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sábado, 19 de abril de 2025

NO HAY OTRA PALABRA: ¡JESÚS HA RESUCITADO!

Todo está contenido en esa palabra. La muerte ha sido vencida y el triunfo de la vida es palpable. La apariencia de fracaso de un Jesús crucificado y muerto en la cruz, tras ser abandonado por los suyos, parece patente y el final. Pero, nada más lejos de la realidad, tenía que morir para Resucitar. ¿Jesús Vive y su Resurrección marca el triunfo de los que creen en el Señor.

La muerte ya no tiene poder. Ha sido vencida por Jesús en la Cruz. Una Cruz signo de triunfo y de resurrección eterna. Los enfermos, los lisiados, los sin esperanza ya pueden cantar gloria a la vida. En Jesús volverán a tener vida plena y eterna. En Jesús restauran sus vidas y todo será pleno de gozo y felicidad.

Estamos llamados a ser felices eternamente. Ese es nuestro camino, a pesar de las dificultades y espinas que tendremos que sortear en el camino. Jesús es nuestra esperanza. No un Jesús crucificado, sino un Jesús que tras entregar su Vida en la Cruz, ha ganado para nosotros la vida plena y eterna.

Llegará el día en que todos formemos una gran familia humana, unida, fraterna y compartida con Xto. Jesús. Ahí vamos. Ese es nuestro camino, hacia la Casa del Padre, y lo conseguiremos injertados en el Espíritu Santo, que nos asistirá y señalará el camino.

lunes, 10 de abril de 2023

ANTE LA REALIDAD SE MIRA PARA EL LADO QUE MÁS CONVIENE.

Hoy sigue sucediendo lo mismo. Ante la realidad de la vida se distorsionan los hechos, nos auto engañamos y cerramos nuestros corazones a la verdad. Es lo que siempre ha ocurrido: El egoísmo y la soberbia del hombre han podido con muchos hasta el punto de endurecerles sus corazones, confundirles sus pensamientos y resistirse a reconocer al Hijo de Dios enviado por el Padre para anunciarles su Amor Misericordioso.

Un sepulcro vacío; unas mujeres que lo descubren y temerosas, pero alegres y esperanzadas, corren a anunciarlo a los apóstoles. ¿Dónde está Jesús? No hay rastro de Él. En el correr presuroso de las mujeres a comunicárselo a los apóstoles, Jesús se les manifiesta y se da a conocer, ¡esta Vivo y, evidentemente ha Resucitado! Dice a las mujeres que comuniquen a sus hermanos que vayan a Galilea.

Sin embargo, para otros, sin ninguna explicación y sin entender cómo ha sucedido eso, niegan los hechos. No pueden perder sus privilegios ni sus poderes. Se sienten bien así y se resisten a todo cambio que les supongo riesgos, incertidumbre, sacrificio, pérdida de poder y despojo de todo bien y riqueza. Ante todas esas tentaciones se inventan la mentira, la falsedad y la compran con dinero.

¿No está ocurriendo lo mismo hoy? Prevalece la mentira comprada con dinero para ocultar la verdad. Después de XXI siglo todo sigue igual. Muchos hombres se resisten a la Verdad, la niegan y se entregan a sus pasiones y ambiciones. Venden su alma por un potaje de lentejas. Llamados al gozo y plenitud de la Vida Eterna, cierran sus ojos y oídos y permanecen en la muerte. Una muerte eterna que les llenará de angustias y sufrimientos eternos. Y todo por no reconocerse hijos de un Dios Amor Misericordioso que nos promete la salvación eterna y nos llama a que creamos en su Palabra y sigamos su estilo de Vida.  ¡Verdaderamente, Jesús, el Hijo de Dios, ha Resucitado!

domingo, 17 de abril de 2022

ENTREGÓ SU VIDA POR MÍ Y, TAMBIÉN, POR TI

 
Jn 20,1-9
La Pasión de Jesús, escalofriante y cruel, es la que hoy, aproximadamente, más de dos mil años después, nos da la oportunidad y ocasión de vivir llenos de esperanza dándole sentido a nuestras vidas de constantes caídas y ocasiones de pecados. La lucha diaria, con la asistencia del Paráclito, nos fortalece y nos hace fuertes para vencerlas.

