martes, 3 de octubre de 2023

DISPUESTO A ASUMIR LO QUE VAYA ACONTENCIENDO EN EL CAMINO DE SU MISIÓN SALVÍFICA

Esa es la cuestión que Jesús cumple con firmeza, libertad y firme decisión: «Vivir y asumir libremente y confiado la misión que el Padre le ha confiado». Y es también para nosotros. Seguirle nos compromete a vivir asumiendo nuestras circunstancias y cruces. Porque, las cosas buenas, agradables y dulces todos las sabemos asumir y aceptar. Es verdaderamente la cruz la que nos examina y descubre realmente nuestra medida de amor.

Nos toca a nosotros emprender el mismo camino salvando, claro está, las diferencias. Cada cual tiene una misión y una mochila con lo suficiente – cualidades y talentos – que ha recibido para llevarla a cabo. Y un camino que recorrer, su larga o corta vida. Conviene, pues, aprovecharla y no desparramarla innecesariamente en cosas vanas y caducas. El camino se hace corto y perder nuestro tiempo es oro mal empleado.

La vida nos irá presentando los acontecimientos que nos ayudaran a cumplir con nuestra misión. Misión que no es otra sino vivir en la Voluntad del Padre. Y digo «vivir» porque no se trata de cumplir sino de vivir, experimentar y hacer la voluntad del Padre. Ese Padre del que hemos visto que el domingo pasado nos mandaba a trabajar en su Viña. La Viña del mundo en que vivimos haciendo precisamente su Voluntad.

Una Voluntad que no es nada fácil cumplirla. Una Voluntad que se hace incómoda, comprometida, complicada y llena de dudas que nos confunden y nos amenazan con abandonar ese mandato. Aquel hijo de la parábola del último domingo rechazó el mandato de su Padre. Más tarde comprendió que la Voluntad de su Padre es lo mejor para él y lo que más le convenía. Un Padre Bueno nunca pide ni exige nada malo para su hijo. Al contrario siempre le da lo mejor y lo que más le conviene. Y, le hijo, rectifica y obedece.

Pero, posiblemente nos identificamos con el otro hijo, aquel que guarda las apariencias delante de su Padre, quizás por miedo a que no le riña, pero no obedece. Antepone primero su voluntad, sus perezas, sus caprichos que la Voluntad del Padre. No se siente identificado con su Padre ni cercano a Él. Tampoco confía en su Amor Misericordioso ni en su Bondad Infinita. Vive en las apariencias y en la mentira.

Pensemos: ¿No es lo más acertado confiar en ese Padre Bueno que nos amar hasta el extremo de entregar a su Hijo predilecto para liberarnos de la esclavitud del pecado?

lunes, 2 de octubre de 2023

DIOS SE ESCONDE EN LO PEQUEÑO Y DÉBIL

Una y mil veces Jesús repite que ha venido a redimir a los pecadores. Una y mil veces nos muestra su Infinita Misericordia, y, una y mil veces su Infinito Amor queda probado hasta el extremo de entregar su Vida por cada uno de nosotros. De modo que no hay ni queda ninguna duda, Jesús ha venido a salvarnos, pero de manera preferente a los más pequeños, desvalidos y pobres. A aquellos que no tienen defensa ni voz, pensemos en los niños vivos dentro del vientre de sus madres, y a los que, necesitados de todo, esperan su Amor Misericordioso que les salve de la esclavitud del pecado.

Es evidente que debemos tener un corazón de niño para humildemente rendirnos y abrirnos a su Amor Misericordioso. Con el tiempo y los años, el corazón del hombre se ha ido endureciendo y, ahora se rebela contra su Creador. Ya no le basta su Palabra, ni siquiera sus milagros. Exige pruebas que le satisfaga y que le demuestra cuando le apetezca que su Dios es un Dios de Poder Infinito y Creador de todo lo visible e invisible.

Quiere imponer su voluntad y su razón. Su corazón ha dejado de ser dócil y creer en lo que le dice su Padre. Ya ha crecido y se cree fuerte y suficiente. No está dispuesto a creer sino en lo que ve y su razón le asiste. No se fía de su Padre Bueno. Ya no es aquel niño confiado en la bondad de su padre que le buscaba todo lo mejor para él y le defendía de todo peligro. Ahora es él el que lleva la voz cantante.

Y se vuelve a equivocar. Mientras su corazón – nuestros corazones – no vuelva a ser como cuando era niño – es decir, confiado, sabiendo que su padre siempre le buscará y dará lo mejor y que lo que le propone es su felicidad – se perderá y errará el camino de salvación. Mientras no se de cuenta de que la propuesta de su Padre es la mejor y la única que le conviene seguirá rechazándole y apostando ciegamente por esté mundo y sus ambiciones caducas y de perdición.

domingo, 1 de octubre de 2023

NO BASTA CON TU PALABRA, NECESITAS OBRAS QUE LA CONFIRMEN.

