martes, 4 de octubre de 2011

VACIADO DE MÍ

Lucas 10,38-42

Anhelamos muchas cosas y luchamos denodadamente por ellas, sin tregua y sin desfallecer. Pasamos una gran parte de nuestra vida ocupados en esos menesteres, sin embargo, JESÚS nos dice hoy que sólo una cosa es necesaria: "Escuchar la Palabra de DIOS y hacerla vida de tu vida".

Nuestro corazón necesita despojarse de muchas cosas que lo ocupan y lo entretienen. Hay muchas cosas que nos desvían del verdadero camino, y afanados en ellas perdemos lo más importante: "Llenar nuestro corazón de DIOS". ÉL es lo Único necesario y sólo ÉL basta. Todo lo demás, nuestro PADRE del Cielo nos lo procurará según lo necesitemos.

Eso no significa que no tengamos que ganarnos el pan de cada día, pero sin olvidar ni dejar que nuestra principal ocupación es llenar nuestro corazón del Amor de DIOS. Del Amor de DIOS para, llenos de ÉL, darlo a los demás. Nos perdemos en un activismo laboral o consumista que nos absorbe y desvía en un hacer sin ser. Y lo importante es ser, estar en la presencia de DIOS y, en consecuencia, se hará, porque lo que se es termina en verse y testimoniarse.

SEÑOR, que mi corazón siendo el de Marta, no deje
de mirarte y escucharte como el de María.
Danos la paz, sabiduría y constancia
en perseverar sin dejar de
tener nuestro oído
a la escucha de tu Palabra. Amén.

lunes, 3 de octubre de 2011

LA CLAVE ES EL AMOR (Lc 10, 25-37)

Lucas 10,25-37.

Experimentamos el amor de los padres en los hijos. Muchas renuncias para que sus hijos puedan encontrarse feliz. Muchas renuncias a cambio de nada, muchas renuncias aún sabiendo que la respuesta puede ser vacía, de rechazo, de ofensa o indiferencia. Pero, a pesar de todo, el amor de unos padres siempre está ahí.

Sí, eso es así, nace de lo más profundo de nuestras entrañas. ¿Cómo puede ser el amor de DIOS? DIOS nos ha creado y nos ha donado la vida, y el que dona sólo lo hace por amor. Es ÉL quien nos ama primero y mucho más que nosotros. Es ÉL quien necesita de nosotros porque formamos parte de ÉL, somos causa de su gran Amor. Por eso espera nuestra respuesta libre y voluntaria, nos ha hecho libre para eso, y, pacientemente, aguarda nuestra correspondencia de amor.

JESÚS es el novio enviado por el PADRE que espera nuestra respuesta, y una respuesta de amor sólo puede ser pagada con amor. Pero para ello necesitamos que el fuego de nuestro amor este bien alimentado y la lámpara contenga el aceite necesario. No somos nosotros los que amamos sino los amados y, por eso, necesitamos responder, eso sí, a ese amor.

Y nuestra respuesta está contenida y clarificada en esa parábola del samaritano. Si yo soy causa del Amor Paciente que me espera y solicita a pesar de mis rechazos e indiferencias, lo lógico y normal que a ese amor responda porque, ese amor, habita dentro de mí y tiende a salir. Se nota cuando experimento que amo, nace en mí una fuente de paz y bienestar.

Que sepa entender, DIOS mío, que no tengo que amarte
sino corresponder al amor que TÚ me has tenido
siempre. Porque desde el principio has 
pensado en mí y me has regalado
la existencia.

Y esperas que ese regalo sea para siempre, porque así
me amas TÚ. ¡Oh, SEÑOR!, Dame la sabiduría
de empeñarme en amarte y de dejarme
conducir por tu ESPÍRITU para 
encontrarte en los hermanos. Amén.

domingo, 2 de octubre de 2011

DESENGAÑOS

Mt 21, 33-43

Podría ser una película, y realmente lo es, pero la película de nuestra vida. Hemos recibido todo lo que tenemos, empezando por la vida, y rechazamos al Autor que nos ha dado todo lo que somos y tenemos.

No hay desgarro, dolor, sufrimiento más grande que ver cómo un amor incondicional, puro, desinteresado y sacrificado, no se ve correspondido; se da de bruces con el desengaño. Este es nuestro drama, el darma diario de muchas familias que se ven enfrentadas por la ambición de tener lo que le pertenece al otro. El egoísmo de no aceptar ni aceptarse ante el otro, y querer usurpar sus bienes y cualidades.

Es el drama de los hijos que rechazan a sus padres. Es el drama del hombre que rechaza y desconoce a su PADRE DIOS y se autoengaña creyéndose dueño de lo recibido de su PADRE.

