martes, 3 de diciembre de 2013

SÓLO SI TE HACES PEQUEÑO


(Lc 10,21-24)

Hacerse pequeño no significa ser pequeño. Diría todo lo contrario, abajarse y hacerse pequeño, humilde y necesitado de poder y saber, es ser grande, porque sólo el pequeño tendrá cabida para aprender y mejorar, es decir, perfeccionarse como Dios quiere que nos perfeccionemos.

El grande está lleno y no le cabe nada más. No necesita y su perfección ya la tiene. ¡Qué dicha y gracia es experimentarse pequeño y estar necesitado de hacerse grande! Sólo el pequeño puede y aspira a hacerse grande. Por eso, Jesús le da gracias al Padre porque ha revelado la salvación a los pequeños. Y es que sólo los pequeños pueden recibirla.

La lección es clara: "Hagámonos pequeños, necesitados, humildes de aprender. Aprender a estar disponibles; aprender a aceptar todos nuestros defectos e impotencias; aprender a morir a nuestra soberbia y vanidades; aprender a no sentirnos suficientes y sabios. Aprender a no esperar recompensas ni premios; ni halagos y adulaciones. Aprender a ser manos y humildes como el Señor Jesús.

Y sólo abajándonos y empequeñeciéndonos como Él lo podremos lograr.

lunes, 2 de diciembre de 2013

NOS CUESTA CREER


(Mt 8,5-11)

No cabe ninguna duda, nos cuesta creer. Y hasta exigimos pruebas y testimonios para creer. Muchos de los que nos hemos separado o apartado de la Iglesia ha sido por malos testimonios de otros. O simplemente porque no vemos pruebas que nos convenzan. Necesitamos razones y testimonios para creer.

Supongo que Jesús quedó admirado de aquel centurión porque creyó hasta el punto de que no hacía falta que Jesús se moviera de lugar para curarlo. Si él, un simple centurión, tenía poder para mandar una u otra cosa a sus soldados, Jesús, Señor de la Vida y la muerte, podía sanar con solo quererlo.

Hace falta mucha fe. Diría la fe de los niños para creer así. Por eso, mientras no nos hagamos pequeños y seamos sencillos y confiados como los niños, difícilmente nuestra fe crecerá y aumentara. Y eso es lo que le pido hoy al Señor: "Danos Señor una fe como la de aquel centurión que no exija pruebas ni testimonios, sólo con tu Palabra basta.

domingo, 1 de diciembre de 2013

ESPERANDO CON ESPERANZA

(Mt 24,37-44)


Es mejor esperar que tener la esperanza derrotada y apartada. Resignarse es signo y síntoma de haber perdido toda esperanza. Y vivir de esa forma es perder el sentido de la vida y la alegría de vivir. Hoy se abre un camino nuevo; una nueva vida que genera esperanza y expectación:  "El Adviento", la venida del Señor.

Alegría y paz para todos aquellos que esperan la promesa de vivir eternamente en gozo y felicidad. El Señor cumple su Palabra y nosotros debemos estar preparados para su venida. Y prepararse es abrir el corazón y disponerse a dejar el hombre viejo que nos envuelve y edificar el hombre nuevo que queremos ser. Un hombre humilde, sincero, disponible, en actitud de servir y entregado, por amor, a vivir la Palabra del Señor.

Expectantes a su venida, que nace en nosotros, pero que no sabemos cuando vendrá a rendirnos cuenta a su promesa de salvación. Por eso, nuestra expectación debe ser constante, continua, cada día y a cada instante, porque no sabemos el día, ni la hora, ni el momento. Quienes le seguimos en verdad no debemos sentirnos preocupados, porque su venida será de inmensa alegría y felicidad. 

En ese momento, cuando se presente delante de nosotros, habrán acabado nuestras penas, sacrificios y miserias. Seremos, por su Misericordia, verdaderamente dichosos y eternos en su presencia. 

Llena Señor nuestra vida de tu Gracia para que estemos siempre con la lámpara de tu Luz presta y encendida.

sábado, 30 de noviembre de 2013

AQUEL TIEMPO ES HOY


(Mt 4,18-22)

Sí, Jesús habla para el presente. En aquel tiempo llamó a Pedro, Andrés. Unas horas después a Santiago y a Juan. Y hoy, quizás, a ti y a mí. La Palabra está viva y es un Palabra que vive dentro de cada uno de nosotros. De ti y de mí. Se hace vida dentro de nosotros y se transmite en la vida con nosotros, con nuestro testimonio y nuestra palabra.

