domingo, 23 de mayo de 2021

LA PAZ QUE TRAE JESÚS

 

La paz es imprescindible para que la vida surja y tenga sentido. Sin paz no hay vida y, la vida, valga la redundancia, pierde todo su sentido. Sin paz no se puede proclamar ese anuncio de la Buena Noticia, de modo que, lo primero que dice y nos trae Jesús es la paz: Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros».

La paz rompe el silencio del miedo y llena el corazón de alegría y esperanza. También, hoy, sucede lo mismo en aquellos corazones que se abren a la presencia del Señor. El Señor viene y trae su Paz. Una Paz que inunda nuestros corazones, los fortalece y los impulsa a transmitirla. Porque, abrirte a la presencia de Jesús, el Hijo de Dios, es inundarte de paz y amor.

¡Ven Espíritu Santo y enciende nuestros corazones del fuego de tu Espíritu para que seamos capaces de, también con nuestras vidas, encender e iluminar la vida de los demás que caminan y están presentes en nuestro camino!

sábado, 22 de mayo de 2021

UN SEGUIMIENTO PERSONAL

 

A la hora de seguir a Jesús pensamos que debemos hacerlo fijándonos en éste o aquel otro que nos sirve de modelo por ser un buen creyente. Y es bueno que nos fortalezcamos los unos con los otros, pero, esa no debe ser nuestra tendencia ni referencia para orientar nuestro seguimiento al Señor Jesús. No se trata de eso, sino de consolidar una actitud de seguir a Jesús teniéndolo como modelo. Es eso lo único importante, estar permanentemente a su lado tratando de amarle, porque, como decíamos ayer, el amor es lo único importante.

El seguimiento de cada cual es, y debe ser, un seguimiento personal, característico de cada uno según sus cualidades y talentos recibidos. No nos sirve el seguimiento de otro - si nos ayuda y fortalece su testimonio y ejemplo - con sus propias cualidades recibidas. Dios conoce las mías y la de todos. Por tanto, sabe qué y hasta dónde puedo llegar.

La actitud y la buena intención, la limpieza de corazón y un compromiso profundo son las características que debemos tener como denominadores común en el seguimiento de Jesús. Luego, Jesús, el Señor, sabe qué y cómo puedo yo seguirle. Esa es nuestra reflexión, personal e intransferible, porque, para Dios somos únicos e intransferibles.

viernes, 21 de mayo de 2021

UN AMOR CONDICIONADO A NUESTRA RELACIÓN CON LOS DEMÁS

Jn 21,15-19

Amar a Dios está plenamente relacionado con nuestro amor al prójimo. De modo que - todos lo sabemos - amar a Dios y al prójimo forma digamos, por ese orden, el primero de los mandamientos. Será inconcebible e incomprensible decir que amamos a Dios si no amamos al prójimo. Por tanto, nuestro amor a Dios viene condicionado por nuestro amor a los demás.

Digamos, que por repetirlo no sea, que nuestro amor a Dios tiene su fundamento en nuestro amor al hombre. O lo que es lo mismo, mentimos si apoyamos nuestro amor en simples palabras y actos de piedad eludiendo nuestra relación o preocupación con los más necesitados. Por tanto, el amor a nuestro Señor se manifiesta y prueba en nuestro amor al prójimo. Ese prójimo que tenemos al lado y manifiesta carencias tanto materiales como espirituales necesarias para el equilibrio y sentido de su vida.

Todo depende del amor hasta el punto que definimos a Dios como Amor. Dios es amor, decimos, y nosotros que venimos de Él somos también amor. Un amor que Jesús, el Hijo de Dios, interpela en el Evangelio de hoy por tres veces a Pedro. Y un amor que está supeditado y condicionado al amor a los hombres y mujeres de este mundo. Porque, si dices amar a Dios, lo demuestras en la medida que amas a tus hermanos.

jueves, 20 de mayo de 2021

EL AMOR NEXO DE UNIDAD

 

Si el mandato de Jesús es uno: "Ámense los unos a los otros", la consecuencia de ese amor es la unidad. Porque, dos o más que se amen permanecen unidos. En consecuencia, Jesús quiere y pide al Padre que seamos uno, tal y como Él y el Padre son uno. Nuestra referencia y modelo es la Santísima Trinidad, un solo Dios en tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y es que de la unidad del Padre y el Hijo, brota ese Amor que se manifiesta en el Espíritu Santo. Ese mismo Espíritu que ha bajado sobre nosotros a la hora de nuestro bautismo.