Escribo estas humildes palabras viendo, de forma casual, pues no lo tenía previsto, las últimas escenas de la Pasión, película de Mel Gibson. Me impresiona y estremezco pensando como pudo ser ese sufrimiento y ensañamiento con el cuerpo de Jesús. Sin embargo, ahora, recibido el Anuncio y la Buena Noticia, por eso me considero un privilegiado, me llena de gozo, paz y alegría el saber y comprobar – la historia y el testimonio de los apóstoles no deja duda – la muerte de nuestro Señor que, por el Padre y para su Gloria, Resucitó a su Hijo.

La Pasión y muerte del Señor, de mi Señor, me da la vida y fortaleza de añadir, mi pobreza e insignificante pasión, a la de Jesús. Es claro que, Él, es la única y verdadera esperanza de nuestra vida. Vivir es creer – tener fe – en Jesús y seguirle hasta nuestras últimas consecuencias. Él es la Vida con Mayúscula, nuestro gozo y alegría eterna. Hoy, domingo de Resurrección, es el día más grande. No por ser domingo, sino porque fue el día que Jesús venció a la muerte. Y, nosotros, en Él, también la venceremos gracias al Infinito Amor Misericordioso del Padre. ¡Jesús ha Resucitado!

martes, 14 de abril de 2020

HOY, AHORA, JESÚS ESTÁ CON NOSOTROS

Juan 20, 11-18: He visto al Señor y me ha dicho estas palabras ...
Jn 20,11-18
Volver la mirada atrás y pararnos en los recuerdos, en aquellos tiempos que con frecuencia nos parecen mejores es anclarnos en la nostalgia y vivir del pasado. Mientras, la vida sigue y lo concreto y real de cada día es la realidad que vivimos y que debemos y tenemos que afrontar. Jesús ha Resucitado para siempre y para siempre estará con nosotros. Y eso es lo importante y verdadero, iniciar el camino desde una nueva vida renacida en el Espíritu Santo que, recibido en nuestro bautismo, emprendemos ahora con Jesús a nuestro lado.

Y ese seguimiento implica soltar muchas cosas que, posiblemente, nos retiene y nos ancla en la nostalgia y el pasado y nos impide caminar al ritmo de los latidos de amor que el Espíritu Santo nos pide. Caminar exige despojarnos de todo aquello que nos impide seguir el camino y que nos retiene, sobre todo, seguir a Jesús. Nuestros miedos, comodidades, seguridades y muchas cosas más se interponen entre nosotros y Jesús, y tenemos que ser valientes, decididos y, sobre todo, confiados en la fuerza y fortaleza del Espíritu Santo que nos ayudará a salir victorioso de las pruebas que nos supondrá seguir al Señor.

Sólo soltando nuestro lastre de apetencias, de apetitos, de apegos y de todo aquello que nos paraliza y nos ancla en una vida muerta, desencarnada, apoyada en ideologías sin vida y caducas, que no nos conduce a la verdad y a la verdadera libertad, podemos alcanzar esa nueva vida que, renacida del Espíritu, nos lleva a la Vida Eterna resucitados en Jesús.

lunes, 13 de abril de 2020

Y AHORA NOS TOCA A NOSOTROS

Evangelio Diario - Ministerio Imitando a Jesus
Mt 28,8-15
Estamos alegres y llenos de gozo. Un gozo que no se concreta en algarabía exultante ni cantos que derraman y derrochan gozo incontrolado. Hablamos de una alegría y un gozo contenido, sereno, lleno de paz y de tranquilidad que satisface y da equilibrio, regocijo, luz, seguridad, valentía y enorme gozo de amor, justicia y paz. Un gozo y paz que nace de la esperanza de resurrección y vida eterna. Un gozo de saber que la muerte ha sido vencida y que no tiene la última palabra. Es de eso de lo que hablamos cuando cantamos la resurrección del Señor y nos llenamos de gozo y alegría.

