viernes, 2 de septiembre de 2011

CADA COSA A SU TIEMPO (Lc 5, 33-39)


Es una frase conocida por todos: "Cada cosa a su tiempo", y contiene gran sabiduría porque cada cosa tiene su momento y su hora. Y cuando se está con el novio es momento de compartir la alegría de estar con ÉL y de aprovechar esos felices momentos.

Vendrán otros que se encargarán de traer las tribulaciones, la agonía o el sufrimiento, y serán momentos de ayuno y oración. Cada hora tiene su dedicación y su momento concreto de dedicación. Unos para DIOS y otros para nuestro propio vivir y actuar aunque nuestro PADRE DIOS está en todos.

Hay un tiempo para coser y otro para rasgar. Cada instante conlleva un acto o realización, y lo importante es saber donde se encuentra el SEÑOR en cada instante. De cualquier forma, cada día empieza de nuevo y en él debemos ofrecer todo nuestro ser y obrar, colocando cada cosa en su lugar, a nuestro PADRE DIOS.

Enseñame, SEÑOR, a dar a cada cosa su lugar, y a 
tener el tuyo propio. Porque TÚ eres el 
Novio de mi vida y, por lo tanto,
el esperado y al que debemos
estar presto y atentos. Amén.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¡QUIÉN COMO TÚ, SEÑOR! (Lc 5, 1-11)


En muy pocas ocasiones, por no decir, casi nunca, a la hora de hablar he derramado lo que llevaba preparado. Experimento que los sentimientos me vienen en directo, y, con la asistencia del ESPÍRITU SANTO, en el que creo a pesar de mis sentimientos de duda y tentaciones, comunico lo que mi corazón siente y quiere, al menos, sentir.

Me pasa cada día y a cada momento que intento escribir. Empiezo de nada y surgen sentimientos que, humildemente creo, me vienen del ESPÍRITU. Al menos yo me pongo en sus Manos para que ÉL hable por mí. Hoy, en este momento, cuando he leído la Palabra de DIOS correspondiente al día de hoy, he sentido algo así. Me siento un privilegiado por sentir la presencia de DIOS en mi, y por saberme hijo de ÉL.

Me siento un ser lleno de todo porque todo es de mi PADRE del Cielo, y en ÉL tengo la Gloria, la vida eterna y el gozo que me llena plenamente. Me siento como la barca de Pedro, llena, rebozante hasta hundirme en la gloria de mi SEÑOR. 

Por todo ello, he sentido el gozo interior de que, en ÉL, nada me falta. Y hasta puedo ver con claridad el pecado de mi hermano mayor, no darse cuenta que en la Casa del PADRE nada te falta y todo lo tienes. He sentido un pequeño Tabor que, pronto termina y vuelves a la realidad de tu propia cruz, tu propia pascua, que, como JESÚS, tendrás que sufrir para, en ÉL, con ÉL y por su mérito de muerte y resurrección, alcanzar, como coheredero, la gloria que el PADRE nos prepara.

SEÑOR JESÚS, TÚ tienes palabra de vida eterna y,
porque TÚ lo dices, echaré mis redes al
mundo de la blosgofera, para en
TI, por TI y contigo atraer a
los hombres a TI. Amén.

miércoles, 31 de agosto de 2011

CUANDO AMAS TE ESTÁS NEGANDO (Lc 4, 38-44)


Cuando buscas o haces algo que te gusta, no se puede decir realmente que estás amando, quizás diríamos mejor que nos estamos amando. O lo que es lo mismo, estamos siendo egoístas. Sólo cuando ese deseo de amar nos duele, nos exige un esfuerzo y se nos hace pesado cargarlo en nuestras espaldas, podremos decir que estamos amando.

Amar es vencerse a sí mismo y darse al otro. Amar es querer amar, es decir, es querer, voluntad, contra mis propios deseos, de hacer el bien gratuito para el otro.Y eso mortifica, y muchas veces rehuimos el encuentro con el amor porque descubrimos que nos compromete y nos exige renuncias y negación.

