miércoles, 11 de octubre de 2023

TODO EN ÉL VIENE DE SU RELACIÓN CON EL PADRE

La enseñanza de Jesús, esa Buena Noticia que nos trasmite nos la da tal u como Él la recibe del Padre. Jesús, el Hijo, nos enseña todo lo que recibe de su Padre. De la misma manera, también nosotros, debemos transmitir y enseñar todo lo que recibimos de Él.

Jesús, el Señor, nos ha anunciado el Amor Misericordioso de su Padre y sus deseos de liberarnos de la esclavitud del pecado y la condenación. Jesús nos anuncia de que el Padre, también nuestro Padre, quiere que seamos todos felices para la eternidad y, por medio de Él, el Hijo, quiere señalarnos el Camino, la Verdad y la Vida.

Jesús nos enseña a relacionarnos con el Padre y nos ha dejado una oración que resume y orienta nuestra relación con nuestro Padre: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación».

Nuestro Padre es un Padre que se cuida de nosotros, nos regala y ofrece su Reino. Un Reino de paz, de felicidad eterna y gozo. Nos da todo lo necesario para llegar hasta Él. Nos perdona todas nuestras debilidades y pecados en la misma medida que nosotros perdonamos a los demás. Y nos libera de caer en los peligros y tentaciones que el Maligno nos prepara.

Será, por tanto, muy necesario estar en íntima relación con el Señor y vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Enseñanzas que Él ha recibido de su Padre. Por tanto, nuestro camino es vivir de acuerdo con lo que Jesús, el Hijo, nos ha enseñado de su Padre. Su Palabra, derramada en los Evangelios, es Palabra de Dios Padre. 

martes, 10 de octubre de 2023

SOLO DIOS BASTA

Nuestra relación con Dios no se basa en ser hiperactivos y hacer muchas cosas espectaculares o de gran importancia. La cuestión no es hacer sino ser. Y ser en la dimensión de la fe y en la confianza de que Dios es un Padre de Bondad, de Verdad, de Misericordia y de Amor.

Permaneciendo en Él estamos en el Camino, la Verdad y la Vida porque, Él es realmente eso: Camino, Verdad y Vida. Solo Dios basta y injertados en Él daremos los frutos, no los nuestros, sino los que Él espera y ha pensado que demos.

Por tanto, estar y creer en Él no consiste en hacer ni grandes ni pequeñas cosas. Consiste en vivir desde su Palabra hasta nuestra humilde vida, llenándola de su Gracia y de su Amor Misericordioso. Consiste en escoger la mejor parte que consiste en poner nuestra vida y obras en sus Manos. En Él todo se andará, ya sea doloroso o gozoso, por el mejor y más conveniente camino.

En Él todo se vive y se soporta mejor llenándolo de paciencia, de humildad, de esperanza y de gozo. Porque, sabemos que aquí la cruz tiene un tiempo y un límite marcado y señalado por nuestras capacidades y resistencias humanas para luego, renovados por el Espíritu a vivir eternamente como hombres nuevos por la Gracia de Dios.

Es evidente que construida nuestra vida sobre esa roca de la fe y de la esperanza, queda fortalecida permaneciendo en el Señor y sostenida en la paciencia, la humildad, la templanza, el sosiego y la serenidad que nos llena de paz para soportar todos los avatares y circunstancia de cruz que nuestra propia vida nos depare. En y con Él todo es pleno. Solo Él basta.

lunes, 9 de octubre de 2023

COMPASIÓN Y MISERICORDIA

Todas tus acciones te deben llevar a ser compasivo y misericordioso con los demás por el Amor de Dios que así y de esa forma lo es contigo. La parábola del buen samaritano nos presenta la forma de la que Dios es y actúa con cada una de sus criaturas. Dios es compasivo y misericordioso con todos sus hijos, sin condiciones de ninguna clase.

