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sábado, 5 de mayo de 2018

CONTRACORRIENTE

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El Evangelio es un camino cuesta arriba, pues su cumplimiento y seguimiento en muchos momentos molesta a los que quieren vivir según sus voluntades y apetencias. Porque, el Evangelio persigue vivir según la Voluntad que Jesús, que nos revela el Amor del Padre, nos enseña con su Palabra y sus Obras. Ese mensaje del verdadero amor, que Jesús nos transmite enviado por el Padre, se consuma plenamente en el amor a los enemigos.

¿Hay cosa más dura que amar a aquel que te odia y busca hacerte daño? Seguir a Jesús es experimentar que el mundo te odia como también lo odia a Él, porque ese odio persiste hoy en día. Jesús ya nos lo dijo: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros. Por lo tanto, en Jesús tenemos el camino que posiblemente también nos tocará vivir a nosotros. 

No se trata de que vayamos a morir como Él, pero sí de que nuestra vida estará llena de momentos difíciles, de persecuciones, de sufrimientos y sacrificios. Por eso, necesitamos estar unidos y permanecer en Él. Unidos sacramentalmente en la Eucaristía, alimento que nos fortalece y nos sostiene firmes ante las adversidades y contra tiempos de nuestras vidas. No se trata tampoco de que busquemos el sufrimiento, sino de que, presentado, porque llegará, seamos lo suficientes fuertes para aceptarlo desde la Cruz de Jesús y compartirlo con Él.

Los poderes del mal estarán pendientes de derrumbarnos y nos podrán el camino difícil y duro de soportar. Somos sus enemigos, porque ellos no conocen al que envió a Jesús, el Padre, No perdamos la esperanza ni la fe en la Palabra del Señor que no nos deja solos y que, enviado por el Padre, nos manda el Espíritu Santo, que nos asiste y nos auxilia en cada momento difícil de nuestras vidas.

sábado, 30 de abril de 2016

EN UN MUNDO LLENO DE ODIO



Nacemos en un mundo en conflicto, lleno de odio y venganza. Un mundo que vive en la oscuridad y que odia la luz, porque se esconde en la mentira difrazado de verdad. Jesús fue odiado por muchos porque vivía en la Verdad. Él, precisamente, es la Verdad.

Y hoy nos dice Jesús: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. 

La cuestión está que los criterios de Jesús no coinciden con los del mundo. Mientras el mundo mide por la eficacia, el éxito, el valor y beneficios, Jesús lo da todo gratuitamente y sin condiciones. Incluso, se da el mismo hasta el extremo de entregar su propia vida. Y todo simplemente por amor.

Por eso, los que, creyendo en Él, le seguimos experimentamos el mismo rechazo y odio de los demás, pues ya nos lo advirtió cuando nos dijo: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

Y a lo largo de nuestra vida experimentaremos ese odio del mundo, tal y como sucedió con Jesús. Seguir a Jesús es ir contra corriente, porque el mundo golpea la Palabra de Dios amándose a sí mismo y despreciando al hombre como criatura de Dios, y sembrando odio y venganza que origina guerras y muertes.

Y es que cuando el hombre se cierra a sí mismo y se aleja de Dios, su vida vive en la oscuridad, y en ella habita el pecado. El pecado que fabrica la envidia, la soberbia, el orgullo y egoísmo que dan lugar al odio y la venganza. Pedimos perseverar en el Señor y fortalecernos en su Palabra, para que podamos resguardarnos y vencer los peligros y amenazas que el mundo nos tiende.

martes, 1 de octubre de 2013

DIFICULTADES EN EL CAMINO

Lc 9, 51-56


Todo camino trae tropiezos y dificultades porque llegar a una meta exige esfuerzo y lucha. Jesús, viendo cercana su hora, decide ir a Jerusalén. El camino pasa por Samaría y buscando alojamiento para descansar experimenta rechazo porque se dirigía a Jerusalén. 

Odio al enemigo que los apóstoles sufren y quieren venganza. Preguntan a Jesús si quiere acabar con esos que les impiden alojarse y descansar. Jesús no sólo les niega esa respuesta violenta sino que les regaña, pues su Reino, por el que va a entregar su vida, es un Reino de mansedumbre y de amor. Amor precisamente a aquellos que no te acogen ni aceptan, e incluso te responden con violencia.

Se hace más difícil retenerse, ahogar el odio y el deseo de venganza y respuesta a la violencia recibida, que el responder con la misma moneda. Ser dueño de controlarse, de ser manso y responder con amor es un acto de fortaleza que necesita mucho amor. Jesús que así había vivido nos da testimonio de lo que predica y proclama, aceptando las adversidades que le salen en el camino: "Amar a los enemigos, hacer el bien a los que nos odian, bendecid a los que nos maldicen, pedir por los que nos persiguen".


sábado, 4 de mayo de 2013

SIGUIENDO TU CAMINO

(Jn 15,18-21)

No hay otros síntomas más claros que cuando experimentas ser odiado por vivir y defender el amor según los mandatos del Señor Jesús, Porque cuando te sientes así, experimentas gozo y alegría, al igual que lo sintieron los apóstoles cuando fueron apaleados y mal tratados por proclamar la Buena Nueva de la Resurrección de Jesús.

Sentirse odiado es descubrirse en el camino, pues no es el discípulo más que su Maestro. Y si Jesús fue odiado y perseguido, también sus discípulos y seguidores así lo serán. No nos debe extrañar ni sorprender que así sea, pues Él mismo nos lo ha dicho: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo.

La experiencia de sufrimientos y sacrificios por la verdad, y el perdón, por verdadero amor, gratuito y dado generosamente en libertad, es la experiencia más gozosa que el hombre puede experimentar. Y esa experiencia no se puede encontrar sino injertado en Jesús de Nazaret, que dio su Vida voluntariamente y gratuitamente por cada uno de nosotros.