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viernes, 18 de junio de 2021

BUSCA DENTRO DE TU CORAZÓN

Mt 6,19-23

La solución y la respuesta están dentro de tu corazón. Porque, lo que haya dentro de él será lo que tu vida se empeñe en buscar. Sin embargo, urge primero descubrirlo. Y ese será el gran descubrimiento - o Tesoro - de tu vida, porque, dentro de tu corazón, aunque mezclado con muchas imperfecciones y heridas causadas por el pecado original, está la huella de Dios.

En tu corazón, Dios ha dejado su impronta y la chispa de su Amor. A ti te corresponde encenderla y, prendido del Amor de Dios, tu vida no parará en buscarlo. Él es el único y verdadero Tesoro de tu vida.

Posiblemente, no te hayas parado seriamente a mirar dentro de tu corazón, y tu camino, seducido por tantas pasiones y apetencias de este mundo - propio de nuestra naturaleza humana - oscurece y esconden esa presencia del Dios amoroso y misericordioso que vive en tu corazón. Y, ciego ante la realidad de tu vida, estás dispuesto a cambiarla por la basura que puedes encontrar en este mundo.

Porque, quizás tampoco te hayas detenido a pensarlo, en este mundo no encontrarás nada de verdadero valor. Todo, igual que empieza, acaba. Aquí abajo todo es caduco e incluso con el tiempo todo termina roído por la polilla y la carcoma. ¿No te has dado cuenta? ¿A qué esperas? El tiempo de tu vida no para y, pronto - si llegas - te verás más débil e incapaz de reaccionar.

Revisa la luz de tu vida y hazte con la verdadera Luz que te puede alumbrar sabiamente en verdad y justicia. Porque, solo la verdad te hará libre y capaz de darte cuenta que este mundo solo es un puente - amor - para, a través de él saltar al otro, donde la Vida será para toda la Eternidad.

viernes, 12 de febrero de 2021

ABRE TU CORAZÓN

Mc 7,31-37

 

Hay mucha gente ensimismada que viven encerrados en unas ideas muy literales que no les permite abrirse a la Verdad y ver las cosas de una manera más misericordiosa y abiertas al bien, al perdón y al amor. Jesús lo vivió en su propio pueblo con aquellos que cargaban las espaldas de los hombres con preceptos y preceptos que incluso, los sábados, no podían moverse. El amor está fuera de todo aquello que tiende a encorsetarnos y a limitar nuestras aspiraciones y actitudes buenas.

Abrirse significa estar en actitud de acoger a todos aquellos que te rodean, a los que están cerca y también a los lejos, porque esa es la Voluntad de Dios. Se hizo Hombre y habitó entre nosotros para ofrecernos a todos la Buena Noticia de salvación. Ese es el núcleo y mensaje de Jesús, abrirse a la Verdad y al Amor. Ese fue el estilo de Jesús y eso es lo verdaderamente importante.

Y ese fue el espíritu de la primera comunidad cristiana - Hch 2, 42-47 -

  • 1)“acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles”, de algún modo aquí se intuye la idea del discípulo como testigos del testimonio de los apóstoles;
  • 2) “a la comunión“: se refiere a la entrega de los bienes a la comunidad como expresión y refuerzo de la unión de corazones;
  • 3) “a la fracción del pan“: se refiere al rito eucarístico y el término expresa también la dimensión social de la eucaristía;
  • 4) “a las oraciones”: son las oraciones que hacían en común presididas por los apóstoles.

Y ese debe ser nuestro espíritu porque fue lo que hizo y enseñó Jesús. Precisamente en el Evangelio de hoy le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effetá», que quiere decir: "¡Ábrete!". 

Abrirse a la Verdad, la Verdad que nos viene del Espíritu de Jesús y que nos ha sido transmitida a través de estos XXI siglos por la Iglesia que nace precisamente en estas primeras comunidades. Es verdad que en todas las comunidades hay problemas, disidencias y conflictos, pero, también es verdad que el Espíritu Santo ha bajado para seguir esa tarea eclesial asistiendo y auxiliando a la Iglesia. Y eso lo avala, a pesar de las equivocaciones, errores, separaciones y... la permanencia, la perseverancia y la autoridad de la Iglesia, que, con paso firme continúa la misión que le confío Jesús.

martes, 17 de noviembre de 2020

ZAQUEO ABRIÓ SU CORAZÓN

(Lc 19,1-1

La cuestión no está en ser o no ser de una u otra forma. Tampoco está en la dureza de nuestros corazones ni en otros obstáculos que nos impidan ver. Somos seres frágiles y vencidos por el pecado no podemos liberarnos de las tentaciones y dureza de nuestros corazones. Evidentemente, necesitamos la Gracia de Dios, pero, previamente, nuestro Padre Dios nos ha dejado la libertad de elegir, de decidir por nosotros mismos. Por tanto, la historia de Zaqueo nos diceque él buscaba, quería conocer a Jesús. Estaba atraido por lo que de Él se decía y quería escucharle. Eso descubre una buena intención y una actitud de abrirse a su Palabra.

Y eso pregunto y me pregunto. ¿Estamos nosotros en esa actitud? ¿Queremos y buscamos nosotros a Jesús para escucharle, para abrirle nuestros corazones? ¿Es por eso por lo que no avanzamos? ^Porque, es ahí donde está realmente el problema, abrir nuestro corazón a la escucha y la Palabra del Señor. Eso fue lo que realmente sucedió con Zaqueo, Jesús le vió inquieto, deseoso de conocerle y abierto a la escucha de la Palabra. Y se detuvo ante él y le invitó a bajarse, pidiéndole que le invitará a su casa para comer. Y sucedió lo que todos sabemos por el Evangelio.

(Lc 19,1-10): En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio...

Porque, todo lo demás sucede según la Voluntad y por la Gracia de nuestro Padre Dios. Solo nos pide nuestra libertad - que el mismo nos ha regalado - para hacer de nosotros sus hijos según su Voluntad y para regalarnos ese gozo y felicidad plena para toda la eternidad. Porque, nuestro gozo y nuestra felicidad está en permanecer junto al Padre dándole gracias y alabanzas por su Amor.