Es evidente que los actos y prácticas de piedad no tienen ningún valor si van desencarnados de los actos propios de cada día en tu vida natural y ambiental. Si tu perdóname como perdonas a los que te ofenden no tiene reflejo en las relaciones de tu vida en tu familia, trabajo y vida social, estás mintiéndote a ti mismo y mintiendo a todo el que te conoce.

A Dios nunca le podrás mentir. Eso sí, tu relación con Él será poca cuando lo que dices no lleva ni tiene relación con lo que haces. El Evangelio de hoy nos pone claramente ese ejemplo: (Mt 21,28-32): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue.» ¿Cuál de los dos…

¿A ti que te parece? ¿Cuán es tu opinión? Lo importante también para cada uno de nosotros es que nuestra vida esté también en sintonía con nuestra palabra. Si es así terminaremos haciendo el bien porque siempre la palabra dicha con honor tiende a ser honesta, verdadera y cumplida. Posiblemente estaremos en el primer caso que son quienes albergan esperanza de recapacitar, darse cuenta y cambiar el rumbo de su vida en aras de la Verdad, la Vida, encontrando el verdadero Camino.

Nos preguntamos, ¿estamos nosotros en esa dinámica?

sábado, 30 de septiembre de 2023

«NO ES EL DISCÍPULO MÁS QUE SU MAESTRO»

En los momentos difíciles, adversos, de sufrimiento, cuando todo se nos viene abajo y el mundo se convierte en un lugar hostil e inaguantable, recordar lo que sufrió Jesús abrazado a la Cruz para conseguir del Padre nuestra redención nos puede venir muy bien para aceptar también nuestra realidad y circunstancias. Y para eso, tener presente esta frase «no es el discípulo más que su maestro» nos puede fortalecer y ayudarnos a soportar tales adversidades y contratiempos.

Se hace tremendamente difícil seguir a Jesús. No hay doble camino ni se esconde nada. El mismo Jesús nos lo presenta tal y como Él mismo lo va a recorrer. Su Pasión queda a la vista de todos. Pero nadie lo entiende ni lo quiere aceptar. Los discípulos tienen miedo de aceptar eso que Jesús les trata de anunciar. Están admirados de sus palabras y de su vida y no pueden comprender ni aceptar lo que Jesús les está anunciando: (Lc 9,43b-45): En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: «Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no…

Igual nos puede estar sucediendo a nosotros. No queremos escuchar ni aceptar ese camino que Jesús nos presenta.  Queremos seguirle, eso sí, pero trazando nosotros nuestro propio camino y no el que Él nos presenta. Nos da miedo; nos sentimos débiles y no falla la fuerza de voluntad. Nos engañamos y queremos adulterar el camino. Un camino que solo Él nos lo enseña y recorre primero.  Precisamente, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Y si queremos y buscamos eso tendremos que seguirle confiando que de Él recibiremos las fuerzas para recorrerlo con éxito y firmeza.

Es verdad que en muchos momento, al menos a mí me sucede eso, deseamos quedarnos en la escucha y admiración de su Palabra. Nos encanta hablar de Jesús y de todo lo que nos dice y compartir con los hermanos en la fe. Pero, la fe tiene, no solo que sentirse sino también verse. Si simplemente se queda en parecer mala señal. El camino se hace cuando se camina, se vive y en el andar se dejan obras. El amor necesita verse, sentirse y tocarse en actos concretos.

viernes, 29 de septiembre de 2023

EL MISTERIO DE LOS ÁNGELES

Es evidente que siempre hemos oído hablar de los ángeles y que representan un misterio en nuestra vida. Quizás no los hemos visto, pero sí hemos oído hablar mucho de ellos y criados en la idea de que cada uno tenemos un ángel de la guarda. Personalmente puedo testimoniar muchos momentos de mi vida en la que he sentido esa presencia de mi ángel de la Guarda. Quizás no lo he advertido en ese preciso momento, pero luego he caído en la cuenta de que en aquellas ocasiones estaba allí mi Ángel de la Guarda para sacarme o salvarme de ese peligro.

Lo podrás creer o no, pero la realidad es que los ángeles, seres celestiales, han estado siempre en nuestra presencia. Y la historia de salvación habla de ellos. María recibió la Buena Noticia de que iba a ser la Madre del Mesías a través del ángel Gabriel, portador de buenas noticias. Los enfermos recurren al ángel Rafael como sanados de enfermedades y en nuestra lucha personal contra los enemigos de nuestra alma – mundo, demonio y carne – recurrimos a Miguel, que nos ayuda a salir victoriosos.