Por eso, el encuentro con JESÚS en muchos momentos es duro, es desagradable, es fastidioso. Nos cuesta la Eucaristía, es un compromiso con el amor. Nos cuesta la oración, porque implica mirarme en el espejo de JESÚS. Nos cuesta descubrirme en la presencia de JESÚS, porque ello me lleva al compromiso. Y sólo recurrimos en tiempo de enfermedad, de sanación, pero nada más. Es lógico que JESÚS vaya a otros lugares donde también necesitan conocerlo y ser curados.

Sé, JESÚS, que mi vida es lucha y negación,
pero también sé que no tengo fuerzas
para enfrentarme a ella yo sólo.

Necesito tu compañía y tu fuerzas. Necesito
tu Gracia para poder salir victorioso.
Y sé que la tengo, sé que cuento
con ella, pero así y todo
no puedo ir yo sólo.

Necesito pedírtela todos los días, y oír
tu voz y sentir tu aliento para
sentirme fuerte con tu
presencia. Amén.

martes, 30 de agosto de 2011

SEÑOR, TU TIENES VERDADERA AUTORIDAD (Lc 4, 31-37)


Decididamente, sigo a JESÚS porque es el HIJO de DIOS Vivo. Porque sus Palabras desprenden autoridad, porque ÉL responde a todos mis deseos de verdad, de justicia, de igualdad, y porque dio la vida por mí para que yo alcanzara lo que realmente busco y quiero.

No tiene autoridad aquel que tiene poder, riqueza, fuerza, influencia, inteligencia o medios que someten e imponen, sino Aquel que habla en verdad, en justicia y caridad. Y ese es JESÚS de Nazaret, pues se da por cada uno de nosotros y pide al PADRE del Cielo por cada uno de nosotros. Por eso, sus Palabras y vida desprenden seguimiento, atracción, autoridad, libertad. En una Palabra, amor. Por eso le siguen muchos y los que no, quedan admirados y perplejos de sus palabras y hechos.

Porque le obedecen vientos y tempestades, demonios y fuerzas malignas, enfermedades y tormentos. Porque en ÉL todos, aun viniendo de países diferentes y lenguas diferentes, nos entendemos y amamos. Derrumbamos diferencias, razas, culturas, lenguas y todo aquello que puede desunirnos. En ÉL todos quedamos enlazados y hermanados. ÉL es la máxima autoridad que nace del amor.

SEÑOR, cobijanos en tu regazo y en tu Misericordia,
y danos la ilusión y el asombro, como niños, de
seguirte en obediencia, fidelidad y entrega.

Instruyenos con tu Palabra y tu ESPÍRITU, y no dejes
que nos apartemos de TI ni que caigamos en las
manos del Demonio. Líberanos de todos los
espíritus malignos y tennos siempre en
tu presencia. amén.

lunes, 29 de agosto de 2011

DECIR LA VERDAD TRAE PROBLEMAS (Mc 6, 17-29)


Hablar en verdad es complicado porque trae consecuencias. La verdad, cuando no favorece, es dura y se hace difícil oírla y permitirla. Muchos, en defensa de la verdad, han pagado con sus vidas, pero en cambio han conservado su libertad. Porque la verdad puede complicarte tu vida, pero te hace libre.

Y esa libertad te predispone a buscar la Única y Verdadera Verdad, la de ser verdadero hijo de DIOS y coheredero, con JESÚS, de su Gloria. Porque cuando el hombre es libre no tiene ninguna atadura a las cosas de esta tierra, caducas y finitas, y, por lo tanto, buscará lo infinito, lo que no caduca, a lo que está llamado, a permanecer gozoso y feliz en la presencia de DIOS.

Por todo ello, perder la cabeza y esta vida finita no tiene gran importancia. Fue lo que hizo Juan el Bautista, ante la elección entre ambas. ¡Claro!, primero hay que ser libre y estar injertado en XTO.JESÚS, asistido por el ESPÍRITU SANTO, para sacar las fuerzas de poder y saber elegir.

