lunes, 6 de noviembre de 2023

DAR DE MANERA GRATUITA

En el fondo la cuestión es dar sin ninguna esperanza de recompensa, sin esperar nada a cambio. Y, como acertadamente, no podía ser de otra forma, nos dice Jesús en el Evangelio de hoy, se trata de dar a quien no te puede pagar. Es decir, al pobre, lisiado y marginado que no tiene con que pagarte aunque humanamente quiera hacerlo. Diríamos, para entendernos, que es la prueba del algodón.

La tentación siempre está ahí y junto a ella el pecado. Nuestra tendencia está inclinada al trueque, a la recompensa. No nos gusta dar nada gratis. Esperamos obtener algún beneficio de lo dado. Excluimos la gratuidad. Esa es nuestra manera de pensar y nuestra naturaleza es lo que entiende por normal y justo.

Somos tan necios que no advertimos que vivimos por la Gracia gratuita de Dios. No somos nada ni tenemos nada sin el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios. Todo lo hemos recibido de Él, sin embargo, nosotros no damos nada gratis. ¿Acaso – nos preguntamos – tenemos algo que dar? ¿No es de Dios todo lo que somos y tenemos? Por tanto, si Dios nos lo da gratuitamente, ¿cómo nosotros no correspondemos de la misma manera y lo damos a quienes lo necesitan también gratuitamente?

¡Qué Dios te lo pague!, solemos decir cuando recibimos algo gratis. Y esa es la esperanza que tenemos cuando nos conducimos siguiendo el mandato de nuestro Señor. La recompensa que esperamos está en la otra parte. Es decir, en el otro mundo. Dios premiará todas nuestras buenas obras en ese sentido. Y también nuestra propia experiencia nos descubre la alegría que se siente cuando somos capaces de dar de forma gratuita. Signo evidente de que estamos en la opción verdadera y correcta. Es mucho mejor dar que recibir. Precisamente, en eso consiste el amor, en darnos desinteresada y gratuitamente.

domingo, 5 de noviembre de 2023

EL PODER COMO SERVICIO

Vivimos en una continua apariencia tentados por nuestra propia vanidad. El diablo lo sabe y se aprovecha de esa inclinación para seducirnos hacia la satisfacción del tener, poder, riqueza y ser más que los demás. Incluso llegan hasta perjudicar o someter a aquellos que consideramos un obstáculo para poder acceder a algún determinado título u honor.

El poder alcanza su mayor prestigio y honor cuando se aplica, como servicio gratuito, sobre todo, al más necesitado. Esa es la condición que nos distingue de los que aparentando solo buscan y les interesa trepar y subir en poder y honores aparentes. Y no debemos excluirnos también nosotros porque todos somos pecadores y todos estamos tentados a esa inclinación.

Esa es la lucha de cada día y para la que necesitamos al Espíritu Santo. Precisamente, ha bajado a nosotros en la hora de nuestro bautizo para prevenirnos, avisarnos, fortalecernos y darnos luz a este respecto y a todos los peligros que nos seducen y acechan. Porque, nuestra naturaleza está profundamente herida por el pecado y necesita la asistencia del Espíritu Santo para poder resistir las tentaciones y seducciones del Maligno.

Cuando la comunidad está contaminada con estas intenciones trepadoras de poder, de saber, de ser el mejor, su apoyo es falso, arena movediza y, más pronto que tarde se derrumba, se contagia de apariencias, de falsedades y mentiras. Ahí dentro no puede crecer limpia la semilla del amor fraterno, y menos dar frutos.

Y esta realidad está presente en nuestras comunidades. Tenemos que reconocerlo y desde ahí tener la humildad de pedirle al Espíritu Santo que nos dé la luz y la humildad necesaria para saber vernos, interiorizar y reconocernos pecadores. Porque, ese es el problema del hijo pródigo, saber lo que ha hecho y levantarse humildemente.

Nosotros tenemos la ventaja de saber que nuestro Padre Dios nos espera con los brazos abiertos y nos perdona. Por tanto, reconozcámonos pecadores y, levantándonos emprendamos el camino de regreso a casa.

sábado, 4 de noviembre de 2023

HUMILDES DESDE LA CONCIENCIA DE CRIATURAS DE NUESTRO PADRE DIOS Y CREADOR

No somos nada, simples criaturas creadas por Dios. Desde esa perspectiva y realidad nos será mucho más fácil adoptar una actitud de humildad frente a todos los acontecimientos y actos de nuestra vida a pesar de que, por la Gracia de Dios, hayamos recibido grandes talentos que nos ponen por arriba de muchos hermanos. Sobre todo los más desfavorecidos y pobres.