De igual manera, Jesús, nuestro Señor, en su Naturaleza humana también tuvo ayuda y asistencia de los ángeles en puntuales momentos de debilidad y de prueba. Y lo mismo nos ha podido suceder a muchos, si no a todos, al menos a mí, en momentos puntuales de mi vida en los que reconozco que he sido asistido y liberado de algún atropello, imprudencia o circunstancias peligrosa por la mano de mi ángel de la Guarda. Sé que en algunas de mis humildes reflexiones las he compartido.

jueves, 28 de septiembre de 2023

¿TOCADOS POR EL DESEO DE CURIOSIDAD?

Es evidente que un Personaje tan misterioso y fascinante como Jesús motive y despierte curiosidad por conocerle. Personajes de todo tipo y características experimentaron ese inmenso y profundo deseo de conocerle, pero no en todos ese deseo despertó actitudes positivas y buenas de dejarse tocar en lo más profundo de sus corazones.

Zaqueo y Herodes, entre otros, fueron dos de esos personajes que nos pueden servir de ejemplo para compartir ese deseo o curiosidad por conocer a Jesús. Ambos sintieron curiosidad, valga la redundancia, y trataron de verle. Sin embargo, al parecer solo uno, Zaqueo, dejó que la Palabra de Jesús entrara en su corazón.

El otro, Herodes, se quedó con la duda y cerró su corazón. Le pudo más el poder del mundo, sus placeres y seducciones y, como nos relata la historia, se rindió a ellos. Será un buen toque de piedra para vernos nosotros mismos y mirarnos en la motivación que tenemos en cuanto a buscar y encontrarnos con Jesús.

¿Qué es lo que realmente me mueve a mí para ir en busca de Jesús? ¿Acaso busco éxito, que mi vida mejore económicamente, más seguridad o que me cure de esta enfermedad? ¿O quizás cualquier otro motivo? Porque, si esas son las actitudes que me impulsan en la búsqueda de Jesús, me estoy equivocando.  Jesús no se encuentra ahí. Está dentro de ti, pero no en esa parte de tierra mala de tu corazón.

Jesús está en la parte de tu tierra más humilde, más suave y menos dura. Está en ese lugar donde tu corazón respira bondad, buenas intenciones y, sobre todo, actitud misericordiosa. Está en ese lugar de tu corazón donde el amor despierta a la escucha atenta de su Palabra y responde con el amor que esa misma Palabra va sembrando en él. Es ahí donde Zaqueo lo encontró cuando abrió su corazón a la Palabra de Jesús. Y, de la misma manera, es ahí donde Herodes le rechazó cerrando y endureciendo su corazón seducido por el mundo, demonio y carne.

Y tú, como yo, ¿dónde estamos?

miércoles, 27 de septiembre de 2023

APOYADO SOLO EN JESÚS

Esa es la clave, despojarse de toda atadura que pueda esclavizarte y hacer que dependas de ella. Porque solo se puede depender de Dios. Sólo Él basta. No se puede servir al dinero, a la fama, al poder, a la ambición a la…etc. y al mismo tiempo a Dios. El primer paso para seguir al Señor es la disponibilidad total, y si no estamos en esa actitud nuestro seguimiento no es pleno.

Por tanto, se hace necesario un ejercicio de renovación constante que se concreta en la escucha diaria y reflexión del Evangelio. Es la Palabra de Dios la que nos guía y nos va habilitando nuestra total disponibilidad para la entrega, para el servicio y todo por amor. Porque, el amor es gratuito. De no serlo deja de ser amor.

El mandato del Señor expresado en el Evangelio de hoy miércoles descubre y revela esa disponibilidad y entrega apoyada en la fe de su Podre y Amor Misericordioso: (Lc 9,1-6): En aquel tiempo, convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: «No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en…

No se trata de bienes de confort sino de supervivencia, de aquellos que nos dejan a merced del Amor de nuestro Señor; de aquellos que descubren la medida de nuestra fe y que dejan visiblemente nuestra confianza y apoyo sólido y firme en el Señor. Porque, solo esa experiencia de vivir despojado de todo y apoyado en el poder del Señor nos irá mostrando nuestra fe firme en Él.

Ese poder de expulsar demonios y curar enfermedades nos fortalecerán para que cada día podamos luchar y salir victoriosos frente a los demonios que nos asaltan y nos tientas con las dudas, miedos, futuro y desconfianza. Así podemos derramar en los demás ese perfume de amor misericordioso que cura y fortalece toda dolencia y esperanza.