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lunes, 29 de enero de 2024

PREFERIMOS ANTES QUE LA VIDA, LOS BIENES MATERIALES QUE PROPORCIONAN DINERO Y BIENESTAR.

Esa es la paradoja, ponemos el dinero y el bienestar que da antes que la vida de la persona. Nos preocupamos seriamente por la perdida de nuestro bienestar, de nuestros intereses crematísticos, por la pérdida de poder y de las comodidades, pero, ¿y por la vida de los que sufren, de los que carecen de muchas cosas necesarias e imprescindibles para vivir? ¿Y por la vida de los sin voz que viven en el vientre de sus madres?

En el Evangelio de hoy lunes, Marcos pone el acento en el interés de aquel pueblo. Poco o nada le importaba la salud de aquella persona ni siquiera la presencia del endemoniado que lo poseía. Lo que les preocupaba era la piara de cerdos que representaba una buena cantidad de dinero y bienestar.

Hoy sigue ocurriendo lo mismo. Se antepone el interés, ya sea político, de poder, de riqueza o de cualquier otro tipo siempre que eso represente un bien para satisfacción de su propio egoísmo y su propio bienestar. Sin embargo, la vida de muchos inocentes sin voz y sin ninguna defensa propia, la de muchos marginados, sometidos, esclavizados en sus propios países y por sus propios mandatarios sigue postergada y en un plano casi olvidada eclipsada por el interés que proporcionan los bienes materiales.

Jesús es señalado e invitado, incluso con ruegos, a que se vaya. No se acepta su preferencia por la vida de los más pobres, marginados e indefensos. No se le escucha ni se le quiere escuchar. No es algo que sucedió sino que sigue vigente en nuestros días. Anteponemos nuestros intereses, ideas y pensamientos a los de Jesús. Nos importa poco la vida del pequeño, del pobre e indefenso, a quienes prioriza Jesús para pensar solo en nosotros mismos.

No hace falta mirar para atrás y recordar lo que sucedió en aquellos tiempos. Simplemente abrir los ojos y ver lo que sucede a nuestro alrededor y tendremos presente lo sucedido en aquel pueblo con el endemoniado y los puercos.

lunes, 4 de febrero de 2019

LA ECONOMÍA ANTE QUE LAS PERSONAS

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Mc 5,1-20
No es un caso aparte ni nada que no esté ocurriendo en cada instante de nuestras vidas. Ante las necesidades y problemas de otros nuestra indiferencia se hace manifiesta. No nos preocupa las necesidades y circunstancias que rodean el entorno de los otros. No nos paramos y tratamos de escucharles y de ver que les ocurre, ni tampoco nos ponemos a su nivel. No nos abajamos para tratar de comprenderles y de tenderle nuestras manos de solidaridad y ayuda. ¿Cuál es nuestra actitud?

Jesús se enfrenta y le escucha y comprende su problema y accede a complacerle su petición. Y quedan libre, pero los puercos, unos dos mil aproximadamente, llenos de los espíritus inmundos se precipitan por el precipicio hacia el mar. Ante este acontecimiento los porqueros huyen y pregonan lo ocurrido por el pueblo y las aldeas y la gente sale a ver lo que había sucedido.

¿Y que sucede? Al  ver al endemoniado sentado, tranquilo y en su sano juicio, se llena de temor. Y al contarle lo que había sucedido con el endemoniado y los puercos reaccionan pidiéndole a Jesús que se aleje de su termino. Al parecer les importa más el valor de los puercos que la persona del endemoniado. ¿Nos dice eso algo a nosotros? ¿Se parece nuestra actitud bastante a la de los porqueros y la gente de aquel pueblo? ¿Es nuestro mundo parecido a la actitud de la gente de ese pueblo?

Son preguntas que debemos examinar desde lo más profundo de nuestro corazón y, sobre todo, a la luz de la Palabra de Dios. Pero, no lo hagamos solos, sino asistidos y abiertos al y con el Espíritu Santo. Sobre todo con una actitud disponible, humilde y abierta a la acción del Espíritu para que, desde lo más profundo de nuestros corazones, seamos capaces, por la acción del Espíritu, escuchar, comprender, abajarnos a sus niveles y ser compasivos y misericordiosos para, a su lado, ayudarles a liberarse de las esclavitudes que les oprimen y esclavizan.

lunes, 29 de enero de 2018

TÚ TAMBIÉN ESTÁS INVITADO A PROCLAMAR LO QUE DIOS HA HECHO CONTIGO

Mc 5,1-20
Quizás no has reflexionado sobre tu vida y todo lo que tienes. Posiblemente, tienes familia, salud, estabilidad económica, vives en un lugar en paz y te sientes agradecidos a la vida. Otros no pueden decir lo mismo, pero, te has parado a dar gracias a Dios y a proclamarlo por todos los lugares por donde transitas y compartes. Porque, Dios hace cosas buenas con todos sus hijos.