PADRE nuestro, enciende nuestras mentes para
que iluminados por tu Palabra, seamos
capaces de darnos cuenta que
todo lo que tenemos
es por tu Gracia
y Misericordia. Amén.

sábado, 1 de octubre de 2011

NUESTRA MAYOR DICHA, ESTAR APUNTADO

(Lc 10,17-24): En aquel tiempo,
No es lo principal hacer muchas cosas, pues si el SEÑOR quisiera todo sería al momento y desde el principio. ÉL ha hecho las cosas así y ha querido depender de nosotros según utilicemos nuestra libertad, también regalo de ÉL, porque sí, y sólo ÉL lo sabe. Ni podemos entenderlo ni nuestro sentido común puede llegar ahí.
Debemos hacer y responder según tengamos y podamos, eso sí, sin excluirnos ni apartarnos buscando la comodidad y el bienestar ante la solidaridad y el amor. Pero no por esto, nos dice JESÚS, debemos estar contentos y felices, sino porque nuestros nombres están inscritos en el cielo. Todo es y será para Gloria de DIOS.

Muchas veces nos alegramos de nuestras respuestas y hechos, pero, al margen de que sea natural alegrarnos, no debemos perder de vista que todo, como Juan el Bautista, es para Gloria de DIOS PADRE. Es ÉL el que crece mientras nosotros menguamos, pues todo lo que tenemos y hacemos lo hemos recibido por su gran Misericordia y Amor.

Que tenga siempre en cuenta que detrás de
cualquier pequeño éxito personal, 
estás siempre TÚ, mi DIOS y
SEÑOR. Amén.

viernes, 30 de septiembre de 2011

SIEMPRE ESTAMOS A TIEMPO DE ABRIR NUESTRO CORAZÓN

Lucas 10, 13-16

Parece paradójico, pero ocurre que a muchos se les ha concedido la gracia de ver y oír muchos gestos y palabras, pero no responden con sus vidas a lo oído. Ocurre que hay, entre las cuales me pregunto a mí mismo, muchas personas que estando dentro de la Iglesia o de familias religiosas, no responden a la llamada vocacional de conversión que de ellos se espera.

JESÚS nos dice hoy lo acontecido con en Corazín, Betsaida y Cafarnaúm, ciudades donde predicó mucho y donde realizó muchos milagros, pero no por eso se convirtieron. Sin embargo, en otras ciudades como Tiro y Sidón, con menos presencia de su Palabra y Persona, fue mejor acogida su Palabra.

Por eso, en el juicio habrá menos rigor para unos que para otros. Todo está en proporción a lo recibido. A quien mucho se le ha dado, mucho también se le exigirá. Y a quien poco, poco. 

Esta Palabra de hoy nos puede ayudar a reflexionar, al menos a mí, sobre la responsabilidad que tenemos aquellos que más cerca nos sentimos. No por eso somos mejores, sino por nuestro humilde empeño de vivir su Palabra y acompañarla de vivencias llenas de amor. Mirar para otro lado, o aparentar otras apariencias son sólo autoengaños que nos condenan.

Haz, SEÑOR, que mi vida sea un empeño
por reflejar tu Palabra, pero no sólo
de boca, sino también 
de vida. Amén.

jueves, 29 de septiembre de 2011

NO ES TAN SENCILLO CREER... (Jn 1, 47-51)


Muchos han creído a lo largo de toda la historia. Creyó Abrahan, Isaac, Jacob... María, José... Pedro, Santiago, Juan... el Centurión, el buen ladrón y muchos y muchos... Pero esa fe, regalo de DIOS, hay que buscarla y dejarse empapar de ella como si de niños que creen todo lo que sus padres les dicen.
Hablar de que Natanael creyó porque JESÚS le adivinó que poco antes estaba sentado debajo de la higuera, es hablar de muchas cosas que nos dicen y que no podemos rebatir y sentimos como verdaderas, pero no por eso creemos. Hablar de que la Ley Natural que habita en nuestro corazón coincide con la que JESÚS proclama con su Palabra, es como decirnos que sabe como somos, qué pensamos y qué queremos, pero no por eso creemos.

Sin embargo muchos si que han creídos. Y el apóstol Natanael, más tarde, San Bartolomé, creyó desde el primer momento cuando JESÚS le dijo que le conocía. También a nosotros, a cada uno de nosotros, JESÚS, nos conoces y nos llama y nos adivina que queremos y que buscamos. Sabemos, aunque miremos para otro lado, que lo que buscamos sólo ÉL nos lo puede dar.

SEÑOR, TÚ, sólo TÚ tienes Palabra de Vida
Eterna. ¿A quién iré? Sólo en TI podré
encontrar lo que busco y deseo.

Dame, SEÑOR, esa felicidad eterna que 
persigo y que sólo encontraré
cuando llegue a TI. Amén.