miércoles, 29 de mayo de 2019

EL ESPÍRITU NOS GUIARÁ A LA VERDAD PLENA

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El Evangelio de hoy es una maravilla. Una maravilla para todos aquellos que creen y esperan esa felicidad eterna en el Señor. Todo nos será revelado a su debido tiempo por el Espíritu Santo, así que es cuestión de tener paciencia, perseverar y creer en la Palabra del Señor. Nos ha repetido muchas veces la necesidad de creer y de ser perseverante y eso tendrá su premio.

No podemos precipitarnos y desesperarnos. Las cosas llegaran a su tiempo, como también llegará el tiempo de la salvación. Tenemos que tener paciencia y creer en el Señor. Todo llegará. Igual que un niño va creciendo y va recibiendo los conocimiento, desde aprender a leer hasta llegar a conocer el mundo en el que vive, y muchas cosas más que de niño no podía entender y ahora sí, también sucede con la Palabra del Señor. Y de eso es encargado el Espíritu Santo, que será el que nos vaya enseñando todo lo que se nos ha dicho y lo que nos falta por aprender.

Porque, Él, el Espíritu nos guiará a la Verdad Plena, pues no hablará por su cuenta sino lo que oiga anunciándonos lo que ha de venir. Por lo tanto, sin el Espíritu Santo no podremos avanzar en el conocimiento de la Palabra de Dios ni en dar Gloria al Señor, porque, como nos dice la Palabra en el Evangelio de hoy, Él recibirá del Señor y nos lo dará a todos nosotros, pues todo lo que tiene el Padre es también del Hijo.

martes, 28 de mayo de 2019

¡VEN ESPÍRITU SANTO!

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Jesús nos lo dijo,"os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito". Es necesario que Jesús regrese al Padre para que sea enviado el Espíritu Santo y abriéndonos a su acción dentro de nosotros transforme nuestros corazones y nos dé fortaleza, sabiduría y paz, virtudes necesarias para continuar y vivir en la Palabra del Señor.

Sin el Espíritu Santo no podremos cumplir con nuestro compromiso de Bautismo. No podremos responder a nuestras responsabilidad de sacerdote, profeta y rey. Se hace necesario recibir y abrirnos, pues somos libres para aceptarlo o rechazarlo, a su acción. Sin Él estamos perdidos, desorientados y sin rumbo, y a merced del mundo, demonio y carne.

Pero, con Él vencemos todas las dificultades que se nos presentan en nuestro camino y misión apostólica. Nuestra fe en el Señor será mas firme, más consolidada y más sostenida al estar llenos del Espíritu Santo y, sobre todo, dirigidos por Él. Ahora ya no tenemos miedo como antes de la experiencia con Jesús Resucitado. Ahora el Espíritu Santo está con nosotros y en Él somos templo suyos y, por su Gracia, capaces de sosternernos, vivir y guardar su Palabra.

lunes, 27 de mayo de 2019

SIN EL ESPÍRITU SANTO NO VAMOS A NINGUNA PARTE


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La necesidad del Espíritu Santo es vital, porque sin Él no vamos a ninguna parte. Es decir, es Él quien nos abrirá la mente y nos iluminará para poder entender todo aquello que no cabe en nuestra cabeza y para lo que nuestras limitaciones no puede llegar a entender. Jesús nos lo deja claro: «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho».


 El Espíritu Santo nos fortalecerá y nos dará todo lo que nos haga falta para entender interiormente lo que, por nosotros no podemos entender para recordar todo lo que se nos ha enseñado. El Espíritu Santo es el auxiliador, el que nos acompaña en cada momento de nuestra vida y que nos va asistiendo y enseñando todo lo que necesitamos para sostenernos en la fe y en la perseverancia de guardar la Palabra del Señor.

El Espíritu Santo, el Paráclito, da testimonio de nuestro Señor, y nos da también a nosotros fortaleza y sabiduría para dar testimonio de nuestro Señor Jesús, porque Él está con nosotros y nos acompaña durante el camino de nuestra vida. Todo lo que está sucediendo ahora está profetizado y se nos ha dicho para que cuando lo estemos sufriendo nos acordemos de que así iba a suceder.

Tengamos confianza y fe en el Señor. Hay muchas cosas que nos superan y que el miedo y temor a que nos sucedan nos desconcierta y nos hace dudar, pero no olvidemos que la Palabra del Señor siempre se cumple. Y, Él, esta con nosotros, se nos ha dicho, y en Él no tendremos nada que temer, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

domingo, 26 de mayo de 2019

UN AMOR COMPROMETIDO

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Jn14, 23-29
Cuando alguien ama a alguien se nota en el compromiso que adquiere en su vida y en el seguimiento de su persona. Es decir, quien ama al Señor guarda su Palabra y hace la Voluntad del Padre al guardar la Palabra del hijo. Porque, el Padre y el Hijo harán morada en él. Son palabras del Señor que nos descubren la Voluntad del Padre.

Sin embargo, a pesar de todo, los apóstoles no se enteraron de casi nada y el Señor les dice: El Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho. Razón por lo que debemos estar abiertos y atento a la acción del Espíritu Santo, porque somos libres y podemos cerrarnos a la acción del Espíritu. Eso es muy importante, pues de cerrarnos a su acción nos quedaremos igual y no avanzaremos en el conocimiento del Señor.

Y se nota en mucha gente que están a cero en el conocimiento del Señor y alejadas de toda practica religiosa. Y noto la gran dificultad de que crean y tengan inquietud, porque necesita dar un paso para que el Espíritu pueda trabajar en ellos. Lo vemos con meridiana claridad en la parábola del hijo prodigo o el Padre misericordioso. Aquel hijo hizo un acto de humildad, que no es fácil y, arrepentido, reconoció su pecado y emprendió su regreso a la Casa del Padre.

