los más necesitados y pobres.


Ahora, ¿cómo gastarla? Esa es la cuestión y en gran dilema. Jesús lo plantea y le da respuesta en esta ejemplar y didáctica parábola del hombre rico o rico epulón. Porque, puedes, gastarla como hizo ese hombre rico, dedicando sus riquezas, su vida y talentos para su propio disfrute, banqueteándose placenteramente indiferente a los sufrimientos, problemas y dificultades de los demás, incluido el pobre Lázaro. O, humildemente ponerlas al servicio de los más necesitados.


Al parecer, el hombre rico de la parábola escogió esa primera manera de gastar su vida, su fortuna y sus talentos. Pensó solo en darse la gran vida y disfrutar. Es lo que muchos eligen también en nuestro tiempo, vivir la vida – dicen – que son cuatro días. Pero ¿es qué ignoran que nuestra vida es eterna? Y nuestra felicidad dependerá de estar a la derecha o izquierda. Y eso, dependerá a su vez de cómo la gastemos, con amor o sin amor. Con los necesitados y pobres, o para nuestro provecho y bien solamente.


La cosa está muy clara. Esa es la moraleja. Preguntarnos ¿dónde estamos? ¿Vivimos en la actitud del hombre rico o estamos en con el sufrimiento del pobre Lázaro? La primera actitud no es la deseable. Las riquezas recibidas, ya sean materiales o espirituales son para compartirlas para el alivio de los más necesitados y pobres. Ese es el camino para el que tenemos y necesitamos pedir la fortaleza y la Gracia de Dios.

miércoles, 16 de marzo de 2022

REVELÁNDOLES EL CAMINO DE CRUZ


Los apóstoles no entendían lo que Jesús les decía. Sus formas de ver las cosas y sus raciocinios no alcanzaban a comprender lo que Jesús les revelaba y lo que la subida a Jerusalén avecinaba. Ellos estaban en otras cosas de índole terrenal. Jesús les habla y les descubre lo que va a suceder en Jerusalén, su Pasión, Muerte y Resurrección. Pero, ellos tienen otros asuntos prioritarios en sus corazones.

La madre de los hijos de Zebedeo está también pensando en otro asunto. Deducimos que, o no oye a Jesús; no le interesa o no entiende nada de lo que dice. Eso nos lleva a pensar que, también a nosotros nos puede ocurrir lo mismo. ¿Sabemos lo que significa la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús? Posiblemente, lo sepamos, pero ¿ese conocimiento nos ayuda a ser más consecuente y coherente? Quizás, la Cuaresma sea un tiempo que, si nos lo tomamos en serio, nos puede ayudar en esos menesteres. Conviene, pues, preguntarnos, ¿estamos nosotros en la misma actitud que la madre de los hijos de Zebedeo y los apóstoles? Sería bueno mirarnos interiormente y reflexionar al respecto.

Es verdad que, nosotros, a posteriori, y, precisamente, por el testimonio de los apóstoles, llevamos ventaja respecto a entender mejor las Palabras de Jesús y comprender el significado de su Pasión, Muerte y Resurrección. Pero, también es posible que a muchos no le interese escuchar ni, siquiera, esforzarse en comprender. Incluso, como la madre de los hijos de Zebedeo, tengamos nuestro corazón en otros menesteres y, por supuesto, en otro mundo.

Ser primero tiene otro recorrido. Tanto la madre de los hijos de Zebedeo como lo apóstoles están en las antípodas. Buscar los primeros puestos exige y pide servir y ser último. Todo lo contrario de lo que anida en nuestros corazones. No es el camino buscar poder, riqueza y éxito. Es todo lo contrario según Palabra del Señor: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

Ese es el camino, servir hasta el punto de ser esclavo del necesitado. Porque, eso es lo que hizo Jesús, amar con misericordia y humildad, dándose en servicio, por amor, a los más desfavorecidos y necesitados.