Jesús le pide al Padre, no solo por los que le ha dado, sino también por todos los que crean en Él a través del anuncio de los que Él ha enviado - los apóstoles -. Pide, como decíamos ayer, por todos nosotros, y, en consecuencia, también por todos los que crean a través de nosotros. De ahí nuestra gran responsabilidad nacida desde nuestro compromiso bautismal.

No se trata ni es cuestión de recetas, sino de planteamientos personales a la luz del Espíritu Santo: (Jn 17,20-26): En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que...

miércoles, 19 de mayo de 2021

JESÚS, EL SEÑOR, PIDE AL PADRE POR TI

 

No son imaginaciones o deducciones mías, lo dice el Señor Jesús en el Evangelio de hoy de forma muy clara: En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura». Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para...

Es la hora y Jesús pide al Padre por aquellos que le ha dado y han creído en Él y en el Padre que le ha enviado. E, igual que el Padre le ha enviado a Él, también, Él, ahora, envía a sus apóstoles a anunciar el Evangelio pidiéndole al Padre que los consagre en la Verdad, porque, la Palabra del Padre, que Jesús les ha dado, es la Verdad. Darles capacidad para proclamarla y discernimiento para estar siempre en la Verdad.

Desde la hora de nuestro bautismo tenemos esa misión. Y también ahora Jesús, a la derecha del Padre, reza por todos nosotros, que recibimos el anuncio del Evangelio por medio de los apóstoles. Una misión que nace desde lo más profundo de nuestro corazón y que está siempre, queramos o no, latente y viva, descubriéndonos que tenemos un Padre Dios que nos quiere y que envía a su Hijo para anunciarnos su plan de Salvación Eterna. Porque, Él es la Vida Eterna.

Conocer al Padre, que nos anuncia Jesús, el Hijo, es conocer la Vida Eterna. Es entender que llegamos a Él si somos capaces de amarnos y confundirnos en uno, tal y como Él y el Padre son uno.

martes, 18 de mayo de 2021

¡PADRE, GLORIFICA A TU HIJO!

 

Es la hora, nos dice Jesús en el Evangelio de hoy. La hora en la que el Hijo glorifica al Padre y le pide que también Él le glorifique, porque, por medio del Hijo, el Padre es dado a conocer a todos los hombres. Esa es la hora en la que todos los hombres y mujeres conocemos al Padre que nos ha dado la vida y que nos llama para, a través del Hijo, darnos también a nosotros la Vida Eterna. 

Así de sencillo y simple. Jesús, el Hijo de Dios, enviado por el Padre a este mundo para anunciarnos la Buena Noticia del Amor Infinito y Misericordioso del Padre. Y lo hace entregándose hasta el extremo de dar su Vida para que todos los que crean en Él conozcan también al Padre, quien le envía,  y su Infinito Amor Misericordioso y gocen de la dicha plena y eterna.

El Padre es glorificado en la Resurrección del Hijo, triunfo de la Vida sobre la muerte. Y, en la Resurrección, Jesús, glorificado por el Padre, nos anuncia también que todos aquellos que crean en Él resucitarán también para gloria de Dios Padre

lunes, 17 de mayo de 2021

EN BUSCA DE LA PAZ DESEADA

 

Felicidad y paz se buscan, pues la una depende de la otra. Nadie tiene felicidad si no tiene paz. Y la paz supone felicidad. Es decir, felicidad sin paz no hay. De modo que, para ser feliz hay que estar en paz. Incluso en medio del dolor y sufrimiento la paz nos fortalece y nos ayuda a soportarlos. Ejemplos tenemos muchos que dejan zanjado esta cuestión.

El saludo de Jesús viene siempre con la paz. Siempre se presenta invitando a la paz y se despide de igual modo. Jesús es la paz y en su presencia no hay lugar para el desasosiego y la intranquilidad. Entre Él y el Padre reina la paz. Por tanto, también nosotros, si estamos en su presencia, nos llenaremos de paz. Y esa paz que tenemos es un signo evidente de que estamos en la presencia de Jesús.

Por todo ello, debemos estar atento a no desesperar ni a atormentarnos, porque, eso delatará en nosotros que no somos consciente de la presencia del Señor. Perder la paz es alejarnos del Señor. Sabemos que nuestro camino por el mundo nos traerá luchas, pero, miremos al Señor y confiemos en sus Palabras: En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios». Jesús les respondió: « ¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».