Y tú eres hijo de Dios. Quizás tu vida esté también desorganizada, en peligro y mal orientada. Quizás estés sufriendo y sintiéndote mal. Mira al Señor, Él viene a buscarte para salvarte. No como tú y yo nos lo imaginamos o nos gustaría, sino como realmente Él quiere salvarnos. No para un tiempo ni una etapa, sino para toda la vida, está, que necesita construir y experimentar durante un camino y tiempo, para llegar a la otra, la plena, donde viviremos con Él y con el Padre para toda la Eternidad.

Por eso, te invito a reflexionar y a sentirnos agradecidos con todo lo que tenemos en la actualidad, en este tiempo presente. Podemos estar mejor o peor, pero de una u otra forma estamos salvado. Dios nos quiere y ha enviado a su Hijo para salvarnos y liberarnos del pecado que nos somete, nos atormenta y nos hace infeliz. Despierta y abandónate en Manos del Señor, Él te librará de las garras del demonio, que te azota y te enfurece y te lleva a tu propia destrucción.

Pero, no perdamos de vista la actitud de los porqueros que anteponen el valor material que representa la pérdida de los cerdos a el valor humano de aquel endemoniado. Lo material ante que lo humano; los intereses económicos antes que la vida de las personas. Posiblemente eso sigue vigente en nuestra sociedad de hoy, se anteponen los intereses económicos a los intereses y derechos de las personas. Se impone el aborto ante el derecho a la vida.

No es una historia lejana sino una realidad. El hombre sigue dándole más valor a lo material que a lo espiritual. El hombre se preocupa más por el valor de sus bienes que por los valores espirituales. Descuida los derechos de las personas dándole prioridad a los derechos e intereses materiales. Eso debe hacernos e invitarnos a reflexionar.

lunes, 30 de enero de 2017

CUANDO PRIMA LO ECONÓMICO

(Mc 5,1-20)
Estamos manchados y heridos por el pecado. No encontramos salidas a nuestras miserias y, atormentados, desesperamos y buscamos la muerte. Sólo la fe y confianza en la Misericordia del Señor puede darnos la paz que necesitamos para alcanzar nuestra liberación. Jesús nos libera de todo aquello que nos somete y esclaviza.

Hoy, el Evangelio nos habla de un endemoniado al que nadie podía sujetar. Encontrándose con Jesús es liberados de los espíritus inmundos que le atormentaban, y son expulsados a una piara de cerdos que pacían por allí, que se precipita acantilado abajo al mar, muriendo todos los cerdos ahogados.

La cuestión es la siguiente: Los presentes quedan impactados por lo que ven, pero dolidos por la riqueza material y económica que han perdido con la muerte de los cerdos. Les interesan más la pérdida económica que les supone la muerte de los cerdos, que la liberación del hombre endemoniado. Priman los intereses económicos ante los de las personas.

Las consecuencias son que Jesús les molesta y le piden que se vaya. ¿No nos recuerda esa forma de proceder a algo que también sucede ahora en nuestro tiempo? ¿No se parece esa actuación a muchas que ocurren también ahora? El hombre busca la felicidad, pero la busca en el poder económico. Y se equivoca. Así ocurre que pasa toda su vida buscándola donde no la puede encontrar.

Y eso se repite constantemente en nuestro tiempo de hoy. El hombre valora mucho más sus intereses económicos que el tiempo dedicado a la reflexión, al encuentro con el Señor y al servicio a los que lo necesitan. Desesperamos por la pérdida de nuestros intereses materiales, pero no tanto por el sufrimiento de aquellos que carecen de todo y pasan hambre y sed.

Tratemos de pensar un poco más en eso, en mitigar los sufrimientos de los que no tienen que comer o padecen el sufrimiento de las guerras y de la falta de paz.

martes, 5 de julio de 2016

JUSTIFICANDO SU PROPIO AUTO ENGAÑO

(Mt 9,32-38)


Cuando no se está dispuesto ni se quiere creer se buscan y encuentran razones que puedan justificar nuestro rechazo a la fe, y también a los obras. Es el caso del Evangelio de hoy: En aquel tiempo, le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: «Jamás se vio cosa igual en Israel». Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios». 

Siempre están prestos los que no quieren creer porque no quieren moverse de sus sillones bien instalados y cómodos. Podíamos encontrar hoy mismo parangón con lo que está ocurriendo en nuestro país tras las últimas elecciones. La ambición a los sillones amenaza con la decadencia y gravedad que, en no ponerse de acuerdo y actuar para poner en marcha al país, terminará sumiéndole en una grave y peor crisis que las ya sufridas. 

Por lo tanto, no es cosa nueva ni extraña que aquellos fariseos ante la evidencia del poder de Jesús salieran por la tangente y achacaran ese poder al demonio. Entendemos por qué Jesús, después de su Resurrección, se apareció a los suyos y a los que confiaban en Él. Igual sucedió con el rico epulón, que después de muerto quiso que Abrahán enviase a Lázaro a casa de su padre para que sus hermanos creyeran (Lc 16, 19-31).