Amar es la consigna y el núcleo de nuestra fe. Si crees, tienes que amar. Y si amas debes socorrer al necesitado, sea tu amigo o enemigo. Porque, el amor es el arma que trae la paz y vence toda soberbia y odio. Así nos lo presenta Jesús, no solo de Palabra sino con su Vida entregada en la Cruz. Una Cruz que significa desde entonces, la victoria del bien, la verdad y la justicia sobre el mal.

De nada sirve amar al Señor y manifestarlo en signos y actos de piedad, si ese amor expresado en los actos litúrgicos no se concreta de actos de amor en los hermanos, sobre todo en los más débiles. Un amor que se queda en palabras y liturgia sin llegar a comprometerse en la materialidad de la vida diaria en los que sufren y padecen es un amor descafeinado y en sintonía con el sacerdote y levita de la parábola.

El amor se hace verdadero amor cuando se encarna en la vida y se transparenta en el ambiente familiar de tu vida; en el ambiente social de tu trabajo; en el ambiente de relación y amistad en tu círculo de amigos, en la parroquia, en la calle…etc. En cada lugar que tu corazón respire debe expulsar ese halito de amor sintonizado desde y con nuestro Señor. Porque, de Él nos viene la Gracia de ser compasivos y misericordiosos.

domingo, 8 de octubre de 2023

UNA AUTORIDAD COMO SERVICIO PARA SERVIR A LOS DEMÁS, SOBRE TODO A LOS MÁS NECESITADOS.

Posiblemente hayamos oído esta parábola varias veces. Dependerá de tu actitud de seguir a diario el Evangelio de cada día. En mi caso la he oído muchas veces y cada vez, en la medida que trato de escucharla y abrirme a ella, mi corazón queda impregnado del deseo y la actitud de servir.

Pienso que cada uno de nosotros somos una viña, singular y personal para el Señor. Él ha plantado la semilla de su Palabra en cada uno de nuestros corazones y nos ha dejado libres para que la cultivemos, abonemos y demos frutos. Frutos que derramaremos sobre los demás, de manera especial en los más necesitados. Frutos que presentaremos al Señor cuando llegue el momento de presentarnos ante Él.

Ahora, ¿cómo va nuestra vida? ¿Cuál es la cosecha que vamos consiguiendo y preparando para cuando el Señor nos la pida? ¿Y qué clase de frutos vamos cosechando? Dar respuesta a estas preguntas ira describiendo nuestra actitud, nuestro camino y nuestra fidelidad a esa misión que el Señor nos encargó como administradores de esa viña que el Señor nos confío.

Y todos sabemos que frutos vamos cultivando, cosechando y recogiendo con la buena intención de ofrecérselos. Será bueno y necesario estar en esa labor y, para ello, unidos al Espíritu Santo, para que nuestros frutos sean del agrado de nuestro Señor.

sábado, 7 de octubre de 2023

CONFIADOS Y ESPERANZADOS EN NUESTRA LLEGADA A ESTAR JUNTO AL SEÑOR.

Es una evidencia que cuando no dependemos de los resultados experimentamos una paz que llena y serena todo nuestro espíritu. Es evidente que nos sentimos otro, sereno y tranquilo y lleno de gozo y esperanza. Y eso es lo verdaderamente importante, tener plena conciencia de que Dios, nuestro Padre, está en y con nosotros y que aguarda nuestra llegada para la que nos tiene preparado – Jn 14, 2 – un lugar inimaginable y maravilloso.

Nuestra alegría no debe apoyarse en los resultados y éxitos de nuestro apostolado, sino en saber que nuestros nombres están en el Infinito Corazón de nuestro Padre Celestial. Es ahí donde debemos apoyar y fundar nuestra alegría y nuestro gozo. No se trata de alegrarnos, que sí y nos gusta, en el poder que tengamos venido de nuestro Padre Dios, sino en su Infinito Amor Misericordioso, que nos salva y nos libera de la esclavitud del pecado.

Somos afortunados porque somos hijos de Dios por su Voluntad. Una filiación que no merecemos ni posiblemente entendemos. Una filiación que nos hace coherederos con el Hijo, que nos ha rescatado y redimido por su infinita Pasión y Muerte ganando para nosotros esa dignidad de hijos perdida por el pecado.