Vivir desde esa perspectiva y consideración nos dará la justa medida de lo que realmente somos, simples criaturas como parte del conjunto de este Universo creado por Dios y visibles como una mota de polvo al trasluz. Eso ayudará a que nuestra humildad sea realmente la que nos corresponda y podamos mirar a los demás de otra manera.

Porque, nuestro mayor valor es darnos cuenta y tomar conciencia de que a pesar de nuestra pequeñez, Dios nos ama y nos ha dado la consideración de ser sus hijos. Y lo hace gratuita y voluntariamente. Simplemente por amor. Esa es la medida auténtica que da sentido a nuestra humildad y nos aleja de competir y buscar actitudes trepadoras y puestos que no nos corresponden.

Ser humilde no consiste, ni por supuesto es, abajarse, es reconocerse criatura de Dios del que ha recibido todo lo que es. Eres, por tanto, humilde cuando pones todos tus talentos recibidos al servicio de los que lo necesitan, sabiendo que no son tuyos, y de nada tienes que enaltecerte, sino entregarlos tal como los has recibido – gratuitamente – y por amor según la Voluntad de quien te los ha dado.

viernes, 3 de noviembre de 2023

HIPÓCRITA, NO HACES LO QUE DICES

No hay mayor engaño que decir esto y hacer lo otro. Es una experiencia que todos los españoles han sufrido y experimentado muy claramente. El dolor, aun siendo el mismo de cualquier mentira, parece que genera una sensación más dolorosa y dura. No se puede ser mejor ejemplo que el que todos sabemos y estamos sufriendo.

Es un signo claro de la gravedad del pecado que a Jesús le fastidia y le duele enormemente esa hipocresía farisaica de aquellos que esconden sus intenciones en la falsa apariencia para exigir a otros pero no a ellos mismo. Porque, ellos dicen y no hacen lo que dicen sino lo que realmente les interesa para satisfacer sus egos y caprichos.

Y, aunque eso nos recuerda a ciertas aptitudes que vivimos muy de cerca, no podemos tampoco excluirnos nosotros. Porque hay momentos en los que quizás no cumplimos con lo que hemos defendido en otros momentos a capa y espada. Es cierto, y lo hemos confesado, también nosotros somos pecadores y, posiblemente, en algunos momentos de nuestra vida, hipócritas.

Sin embargo, lo verdaderamente importante no es quedarse en el lamento del pecado, sino de aceptarlo, reconocerlo y, por la acción del Espíritu Santo, tratar de levantarse. Somos, no lo perdamos de vista, hijos pródigos y necesitamos la Misericordia de nuestro Padre para volver a casa y reconciliarnos con los hermanos.

Y en eso estamos y debemos empeñarnos en seguir estando. Ese es el camino, confiar en la Infinita Misericordia de Dios y, por su Gracia, ir avanzado en la virtud del amor al estilo de nuestro Hermano mayor Jesús.

jueves, 2 de noviembre de 2023

CON LA MIRADA PUESTA EN DIOS Y ANCLADOS EN LA ESPERANZA DE SU PALABRA.

Toda mi vida está fundamentada en el inicio – nacimiento – y la muerte – mi fin ‒. A partir de ahí mi vida tiene sentido solo en el Señor. Porque, solo Él tiene poder para darle de nuevo vida – resurrección – plena de gozo y felicidad eterna.

Sin Él todo pierde sentido y mi camino es un camino que va directo a la muerte. ¿Qué esperanza me sostiene si mi vida no la fundamento en su Palabra que da vida eterna? ¿Acaso el mundo me ofrece vida eterna? Lo que es caduco tiene su tiempo contado. Solo Jesús es Camino, Verdad y Vida, y en Él mi vida toma verdadero sentido y se llena de infinita esperanza.

¿No sientes regocijo, paz y alegría y, sobre todo, gran esperanza el saber que Jesús ha ido a prepararnos un lugar en la Casa de su Padre? Nos lo ha prometido con sus propias Palabras: «En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepárales un lugar. Cuando me vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, pare que donde yo esté, estén también ustedes».