Pero, ahora nos toca a nosotros. El señor nos convoca en Galilea y nos llama a que empecemos de cero, por decirlo de alguna manera, por el mismo lugar que Él empezó. Galilea de los gentiles, donde quizás haya más dificultades, donde quizás haya más resistencia, más complejidad y diversidad. No podemos quedarnos encerrados en el cenáculo y en y con los nuestros, sino que tenemos que salir a los lugares donde Jesús no ha llegado ni es conocido. 

Hoy, quizás, están a nuestro lado, nuestros propios vecinos, amigos o ambientes donde nos movemos y que no conocen sino de manera muy superficial al Señor. Posiblemente estén bautizados, pero solo tienen algún conocimiento de su primera comunión y nada más. Hoy nuestra tarea puede estar en la sociedad que vivimos, una sociedad secularizada y que pasa indiferente ante el Señor. No podemos estar pensando en irnos lejos porque muy cerca tenemos a muchos que viven alejados del Señor. 

Quizás, en nuestras propias familias tenemos una tarea evangelizadora que hacer. Una tarea más de obras, de ejemplos de vida y de testimonio que puedan ayudar a descubrir a otros, a los que están más cerca de nosotros que Jesús ha resucitado y está cerca de cada uno de nosotros para darnos lo que realmente buscamos, la Vida Eterna.

domingo, 28 de abril de 2019

SE ACERCA EL MOMENTO DE LA BUENA NOTICIA

Resultado de imagen de Jn 20,19-31
Jn 20,19-31
Están todos los discípulos reunidos y convencidos de que Jesús, el Señor, ha Resucitado. Pero, todavía no han recibido el Espíritu Santo que los fortalecerá y les dará la sabiduría para proclamar la Buena Noticia. Mantienen las puertas cerradas por miedo a los judíos y no están preparados para el anuncio de la Buena Noticia. Se acerca, pues, el momento para que sean enviados por el Señor a esa proclamación. 

Es el primer día de la semana y Jesús se aparece entre ellos estando las puertas cerradas. Y les muestra sus Manos y Costado. Ellos se alegran, pero no están todos. Falta Tomás, y cuando llega los discípulos y le hablan de Jesús, él no se cree nada. Exige meter sus dedos en sus llagas y costado para creer. ¿Nos identificamos con Tomás? Porque, sucede que a nosotros nos ocurre algo parecido. No terminamos de creernos que Jesús ha Resucitado, y, aunque no nos resistimos como Tomás, posiblemente, en lo más profundo de nuestro ser, no estamos del todo convencido.

Al menos, el estilo de nuestra vida no lo transparenta de esa forma. Y es que cuando uno está convencido de algo, nuestra manera de actuar se nota y transmite ese convencimiento. Es lo que sucede después cuando, estando Tomas, se aparece, a la semana siguiente, el Señor. Y llamándole le muestra sus llagas y costado para que introduzca sus dedos. La respuesta de Tomás no se hace esperar: «Señor mío y Dios mío».

Sabemos por el Evangelio la respuesta que dieron también los discípulos. Ahora falta la nuestra. ¿Estamos también nosotros a responder de esa forma? ¿O quizás no estamos todavía lo suficientemente convencido de ello? Posiblemente, necesitemos mucha más ayuda para irnos convirtiendo. Pero, no perdamos nunca la esperanza y la fe. Sigamos al pie del cañón injertados en el Señor y esperando pacientemente a que su Gracia nos vaya transformando. Eso sí, estemos abiertos a la acción del Espíritu y dispuestos a dejarnos llenar de Espíritu Santo.