Mostrando entradas con la etiqueta Ley y Profetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ley y Profetas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de marzo de 2023

UN NUEVO ORDEN QUE PERFECCIONA, NO ABOLE

Jesús no viene a abolir nada. Todo lo contrario, viene a perfeccionar la Ley y a dar cumplimiento a los Profetas. Viene a poner encima de la mesa la Verdad y a purificar todas las normas y preceptos superficiales y aparente que no dan la verdadera medida de la Voluntad de Dios: su Misericordia Infinita.

Todo está contenido en el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios. Él quiere misericordia no sacrificio. Un corazón misericordioso esta apoyado en el amor y es, precisamente, el amor el que pone la paz y la justicia en la convivencia fraternal de los pueblos. Por tanto, Jesús no quita nada sino pone lo que verdaderamente hay que poner, amar en verdad y justicia; amar como nos ama nuestro Padre Dios.

Todo lo que sean normas, preceptos y leyes que no conduzcan al bien del hombre está fuera del amor. Serán costumbres, incluso tradiciones pero que no influyen ni benefician al bien del hombre. Por ejemplo, la ley del sábado, ¿para qué sirve? ¿Acaso beneficia y tiene sentido para el bien del hombre? ¿No nos aclara el Señor que no quiere sacrificios sino misericordia?

El sacrificio, la renuncia, la penitencia y todo los que quieras añadir tiene sentido cuando se hace por amor; cuando se busca aliviar y salvar al hombre; cuando busca para los otros lo mismo que buscas para ti. Lo entendemos y percibimos en el amor de los padres respecto a sus hijos. Y Dios, nuestro Padre, envía a su Hijo para anunciarnos eso, su Infinito Amor Misericordioso. Por tanto, está fuera de lugar que venga a abolir la Ley y los Profetas. Todo lo contrario, ha venido a dar plenitud para que podamos vivir con sentido y profundidad el plan que Dios, nuestro Padre ha pensado para cada uno de nosotros: Amarnos como Él nos ama.

miércoles, 8 de junio de 2022

LA LEY Y LOS PROFETAS

Jesús perfecciona la Ley y los Profetas. No quita sino que perfecciona, da un nuevo sentido a las leyes del Antiguo Testamento y propone un mandamiento nuevo en el Nuevo – valga la redundancia – Testamento. Jesús es el Mesías enviado por el Padre para anunciar el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios. Da cumplimento, precisamente en Él, de toda la Ley y los Profetas del Antiguo Testamento. Y perfecciona el camino que nos lleva al conocimiento y al amor del Padre.

—Recuerdo —dijo Manuel— que todo ha cambiado respecto a los primeros tiempos. Antes todo era diferente, sin embargo, ahora, hacemos cosas diferente, pero el espíritu es el mismo.

—Hay muchas costumbre que han ido cambiando y, experimento —comentó Pedro— que son formas de adaptarse a las nuevas formas de vida y a los avances de la ciencia. Sin embargo, lo fundamental, el amor de Dios sigue siendo lo sustancial e importante.

—Sí —agregó Manuel— amar es el nuevo mandato que nos trae Jesús. Amar como el nos ama y como nos ama nuestro Padre Dios. Un amor misericordioso que está por encima de la Ley y los Profetas, que supera múltiples normas y cumplimientos que, más que liberar nos esclavizan.

—Estoy de acuerdo —siguió Pedro—. Hay muchas normas que nance del corazón del hombre y que, quizás, no siendo malas, tampoco son esenciales ni fundamentales. El amor está por encima de todo. Un amor que libera comprende, perdona y levanta para seguir el camino.