Pero, al igual que Pedro y Andrés, o Santiago y Juan, esa Palabra dirigida a ti y a mí por Jesús tiene que ser acogida en y dentro de mi corazón. Y como la tierra a la semilla, abonarla y regarla para que fructifique en la viña de mi vida.

Porque, de no ser acogida la Palabra, se queda en el camino, o en terreno de nadie, o absorbida por los terrenos duros y pedregosos... El mundo la corrompe y no la deja morir, la mantiene hasta que se pudra y se pierda para siempre. La inhabilita para que dé frutos.

Por eso, se hace necesario estar atento y receptivo a la llamada del Señor, y ponerse en camino como Pedro, Andrés, Santiago y Juan. Hoy pasa el Señor delante de mí, y su mirada me invita a seguirle. ¿Qué decidimos nosotros, tú y yo?

viernes, 29 de noviembre de 2013

LOS SIGNOS NOS DESCUBREN LOS ACONTECIMIENTOS

(Lc 21,29-33)


Sabemos o presagiamos cuando puede llover. Raramente llega la lluvia en un día soleado y esplendido. Se prepara y se adorna para advertirnos de su visita, y primero amenaza, cambia el cielo de color y nos avisa que está próxima su llegada. Y empieza gota a gota, y en segundos diluvia.

De igual forma, cuando empiezan los acontecimientos a producirse, según nos ha hablado estos días atrás la Palabra de Dios, son señales que nos advierte de la proximidad del Reino. Debemos estar despiertos y atentos a estas señales, que más que asustarnos nos alertan de que la llegada del Señor está próxima.

Pidámosle al Espíritu Santo que nos mantenga despiertos y atentos a sus signos y señales, y que no permita que podamos distraernos con las luces y engaños de este mundo que pretende desviarnos.

jueves, 28 de noviembre de 2013

EN EL CAOS, NUSTRA ESPERANZA SE MANTIENE

(Lc 21,20-28)


Se suele oír, a la hora de sufrir, que "no hay mal que cien años dure". Esta es la experiencia y la esperanza que los hombres mantienen en los momentos más trágicos de sus vidas. La esperanza de que todo acabe algún día te mantiene vivo y con el entusiasmo necesario para continuar la lucha.

Pues bien, los cristianos tienen un motivo más para estar esperanzados. Y no es un motivo cualquier, uno entre tantos, ¡no!, se trata de la Palabra del Señor que nos dice: ... Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».

Son Palabras de mucha esperanza, y para afirmarnos en la fe que nos mueve. Porque los creyentes en Jesús esperamos su venida como la liberación y salvación de todos los que creemos en su Palabra y nos esforzamos en vivirla.

Y, refiriéndonos al dicho popular, "no hay mal que cien años dure", podemos afirmar que eso es lo verdaderamente importante. Importa el final, porque de nada vale escapar al principio, para caer al final.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

TODO SUCEDE PARA GLORIA DE DIOS

(Lc 21,12-19)


No cabe duda que cuando las aguas bajan mansas y apacibles, la vida parece quedarse quieta y nada sucede. Todo parece sin movimiento y en paz. Conviene que haya alguna alteración para llamar al orden y a la buena disposición. Todo debe estar ordenado como el Creador, nuestro Padre Dios, ha dispuesto.

Me parece acertado las palabras de mi buen amigo Néstor Alamo cuando dice: "creo que estas cosas son oportunidades para formarnos y evangelizar-formar a tantas personas que no se llegan a dar cuenta de cómo les cuelan el sapo por debajo de la puerta".

Jesús nos advierte hoy en el Evangelio de estos sucesos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio.Y a continuación nos alienta y anima: Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.

Y en eso estamos, descansados en su Palabra y su promesa, nos atrevemos a proclamar su Mensaje en este universal mundo de la Blogosfera. Nos ponemos en sus Manos y tratamos de defender nuestra fe, que es nuestra confianza en Él, transmitiendo y contagiando, por su Gloria y en su Espíritu, la Verdad que todos los hombres buscan y les interesan, aunque, aparentemente, son confundidos y engañados por las vanidades de este mundo.