Eso significa que nos espera y que vendrá cuando decida que es el momento. Tener eso presente y llevarlo grabado a fuego en nuestro corazón nos dará fortaleza para sostenernos en su Palabra y esforzarnos en cumplir su Voluntad tanto espiritualmente como de obras. Nos reconocemos débiles y pecadores pero, también sabemos de su Infinita Misericordia. Eso nos dará confianza y mucha esperanza en el momento que nuestra hermana muerte, recordando a San Francisco de Asís, toque a nuestra puerta. Entonces se nos abre la verdadera puerta que nos lleva a la Casa del Padre.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

AMAR, A PESAR DE NUESTROS PECADOS

No eres perfecto, sí pecador. Quizás sea ese el primer paso que debemos dar: «Reconocernos pecadores» porque, de no reconocernos pecadores no seremos salvados por la Gracia y el Amor Misericordioso del Señor. Y no porque nuestro Padre Dios no quiera, sino porque nosotros, creados libres por su Gracia, no se lo permitimos.

Jesús, nuestro Señor e Hijo de Dios verdadero, ha venido, esas son sus Palabras, ha salvarnos del pecado. Eso debe suponer primero que somos pecadores. Pecadores siempre hasta llegar al Señor. Solo Él nos puede limpiar para siempre. Eso significa que, mientras andamos por este mundo, estaremos siempre acompañados del pecado. Y eso no debe preocuparnos sino darnos fortaleza y esperanza para luchar en el esfuerzo de mejorar y quedar limpio.

Nuestra esperanza está puesta en el Señor. Será Él quien nos limpiará y nos librará de la compañía del pecado. Por eso será de vital importancia reconocernos pecadores y confiar en el Señor. Esforzarnos en vivir en su Palabra y experimentar que solo por ese camino iremos mejorando y siendo cada día, aunque haya retrocesos, un poquito más santos.

Precisamente, hoy celebramos el día de todos los santos. Santos que no están en los cementerios sino en la presencia de Dios y, en y con Él, plenos de alegría y gozo. Y mañana, días de los difuntos, rezaremos por los que van en camino – Purgatorio – de purificarse y llegar al Paraíso, junto a nuestro Padre Dios.

Porque, son santos todos aquellos que han vivido alguna de esas Bienaventuranzas de las que el Señor nos habla hoy en el Evangelio. Porque, son santos todos aquellos que reconociéndose pecadores confían en el Señor y, en Él, esperan ser limpios de la esclavitud del pecado. Porque, son santos todos aquellos que, por la Gracia de Dios, aún sin darse cuenta, son capaces de amar desinteresada y gratuitamente mientras caminan por este mundo.

martes, 31 de octubre de 2023

TODO SE ANDARÁ, CONFIA EN DIOS

Una de nuestras peores tentaciones es la impaciencia y la rapidez. Todo se andará en aquel que confía en Dios. La semilla plantada es algo muy pequeño, apenas puedes verla y distinguirla ya hundida en la tierra. Sin embargo, crece y se hace grande. ¡Tan grande que hasta los pájaros viene a anidar en sus ramas!

Tanto la levadura que, mezclada con la harina, fermenta y se extiende hasta aumentar y convertirse en pan, como la semilla que hundida en la tierra crece y se transforma en árbol que da cobijo a muchos pájaros, son pequeñas y necesitan tiempo para crecer hasta darse en alimento y cobijo,

De la misma manera, también nosotros necesitamos tiempo para que la fe, esperanza y caridad se arraiguen en nuestro corazón hasta enraizarse, fortalecerse y dar frutos por amor a los demás. Pero, ese tiempo exige camino, fe, paciencia y confianza en Aquel que irá convirtiendo tanto tu pequeña levadura como semilla en algo que ira siendo Buena Noticia para la salvación de los demás.

Porque, no serás tú ni tus atropelladas e imperfectas obras, será la mano de Dios que irá amasando tu levadura y tu semilla para que la una fermente y la otra crezca hasta dar frutos. Por tanto, tratemos de ser levadura y semilla dejadas en la mano de nuestro Señor, porque solo en Él seremos capaces de ser realmente levaduras y semillas que amasadas en el Amor y Misericordia de nuestro Padre Dios hablarán de su Infinito Amor Misericordioso. Seamos, pues, pacientes y confiados. La Palabra del Señor nunca dejará de cumplirse.