Una filiación que creemos y que nos fortalece hasta el punto de sabernos verdaderos hijos que, por y a través del Bautismo, tenemos inscritos nuestros nombres en el Corazón Infinito del Padre. Y pase lo que pase, si perseveramos y, asistidos en el Espíritu Santo, nos mantenemos firmes, nuestra Casa estará junto al Padre en el Cielo para toda la eternidad. ¿Hay dicha y gozo mayor?

viernes, 6 de octubre de 2023

NO BASTA CON ESCUCHAR Y CONOCERLO

Posiblemente el hecho de estar cerca de Jesús, conocerlo y escuchar su Palabra sea una gran desgracia para nosotros si no le abrimos la puerta y hacemos oídos sordos a su Palabra. Será una gran tragedia que cuanto más le conocemos más indiferentes seamos a dar respuesta a su Palabra. No nos basta con escuchar, incluso estar de acuerdo pero quedarnos tibios y a medio camino, entre Pinto y Valdemoro. Esa será la mayor desgracia que podamos tener.

Necesitamos esforzarnos, abrirnos a su Palabra y al reto diario de imitarle. Claro, nunca desde nuestras simples fuerza humanas sino desde la acción del Espíritu y la disponibilidad de estar injertado en todo momento en Él. Porque, ¿cuántos signos, consejos, enseñanza, milagros, catequesis y oportunidades de profundizar y responder de forma comprometida y seria a nuestro compromiso bautismal hemos desaprovechado y mostrado indiferentes sin ningún atisbo de respuesta?

No basta ni significa que, a pesar de ser bautizados y tengamos todas esas oportunidades y privilegios, sea ya suficiente para «escalar el cielo». Siempre que no haya un encuentro que derive en una auténtica conversión. Posiblemente, no miremos con ojos de compasión a Tiro, Sidón y Cafarnaúm sino preguntémonos si realmente no estamos nosotros en la misma situación que estuvieron ellas.

¿Acaso nosotros, que hemos oídos hablar tanto de Jesús, que sabemos de sus milagros y Palabra, y que vamos con frecuencia a la celebración de la Eucaristía, somos mejores que aquellos ciudadanos que vivieron en Tiro, Sidón y Cafarnaúm? ¿Somos capaces de respondernos? Es ahí donde debemos ahondar y reflexionar. No nos basta simplemente con conecerle y escucharle sino que necesitamos dar cumplimiento y vida a esa escucha.

jueves, 5 de octubre de 2023

PEDIR, BUSCAR Y LLAMAR PARA SATISFACER NUESTRAS NECESIDADES.

Cuando pedimos estamos reconociendo nuestra condición de necesitados y de pecadores porque solo piden aquellos que tienen necesidad y los que necesitan perdón por sus errores y pecados. Y el Señor nos ofrece su Misericordia que nos libera y nos salva. Vivimos por la Gracia de Dios y somos liberados de la esclavitud del pecado por su Misericordia Infinita.

Por tanto, se nos dice en el Evangelio de hoy: (Mt 7, 7-11) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le …

Jesús, el Hijo de Dios, nos trae la Buena Noticia de parte de su Padre: Dios, que nos recibe y nos quiere como hijos, y lo somos a través del Bautismo, nos revela su Amor Misericordioso e Infinito de salvación. Nos llama a que le pidamos, a que le busquemos y le llamemos para darnos con Amor Misericordioso todo lo que necesitamos para hacer su Voluntad en este mundo que nos toca vivir y que trata de seducirnos, engañarnos, esclavizarnos y perdernos.

Al mismo tiempo damos gracias a Dios por todo lo que tenemos y hemos recibido y le pedimos la fortaleza para poder conservar y trabajar con eficacia esta tierra y sus frutos para el bien de todos. Hoy que la tecnología nos permite obtener recursos sin grandes esfuerzos, te pedimos, Padre Bueno, que nos de la humildad de reconocernos deudores de tu Gracia y te pedimos el don de la fraternidad y convivencia fraternal para que los beneficios obtenidos sean repartidos en y para bien de todos los hombres.