 

martes, 15 de marzo de 2022

LAS APARIENCIAS ESCONDEN MENTIRAS

Tu vida puede tener dos caminos. Un camino en la verdad y otro en la mentira. Si optas por la verdad estás en el buen camino. Un camino difícil, pero bueno, gozoso y eterno. Un camino para el que necesitas la asistencia del Espíritu Santo, que has recibido en tu bautismo. De ahí, la gran importancia del bautismo.

Pero, por tu naturaleza herida y pecadora, estás tentado a elegir otro camino más cómodo, ancho y espacioso. Un camino donde tus apetencias, instintos, pasiones y ambiciones tienen vía libre para satisfacerse. Pero, un camino con final triste y trágico, un camino de eternidad de sufrimiento y dolor. Una verdadera tragedia. Es el camino de la mentira.

Mi humilde consejo: elegir la puerta estrecha. Ese camino en búsqueda de la Verdad con mayúscula. Un camino que desecha y se despoja de las apariencias. Un camino donde te muestras tal como eres, con tus defectos, con tus ambiciones y pecados, pero, un camino de esfuerzo por mejorar, por despojarte de todo aquello que te aleja de la verdad y te invita a mentir, a aparentar y a mostrarte engañosamente como lo que no eres.

Un camino donde las apariencias tratan de ocultarte y mentir con falsos cumplimientos que luego no se traducen en realidad. Mandan las circunstancias y tus caras y actos se adecuan a ellas. Son los que presumen de primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las celebraciones; son los que les gustan que le hagan reverencias y ser admirados en las plazas y ser llamados maestros. Jesús deja todo muy claro en el Evangelio de Mateo 23, 1-12: En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a

Solo tenemos una Referencia: El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesús. Él, nos lo ha dicho el mismo, es el Camino, la Verdad y la Vida, y sólo Él nos guía y nos conduce al redil del buen Pastor. Él es nuestro único Maestro y en quien debemos fijarnos y escuchar todo lo que su Palabra nos enseña. Y, como Él ha hecho, tratemos de ser últimos – servidores – para ser primero; humillarnos para ser enaltecidos.

lunes, 14 de marzo de 2022

AMAR ES REGALAR MISERICORDIA

 

Amar no es simplemente cumplir ni hacer el bien. Amar lleva implícito algo más. Es darse gratuitamente sin esperar recompensa y darse a sí mismo, olvidándose de sí mismo, valga la redundancia. Es lo que movió a Pedro a ofrecerle al Señor hacer tres tiendas para ellos – Moisés, Elías y Jesús – sin acordarse de ellos tres. Estaban tan bien que todo lo demás les sobraba. Amar es, precisamente eso, es sentirse tan gozoso y a gusto dándose que simplemente eso basta. El ejemplo lo hemos vivido y experimentados en y con nuestros padres. Dan su vida por sus hijos. ¿Cómo será el Amor Infinito del Señor?

Jesús quiere regalarnos una experiencia de amor. Un amor misericordioso que no tiene en cuenta nuestras faltas ni pecados. Su Misericordia es plena y perdona todo sin tener en cuanta nuestros fallos. Esa es la manera de amar que Jesús nos presenta y vive. Y, así tendremos nosotros que amar si queremos seguirle. Amar a quienes nos aman y a quienes no nos aman, Es decir, a amigos y enemigos. Porque, precisamente, en los enemigos es donde se prueba el auténtico y verdadero amor. Fácil es amar cuando la corriente va a nuestro favor, pero, amar cuando la tempestad nos amenaza e irrumpe en nuestra vida se hace más difícil. Diría que, sin la ayuda del Espíritu Santo, nos sería imposible.

Sucede que no nos damos cuenta, pero, los bautizados, hemos recibido el Espíritu Santo en el momento de nuestro bautismo, y, posiblemente, los de corazón bien intencionado no adviertan su presencia, pero, Él está ahí actuando. Porque, para eso ha venido, para asistirnos, auxiliarnos y fortalecernos en la lucha de cada día en nuestro peregrinar a la Casa del Padre.