Pero, la cuestión es la siguiente: ¿En qué actitud estamos nosotros? Puede ser que nos creamos mejor que esos fariseos o que aquel rico epulón, pero ¿creemos nosotros en el Señor? Y si es así, ¿cuál es nuestro compromiso? Porque hay mucha gente dispersa, cansada y desorientada y necesitan pastor. La mies es mucha y los obreros pocos. ¿Tu fe te lleva a comprometerte y a darte en la medida de tus posibilidades y talentos recibidos, para colaborar con la Iglesia en la tarea de anunciar el Reino de Dios?

Pidamos luz y fortaleza para discernir nuestro compromiso y no dejarlo pasar instalándonos en la comodidad y el confort que el mundo nos ofrece. Porque hay mucha gente que te necesita.

lunes, 3 de febrero de 2014

INTERESES Y BIENESTAR

(Mc 5,1-20)


Lo que prima en nuestra sociedad son los intereses materiales. Un programa político, lo primero que mira es la economía, el empleo, los sueldos y pensiones; la sanidad, la educación pensando más en lo profesional que los valores y poco se deja para el espíritu. Es lo que ven nuestros ojos primero y a lo que damos la mayor importancia.

Sin embargo, esas cosas materiales son caducas y desaparecerán tarde o temprano, más las espirituales permanecerán siempre, pero no las cuidamos ni les prestamos gran importancia. Y siempre ha sido así. A aquella gente le importó más los cerdos que la salud del endemoniado o de otros enfermos. Pero, es que hoy sigue siendo igual o peor.

No interesan los niños concebidos en el seno de sus madres, antes los intereses económicos. No interesa el hambre y la esclavitud de muchos niños y mayores que padecen carencias de todo tipo, antes están nuestros intereses y bienestar. Sigue ocurriendo lo mismo que en el tiempo de Jesús. Él puso al hombre antes que el sábado y las leyes, y nosotros lo hacemos al revés, primero las leyes, los intereses y después el hombre.

Para el hombre su egoísmo es siempre lo primero. Busca satisfacerse pero siempre queda insatisfecho e infeliz, y cada vez más vacío y desesperado. Su ceguera es tal que no ve que dentro lleva el secreto de su felicidad y eternidad: un corazón lleno de amor, pero es tanta la basura que le ha echado encima que no lo puede ver.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

SINAGOGAS Y ENCUENTROS

(Lc 4,38-44) l


Siempre hay un lugar donde nos citamos para encontrarnos. La ciudad se congrega, según para lo que sea, en diversos lugares donde sus moradores se reúnen con el fin de buscar, entretenerse o pasar el tiempo. Jesús habla en las sinagogas y saliendo de una de ellas es asaltado por muchos enfermos a los que impone sus manos y les cura.

Previamente había sanado a la suegra de Simón, pues había entrado en su casa y le rogaron que la curase. Jesús no se hace rogar. Se ofrece y sana a todos aquellos que le buscan y le ruegan ser curados. ¿Estamos nosotros también en esa actitud? Pero una actitud que no se pare solo en una curación física, sino que llegue más lejos y solicite la curación verdadera que salta a la vida eterna.

Hay momentos que nos cuesta acercarnos. Nos molesta escuchar y obedecer al Señor; llenarnos de paz y paciencia y esforzarnos en vivir desde su Palabra. Huimos como esos demonios que al sentir su presencia se alejan despavoridos. Nos fastidia acudir a la Eucaristía, buscar espacios de oración y seguir su camino.

Busquémosle sin descanso, a pesar de nuestras debilidades y cansancio. Él es el Médico que cura toda dolencia física y espiritual. No tengamos pereza ni miedos. Su Gracia nos dará todo lo necesario para superar las adversidades del camino.

lunes, 4 de febrero de 2013

EL PROBLEMA, LOS INTERESES

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Mc 5,1-20

Está siempre presente, primero mis intereses, mi bienestar, mis satisfacciones...etc. Siempre primero yo. Ese es el problema, si primero soy yo, tú tendrás que estar el segundo. Y el segundo supone que estarás detrás de todo aquello que a mí me interese.

Vistas así las cosas, mis intereses amenazarán tu vida, que estará siempre detrás de todo aquello que satisface y alegra mi vida y mi persona. No importa que suceda, tu dignidad tiene un precio:  mis intereses y egoísmo. Así, lo normal, es que el mundo esté como esté.

Por eso, aquellos porqueros y el gentío convocado,  empujaron a Jesús a que se alejara su término. No les importaba ni les dolía los sufrimientos del endemoniado, les molestaba y dolía el haber perdido sus intereses económicos por la pérdida de los puercos.

¿No ocurre lo mismo hoy? ¿Me puede estar pasando a mí algo parecido? Busquemos unos momentos para reflexionar y orar.