—Y el que interrumpa uno de estos preceptos que son necesarios, que ayudan a seguir el camino, que dan luz y sabor a la vida, que llenan de entusiasmo y gozo para seguir en el esfuerzo de cumplir la Voluntad de Dios – amar - estará equivocando el camino que nos ha propuesto Jesús con su Vida y Obras.

miércoles, 9 de junio de 2021

EL COMPROMISO DEL AMOR

 

No hay ninguna duda de que la plenitud de la Ley es el Amor. Sin amor no hay ley, pues todo quedaría reducido a un cumplimiento, a unas apariencias e intereses. El Amor es un compromiso que nace desde lo más profundo de nuestros corazones, está impreso en el corazón de todos y cuando se vive contrario al amor no se es feliz ni te sientes bien. 

El amor es algo que nos iguala, nos acerca, hace justicia y vive en verdad. Amar es el único mandamiento que nos manda Jesús y lo circunscribe al amor entre los hombres. Es decir, para manifestar nuestro amor a Dios se hace imprescindible y necesario amar al prójimo. Si no es así mentimos y nuestro amor queda reducido a simple apariencia.

Jesús viene a revelarnos ese Amor del Padre, y lo hace, precisamente, descubriéndonos y expresándolo a y entre nosotros hasta el extremo de entregar su Vida. Y es que el Amor contiene toda la Ley, hasta el precepto más pequeño y, aparentemente, más insignificante. Todo tiene su importancia y trascendencia. Nada deja de ser importante y todo debe tener su cumplimiento desde la perspectiva del Amor.

Recordemos que Dios es Amor, y, por Amor nos ha creado. De modo que somos creados semejantes a Dios para amar. Y amar como Él nos ama, no fijándonos en las apariencias sino la bondad de cada uno que nace en lo más profundo del corazón. Y, Jesús, el Hijo de Dios y Mesías enviado, viene a decírnoslo.

miércoles, 27 de marzo de 2019

SABER INTERPRETAR LA LEY

Imagen relacionada
Mt 5,17-19
Nos ocurre con mucha frecuencia, interpretamos mal la ley. O, al menos, no le damos el verdadero y único sentido que tiene. Para los judíos la Ley y los Profetas era lo máximo, la meta más alta. Sin embargo, sucede que muchas veces la interpretan mal. Por ejemplo, la ley que regulaba el descanso del sábado estaba mal interpretada, porque sometía al hombre a la ley. Y esa no es la Voluntad de Dios.

A Jesús no le encajaba esa ley con la Voluntad de su Padre. El hombre es la criatura por excelencia para Dios. Lo ha creado a su imagen y semejanza y lo ha hecho libre para que pueda optar libremente por el amor a su Padre o el amor a sí mismo. Y ha entregado a su Hijo a una muerte de Cruz antes que quitarle la libertad al hombre. Esa medida descubre el inmenso Amor de Dios a su criatura especial.

Pero, el hombre no ha sabido en muchos casos interpretar la Ley ni entender a los Profetas. Dios, encarnado en su Hijo, se ha acercado al hombre para explicarle esa ley que él no sabe interpretar en muchos momentos de su vida. Y es inútil para el hombre empeñarse en buscar la verdadera interpretación por sí sólo, porque siempre se equivocará. Necesita el auxilio y la asistencia del Espíritu de Dios. Es Dios quien busca al hombre y le enseña el verdadero y único camino y cómo interpretar su Ley.

El hombre se pierde si Dios no está cerca de él. El hombre necesita la cercanía de Dios para que le indique el camino y a saber interpretarlo. Nunca ninguna religión ha tenido un Dios tan cercano como la judía y, por rechazo de ésta anunciada a los gentiles, nosotros, ahora los llamados cristianos. En nuestra religión es Dios quien nos buscas y nos ilumina para que entendamos la ley y vivamos en su Espíritu.

En nuestro bautismo recibimos al Espíritu Santo quien nos acompaña, nos asiste y nos auxilia para que entendamos lo que no entendemos y vayamos comprendiendo en nuestro camino todo lo que nos falta por entender. Para ello, necesita nuestra disponibilidad y nuestra apertura a su acción.