| Mt 11, 11-15 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
jueves, 11 de diciembre de 2025
EL ÚLTIMO PROFETA
miércoles, 10 de diciembre de 2025
MI YUGO LLEVADERO, MI CARGA LIGERA
| Mt 11, 28-30 |
—¡No puedo más! —gritó Benedicto, desesperado.
Al levantar la cabeza y notar que muchos lo miraban,
se ruborizó. Había perdido la ubicación. Observó a su alrededor sin entender
dónde estaba.
—¿Qué le sucede, amigo? —le preguntó Pedro,
acercándose con ternura y compasión.
Benedicto no supo qué decir. Lo miró con susto y con
ojos que suplicaban perdón.
—Supongo que me quedé medio dormido… y salió lo que
llevo dentro.
Manuel, que había escuchado en silencio, intervino:
—No se preocupe. Lo que duerme dentro de nosotros es
bueno sacarlo afuera, sobre todo si nos está haciendo daño. Pruebe a soltarlo…
a liberarse.
Benedicto, agobiado por todo lo que cargaba en su
interior, confió en las palabras de Manuel. Cerró los ojos y dejó que su
corazón se desahogara.
—Tenga paciencia —le dijo Pedro—. La desesperación no resuelve nada.
Benedicto escondió la cabeza entre las rodillas y,
rodeándose con los brazos, gritó:
—¡No puedo más! ¡Estoy al límite de mis fuerzas!
Entonces Manuel, con mirada compasiva, apoyó
suavemente una mano sobre su hombro:
Manuel lo miró con cariño y le dijo:
—En esos momentos, las palabras de Jesús son un
bálsamo. Él nos dice: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados,
y yo les aliviaré…» (Mt 11, 28-30).
Al escucharlas, Benedicto guardó silencio. Levantó los
ojos al cielo y respiró con calma. Una serenidad nueva comenzó a nacer dentro
de él.
—Siento fortaleza… como un impulso para seguir
luchando con sosiego y alegría. Parece que la esperanza vuelve a mí.
Manuel, al verlo, elevó también la mirada al cielo:
—Vivir acompañados por Jesús aligera el peso, apacigua
el corazón y renueva las fuerzas. Con Él, incluso la carga más pesada encuentra
sentido.
El rostro de Benedicto, aunque aún marcado por su
cruz, reflejaba ahora confianza, esperanza y una renovada determinación para
seguir adelante.
Las palabras
del Señor —«Mi yugo es llevadero y mi carga ligera»— habían sido para él fuente
de descanso y fortaleza.
martes, 9 de diciembre de 2025
CREADOS PARA VIVIR ETERNAMENTE FELICES
| Mt 18, 12-14 |
lunes, 8 de diciembre de 2025
HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA
| Lc 2, 26-38 |
domingo, 7 de diciembre de 2025
NECESIDAD DE CONVERSIÓN
| Mt 3, 1-12 |
sábado, 6 de diciembre de 2025
MENSAJEROS DE VERDAD Y DE PAZ
| Mt 9, 35-10, 1.6-8 |
viernes, 5 de diciembre de 2025
NECESIDAD DE PROCLAMAR
| Mt 9, 27-31 |