No hay otra manera de amar. No trates de buscar un amor cómodo, a media y adaptarlo a tus comodidades e intereses. Eso no es amar. Amar es un compromiso. Así nos ama nuestro Padre Dios. Vivamos en actitud compasiva y misericordiosa tratando de medir con la misma medida que deseo y quiero que me midan a mí, pues, esa será la medida que tendrá.

domingo, 13 de marzo de 2022

UNA LUZ QUE NOS LLENA DE ESPERANZA

 
Lc 9,28-36

Todos pensamos que la vida es hermosa, pero, hay momentos que dudamos de eso que pensamos. Sobre todo, cuando la oscuridad se hace presente y todo parece que se derrumba. Se nos viene el mundo abajo y, lo que nos parecía hermoso, ahora se nos vuelve odioso y trágico. Es evidente, la experiencia nos no corrobora, que la vida presenta momentos y circunstancias alegres, de gozo y felicidad, pero, también, momentos de tristeza, desolación, angustia y dolor. 

Sin embargo, lo que nunca debemos perder es la esperanza. Sin esperanza es imposible vivir y avanzar. Posiblemente, la falta de esperanza provoca la depresión y, en consecuencia, el disparate. Siempre, si confiamos en Dios, hay motivos y razones para la esperanza. Precisamente, hoy, nos narra el Evangelio el episodio del Tabor. Jesús se hace acompañar por Pedro, Santiago y Juan, quizás tres de los apóstoles más aventajados, para que suban con Él al monte y le acompañen a orar. Allí, junto a Jesús, todo es hermoso hasta el punto de que Pedro, olvidándose de él y sus compañeros, propone a Jesús hacer tres tiendas para que Él, Moisés y Elías, que ven junto a Jesús.

Junto a Jesús todo se ve de otra forma. Posiblemente, los problemas son los mismos, pero las forma de afrontarlos son diferentes. La Misericordia de Dios, que no nos registra ni tiene en cuenta nuestros fallos y pecados, nos levanta, nos anima y nos invita a seguir el camino. Un camino lleno de dificultades – vamos hacia la cruz – pero un camino de esperanza y Resurrección. La presencia de Moisés y Elías así lo testifican y lo atestiguan. Ellos han resucitados y, también nosotros, por los méritos de Jesús, resucitaremos también.

Pero es bueno saber y aceptar la Infinita Misericordia de Dios, nuestro Padre. Después de, aproximadamente, o más, dos mil años. Nosotros gozamos de la gran ventaja de saber que Jesús nos adelanta la prueba de su Resurrección. Es un alto en el camino que nos motiva y nos da esperanza. Ellos, los apóstoles no comprendieron lo que habían visto, pero, más tarde lo entendieron cuando, sobre todo Pedro y Juan, comprobaron que el sepulcro estaba vacío. En la Transfiguración, Jesús, les mostró su esplendor y su Resurrección, a pesar de que había que seguir el camino hacia Jerusalén, donde iba a ser crucificado. Vivamos con esperanza y ánimo, también nosotros, ese camino cuaresmal hasta el momento de la Resurrección.

sábado, 12 de marzo de 2022

NUESTA LUCHA CONSISTE EN CAMBIAR AMOR POR OFENSAS


Cumplir con las reglas no presenta gran dificultad. Todo consiste en habituarte y hacer de ellos un hábito diario. Amar a los que te aman es lo lógico y lo que demanda el sentido común. Otra cosa es salirte de la receta e ir más allá del mero cumplimiento cambiándolo por caridad y ofrecer amor en el lugar de las ofensas recibidas. Es eso lo que propone Jesús en el Evangelio de Mateo 5, 43-48 de hoy sábado.

Amar a los que te hacen mal e intentan derrumbarte – enemigos – es la prueba del algodón, como se dice ahora, del amor. Porque, donde se descubre el verdadero amor es cuando las circunstancias son duras y van contra corriente. Cuando el pastel es hermoso y tiene buena presencia y gusto, apetece comerlo. Pero, cuando sucede lo contrario, huele mal y no parece bien presentado, las circunstancias instintivas te invitan a retirarte y abandonar. Es, pues, lógico y entendible, desde el punto de vista y la naturaleza humaba, que Jesús se quedase abandonado por los suyos en la Cruz. Solo el amor de una Madre – María – soporta y cambia amor por ofensas.