No tiene punto de comparación cuidarse en esta vida y perder la que será para siempre. Es contradictorio ver a tantas personas gastar su tiempo, que es bueno, pero con mesura y poniendo las cosas en su sitio, en cuidar su físico, su salud temporal y de más, para luego descuidar la vida para SIEMPRE gozosa y feliz en presencia de DIOS.


¡SEÑOR!, que sepa valorar el verdadero tesoro que
tengo dentro de mí. Que sepa encontrar el
camino de buscar lo bello, lo bueno,
lo verdadero y lo infinito que
es tu presencia y tu amor. Amén.

domingo, 28 de agosto de 2011

SEGUIRME ES TOMAR TU CRUZ Y CARGAR CON ELLA (Mt 16, 21-27)


Tomar mi cruz es tomar las contrariedades de cada día, mis afanes materiales, mis ansias de poder, de influencia, de placer, de comodidades, de injusticias, de suficiencias, de avaricia, de banalidades, de egoísmos y de todo aquello que hace mi vida más acorde con los criterios de este mundo y me acerca. Y, desde ahí, desde esa realidad pecadora, luchar sin desfallecer por acercarme a la forma de pensar de DIOS.

Eso significa que debo renunciar a todo lo anterior y buscar la humildad, el servicio, la generosidad, la disponibilidad, la justicia, el compartir, el desprendimiento de todo aquello que me somete y esclaviza. El perdón, la comprensión, la misericordia, la paciencia, la solidaridad, el desinterés por la riqueza y la búsqueda de la verdad. 

Aceptar la cruz es morir cada día a mis apetencias carnales desordenadas y a mis sentimientos posesivos y egoístas. Aceptar mi cruz es comprender que el problema de los demás es igual al mío, y tratar salir de él junto a los demás, eso se llama política, pero tratar y buscar salir sólo, sería avaricia. 

Seguir a JESÚS es buscarle entre los demás, y eso conlleva sacrificios, paciencia, retos, incomprensiones, criticas, desafíos, luchas, humildad, negaciones, oscuridades. En una palabra: "Amor".

Descubre mi conocimiento, SEÑOR, y llename
de tu Luz, para que sepa discernir donde
tengo que buscarte, donde decir
no y donde decir si.

Y, siempre, aceptar y carga con la cruz que
me toca cargar cada día. Pero a TÚ
estilo, como TÚ hiciste con
la de todos nosotros. Amén.

sábado, 27 de agosto de 2011

¿CUÁLES Y CUÁNTOS Y SON MIS TALENTOS? (Mt 25, 14-30)


Porque sin lugar a duda hemos recibidos unos talentos. Y los hemos recibido gratis ¿Cuántos? Eso nos toca descubrirlo nosotros, y lo haremos en la medida que busquemos nuestro verdadero ideal. Porque en la búsqueda de nuestro ideal iremos superando retos que nos haga llegar a descubrirlo. Y en la lucha de alcanzar esos retos descubriremos nuestro talentos.

Se hace muy necesario mirarnos y sacar todo lo que nos ha sido dado en función y beneficio de los demás, porque en la medida que nos demos, recibiremos. Por eso, aquel que negociado lo que le ha sido dado, producirá, y le será devuelto en abundancia más, pero aquél que ha escondido lo recibido, le será quitado aun lo que le ha sido dado.

Es hora de preguntarnos si lo que tenemos y hemos recibido lo estamos poniendo al servicio de los demás, lo utilizamos para que otros se puedan beneficiar de esa. Ese ha sido y debe ser el fin de nuestros encuentros blogueros, transmitir nuestros talentos para el bien de todos. Y el bien es que conozcamos a XTO.JESÚS nuestro Salvador y Redentor.

Dispongamos de todas nuestras aptitudes y cualidades,
recibidas generosamente y gratuitamente, en bien
de todos nuestros hermanos, de forma que
se multipliquen y sirvan de utilidad
para que otros puedan gozar
de alcanzar el conocer
a JESÚS.