Igual tenemos que estar nosotros, pendientes de renovarnos y de actualizar nuestro corazón inclinado al pecado para que no nos ocurra que, creyéndonos en paz, estemos falsamente equivocados e instalados en una paz despreocupada y pasiva. Esa no es la paz que Jesús nos presenta. La paz que viene del Señor es una paz como resultado de hacer el bien y de preocuparnos por establecer la justicia, sobre todo en aquellos más necesitados o desvalidos. Es la paz que se siente dentro del alma cuando entiendes y experimentas que has actuado de acuerdo con la Voluntad de Dios. Al menos lo has intentado y, abandonado en las Manos del Espíritu Santo, te has dejado llevar por su acción.

sábado, 25 de mayo de 2019

UN MUNDO EN EL EXTREMO OPUESTO

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Vivimos en este mundo y no en otro. Es el que nos pertenece. Es el nuestro, espacio y tiempo donde tenemos que ganarnos, por decirlo de alguna manera, nuestra salvación. Y digo, por decirlo de alguna manera, porque todo es, gracia a la Misericordia de Dios, recibido gratuitamente. Solemos decir y oír, es ahora el tiempo de salvación. Y es así, este es nuestro tiempo de salvación donde tiene lugar nuestra vida.

Sin embargo, este mundo, como los anteriores, han vivido de espalda a Dios. Le rechazan y no siguen sus mandatos. El mundo piensa de otra manera y busca su propia autonomía para seguir sus propias indicaciones y proyectos. No escucha ni atiende a razones de ese Dios que Jesús les presenta. Sus objetivos, donde cree que está la felicidad, son el poder y la riqueza. Es ahí donde piensa que reside su felicidad y, por el momento, no se plantea la eternidad. Adormecido y distraído cree que eso está muy lejos y no le preocupa por ahora.

Y en ese mundo estás tú y también yo. Ese es nuestro mundo y en donde tenemos que luchar y seguir la Palabra de Jesús. Es aquí y ahora. Jesús nos dice: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

Un mundo hostil al amor que propone Jesús. Un mundo que, como a Jesús, nos persigue y trata de apartarnos hasta el extremo de poner en riesgo nuestra vida. De hecho, eso está pasando en estos momentos en algunos lugares de este mundo nuestro. Hubo ya mártires en todo los tiempos que dieron su vida por ser fieles a la Palabra de Jesús y los sigue habiendo en estos momentos. Un Dios perseguido hasta el extremo de borrarlo y apartarlo de la sociedad en que vivimos.

viernes, 24 de mayo de 2019

UN MANDAMIENTO NUEVO

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Se nos había dicho "amarse unos a otros como a ti mismo", pero Jesús añade una novedad, que no cambia el sentido del contenido, sino que lo perfecciona con un Modelo de Perfección como es el mismo. Jesús es la referencia en la que tenemos que fijarnos para aprender a amar y para saber amar. Y eso lo voy conociendo en la medida que le conozco a El.

La pregunta salta por sentido común. ¿Y cómo le conozco a Él? Conociendo su Vida y su Palabra. ¿Y dónde las puedo encontrar? El Evangelio de cada día te describe y te descubre el Mensaje del Señor, sus mandatos y sus obras. Leyéndolo con atención y auxiliado por el Espíritu Santo, al que invocamos para que nos asista e ilumine, podemos ir alumbrando el camino de cada día. E injertándonte en la comunidad parroquial donde puede ir entrenándote en ese mandato del amor.

Pero, no para quedarte encerrado en ella sino para salir a las periferias, como nos dice el Papa Francisco, de tus ambientes, de tu trabajo, de tus círculos sociales, de tu menesteres de cada día e ir proclamando el Mensaje de Jesús, que no es otro sino alcanzar el gozo y la plena felicidad, que precisamente todos buscan, y la Vida Eterna.

¿No te parece que es un Mensaje que no se puede quedar guardado y que hay que darlo a conocer? ¿No crees que lo que buscan todos es realmente eso? Quizás ocurra que, engañados por el demonio, tengan los ojos vendados y los oídos cerrados y vivan distraídos seducidos por las cosas de este mundo que, aunque a primera vista, son hermosas, luego desaparecen dejándonos un vacío de tristeza e infelicidad.

jueves, 23 de mayo de 2019

LA CUESTIÓN ES SEGUIR SIEMPRE FIEL

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Jn 15,9-11
Ser fiel es algo que cuesta, porque, ser fiel por un tiempo, unos días o incluso meses puede cumplirse con cierta facilidad, pero, cuando se trata de hacerlo para toda nuestra vida se hace bastante más difícil y duro, pero, por eso, tiene un gran valor y es prueba de una gran fe. Es eso lo que nos pide el Señor en el Evangelio de hoy, guardar sus mandamientos, tal y como Él ha hecho con el Padre.

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado».

Y la forma de permanecer en su amor es guardar sus mandamientos. Unos mandamientos que están contenido en uno sólo, "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Jesús nos ha enseñado en su vid pública", tal y como nos lo ha dejado en las Escrituras transmitidas por la Iglesia y la tradición.

Por lo tanto, puedo preguntarme: ¿amo yo a Dios sobre todas las cosas? ¡Está Dios situado en mi corazón en el primer lugar de mi vida, o, por el contrario, antepongo otros intereses y apetencias por encima de Él.? Es cuestión de revisar nuestras vidas e ir viendo nuestras prioridades y en que lugar dejamos a Dios. De esa manera podemos calibrar si realmente guardamos los mandamientos y si permanecemos, por supuesto, en su amor.