Jesús nos invita a amar a los enemigos, porque, así ama Él. Y si Él nos ama así, ¿cómo nosotros vamos a amar a media, o a nuestro interés? Tendremos, si nos confesamos seguidores de Él en amar como Él ama y nos ama. Es, pues, evidente que nos mande a amar a los enemigos. Y, solo amando a los enemigos – también a los amigos – podemos entablar amistad con Él. Nuestro diálogo – oración – no se podrá establecer con Él sí, primero, no estamos en actitud de amar a quienes nos ofenden. Entendemos ahora como nos lo ha puesto claramente en la oración – Padrenuestro – que el mismo nos enseñó.

Claro está que, nosotros solo no podremos con tan alta misión. Nuestra naturaleza, sometida al pecado, es débil y no podrá vencer, por sus propias fuerzas, la tentación de nuestra razón y justicia humana. Necesitamos la Gracia del Espíritu Santo, que ha venido a nosotros en la hora de nuestro bautismo, precisamente, para eso. Para darnos fortaleza y liberarnos del pecado. En Él podemos vencernos y suavizar nuestros corazones para, por su Gracia, amar como Jesús ama.

viernes, 11 de marzo de 2022

PERDONAR COMO DIOS NOS PERDONA


Es de sentido común que, si pido perdón, también lo dé yo. Porque, lo que no es correcto es que yo sea perdonado y, luego, no perdone. Por eso, entendemos que no podemos presentarnos delante de Dios suplicándole perdón cuando nosotros no perdonamos a nuestros deudores. Incluso, también a los que nos ofenden. Y es que Dios nos perdona todas nuestras ofensas y pecados. Ahora, ¿cómo no vamos nosotros a perdonar a los que nos han ofendido? ¿Con qué cara nos vamos a presentar delante de Dios? Está claro que, para hablar con Dios necesitamos perdonar a nuestros hermanos en la fe.

Dios nos ha creado para la vida – vivir eternamente en gozo y plenitud – y quiere que todos sus hijos gocen de esa Vida Eterna. Él es la Vida, la Verdad y el Camino. Vida en abundancia y felicidad y, fuera de Él, no hay nada, vacío y perdición. Por eso, nuestro Padre, que nos conoce, deja la puerta abierta de su Infinita Misericordia y nos perdona, dándonos siempre la oportunidad de levantarnos y volver a Él. La parábola del hijo pródigo es un hermoso ejemplo de como nos quiere y nos perdona nuestro Padre Dios.

Sin embargo, nuestro Padre Dios quiere que decidamos nosotros. Nos ha creado en libertad y nos toca a nosotros decidir. Ya en el – Deuteronomio 30, 15 – nos pone esa posibilidad y quiere que, en plena libertad, le respondamos. De tal forma que, la Misericordia con la que hemos sido tratados por Él, también la tengamos nosotros con los demás, amigos y enemigos, creyentes y no creyentes.

¿Se nos hace difícil, hasta el punto de que nos parece imposible? Sí, es evidente. Nuestra naturaleza es débil y sometida al pecado. Jesús, el Señor, viene precisamente a liberarnos, y esa es la clave, abrirnos a su Misericordia y Palabra. Entonces, seremos fuertes y capaces de perdonar. Incluso a nuestros enemigos. Partimos de que no vamos solos. Desde la hora de nuestro bautismo hemos recibido al Espíritu Santo. El mismo que recibió Jesús en el Jordán a la hora de su bautismo. Y, en, con y por Él seremos fuertes y capaces de que, nuestro corazón se transforme en un corazón humilde, comprensivo, paciente, suave y bueno. Recordemos la necesidad de ser persistentes y perseverantes tal y como reflexionábamos el otro día.

No perdamos de vista que nunca podríamos ser recibido por nuestro Padre Dios si antes nosotros no recibimos misericordiosamente a nuestros hermanos. Esa es la condición, que no es otra que el amor. Amar a Dios y amar al prójimo. Sin el segundo no se puede vivir el primero. Claro como el agua y necesario la acción del Espíritu Santo.